En medio de un conflicto internacional inédito en Venezuela que resultó en la captura del gobernante Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos, Gustavo Enrique González López fue designado por la presidenta encargada avalada por la administración de Donald Trump, Delcy Rodríguez, como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial.
Desde el pasado 6 de enero, las principales funciones de González López serán las de blindar al gobierno interino frente a otro eventual ataque de Estados Unidos y fortificar las fracturas internas existentes dentro de la administración madurista.
El nombre de Gustavo González López es conocido en la opinión pública desde el año 2013. El militar ha ocupado altos cargos relacionados al sistema de seguridad de la nación, principalmente en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y como ministro de Interior, Justicia y Paz.
González López es considerado dentro de las filas del gobierno como un símbolo de seguridad, disciplina y lealtad, y un estratega de confianza en tiempos convulsos. Sin embargo, el historial del militar está marcado por sanciones internacionales, acusaciones de torturas y violación a los derechos humanos.




