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Tutorial para dar un discurso de izquierda, por Reuben Morales

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa

Olvídese de tener acciones en la Ferrari, en McDonald’s o en Apple… El negocio más rentable del mundo es meterse a socialista. ¿Quiere hacerlo sin perder tiempo? Entonces prepare un tremendo discurso de izquierda que lo convertirá en el próximo Che Guevara (con bolsillos de Bill Gates). Aquí le dejamos los ingredientes:

 Cuente anécdotas en forma epopéyica

No diga “Íbamos en el carro y llegamos al partido”. Mejor diga: “Íbamos en el carro manejando, así como Bolívar cabalgaba en su Palomo guerrero. Y vimos ese sol… ¡Un sol amarillo!… ¡Amarillo!… Así como el orine del Libertador… ¡Orine heroico que regó los campos!… ¡Y les dio fertilidad!… ¡Una fertilidad que nos permite afirmar que cuando el pueblo se alimenta, se alimenta del maíz de Bolívar!

 Practique el optimismo proletario

Es una forma muy efectiva de esconder que usted se desconectó de la realidad. Puede expresarlo a su auditorio de la siguiente manera: “¿Qué es eso de tener servicio de gas todos los días?… No, no, no… Si las colas del gas son buenas. Uno hace amigos, ¿verdad? ¡Y dígame los bíceps que uno saca cargando bombonas!… ¡Ya me da envidia que ustedes hagan la cola del gas y yo no!… ¿Cuándo me invitan para una cola del gas?”

 Hable mucho tiempo

¿Sabe esa tía que le va a contar de qué trata una película y termina contándole toda la película? Bueno, un buen discurso comunista es así (pero como si su tía se hubiese visto toda la saga de Star Wars). Son horas enteras hablando sin ir al baño. Una buena forma de fortalecer su lengua para esto es masticar caramelos de leche y pegárselos en una muela para después darles con la lengua hasta que se despeguen. La otra, es beberse dos litros de agua antes de agarrar carretera en un bus que no tenga baño. Si logra unir todas estas habilidades, estará preparado para montar su show de stand-up communist.

 Rompa el protocolo

Cuando no se acuerde de lo que iba a decir o le hagan una pregunta incómoda, simplemente rompa el protocolo para desviar la atención. Diga cosas muy pertinentes de todo líder que ya alcanzó la cúspide del Partido. Cosas, así como: “¿No les aprieta la correa?… Les doy permiso de que se aflojen la correa… Eso de comer filet mignon antes de un discurso no es bueno, ¿no?”.

 Mueva mucho las manos

Todo líder socialista suele hablarle a una audiencia peor alimentada que él. En tal sentido, mueva las manos cual maestra de preescolar para mantener la atención constantemente. Imagine que en todo el discurso está cantando “¡El Jeep de mi jefe tiene un hueco en el caucho, reparémoslo con chicle!”.

 Culpe al Capitalismo de todo

¡Muy importante! Si no ha llovido en mucho tiempo, es porque el Imperio Norteamericano bloqueó los charcos de agua para que no se evaporen y jamás se conviertan en nubes de lluvia.

 Sea cursi

En todo discurso socialista usted debe referirse a algún ídolo histórico de la izquierda con alusiones homoeróticas. Vea: “Así era Fidel… erguido… robusto… y cuando te abrazaba, sentías los rulitos de su barba… provocaba pasar toda la noche absorbiendo eso que él emanaba…”.

 Vista una prenda Adidas

Sabemos que le gustan las marcas, pero en público use la menos pretensiosa. Para las cenas del partido, Gucci. Para ir al gimnasio, Nike. Pero para eventos públicos, está bien Adidas. Además, es una marca que tiene esas tres rayas alusivas al traje que un día utilizará: el de preso.

¿Está listo para ser un camarada $ocialista? Si sigue todos estos pasos al pie de la letra, le garantizamos que en muy poco tiempo se convertirá en una de las cabezas del Partido y ganará mucho, pero mucho dinero. Suficiente como para ir en su Ferrari a sentarse en un Mcdonald’s y leer la biografía de Carlos Marx en su Apple.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

#Top10Humor | Señales de que en Venezuela hay crisis de gas doméstico, por Víctor J. Ochoa S.

Top 10 de la crisis de gas doméstico. Fotomontaje Víctor J. Ochoa S.

@Victor_8a

10. Anuncian el plan “Leña Comunal”.

9. Estrenan en VTV el programa “Cocina con Los Picapiedra”.

8. El gobierno lanza el Plan de los 5 Fogones.

7. Misión “Cenizas de la Patria”.

6. Scannone publica un libro de “Sancochos de cuarentena”.

5. Inauguran los “Huerto Leña”.

4. Nueva moneda de intercambio…. “El tronco fuerte”.

3. Bomberos advierten que no es bueno cocinar con leña verde.

2. Transmiten en VTV un programa en el que enseñan a hacer tu propio gas propano a partir de huevos sancochados.

1. Invitan a las elecciones legislativas a mirones de palo.

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TALITA CUMI, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Como estamos en tiempo de honrar a los difuntos, recordamos con dolor que desde hace 21 años vivimos con la sensación de que dejó de existir la democracia de Venezuela. Nacida en 1958, tuvo una vida difícil en sus comienzos; sin embargo, gracias al cuidado de sus padres, que, a pesar de los desacuerdos entre ellos, le dieron estabilidad y seguridad, logró sobrevivir a su complicada infancia, en la que en varias oportunidades estuvo a punto de perder la vida, pero con el respaldo de familiares y amigos logró salir adelante.

Con el paso del tiempo, ganó la suficiente fortaleza como para convertirse en instrumento de avance, progreso, cultura y educación para el pueblo venezolano.

Desafortunadamente, ella, que era en la envidia de sus vecinos y ejemplo de crecimiento y madurez para todo el mundo, comenzó a tener ciertas dificultades que la alejaron de sus sueños infantiles, como suele sucedernos a todos. Así fue perdiendo el afecto de la gente que consideraba que ella ya no estaba a la altura, que demasiadas personas estaban excluidas de sus beneficios, que se había vuelto derrochadora y corrupta.

Esta mala imagen fue aprovechada por quieres urdían su asesinato, el cual tramaron de la forma más alevosa y cruel, porque la usaron a ella para su propia aniquilación. Haciendo creer a todos que la salvaban, sus enemigos usaron sus ropajes, se disfrazaron de ella en un carnaval de petrodólares que duró muchos años y puso en evidencia las verdaderas intenciones.

De manera progresiva la fueron mutilando: primero acabaron con su partida de nacimiento, luego la embriagaron de elecciones, como para que nadie se diera cuenta de que con sus propios mecanismos le quitaban toda fuerza. Muchos levantaron la voz, perdieron la libertad y demasiados la vida, pero el mal estaba hecho. Es muy difícil después de que se ha asesinado a la democracia usando el voto, que el camino de regreso sea el mismo, más cuando se enseñorea la tiranía.

Ahí la tienen, tendida en su lecho de muerte. Pero ¿en verdad está muerta la democracia venezolana? ¡De ninguna manera!

Vale la pena recordar aquel pasaje del evangelio cuando Jairo busca a Jesús para que salve a su hija enferma. Cuando llegan a la casa de aquel, les avisan que la niña ya ha muerto. Jesús dice “la niña no está muerta, está dormida”; luego entró en la habitación y pronunció estas palabras en arameo: “talita cumi”, que quiere decir: “muchacha, levántate”.

La democracia venezolana no ha muerto, solo está dormida; duerme en el corazón de los que seguimos creyendo en ella, en el coraje de la gente que resiste, en el alma justa de una inmensa mayoría de venezolanos de bien. La democracia es una idea y las ideas no mueren mientras haya cabezas que sigan creyendo en ellas y las alimenten.

“Talita cumi”.

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#Top10 | Razones por las que Leopoldo abandonaría la embajada de España en Caracas, por Víctor J. Ochoa S. (Humor)

El top 10 de Leopoldo López. Fotomontaje Victor J. Ochoa S.

@Victor_8a

10. Leopoldo es del Barza y el nuevo embajador es del Real Madrid.

9. Lilian le dijo: “Leo, vente. Ya estoy cansada de las clases por Zoom de los chamos”.

8. Guaidó lo quería enviar a la en-bajada de Tazón.

7. Recibió una invitación para participar en Master chef celebrities.

6. Ledezma le dijo que necesitaba un compañero para jugar dominó.

5. Se fue Carlos Baute, ¿no se va a ir Leopoldo López?

4. Fue a llevarle a Lilian queso de mano y diablitos.

3. El nuevo embajador le ofreció la conserjería de la sede diplomática en Caracas.

2. Las revistas del corazón dicen que Pedro Sánchez le quiere “soplar el bistec”.

1. Será imagen en España de la ropa interior masculina… “Leopoldo”.

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Locura y comedia, por Juan Eduardo Fernández “Juanette”

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

El otro día salí a hacer un trámite y como era algo lejos de casa y Buenos Aires es una ciudad que amo recorrer, decidí ir hasta mi destino caminando. Hice más o menos unas 15 cuadras de ida y otras 15 de vuelta. En un momento, tal vez por la falta de aire (porque caminé con el tapabocas), o porque es algo que tenía internamente ¡me volví loco!

Ocurrió en calle Corrientes justo en la esquina donde se cruza con Serrano. De pronto vi a una pareja de señoras que posaban para hacerse una selfi. Y justo cuando una de las señoras, a la que llamaremos “Raquel”, comenzó con el conteo regresivo para apretar el botón me acerqué, me puse detrás de ellas para salir en la foto, sonreí, se activó el flash y seguí mi camino.

Afortunadamente no se dieron cuenta, pero no quiero ni pensar lo que habría pasado cuando vieron la fotografía que tomó “Raquel”. ¿Quién es ese loco? Seguro se preguntarían, o peor, tal vez Ruth (la otra señora) debió creer que soy el fantasma de algún joven que murió atropellado en esa esquina.

La cosa es que, luego de hacer aquella “travesura”, algo en mí ya no fue igual… ¿Será que me estoy volviendo loco? Porque les confieso que no fue algo premeditado, simplemente vi a estas dos señoras a punto de tomarse la foto y me mandé a posar también. Ojo, no quiero justificarme, pero dicen que los humoristas tenemos algo de locura en nuestro interior y bueno, tarde o temprano se pone de manifiesto.

Llegué a casa muy preocupado por lo que había hecho. Así que me puse a investigar y es más común de lo que cree. De hecho, descubrí que hasta está escrito en el libro ¿Cómo ser Bill Murray?, donde el periodista Gaving Edwards recoge una serie de anécdotas protagonizadas por el actor y comediante, famoso por películas como El día de la marmota o Los cazafantasmas.

Resulta que, en su obra, Gaving logra agrupar los 10 principios de Bill Murray para la vida y uno de ellos es “Invítate tú a la fiesta”. Parafraseando un poco lo que dice ese principio, esto fue lo que me pasó: Vi a “Raquel y Ruth” que estaban por hacerse una selfi y sin pensarlo me invité a participar.

Según Bill Murray, el mundo que te rodea propicia momentos de diversión sana. Una verdad histórica: hasta en las guerras y momentos más difíciles de la humanidad hay espacio para jugar.

Así que cuando te dice “Invítate tú a la fiesta” simplemente te está diciendo dale, loco, date la oportunidad de reírte un rato entre tanta mierda.

Sinceramente no sé si estuvo bien o mal lo que hice. A los minutos me sentí culpable, porque como buen venezolano de mi generación me educaron las telenovelas de Cabrujas y Delia Fiallo, por lo que todo para mí es un dramón. Pero después entendí que solo fue algo gracioso que me quedará como anécdota, igual que a Ruth y Raquel. O quizá estén consultándole a su brujo de cabecera, quien le cobrará un montón de plata para contactar a mi espíritu, es decir al del joven que aparece en la esquina de Corrientes y Serrano; ojo señor brujo si estás leyendo esto envíame un correo, arreglamos precio y te paso mi WhatsApp para programar la sesión de espiritismo.

Así que la próxima vez que sientan el deseo de hacer algo láncense al vacío… bueno, si están en la cornisa de un edificio o en las vías del tren les ruego que no se lo tomen literal. Porque al final del día, la vida es una fiesta en donde todos merecemos ser invitados. Pero si no te ha llegado el momento entonces sal a buscarlo.  

Hasta la próxima semana.

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Greguerías, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Este año no existe, es solo una excusa para que venga el próximo.

En algunos países, el distanciamiento social es la parte positiva de la pandemia.

Nunca imaginé entrar a un banco enmascarado y salir con mi propio dinero.

En Venezuela se juntó la pandemia con el pandemónium.

Ya hace mucho tiempo que este régimen es su propio gobierno anterior.

En la Venezuela revolucionaria, el billete es el motor de la historia.

Estamos viviendo una desorganización muy bien organizada.

En Venezuela “exhorto” significa “ordeno”. En Argentina no sé.

Si tanto se dijo que éramos el tercer país más feliz del mundo, ¿Por qué la gente emigró a sitios menos felices?

Las noticias ahora se saben incluso antes de que sucedan.

Las comunicaciones se aceleraron tanto que ya no comunican.

Reducimos nuestro pensamiento a 280 caracteres, pero no debemos acostumbramos a pensar poquito.

Publicamos en la red nuestra vida privada, mientras exigimos leyes de protección de datos.

Chateamos con el que está al otro lado del planeta y no saludamos al vecino. 

Nuestros pulgares terminarán mutando, eso dicen los índices de tendinitis.

La pareja tiende a la fidelidad conyugal, no por convicción, sino porque ya no hay excusa para estar inubicable.

Todo puede ser visto, todo fotografiado y enviado en directo. Cada hombre es una agencia de noticias, pero la credibilidad es cada vez menor.

Hay que preguntarse de buena fe qué es la mala fe.

Cuando uno tiene que pensar demasiado lo que dice, dice poco lo que piensa.

Apenas dejan el poder, los gobernantes recobran la lucidez crítica.

En los regímenes autoritarios se jala con mayor intensidad, porque la adulación es el único mecanismo de ascenso social.

La mesura en la jalada de mecate es fundamental: ni tan poco que no se sienta, ni tanto que lastime.

¿Será que ellos consideran que “iniciar una ofensiva” es ofender?

Las ofensas son tantas que ya uno ni se ofende, porque hay insultos que halagan.

El humor desenmascara y da cuenta de aquello que, estando a la vista de todos, nadie observa.

Las sentencias del ingenio humorístico son inapelables, salvo que se aplique en la respuesta similar ingenio.

No son los humoristas los que ridiculizan al poder: el poder hace el ridículo -que es cosa muy distinta- y el humorista solo da buena cuenta de ello.

En países como el nuestro, ser humorista y ser cronista es casi lo mismo.

El humorista vive de la incongruencia, por eso se ocupa tanto de los gobernantes.

El gobernante siempre está en desventaja frente al humorista, es tanta su debilidad que solo cuenta con la fuerza

Quien reprime al humor ya perdió, incluso aunque tenga razón, perdió.  

Moral y luz siguen siendo nuestras primeras necesidades.

En la democracia y en los concursos, hay que consultar a la audiencia. 

Democracia no es solo votar mucho, sino también una manera de vivir, votando mucho.

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Mi amigo El Venti, por Juan E. Fernández “Juanette”

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

Aún recuerdo cuando llegó a mi casa hace un par de veranos. Entonces mi primo Gustavo, quien vivió en mi departamento recién llegado a Buenos Aires, lo trajo para mitigar el calor agobiante que se instala a finales de año. Tengo que confesar que a primera vista me pareció inútil, como todos los ventiladores que en el verano porteño solo pasean el aire caliente de un lado a otro. Porque de refrescar, no refrescan.

Llegado el otoño, El Venti quedó instalado en un rincón de mi casa y terminó siendo nuestro perchero para colgar desde las chaquetas hasta las toallas. Creo que esa fue la época profesional más activa de mi amigo… porque si, hoy tengo que decir que El Venti es un amigo.

¿Que cómo nació nuestra amistad? Todo comenzó con la llegada de la novia de mi primo a la Argentina, eso precipitó todo. Pasado más o menos un mes, ellos decidieron mudarse. Pero me dejaron a El Venti con la promesa de que lo buscarían después.

Pasaron los días, los meses y nuestra relación se fue afianzando, El Venti se convirtió en una pieza fundamental de mis decisiones; era como una especie de confidente/consultor. La verdad me asesoró en varias cosas de mi vida. Lo malo era que cada vez que le preguntaba ¿sí o no? él  solo movía su cabeza de un lado a otro en señal de reprobación.

El Venti me ayudó a desentrañar varias paradojas en mi vida, claro, cuando aprendí a preguntarle. Por ejemplo, si quería salir con una chica que me gustaba entonces le preguntaba a El Venti, como si fuera el Oráculo de Delfos, “Oh gran Venti vos que todo lo sabés (sí le habló en argentino porque él es de acá), ¿no debo dejar de salir con la rubia? A lo que mi amigo respondía moviendo su cabeza en señal de reprobación… Si usted amigo lector sabe de lógica matemática entenderá que dos planteamientos negativos tendrán como respuesta uno positivo, ergo yo terminaba saliendo con la chica.

Y así llegó la pandemia. Como no se podía salir, comencé a estrechar relaciones con varios elementos que habitan en mi casa, por ejemplo “La Licua” (mi licuadora), a quien llevo a dar paseos cortos por la plaza, porque a ella le gusta siempre dar una vuelta. También está mi computadora quien es el ser que más he tocado durante la cuarentena.

Pero El Venti es otra cosa. Es realmente un amigo que está conmigo en las buenas y en las malas.

Hace unos días tenía problemas para dormir, porque últimamente me he vuelto algo paranoico y temo que alguien entre a mi casa, o peor aun que me salga un fantasma. Pero el problema se resolvió gracias a El Ventí; resulta que lo puse justo al lado de mi cama y “se hizo la luz” literal. Le pegué a mi amigo linterna en su cabeza y lo enchufé; fue así como lo convertí en un “faro caza fantasmas “y desde entonces duermo como un bebé porque “Los fantasmas desaparecieron cuando llegó la electricidad” (ojalá no se le acaben las baterías a la linterna).

También me pongo a ver la tele con El Venti, y lo que más nos gusta son los deportes; su favorito es el tenis. Yo lo pongo frente a la pantalla y se mete tanto en el juego que mueve su cabeza de un lado al otro, al compás de la pelota.

En fin, ahora mismo estoy contento con El Venti, pero algo en mi interior me dice que cuando mi primo regrese de Miami, y el calor vuelva a inundar cada rincón de la casa, mi amigo El Venti se irá y entonces volverán a mí el calor, la indecisión y lo peor de todo: los fantasmas.

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Lo que Quino nos dejó, por Juan E. Fernández “Juanette”

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

La primera vez que tuve en mis manos un dibujo de Quino tenía 9 o 10 años; recuerdo que fue en la biblioteca que tenía mi tía Delia en la Av. Sucre. El título de aquel libro donde descubrí al dibujante argentino era Gente en su sitio.

Aquel primer dibujo de Quino mostraba a un político que está por cortar la cinta para inaugurar una obra, mientras sus compañeros esperan ansiosos que lo haga para que un tubo, amarrado a la cinta que está por cortar caiga sobre él. 

El segundo dibujo que me llamó la atención fue el de un grupo de políticos dentro de una embarcación, en medio de una tormenta. El grupo de tipos trajeados le dice a un pequeño hombre en camisa, que dicho sea de paso es el único que está remando, lo siguiente: “No dejes de remar, que estamos todos en el mismo barco”.

Debo confesar que a los segundos de ver esos dibujos descubrí que me habían engañado y hasta me sentí traicionado, pero no por Quino, sino por todos los que me dijeron que, si no aprendía a leer, no podría entender nada de lo que estaba en los libros… ¡Qué equivocados estaban!

Les tengo que contar que, aunque hoy viva de escribir, haya publicado un libro y todas esas cosas que ya saben de mi carrera profesional, hace mucho fui un niño a quien le costó aprender a leer y a escribir. Tal vez fue porque entré muy chico a primer grado y eso me hacía un poco más lento; o simplemente porque era lento y punto.

El tema es que no aprendí tan rápido como mis compañeros de curso, así que mi madre me llevó a donde “La Nina”, que era la suegra de mi madrina. La Nina nos enseñó a leer prácticamente a todos en mi familia; y tenía un sistema bastante duro, con mucha disciplina pero que hoy agradezco.

Así que imaginen cómo me sentí cuando agarré ese libro de Quino y comencé a entender todo lo que me gritaban sus páginas, donde no había muchas letras. Tal vez pensaría “Aprendí a leer al pedo…”. Pero bueno, hoy en día lo agradezco porque, gracias a eso, conocí a García Márquez, Cortázar, Pérez Reverte, entre otros.

En fin, escribo esta columna porque la semana pasada murió Quino, quien es conocido por ser el padre de Mafalda, Susanita, Felipe, Miguelito, Guille, Manolito, Libertad y del resto de los personajes de esa tira. Pero Joaquín Salvador Lavado también es el creador de maravillosos gráficos humorísticos.

Y no lo podría asegurar con números, pero es muy posible que la mayoría de los humoristas de mi generación, y también de la anterior, tuvieron un libro de Quino en sus manos.

¿Qué fue lo que Quino nos dejó? Nada más y nada menos que la posibilidad de ver el mundo a través de los ojos de una niña. También que una pluma, a la larga, es más poderosa que cualquier ejército del mundo.

Y lo más importante: la única manera de trascender y llegar a la inmortalidad es dejar huella. Y Quino vaya que lo hizo.

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