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DDHH Olvidados

El teniente Hugo Aparicio ha visto crecer a su hijo desde la prisión

Hugo tenía 25 años cuando fue detenido y su esposa Katherine, 19. A él lo sentenciaron a siete años y nueve meses de prisión por instigación a la rebelión. Tampoco se le ha otorgado ningún beneficio y no tiene defensa de confianza. En junio de este 2024 cumple cinco años como preso político y todavía su expediente es desconocido

Hugo Aparicio
Andrea González
24/05/2024

En Venezuela actualmente hay 274 presos políticos, de los cuales 147 son militares, según el reporte del Foro Penal Venezolano publicado el pasado 20 de mayo. Uno de esos uniformados presos es el teniente del Ejército Hugo Rainier Aparicio Cabeza.

Hugo Aparicio desapareció el 15 de junio de 2019 después de que una comisión de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) apareció en el Batallón de Caribe “Coronel Francisco Carvajal”, ubicado en el Fuerte Paramaconi, estado Monagas -donde se encontraba el teniente- con instrucciones de que debía acompañarlos para hacerle una entrevista. “Desde ese día desapareció”, relató su esposa Katherine Aguilar según una crónica que publicó la ONG Justicia, Encuentro y Perdón,

De acuerdo con el texto de la organización, desde que fue detenido, Hugo Aparicio estuvo desaparecido casi un mes. Y después de ese lapso, su esposa Katherine supo que estuvo retenido en la sede de la Dgcim del Fuerte Paramaconi, donde fue sometido a torturas y tratos crueles. Después lo llevaron a la cárcel militar de Ramo Verde en Los Teques, estado Miranda, y fue allí donde por fin pudo contactarse con sus familiares y recibir visitas.

Cuando se cumplieron los 45 días de investigación preliminar, a Aparicio Cabeza lo trasladaron al Centro Penitenciario de Oriente, conocido como la cárcel de La Pica. Tras emitirse la sentencia condenatoria fue devuelto a Ramo Verde.

Un supuesto alzamiento

Tres días después de que Aparicio Cabeza desapareció, a través de los medios, se informó que ocho militares pertenecientes a la 32 Brigada Caribes de Monagas habían sido detenidos tras un supuesto “intento de alzamiento”.

Según una minuta de la Región Estratégica de Defensa Integral Oriental (Redior), los uniformados tenían como objetivo, presuntamente, detener a autoridades civiles y militares regionales, entre las que destacaba la entonces gobernadora de Monagas, Yelitze Santaella, para que presuntamente renunciaran a su cargo.

También, las autoridades alegaron que los uniformados buscaban aprehender al G/D Ovidio Delgado, comandante de la Zona de Defensa Integral N°52 en Monagas, y llevarlo a la cárcel de La Pica, “neutralizar” al G/B. Ernesto Edmundo Pérez, comandante de la 32 Brigada, y “eliminar” al teniente coronel Tomás Monasterios, comandante del 322 batallón Caribe.

Además de Hugo Aparicio Cabeza, en la operación también detuvieron a otros siete militares: capitán Víctor Ángel Esdell Rojas, teniente Alejandro José Andrea Sosa, los sargentos mayor de 3.ª Leosel Antonio Poito Ramos, Álvaro Martín Maestra Vainilla, al sargento primero Jesús Arcángel Mosqueda Palmares y a los sargentos segundo Yurimar del Valle Rengel González y Yusimar Elisneth Montilla Ortega.

Tuvo que conocer a su hijo en prisión

Para el momento en que el teniente fue trasladado a Ramo Verde y su esposa Katherine pudo visitarlo después de casi un mes de desaparecido, ella tuvo que viajar hacia Los Teques con su bebé en brazos. Apenas tenía un mes de haber nacido. 

Katherine llegó hasta Caracas donde se encontró con su suegra, que vive en Maracay (Aragua), y juntas fueron a visitarlo a Los Teques. Al llegar y detrás de las rejas, el teniente Hugo Aparicio conoció a su hijo y así ha tenido que ver su crecimiento, desde la prisión.

Hugo tenía 25 años cuando fue detenido y su esposa Katherine, 19. A él lo sentenciaron a siete años y nueve meses de prisión por instigación a la rebelión, de acuerdo con Justicia, Encuentro y Perdón. Tampoco se le ha otorgado ningún beneficio y no tiene defensa de confianza. En junio de este 2024 cumple cinco años como preso político y todavía su expediente es desconocido.

Adonde lo envíen, ella siempre estará con el

Katherine Aguilar, que es militar retirada, ha hecho todo lo que está a su alcance para encontrar vivienda para ella y su hijo, dependiendo del lugar de reclusión de su esposo, para estar lo más cerca posible de él.

“Hemos tenido momentos muy duros. En Maturín vivía alquilando de un lado para otro, el niño cambiaba de escuela y eso nos pegó mucho”, relató Aguilar a Justicia, Encuentro y Perdón. 

Actualmente, vive en Maracay y ha podido darle mayor estabilidad a la educación de su hijo. Sin embargo, subsiste con ingresos que obtiene de la economía informal, con eso costea los gastos de la casa y paga los traslados hasta Ramo Verde para proveerle a su esposo los insumos que necesita.

“Yo vivo sola con nuestro hijo, porque soy de Maturín, pero mi madre y mis hermanos están fuera del país. Trabajo vendiendo lo que puedo: revendo zapatos, ropa, y lo que encuentre, catálogos, lo que sea que vea que pueda revender… Si no tenemos tantos gastos en la semana con relación al niño y con la cuestión de la comida, yo viajo. Para donde envíen a Hugo yo estoy ahí con él. Siempre estoy ahí pendiente de él”, relató.

Katherine revive constantemente los recuerdos alegres de cuando conoció a Hugo en Táchira y se enamoró de él mientras compartían la carrera militar en Zulia. A ella le hace bien rememorar esa sensación que tuvo de formar un hogar unido para compensar la angustia que le genera la salud psicológica de su hijo.

Para Katherine Aguilar, la posibilidad de ofrecerle a su hijo una versión más gentil y luminosa de la vida es la razón por la que debe seguir apostando por el entorno más amoroso posible.

*Con la colaboración de Justicia, Encuentro y Perdón

@Andrea_GP21

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