#TBTdelaImpunidad | Operación alacrán: así corrió el “veneno” de la corrupción en el Parlamento

2019 es recordado por los venezolanos por el trauma de dos apagones nacionales que dejaron a oscuras el país durante días consecutivos y que demostraron la fragilidad de un sistema eléctrico que sucumbía ante la desinversión. 

Mientras Venezuela vivía a oscuras por el colapso eléctrico, la oposición -que había logrado la mayoría legislativa en 2015 tras 17 años de control oficialista e instaurado el interinato de Juan Guaidó- enfrentaba otra crisis.

En paralelo a los intentos opositores de procurar la nueva celebración de elecciones libres, se desarrollaba una sofisticada trama de corrupción política y soborno. El preludio de la denominada “Operación Alacrán” fue la captación de diputados que llegaron a sus curules con el respaldo de partidos adversos al régimen -como Luis Parra, José Brito, Conrado Pérez y José Gregorio- Noriega para emitir cartas a favor de la empresa Salva Foods 2015 –compañía responsable de los CLAP vinculada a Alex Saab- en Colombia y Europa.

En noviembre de 2019, la oposición alertó que estaban intentando sobornar a diputados para impedir la reelección de Juan Guaidó como presidente de dicho Parlamento, y quien para entonces también era reconocido como “presidente interino” de Venezuela por más de 50 gobiernos. Una investigación posterior de la AN determinó que los sobornos alcanzaron entre 50 y 60 millones de euros. 

La oposición identificó como presunto líder de la “Operación Alacrán” al exdiputado y exgobernador David de Lima Salas y denunciaron que el dinero provino de las redes de “corrupción y lavado de dinero” de Tareck El Aissami y de Alex Saab. 

La consecuencia directa de la “Operación Alacrán” fue la existencia de dos directivas de la AN. Pero también abrió la puerta para que el TSJ judicializara a los principales partidos opositores y para que sus directivas pasaran a manos de los diputados “comprados”, con lo que el gobierno consolidó una “oposición” a su medida. 

👉  Desliza y descubre cómo el veneno corrió en el Parlamento para reemplazar el voto y la institucionalidad.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El país, a oscuras por la desinversión eléctrica. La oposición, que había conquistado la AN en 2015 e instaurado un interinato, luchaba por el control. En ese contexto, estalló la "Operación Alacrán": una trama de corrupción para sobornar diputados. Millones de euros en juego para evitar la reelección de Guaidó, fragmentar el Parlamento y, finalmente, consolidar una "oposición" a la medida del régimen.
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2019 es recordado por los venezolanos por el trauma de dos apagones nacionales que dejaron a oscuras el país durante días consecutivos y que demostraron la fragilidad de un sistema eléctrico que sucumbía ante la desinversión. 

Mientras Venezuela vivía a oscuras por el colapso eléctrico, la oposición -que había logrado la mayoría legislativa en 2015 tras 17 años de control oficialista e instaurado el interinato de Juan Guaidó- enfrentaba otra crisis.

En paralelo a los intentos opositores de procurar la nueva celebración de elecciones libres, se desarrollaba una sofisticada trama de corrupción política y soborno. El preludio de la denominada “Operación Alacrán” fue la captación de diputados que llegaron a sus curules con el respaldo de partidos adversos al régimen -como Luis Parra, José Brito, Conrado Pérez y José Gregorio- Noriega para emitir cartas a favor de la empresa Salva Foods 2015 –compañía responsable de los CLAP vinculada a Alex Saab- en Colombia y Europa.

En noviembre de 2019, la oposición alertó que estaban intentando sobornar a diputados para impedir la reelección de Juan Guaidó como presidente de dicho Parlamento, y quien para entonces también era reconocido como “presidente interino” de Venezuela por más de 50 gobiernos. Una investigación posterior de la AN determinó que los sobornos alcanzaron entre 50 y 60 millones de euros. 

La oposición identificó como presunto líder de la “Operación Alacrán” al exdiputado y exgobernador David de Lima Salas y denunciaron que el dinero provino de las redes de “corrupción y lavado de dinero” de Tareck El Aissami y de Alex Saab. 

La consecuencia directa de la “Operación Alacrán” fue la existencia de dos directivas de la AN. Pero también abrió la puerta para que el TSJ judicializara a los principales partidos opositores y para que sus directivas pasaran a manos de los diputados “comprados”, con lo que el gobierno consolidó una “oposición” a su medida. 

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*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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