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Lo que viven los migrantes venezolanos reclutados por el crimen organizado en Colombia

La organización Crisis Group pide al nuevo gobierno proteger a los refugiados y migrantes venezolanos que llegan a Colombia, con el fin de evitar que habiten en zonas violentas y facilitar su ingreso al mercado laboral formal.

Foto: Daniel Reina / Semana

Un informe de la organización internacional Crisis Group denunció el peligro al que están expuestos los migrantes venezolanos en Colombia: de ser sometidos al reclutamiento forzado de los grupos grupos criminales, son considerados carne de cañón. 

Crisis Group llama al gobierno de Gustavo Petro a proteger a los refugiados y migrantes venezolanos que llegan a Colombia, con el fin de evitar que habiten en zonas violentas y facilitar su ingreso al mercado laboral formal.

A continuación, 33 claves del informe:

«Restablecer los lazos entre Colombia y Venezuela será esencial para ofrecerle a los migrantes una alternativa para regresar a casa de manera segura».

«Las condiciones siguen siendo difíciles para muchos migrantes y refugiados a su llegada a Colombia. Si bien los alimentos, medicamentos y el combustible no suelen escasear, encontrar trabajo en la economía formal de Colombia y los medios para adquirir estos productos puede ser un calvario (…) Se estima que el 90 por ciento de los venezolanos que trabajan en Colombia están empleados en la economía informal, donde los salarios tienden a ser más bajos e inestables».

«Los migrantes venezolanos se han asentado principalmente en las grandes ciudades colombianas. Unos 495 000 venezolanos están registrados en la capital Bogotá, mientras que otros 191 000 se encuentran en Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia. Le siguen la ciudad fronteriza de Cúcuta, Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, ubicada en el suroccidente del país, y el puerto caribeño de Barranquilla».

«Las ciudades representan desafíos específicos para muchos migrantes. Los que no han podido conseguir un permiso de permanencia legal o carecen de ingresos estables enfrentan dificultades para lograr que les alquilen un apartamento. Por esta razón, muchos de los venezolanos más pobres terminan en alojamientos informales o habitaciones de pago por día, conocidas como pagadiarios, un fenómeno predominantemente urbano. Las condiciones de estos lugares suelen ser descritas por sus habitantes como miserables e inhumanas . Familias enteras se amontonan en habitaciones diminutas y comparten colchones».

«La mayoría de los venezolanos en Colombia anhelan un trabajo estable y remunerado . Pero sus posibilidades para conseguir trabajo son limitadas, y las oportunidades que se presentan a menudo están lejos de ser las deseadas».

«Al menos el 24 por ciento de los refugiados y migrantes venezolanos en Colombia están desempleados, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) . Para aquellos que tienen trabajo, las condiciones suelen ser duras. Alrededor del 41 por ciento de los venezolanos en Colombia trabajan más de 48 horas a la semana, excediendo el máximo legal permitido, y a menudo ganan mucho menos que sus pares colombianos. En la industria de la construcción, por ejemplo, un empleado colombiano puede ganar hasta 70 000 pesos colombianos ($17,5 dólares) al día, mientras que a un venezolano le pagan alrededor de 30 000 pesos ($7,5 dólares), incluso si cuenta con habilidades similares».

«Los salarios bajos afectan a las mujeres venezolanas aún más que a los hombres, con ingresos 26,5 por ciento por debajo de los de un hombre venezolano según una encuesta de 2019 . Las mujeres venezolanas suelen ser la principal fuente de ingresos de sus hogares; como resultado, están especialmente expuestas a ser explotadas para mantener a sus hijos. En la ciudad fronteriza de Cúcuta, algunos restaurantes les pagan a las mujeres venezolanas la mitad de lo que le pagan a una empleada colombiana».

«A diferencia de los colombianos que han vivido oleadas recurrentes de enfrentamientos, en ocasiones durante décadas, los venezolanos que se encuentran en áreas rurales desconocen las reglas de facto de las zonas en disputa por los grupos armados . En consecuencia, los migrantes se enfrentan a riesgos que van desde detonar minas antipersonales en caminos rurales y caer en el fuego cruzado en zonas fronterizas, hasta romper los toques de queda nocturnos impuestos por grupos armados» .

«Las mujeres, niños, migrantes indocumentados y refugiados pueden enfrentarse a graves peligros en estos entornos. En octubre de 2021 dos niños venezolanos fueron asesinados por disidentes de las FARC en el municipio fronterizo de Tibú tras ser acusados de robar en una tienda. Sus cuerpos fueron encontrados en una carretera veredal, con carteles que decían ‘por ladrón»» .

«En el departamento colombiano del Cauca, cientos de venezolanos se vieron obligados a abandonar una zona de cultivos de coca a finales de 2020 luego de que el ELN les diera la orden de salir mediante un panfleto».

«Sin un lugar donde refugiarse y con poco dinero para comida y alojamiento, los venezolanos en las carreteras son presa fácil mientras caminan de pueblo en pueblo. Según informes, el ELN, por ejemplo, cuenta con un albergue improvisado en el departamento fronterizo de Arauca, donde los migrantes pueden recibir ropa limpia, descansar y comer algo por unos días mientras se les persuade para que se unan al grupo».

«Los grupos armados ‘quieren demostrar que son diferentes al gobierno, que no les da una mano’, dijo un experto en reclutamiento infantil. Aunque el ELN no les pagan un salario a sus soldados, hacen ofertas falsas para reclutar migrantes venezolanos o reparten obsequios como celulares e incluso motos. En Arauca, uno de sus bastiones tradicionales, el grupo guerrillero supuestamente hace pagos de inscripción de entre 200 000 y 500 000 pesos colombianos (entre $50 y $125 dólares)».

«El reclutamiento de migrantes, a veces por la fuerza, se produce tanto a lo largo de la frontera como en zonas de todo el país. Los venezolanos que trabajan para grupos armados se encuentran en regiones alejadas de las tradicionales rutas migratorias, como, por ejemplo, en el departamento del Chocó en la costa pacífica de Colombia».

«Los migrantes son atraídos con regalos o reclutados bajo amenazas, particularmente en provincias azotadas por el conflicto como Nariño, Norte de Santander, Arauca, Cauca y Putumayo . También han salido a la luz casos de reclutamiento por internet. En Venezuela, jóvenes han sido engañados con ofertas de trabajo en redes sociales e invitados a las ciudades de Arauca y Cúcuta, desde donde posteriormente son llevados a zonas rurales por grupos armados no identificados».

«Una vez han ingresado a estos grupos, los venezolanos descubren lo peligroso que puede llegar a ser escapar. Los migrantes que logran desertar carecen de información sobre sus derechos, a dónde pueden acudir y los riesgos que enfrentan».

«Un venezolano de 24 años, entrevistado por Crisis Group en una celda de la policía, fue reclutado a mano armada en el Bajo Cauca por los Caparros, un grupo criminal que surgió de las antiguas fuerzas paramilitares. El grupo le prometió un salario mensual de 800 000 pesos colombianos ($200 dólares) y permiso para visitar a su familia después de ocho meses. Recibió un corte de pelo, una rasurada, un uniforme, un lanzagranadas M79 y fue enviado de inmediato a una zona de conflicto sin ningún tipo de entrenamiento. La incorporación a los Caparros resultó ser un infierno. Durante siete meses, soportó humillaciones y golpizas periódicas. Nunca recibió el pago prometido y participó en enfrentamientos en los que perdió a un amigo venezolano. ‘O seguía o moría’, dijo. ‘Decidí seguir, para encontrar una salida’. Después de desertar, ayudó al ejército a encontrar armas escondidas, pero posteriormente fue detenido por posesión de armas de fuego y desde entonces lleva 21 meses en la cárcel».

«La indiferencia de los funcionarios estatales y de seguridad hacia las necesidades particulares de los venezolanos involucrados en los conflictos armados de Colombia es una preocupación recurrente. Expertos en migración le dijeron a Crisis Group que es común que los organismos de seguridad judicialicen tanto a venezolanos como a colombianos sobre la base del derecho penal ordinario por pertenecer a grupos armados, incluso cuando han desertado después de haber sido reclutados por la fuerza».

«La deserción implica un doble riesgo para los migrantes, quienes también enfrentan repercusiones violentas si los grupos armados creen que están compartiendo información con las autoridades».

«El costo de denunciar delitos con frecuencia supera los beneficios. En 2019, una niña venezolana de 14 años que logró escapar luego de ser reclutada en Norte de Santander por el Ejército Popular de Liberación (EPL), grupo armado dedicado en gran parte al narcotráfico, fue entregada por las autoridades judiciales a un hogar de paso en el mismo departamento a cargo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Posteriormente, fue encontrada y asesinada por hombres armados».

«Algunos miembros de grupos armados se quejan del rápido crecimiento a través del reclutamiento de venezolanos, aunque dichas quejas no son la norma. Un militante del ELN se quejó de que migrantes habían sido empleados para cobrar extorsiones o intimidar a la población local sin haber recibido entrenamiento y una formación ideológica adecuada. En su opinión, la presencia de los migrantes explica por qué los pobladores de ciertas regiones bajo control del ELN mostraban una mayor aversión hacia el grupo que antes. ‘No están relacionándose bien con las comunidades y están utilizando enfoques muy verticales’, dijo . Pero, en general, los grupos armados ven valor en el reclutamiento de venezolanos. ‘Es mejor trabajar con cualquier migrante. Sale más barato, hacen lo que se les pide y no pasan tanto tiempo en la cárcel [como un colombiano]’, dijo el líder de una banda colombiana en Bogotá».

«Los venezolanos son fácilmente asimilados en las bandas colombianas debido a su posición vulnerable y necesidad inmediata de sobrevivir en entornos urbanos competitivos. La naturaleza y el alcance de la participación en actividades delictivas de los venezolanos reclutados varía. Ciertos grupos del crimen organizado, como los de Norte de Santander, generalmente les impiden adquirir estatus o ascender en sus filas».

«Algunos migrantes se dedican a tareas específicas, como el transporte de drogas durante sus viajes. Según informes, los venezolanos reciben descuentos en el transporte informal a través de la frontera hacia el departamento de Arauca si llevan paquetes de contenido desconocido . En Norte de Santander, algunos migrantes se ven obligados a llevar paquetes que contienen drogas mientras miembros de las bandas los acompañan para vigilar su carga».

23.- «El jefe de una oficina de sicariato en Colombia explicó que ahora trabaja principalmente con venezolanos ya que los costos son más bajos. ‘Un colombiano pide 10 millones de pesos ($2500 dólares) para matar a alguien; un venezolano lo hace por dos o tres millones ($500-750 dólares)'».

24.- «Según un venezolano miembro de un grupo criminal, los reclutas comienzan por ejecutar un asesinato, por el cual reciben entre 1 000 000 y 5 000 000 de pesos colombianos (entre $250 y $1250 dólares). Dependiendo del perfil de la víctima, el asesino puede o no regresar brevemente a Venezuela para evitar una investigación judicial. Después de entre cinco y diez golpes de este tipo, es posible que asesinen al sicario para evitar que adquiera poder o estatus dentro del grupo . Los problemas de confianza con los migrantes reclutados suelen resolverse con violencia. ‘Se matan de una vez’, explicó el líder de una oficina de sicariato. ‘Se sacan del medio. … Son desechables. [Los venezolanos] se pueden eliminar y reemplazar'».

25.- «Algunas bandas colombianas también contratan a migrantes venezolanos como traficantes y asaltantes . Las bandas colombianas más pequeñas emplean a los migrantes como centinelas o para vender drogas en Cúcuta».

26.- «En Bogotá, los venezolanos no han reemplazado a los traficantes callejeros colombianos, a menudo conocidos como jíbaros, sino que les han permitido ganar terreno y aumentar sus ganancias mediante el despliegue de una mayor fuerza de trabajo . Las bandas locales en Bogotá, especialmente en los alrededores de Corabastos, el mercado de productos frescos más grande de Colombia y un caldo de cultivo para el tráfico de drogas, la explotación sexual y el tráfico de armas, reclutan migrantes como soldados rasos en sus guerras de bandas urbanas».

27.- «Los venezolanos que venden drogas en las calles a menudo son asesinados por bandas rivales, terminan en tiroteos por el control del vecindario o mueren en luchas internas . La mayoría de los asesinatos de migrantes venezolanos en Bogotá han ocurrido en la zona de Corabastos».

28.- «Un trabajador social explicó que las bandas de Bogotá utilizan a los migrantes y refugiados como ‘carne de cañón’, una tendencia que se refleja en el creciente número de venezolanos asesinados en la capital . El número de migrantes asesinados cada año ha pasado de uno en 2016, a 72 en 2019 y 109 en 2021, lo que significa que el porcentaje de venezolanos asesinados es mayor al porcentaje que representan de la población de la ciudad».

29.- «Crisis Group pudo confirmar la presencia del Tren de Aragua en el municipio de Villa de Rosario, en la frontera con Venezuela, donde el grupo comenzó a trabajar en 2018. Durante la pandemia, el Tren de Aragua continuó operando en el departamento de Norte de Santander con la aprobación de los grupos armados colombianos más grandes, en particular el Clan del Golfo, con quienes colabora, pero ha enfrentado la resistencia armada del ELN».

30.- «El Tren de Aragua trafica drogas y personas y extorsiona a los migrantes que desean cruzar la frontera ilegalmente. Medios nacionales y funcionarios judiciales afirman que el Tren de Aragua se ha hecho cargo de la venta de drogas al menudeo en gran parte de Bogotá y los acusan de ser responsables de una serie de brutales asesinatos . Sin embargo, diversas fuentes del Estado y del crimen organizado coinciden en que la presencia del Tren de Aragua en la capital y otras ciudades principales no va más allá de pequeñas células que trabajan junto a grupos ilegales locales».

31.- «El reclutamiento se produce en Venezuela, en la frontera y en el interior de Colombia. Junto al puente Simón Bolívar, en una zona llamada La Parada, algunas mujeres venezolanas se ven obligadas a desempeñar trabajos sexuales al llegar a Colombia y a menudo terminan trabajando en burdeles clandestinos donde son explotadas y abusadas. Uno de los grupos criminales activos en La Parada, el Tren de Aragua, presuntamente recluta y vende mujeres a otros grupos ilegales. Un migrante mencionó una casa habitada por unas 25 mujeres, entre ellas cinco menores de edad, quienes habían sido marcadas detrás de las orejas para demostrar su ‘propiedad’. Para evitar que las mujeres escapen, los delincuentes las amenazan con violencia».

32.- «En algunos casos, se ha descubierto que funcionarios estatales de los cuerpos de seguridad son cómplices en la explotación sexual de las víctimas de la trata de personas. Un abogado explicó que agentes de policía han colaborado con traficantes de personas y señaló casos en los que devolvieron a mujeres y niñas venezolanas a sus captores, a menudo familiares de las víctimas. Cuatro policías que trabajaban en Cúcuta fueron detenidos en 2019 por participar en una red de trata de personas. Un trabajador social en Bogotá citó otro caso en el que policías presuntamente devolvieron a una mujer venezolana al proxeneta que la explotaba después de haber escapado de sus garras».

33.- «Al carecer de recursos y, a menudo, sin permiso de residencia o estatus de protección temporal en Colombia, los migrantes venezolanos también se han convertido en los principales objetivos para el reclutamiento de grupos armados, con frecuencia incluso más que los jóvenes colombianos pobres. El reclutamiento forzoso de colombianos y venezolanos ha estado aumentando desde 2017, con un incremento considerable después del inicio de la pandemia de COVID-19 . El afán de los grupos armados por expandir sus territorios y generar mayores ingresos los ha llevado a reclutar más personal».

Este es el informe de Crisis Group

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