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Madre de hermanos Zambrano: “A mi hijo le dijeron que si no se entregaba, me mataban”

Un estado de conmoción interior, y que a veces proyecta al exterior, vive desde 2022 Luz Marina Arias Sánchez, madre de Juan Nahir y Daniel Josué Zambrano Arias, secuestrados de su casa en Palmira, capital del municipio Guásimos, en el estado Táchira por presuntos funcionarios.

Desde el 26 de abril de ese año, Luz Marina no tiene paz. Sus peores pesadillas se concretaron y hoy sus dos hijos, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), están presos sin sentencia ni juicio en la cárcel de Yare II en el estado Miranda, la misma donde estuvo por dos años recluido el fallecido presidente Hugo Chávez antes de ser sobreseído por el también desaparecido mandatario, Rafael Caldera.

Según Arias, todo comenzó en ese abril de hace poco más de tres años, cuando –Juan de entonces 21 años– contactó por TikTok a un militar para que le ayudara a reincorporarse a la GNB, después de ser expulsado en diciembre de 2021.

Juan presenta un autismo leve, lo que le impedía seguir las funciones de la GNB, que es un componente fuerte, y el mayor Danilo Rivera Moreti, que aparece en todas las redes siguiendo a Nicolás Maduro, le dijo que podía tenderle una mano para volver”, narró.

Ese funcionario le dijo a Juan que lo iba a poner en contacto con un capitán de nombre o apellido Santiago para que le coordinara una reunión con el Comandante del Core 1 de la GNB en Táchira. Esa entrevista se llevó a cabo el 26 de abril del año 2022Arias relató que Juan retornó a su casa ese mismo día con un par de efectivos.

“Me supongo eran de la Dgcim (Dirección General de Contrainteligencia Militar) porque no estaban identificados. Llegaron en un Ford Fiesta negro sin placas, con los cauchos lisos, y hablaron con Daniel, que también fue Guardia Nacional, él ya estaba más bien pidiendo la baja para ese tiempo”, continuó con el relato la señora Arias.

La madre de los hermanos Zambrano sostuvo que a Juan le dijeron que debía ir a Caracas por dos días para trabajar con ellos porque él pertenecía a Miranda, donde ya había estado destacado.

“Yo le dije a Daniel ‘hable con esa gente porque yo veo que eso es raro, cómo lo van a llevar hasta Caracas, esa gente es mala. Ese día trasladaron a Juan a Barinas’”, recordó.

Según Arias, los agentes hablaron con Daniel y le preguntaron si también era militar. Daniel les dijo que estaba por retirarse y que se iba a poner a hacer otras cosas porque el sueldo no le daba para vivir. 

Arias contó que su hijo Juan agarró la poca ropa que tenía y algunas pertenencias personales y se marchó.  

“Se lo llevaron engañado, lamentablemente no lo pudimos retener. Le eché la bendición y le di un beso. Esa fue la última vez que él estuvo en la casa”, lamentó.

Arias aseguró que cuando su hijo llegó a Barinas fue llevado “a una casa de esas que ellos dicen que es de seguridad”.

Luego de su pasantía por el estado llanero, Arias indicó que Juan fue llevado a El Hatillo, en la zona metropolitana de Caracas, donde aparentemente fue recibido por Santiago.

“Le quitaron el teléfono y permaneció allí un mes. Según ellos le estaban realizando un examen psicológico para ser reincorporado. Le hicieron una serie de preguntas como cuántos chavistas y opositores había en su familia, y la profesión de nosotros sus padres. Le daban el teléfono de vez en cuando y pudo mandar algunos mensajes. Me dijo que le prohibieron enviar su ubicación. Lo engañaron diciéndole que pronto regresaría al Táchira a trabajar como Guardia. El 26 de mayo de 2022 lo incomunicaron definitivamente”, comentó la señora Luz Marina.

Dos días después le tocó a Daniel

No conforme con la zozobra que estaba viviendo, apenas par de días después de peder contacto con Juan, a su casa se presentaron cinco hombres armados sin identificarse y vestidos de negro

“De manera arbitraria, se llevaron a Daniel. Nos apuntaron con armas de guerra. Le decían a mi hijo: ‘Usted sabe cómo es, hermano, si usted no se entrega, sabe que ya tenemos órdenes de arriba y matamos a su mamá y aquí nadie va a saber nada ni qué pasó aquí, aquí nadie va a investigar nada”.

Arias supone que los hombres pertenecían a la Dgcim: “Porque yo le preguntaba por Juan y ellos me decían: ese ya está cantando“.

Ante la amenaza Daniel, que hoy en día tiene 29 años, se entregó y se lo llevaron encapuchado a bordo de una camioneta blanca. “Cuando llegó el papá, le conté lo que había pasado y entonces lo que hicimos fue buscar a unos familiares que tienen moto y movilizarnos”, indicó la madre de ambos presos políticos.

Los esposos Zambrano Arias empezaron a recorrer los centros de detención, como hace la mayoría de los familiares que sufren la desaparición forzada de uno de sus integrantes.

“Nos fuimos a un centro que ellos tienen por la avenida 19 de abril, allá nos dijeron que no estaba ningún Daniel Josué. Después, nos fuimos a otro y yo identifiqué la camioneta donde se lo llevaron. Ellos nos dijeron: ‘sí lo tenemos aquí, pero ustedes no lo pueden ver, él está metido en un peo (problema)’”.

Tras constatar que allí se encontraba, Arias y su esposo acudieron a la Fiscalía para que verificaran el estado de salud de Daniel, ante el temor de que estuviera siendo torturado.

“Un fiscal nos dijo que estaba en buenas condiciones, pero no nos dejaron verlo. Se lo llevaron al otro día a los tribunales de aquí del estado Táchira y, de manera telemática, lo presentaron ante un juez. No hubo orden de aprehensión ni nada, y lo que nos decían era que él estaba hablando paja del gobierno y que lo estaban buscando”, precisó la señora Arias.

Luego de eso, su hijo Daniel también quedó completamente incomunicado: “Se lo llevaron encapuchado en una avioneta para la Dgcim de Caracas en Boleíta, porque esa información me la dio él mismo, después que pude verlo el 27 de junio de 2022”. 

La vida en Yare 

Arias manifestó que la primera vez que vio a sus hijos en Yare II vestían ropa de enfermeros, les habían rapado el cabello y estaban sumamente delgados y deshidratados. Pudieron hacer el viaje con recursos que consiguieron con familiares. Ese día del reencuentro, Juan le mostró marcas de aparente tortura.

“Estaban ambos, Juan me mostró marcas que tenía en su pierna derecha, que le habían hecho con una cabilla caliente. Lo quemaron como a un animal, también tenía marcas en sus brazos. Me dijo que le habían puesto corriente en los genitales, que le habían hecho todo tipo de torturas para que dijera que él era parte de una conspiración contra Maduro desde el Reino Unido. Querían que se pusiera un uniforme militar, que mostrara armas, como si ellos hubiesen capturado a un guerrillero”, recordó con indignación la madre tachirense quien agregó que a su hijo Daniel también lo amedrentaron de manera psicológica y le dieron golpes. a AMBOS LOS SEÑALABAN DE SUPUESTAMENTE “ESTAR vendiendo información a Colombia”.

Arias aseguró que, a punta de coacción, a sus hijos les hicieron firmar declaraciones falsas para inculparse

El 28 de mayo de 2022, Juan Zambrano fue presentado ante un tribunal de terrorismo ante la jueza Igledys Charinga. Cuatro días después, presentaron a Daniel ante la misma jueza. A ambos los acusaron de conspiración. En una “maniobra entre los fiscales y la defensa pública” los instaron a que admitieran los hechos, a cambio de una pena de dos años y ocho meses de cárcel.

“A raíz de las torturas a las que estaban siendo sometidos, ellos aceptaron y los engañaron. No han llevado testigos y están violando sus derechos humanos. Lo que han hecho es diferir el caso y aún siguen sin sentencia”, denunció la madre de ambos, al tiempo que expresó que teme por la vida de sus hijos.

La madre de los Zambrano aseguró que la fiscal 22 Nacional de ese entonces, Aramay Terán, apeló la decisión de la juez de dejarlos en libertad porque la iban a destituir. “El 22 de agosto fue la audiencia preliminar y enviaron a la fiscal auxiliar Michel Cordero”.

“En Yare 2, hay un grupo que se llama Sesma, no sé si son colectivos o presos comunes, están encapuchados y son los que están comandando el penal. Lo que hacen es golpearlos y decirles que si cae el gobierno, que si Estados Unidos viene por Maduro, ellos van a eliminar a los presos políticos”.

La madres de los hermanos Zambrano comentó que debido a que estos se encuentran a casi 700 kilómetros de su lugar de residencia, su padre pernocta cerca del penal de Yare desde junio de 2022.

Ella no los ve desde hace un año, la situación económica por la que atraviesa, aunado a su estado de salud, le han impedido movilizarse.

“Velando porque no les falte la comida, medicinas y hasta vestimenta, porque todo eso hay que llevárselo, el gobierno no les da nada. Cuando yo he ido para allá todo huele a cloacas, es horrible, hay enfermedades como tuberculosis. No hay agua potable, les dan comida con gusanos, en mal estado. Si el preso no tiene un familiar que esté pendiente, lamentablemente muere. Están condenados a morir los que no tengan a nadie que vele por ellos”, detalló.

El delicado estado de salud de Juan

Pese a que presentaron un informe médico, donde profesionales hacen constar que Juan padece autismo leve, las autoridades no han tomado medida alguna en su favor.

Juan estuvo gravemente enfermo de los pulmones el año pasado y tuvimos que apelar a las redes sociales y a los medios de comunicación para buscar ayuda. No lo querían tratar, tuvo fiebre por más de ocho días y gracias a Dios que está su hermano allá, sino se hubiese muerto. Su salud psicológica y física está muy desmejorada. Él dice que está allí castigado porque estamos en guerra, que es una guerra que Maduro tiene contra la gente”, señaló.

Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (también conocidas como Reglas Mandela) contemplan que no deben permanecer en prisión las personas a quienes no se considere penalmente responsables, o a quienes se diagnostique una discapacidad o enfermedad mental grave, cuyo estado pudiera agravarse en prisión. También contemplan que los servicios de atención sanitaria proporcionará tratamiento psiquiátrico a los reclusos que lo necesiten.

Daniel también está sufriendo dolores lumbares y cervicales y ambos hermanos padecen de estrés postraumático por las duras condiciones de reclusión. Además, el padre de los presos políticos, de 68 años de edad, sufre de la tiroides e hipertensión, y es quien se está encargando de la paquetería, de la comida y medicamentos de ambos detenidos, en medio de las dificultades económicas que también vive la familia.

Asimismo, a Arias la angustia también le ha pasado factura, especialmente después de abril de 2022. 

Estoy sufriendo de la tensión, de estrés, de todo, porque allá cuando pasa algo uno se entera por las redes sociales y eso me pone mal, uno lo que hace es rezar y pedirle a Dios, pedirle a la sangre de Cristo que los cubra”, expresó.

La madre de los hermanos Zambrano sentenció que estos últimos tres años han sido una desgracia para ella y su esposo.

Acabaron con una familia inocente que ni siquiera tiene recursos, porque esos militares se lo vendieron a Maduro por ascensos y regalías políticas, esa es la verdad. Nosotros no estamos, ni estábamos conspirando contra el gobierno”, sentenció.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Luz Marina Arias Sánchez, mamá de Juan Nahir y Daniel Josué Zambrano Arias, relató que sus hijos fueron secuestrados por supuestos funcionarios en su natal estado Táchira y permanecen presos en Yare II sin juicio y acusados de conspiración. Dijo que Juan presenta un autismo leve y su salud se deteriora vertiginosamente
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redacción runrunes
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Un estado de conmoción interior, y que a veces proyecta al exterior, vive desde 2022 Luz Marina Arias Sánchez, madre de Juan Nahir y Daniel Josué Zambrano Arias, secuestrados de su casa en Palmira, capital del municipio Guásimos, en el estado Táchira por presuntos funcionarios.

Desde el 26 de abril de ese año, Luz Marina no tiene paz. Sus peores pesadillas se concretaron y hoy sus dos hijos, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), están presos sin sentencia ni juicio en la cárcel de Yare II en el estado Miranda, la misma donde estuvo por dos años recluido el fallecido presidente Hugo Chávez antes de ser sobreseído por el también desaparecido mandatario, Rafael Caldera.

Según Arias, todo comenzó en ese abril de hace poco más de tres años, cuando –Juan de entonces 21 años– contactó por TikTok a un militar para que le ayudara a reincorporarse a la GNB, después de ser expulsado en diciembre de 2021.

Juan presenta un autismo leve, lo que le impedía seguir las funciones de la GNB, que es un componente fuerte, y el mayor Danilo Rivera Moreti, que aparece en todas las redes siguiendo a Nicolás Maduro, le dijo que podía tenderle una mano para volver”, narró.

Ese funcionario le dijo a Juan que lo iba a poner en contacto con un capitán de nombre o apellido Santiago para que le coordinara una reunión con el Comandante del Core 1 de la GNB en Táchira. Esa entrevista se llevó a cabo el 26 de abril del año 2022Arias relató que Juan retornó a su casa ese mismo día con un par de efectivos.

“Me supongo eran de la Dgcim (Dirección General de Contrainteligencia Militar) porque no estaban identificados. Llegaron en un Ford Fiesta negro sin placas, con los cauchos lisos, y hablaron con Daniel, que también fue Guardia Nacional, él ya estaba más bien pidiendo la baja para ese tiempo”, continuó con el relato la señora Arias.

La madre de los hermanos Zambrano sostuvo que a Juan le dijeron que debía ir a Caracas por dos días para trabajar con ellos porque él pertenecía a Miranda, donde ya había estado destacado.

“Yo le dije a Daniel ‘hable con esa gente porque yo veo que eso es raro, cómo lo van a llevar hasta Caracas, esa gente es mala. Ese día trasladaron a Juan a Barinas’”, recordó.

Según Arias, los agentes hablaron con Daniel y le preguntaron si también era militar. Daniel les dijo que estaba por retirarse y que se iba a poner a hacer otras cosas porque el sueldo no le daba para vivir. 

Arias contó que su hijo Juan agarró la poca ropa que tenía y algunas pertenencias personales y se marchó.  

“Se lo llevaron engañado, lamentablemente no lo pudimos retener. Le eché la bendición y le di un beso. Esa fue la última vez que él estuvo en la casa”, lamentó.

Arias aseguró que cuando su hijo llegó a Barinas fue llevado “a una casa de esas que ellos dicen que es de seguridad”.

Luego de su pasantía por el estado llanero, Arias indicó que Juan fue llevado a El Hatillo, en la zona metropolitana de Caracas, donde aparentemente fue recibido por Santiago.

“Le quitaron el teléfono y permaneció allí un mes. Según ellos le estaban realizando un examen psicológico para ser reincorporado. Le hicieron una serie de preguntas como cuántos chavistas y opositores había en su familia, y la profesión de nosotros sus padres. Le daban el teléfono de vez en cuando y pudo mandar algunos mensajes. Me dijo que le prohibieron enviar su ubicación. Lo engañaron diciéndole que pronto regresaría al Táchira a trabajar como Guardia. El 26 de mayo de 2022 lo incomunicaron definitivamente”, comentó la señora Luz Marina.

Dos días después le tocó a Daniel

No conforme con la zozobra que estaba viviendo, apenas par de días después de peder contacto con Juan, a su casa se presentaron cinco hombres armados sin identificarse y vestidos de negro

“De manera arbitraria, se llevaron a Daniel. Nos apuntaron con armas de guerra. Le decían a mi hijo: ‘Usted sabe cómo es, hermano, si usted no se entrega, sabe que ya tenemos órdenes de arriba y matamos a su mamá y aquí nadie va a saber nada ni qué pasó aquí, aquí nadie va a investigar nada”.

Arias supone que los hombres pertenecían a la Dgcim: “Porque yo le preguntaba por Juan y ellos me decían: ese ya está cantando“.

Ante la amenaza Daniel, que hoy en día tiene 29 años, se entregó y se lo llevaron encapuchado a bordo de una camioneta blanca. “Cuando llegó el papá, le conté lo que había pasado y entonces lo que hicimos fue buscar a unos familiares que tienen moto y movilizarnos”, indicó la madre de ambos presos políticos.

Los esposos Zambrano Arias empezaron a recorrer los centros de detención, como hace la mayoría de los familiares que sufren la desaparición forzada de uno de sus integrantes.

“Nos fuimos a un centro que ellos tienen por la avenida 19 de abril, allá nos dijeron que no estaba ningún Daniel Josué. Después, nos fuimos a otro y yo identifiqué la camioneta donde se lo llevaron. Ellos nos dijeron: ‘sí lo tenemos aquí, pero ustedes no lo pueden ver, él está metido en un peo (problema)’”.

Tras constatar que allí se encontraba, Arias y su esposo acudieron a la Fiscalía para que verificaran el estado de salud de Daniel, ante el temor de que estuviera siendo torturado.

“Un fiscal nos dijo que estaba en buenas condiciones, pero no nos dejaron verlo. Se lo llevaron al otro día a los tribunales de aquí del estado Táchira y, de manera telemática, lo presentaron ante un juez. No hubo orden de aprehensión ni nada, y lo que nos decían era que él estaba hablando paja del gobierno y que lo estaban buscando”, precisó la señora Arias.

Luego de eso, su hijo Daniel también quedó completamente incomunicado: “Se lo llevaron encapuchado en una avioneta para la Dgcim de Caracas en Boleíta, porque esa información me la dio él mismo, después que pude verlo el 27 de junio de 2022”. 

La vida en Yare 

Arias manifestó que la primera vez que vio a sus hijos en Yare II vestían ropa de enfermeros, les habían rapado el cabello y estaban sumamente delgados y deshidratados. Pudieron hacer el viaje con recursos que consiguieron con familiares. Ese día del reencuentro, Juan le mostró marcas de aparente tortura.

“Estaban ambos, Juan me mostró marcas que tenía en su pierna derecha, que le habían hecho con una cabilla caliente. Lo quemaron como a un animal, también tenía marcas en sus brazos. Me dijo que le habían puesto corriente en los genitales, que le habían hecho todo tipo de torturas para que dijera que él era parte de una conspiración contra Maduro desde el Reino Unido. Querían que se pusiera un uniforme militar, que mostrara armas, como si ellos hubiesen capturado a un guerrillero”, recordó con indignación la madre tachirense quien agregó que a su hijo Daniel también lo amedrentaron de manera psicológica y le dieron golpes. a AMBOS LOS SEÑALABAN DE SUPUESTAMENTE “ESTAR vendiendo información a Colombia”.

Arias aseguró que, a punta de coacción, a sus hijos les hicieron firmar declaraciones falsas para inculparse

El 28 de mayo de 2022, Juan Zambrano fue presentado ante un tribunal de terrorismo ante la jueza Igledys Charinga. Cuatro días después, presentaron a Daniel ante la misma jueza. A ambos los acusaron de conspiración. En una “maniobra entre los fiscales y la defensa pública” los instaron a que admitieran los hechos, a cambio de una pena de dos años y ocho meses de cárcel.

“A raíz de las torturas a las que estaban siendo sometidos, ellos aceptaron y los engañaron. No han llevado testigos y están violando sus derechos humanos. Lo que han hecho es diferir el caso y aún siguen sin sentencia”, denunció la madre de ambos, al tiempo que expresó que teme por la vida de sus hijos.

La madre de los Zambrano aseguró que la fiscal 22 Nacional de ese entonces, Aramay Terán, apeló la decisión de la juez de dejarlos en libertad porque la iban a destituir. “El 22 de agosto fue la audiencia preliminar y enviaron a la fiscal auxiliar Michel Cordero”.

“En Yare 2, hay un grupo que se llama Sesma, no sé si son colectivos o presos comunes, están encapuchados y son los que están comandando el penal. Lo que hacen es golpearlos y decirles que si cae el gobierno, que si Estados Unidos viene por Maduro, ellos van a eliminar a los presos políticos”.

La madres de los hermanos Zambrano comentó que debido a que estos se encuentran a casi 700 kilómetros de su lugar de residencia, su padre pernocta cerca del penal de Yare desde junio de 2022.

Ella no los ve desde hace un año, la situación económica por la que atraviesa, aunado a su estado de salud, le han impedido movilizarse.

“Velando porque no les falte la comida, medicinas y hasta vestimenta, porque todo eso hay que llevárselo, el gobierno no les da nada. Cuando yo he ido para allá todo huele a cloacas, es horrible, hay enfermedades como tuberculosis. No hay agua potable, les dan comida con gusanos, en mal estado. Si el preso no tiene un familiar que esté pendiente, lamentablemente muere. Están condenados a morir los que no tengan a nadie que vele por ellos”, detalló.

El delicado estado de salud de Juan

Pese a que presentaron un informe médico, donde profesionales hacen constar que Juan padece autismo leve, las autoridades no han tomado medida alguna en su favor.

Juan estuvo gravemente enfermo de los pulmones el año pasado y tuvimos que apelar a las redes sociales y a los medios de comunicación para buscar ayuda. No lo querían tratar, tuvo fiebre por más de ocho días y gracias a Dios que está su hermano allá, sino se hubiese muerto. Su salud psicológica y física está muy desmejorada. Él dice que está allí castigado porque estamos en guerra, que es una guerra que Maduro tiene contra la gente”, señaló.

Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (también conocidas como Reglas Mandela) contemplan que no deben permanecer en prisión las personas a quienes no se considere penalmente responsables, o a quienes se diagnostique una discapacidad o enfermedad mental grave, cuyo estado pudiera agravarse en prisión. También contemplan que los servicios de atención sanitaria proporcionará tratamiento psiquiátrico a los reclusos que lo necesiten.

Daniel también está sufriendo dolores lumbares y cervicales y ambos hermanos padecen de estrés postraumático por las duras condiciones de reclusión. Además, el padre de los presos políticos, de 68 años de edad, sufre de la tiroides e hipertensión, y es quien se está encargando de la paquetería, de la comida y medicamentos de ambos detenidos, en medio de las dificultades económicas que también vive la familia.

Asimismo, a Arias la angustia también le ha pasado factura, especialmente después de abril de 2022. 

Estoy sufriendo de la tensión, de estrés, de todo, porque allá cuando pasa algo uno se entera por las redes sociales y eso me pone mal, uno lo que hace es rezar y pedirle a Dios, pedirle a la sangre de Cristo que los cubra”, expresó.

La madre de los hermanos Zambrano sentenció que estos últimos tres años han sido una desgracia para ella y su esposo.

Acabaron con una familia inocente que ni siquiera tiene recursos, porque esos militares se lo vendieron a Maduro por ascensos y regalías políticas, esa es la verdad. Nosotros no estamos, ni estábamos conspirando contra el gobierno”, sentenció.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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