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CLAVES | El trauma que deja la persecución política en Venezuela

La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) recientemente publicó el informe Trauma y sufrimiento psicoemocional derivados de la persecución política en Venezuela”, en el que expone el impacto psicoemocional generado por la política de persecución, represión y violencia institucional ejercida por el Estado venezolano contra población civil identificada como disidente, opositora o no alineada con la ideología oficial.

El estudio señaló que a diferencia de otros episodios represivos ocurridos en los siglos XIX y XX en Venezuela, la magnitud, sistematicidad y carácter estructural de las violaciones actuales permiten afirmar “la existencia de un patrón de criminalidad estatal marcado por el colapso del Estado de Derecho, la consolidación de un sistema autoritario y una corrupción generalizada sin precedentes históricos en el país”.

La investigación de JEP se centró en víctimas directas —asesinados, presos políticos, personas torturadas, desaparecidas o sometidas a desplazamiento forzado— y en víctimas indirectas, principalmente familiares, quienes sufren consecuencias psicosociales severas debido al impacto de estos crímenes.

Además, examinó los múltiples daños ocasionados por la persecución por motivos políticos en Venezuela, con especial atención al daño psicoemocional sufrido por las víctimas directas e indirectas de asesinatos, encarcelamientos arbitrarios y demás actos represivos. Estos daños derivan de la ejecución de una política estatal que incluye diversos ataques gubernamentales, legislativos y judiciales dirigidos contra la población civil progresivamente despojada de sus derechos.

Según los hallazgos de la investigación, el sufrimiento emocional de los detenidos se manifiesta en múltiples formas: ansiedad, depresión, trastornos de estrés postraumático y sentimientos de desesperanza que persisten incluso después de la liberación. La tortura física y psicológica, el aislamiento prolongado y la incertidumbre sobre el futuro generan también en las las víctimas un estado de vulnerabilidad extrema.

Estos efectos, según el estudio, no solo afectan al individuo, sino que “se extienden a sus familias y comunidades, creando un círculo de dolor que trasciende las paredes de las cárceles”.

“La represión, en este sentido, se convierte en un mecanismo de control social que perpetúa el miedo colectivo”, se lee en el informe.

A continuación los hallazgos más relevantes del trauma que deja la persecución política en Venezuela:

Impacto inmediato de la detención

El estudio describió que la experiencia de ser detenido en Venezuela está marcada por un choque emocional abrupto. Los testimonios de los detenidos revelaron la “intención deliberada de quebrar la resistencia psicológica del individuo” como lo son:

  • Miedo constante: la incertidumbre sobre el futuro y la posibilidad de tortura genera ansiedad extrema.
  • Sensación de deshumanización: trato degradante, aislamiento y humillaciones afectan la autoestima.
  • Estrés agudo: insomnio, pesadillas y ataques de pánico son frecuentes en los primeros días de detención.

Trauma prolongado, violencia y secuelas psicológicas

De acuerdo con los entrevistados, el sufrimiento de las personas no termina con la excarcelación. A muchos exdetenidos les quedan cicatrices invisibles que afectan la capacidad de reintegrarse a la vida cotidiana y perpetúan el trauma más allá del tiempo de detención. Entre ellas:

  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT): recuerdos intrusivos, flashbacks e hipervigilancia tras la liberación.
  • Depresión profunda: sentimientos de desesperanza, culpa y pérdida de sentido vital.
  • Alteraciones cognitivas: dificultad para concentrarse, pérdida de memoria y confusión mental.
  • Tortura física y psicológica: amenazas, golpes, aislamiento y privación sensorial generan daños emocionales duraderos.
  • Estigmatización social: al salir, muchos enfrentan rechazo o miedo de otros, lo que refuerza el aislamiento.
  • Ruptura de vínculos familiares: separación forzada y falta de comunicación intensifican el dolor emocional.

Consecuencias sociales y colectivas

La represión sistemática crea una cultura de miedo que inhibe la denuncia y normaliza el sufrimiento. En este sentido, el trauma individual se convierte en un trauma colectivo, debilitando los lazos comunitarios y reforzando el control social ejercido por el Estado. Entre las consecuencias más relevantes la ONG destacó:

  • Silencio forzado: el miedo a represalias que inhibe la denuncia y perpetúa el trauma.
  • Efecto dominó en comunidades: familiares y amigos también sufren ansiedad y depresión.
  • Normalización del sufrimiento: la represión sistemática crea una cultura de miedo que impacta a toda la sociedad.

Necesidades de atención

Justicia, Encuentro y Perdón enfatizó que la atención psicosocial especializada, el acompañamiento comunitario y el reconocimiento público del sufrimiento son pasos indispensables para la reconstrucción de la memoria colectiva y la resiliencia social. “Solo así será posible transformar el dolor en fuerza y abrir caminos hacia una sociedad más justa y libre de impunidad”, para ello es necesario:

  • Apoyo psicosocial especializado: terapias de trauma, acompañamiento comunitario y espacios seguros.
  • Reconocimiento y reparación: validar el sufrimiento y garantizar justicia es clave para la recuperación.
  • Redes de resiliencia: grupos de apoyo, organizaciones de derechos humanos y solidaridad internacional.

El informe destaca la necesidad de:

  • Atención psicosocial especializada.
  • Reconocimiento y reparación a las víctimas.
  • Redes de resiliencia y solidaridad internacional Solo así será posible transformar el dolor en fuerza.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Según los hallazgos de la investigación, el sufrimiento emocional de los detenidos se manifiesta en múltiples formas: ansiedad, depresión, trastornos de estrés postraumático y sentimientos de desesperanza que persisten incluso después de la liberación
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La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) recientemente publicó el informe Trauma y sufrimiento psicoemocional derivados de la persecución política en Venezuela”, en el que expone el impacto psicoemocional generado por la política de persecución, represión y violencia institucional ejercida por el Estado venezolano contra población civil identificada como disidente, opositora o no alineada con la ideología oficial.

El estudio señaló que a diferencia de otros episodios represivos ocurridos en los siglos XIX y XX en Venezuela, la magnitud, sistematicidad y carácter estructural de las violaciones actuales permiten afirmar “la existencia de un patrón de criminalidad estatal marcado por el colapso del Estado de Derecho, la consolidación de un sistema autoritario y una corrupción generalizada sin precedentes históricos en el país”.

La investigación de JEP se centró en víctimas directas —asesinados, presos políticos, personas torturadas, desaparecidas o sometidas a desplazamiento forzado— y en víctimas indirectas, principalmente familiares, quienes sufren consecuencias psicosociales severas debido al impacto de estos crímenes.

Además, examinó los múltiples daños ocasionados por la persecución por motivos políticos en Venezuela, con especial atención al daño psicoemocional sufrido por las víctimas directas e indirectas de asesinatos, encarcelamientos arbitrarios y demás actos represivos. Estos daños derivan de la ejecución de una política estatal que incluye diversos ataques gubernamentales, legislativos y judiciales dirigidos contra la población civil progresivamente despojada de sus derechos.

Según los hallazgos de la investigación, el sufrimiento emocional de los detenidos se manifiesta en múltiples formas: ansiedad, depresión, trastornos de estrés postraumático y sentimientos de desesperanza que persisten incluso después de la liberación. La tortura física y psicológica, el aislamiento prolongado y la incertidumbre sobre el futuro generan también en las las víctimas un estado de vulnerabilidad extrema.

Estos efectos, según el estudio, no solo afectan al individuo, sino que “se extienden a sus familias y comunidades, creando un círculo de dolor que trasciende las paredes de las cárceles”.

“La represión, en este sentido, se convierte en un mecanismo de control social que perpetúa el miedo colectivo”, se lee en el informe.

A continuación los hallazgos más relevantes del trauma que deja la persecución política en Venezuela:

Impacto inmediato de la detención

El estudio describió que la experiencia de ser detenido en Venezuela está marcada por un choque emocional abrupto. Los testimonios de los detenidos revelaron la “intención deliberada de quebrar la resistencia psicológica del individuo” como lo son:

  • Miedo constante: la incertidumbre sobre el futuro y la posibilidad de tortura genera ansiedad extrema.
  • Sensación de deshumanización: trato degradante, aislamiento y humillaciones afectan la autoestima.
  • Estrés agudo: insomnio, pesadillas y ataques de pánico son frecuentes en los primeros días de detención.

Trauma prolongado, violencia y secuelas psicológicas

De acuerdo con los entrevistados, el sufrimiento de las personas no termina con la excarcelación. A muchos exdetenidos les quedan cicatrices invisibles que afectan la capacidad de reintegrarse a la vida cotidiana y perpetúan el trauma más allá del tiempo de detención. Entre ellas:

  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT): recuerdos intrusivos, flashbacks e hipervigilancia tras la liberación.
  • Depresión profunda: sentimientos de desesperanza, culpa y pérdida de sentido vital.
  • Alteraciones cognitivas: dificultad para concentrarse, pérdida de memoria y confusión mental.
  • Tortura física y psicológica: amenazas, golpes, aislamiento y privación sensorial generan daños emocionales duraderos.
  • Estigmatización social: al salir, muchos enfrentan rechazo o miedo de otros, lo que refuerza el aislamiento.
  • Ruptura de vínculos familiares: separación forzada y falta de comunicación intensifican el dolor emocional.

Consecuencias sociales y colectivas

La represión sistemática crea una cultura de miedo que inhibe la denuncia y normaliza el sufrimiento. En este sentido, el trauma individual se convierte en un trauma colectivo, debilitando los lazos comunitarios y reforzando el control social ejercido por el Estado. Entre las consecuencias más relevantes la ONG destacó:

  • Silencio forzado: el miedo a represalias que inhibe la denuncia y perpetúa el trauma.
  • Efecto dominó en comunidades: familiares y amigos también sufren ansiedad y depresión.
  • Normalización del sufrimiento: la represión sistemática crea una cultura de miedo que impacta a toda la sociedad.

Necesidades de atención

Justicia, Encuentro y Perdón enfatizó que la atención psicosocial especializada, el acompañamiento comunitario y el reconocimiento público del sufrimiento son pasos indispensables para la reconstrucción de la memoria colectiva y la resiliencia social. “Solo así será posible transformar el dolor en fuerza y abrir caminos hacia una sociedad más justa y libre de impunidad”, para ello es necesario:

  • Apoyo psicosocial especializado: terapias de trauma, acompañamiento comunitario y espacios seguros.
  • Reconocimiento y reparación: validar el sufrimiento y garantizar justicia es clave para la recuperación.
  • Redes de resiliencia: grupos de apoyo, organizaciones de derechos humanos y solidaridad internacional.

El informe destaca la necesidad de:

  • Atención psicosocial especializada.
  • Reconocimiento y reparación a las víctimas.
  • Redes de resiliencia y solidaridad internacional Solo así será posible transformar el dolor en fuerza.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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