Mientras Venezuela aún se debatía entre la controversia de los resultados electorales y la incertidumbre por la toma de posesión de Nicolás Maduro para un nuevo período presidencial, las detenciones arbitrarias estaban a la orden del día. Y el día 8 de enero de 2025 (cinco meses después del 28 de julio) le tocó el turno a Ángel Godoy.
Godoy es ingeniero informático de profesión, articulista del portal web Punto de Corte, fotógrafo, presidente del Movimiento Democracia e Inclusión (MDI) y defensor de derechos humanos. Pero también es otro venezolano que engrosa la lista de detenidos por motivos políticos por la presunta difusión en redes sociales de información incómoda para el gobierno.
La vida de la familia Godoy Briceño cambió radicalmente desde esa tarde cuando funcionarios policiales vestidos de negro y encapuchados interceptaron a Ángel en la urbanización Raúl Leoni, sector El Barbecho, en Los Teques y, sin mediar palabras, lo subieron a un vehículo sin placas y se lo llevaron.
Gritos desesperados
Adriana Briceño, esposa de Ángel Godoy, detalló que cuando se lo llevaron no hubo forcejeo ni resistencia, solo gritos de él pidiéndole a los vecinos que presenciaron la detención que le avisaran a su familia.
“Ángel siempre ha sido muy astuto e inteligente, no sé cómo, pero cuando se lo llevaban detenido él vio algo, un logo pequeño o una calcomanía del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y comenzó a gritar para que me lo dijeran”, comentó Briceño.
Adriana no se enteró de lo que estaba pasando afuera. Los vecinos fueron quienes rompieron la calma de ella y su hijo, quien dormía su siesta. “Desde ese instante, nos cambió la vida”, sentenció.
A partir de ese 8 de enero comenzó el calvario de la familia con una búsqueda incesante por los distintos cuerpos de seguridad del Estado. “Primero, por descarte, fuimos al Sebin, luego al Dgcim, la Policía Nacional Bolivariana, PoliGuaicaipuro, Dirección de Inteligencia Estratégica (DIE) y la División Contra la Delincuencia Organizada (CDO), y en todos la respuesta fue la misma: “No tenemos información, aquí no está”, dijo la esposa de Godoy.
Adriana recuerda con mucha claridad todos los detalles de la detención de su esposo. En su búsqueda desesperada para saber el paradero de Ángel, recordó que la única pregunta que le hacían en las comandancias era ‘¿a qué se dedica y dónde trabaja su esposo?‘ Cuando ella respondió que era activista político y que trabajaba para un medio de comunicación, inmediatamente le contestaban que “eso era un caso político”.
A la señora le sugirieron denunciar la desaparición de Ángel ante el Ministerio Público (MP) y tres días después, como lo dicta el protocolo, se dirigió a las oficinas del ente a formalizar la denuncia, pero todo quedó ahí, no supo más nada de su esposo.
Briceño reflexiona que tener un familiar detenido y sin conocer su paradero o estado de salud es de las peores experiencias que le ha tocado enfrentar. “A ninguno nos dan un manual de instrucciones sobre cómo actuar en estos casos, uno va aprendiendo de acuerdo a las experiencias de las otras personas que llevan más días que tú en la misma situación”, dijo.
25 días después
Según el último informe de Foro Penal, hasta agosto de 2025 hay al menos 948 presos políticos en Venezuela, de los cuales 778 son civiles y 170 militares. Entre ellos, 4 son adolescentes y 51 personas permanecen desaparecidas, sin información sobre su paradero.
Desde 2014, se han registrado más de 18.400 detenciones con fines políticos, y más de 10.000 personas siguen sujetas a medidas restrictivas de libertad.
Godoy está en esa lista, y en los primeros días de su detención, su familia no tenía noticias de él. Adriana continuó con su incesante búsqueda, cotidianamente seguía tocando puertas y preguntando por Ángel. El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) le dio un espacio para denunciar el caso de su esposo y, desde entonces, asiste a concentraciones, marchas y demás actividades para exigir la libertad del articulista de Punto de Corte.
Después de 25 días de incertidumbre, al fin recibió la respuesta que buscaba. Cuando fue a preguntar si Ángel Godoy estaba en el Helicoide, un custodio policial se lo confirmó: “Sí, él está aquí.”
Adriana había tomado el consejo de otras mujeres de “estar preparada” y cargar siempre en un morral las cosas personales de Ángel, como ropa, medicinas, sábanas y algo de comida. Mientras el custodio le daba las instrucciones para la entrega de la paquetería, ella ya tenía todo en orden y pudo entregarlo inmediatamente.
Tres meses después, Adriana, mientras estaba en la iglesia, recibió una llamada. Era Ángel. Le dijo que estaba bien, que no se preocupara, que en cualquier momento él volvería a comunicarse con ella.
Adriana detalla que en la paquetería que le llevaba los días martes o jueves, en los empaques de galletas le escribía mensajes cortos como: “siempre juntos”, “confía”, “Dios con nosotros”. Ángel los devolvía como señal de que los leyó y de que le retransmitía el mismo mensaje.
Incitación al odio y terrorismo
El último artículo que escribió Ángel Godoy para Punto de Corte se publicó el 3 de enero de 2025 y se titulaba “Tensión y Expectativas en Venezuela frente al 10 de enero”. En el texto exponía la falta de transparencia del CNE y de las instituciones públicas, así como las estrategías del régimen de Nicolás Maduro para mantenerse en el poder.
En otros artículos publicados por Godoy, menciona a Alex Saab y su nombramiento como ministro luego de haber estado preso en Estados Unidos. También, escribió sobre las detenciones de adolescentes por motivos políticos.
A Godoy lo presentaron el 18 de enero de 2025, en una audiencia telemática en la que se le acusó de “incitación al odio y terrorismo”. Al ingeniero, como a todos los detenidos por motivos políticos, se le ha negado el acceso a la defensa privada.
“No hemos tenido un avance con respecto a su caso, por lo que nosotros consideramos que su caso se encuentra en el limbo. Entiendo que va a haber un juicio, pero no sabemos cuándo”, dijo Adriana Briceño.
A Ángel Godoy desde que cumplió los tres meses detenido le permiten la visita de sus familiares, en este caso su esposa, hermana e hijo, pues los padres del activista ya fallecieron.
“Todo cambió”
Adriana Briceño comenta que la dinámica familiar cambió por completo con la detención de Ángel, quien era el principal proveedor del hogar.
A la tragedia de la familia Godoy Briceño se le sumó el despido de Adriana de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv) después de 21 años de trabajo.
Briceño detalla que con el dinero de la liquidación pudo sobrevivir unos meses, pero que ahora es su familia y algunas amistades quienes la ayudan a mantenerse. “Ahora no puedo buscar un trabajo formal porque estoy al frente de la situación de mi esposo”, dijo.
Ángel y Adriana tienen un hijo de 16 años. El adolescente, quien acaba de graduarse como bachiller, está al tanto de la situación de su padre. En palabras de su madre, “ha sabido manejar la situación” y ha sido un gran apoyo para ella.
Adriana describe a Ángel como un hombre luchador, bondadoso, defensor de derechos humanos y un padre ejemplar. Aún no entiende por qué su esposo está atravesando por dicha situación, pero confía plenamente en que pronto estará en libertad. Mientras tanto, en cada paquete de galletas le sigue recordando la frase que selló su noviazgo: “Siempre juntos”.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.



