El miedo como recurso político, por Antonio José Monagas - Runrun
El miedo como recurso político, por Antonio José Monagas
Este régimen es el ejercicio de la política ordenada por una ingeniería inspirada en el derrumbe de la civilidad. Difunde el miedo, pero también vive presa de él

 

@ajmonagas

A propósito de la proximidad de los comicios electorales del 21-N del año en curso, el miedo invade por doquier y hace que las cosas empeoren. Las encuestas hacen de las suyas, bien para avivar emociones, para activar el miedo manipulado, como recurso estratégico para arrinconar el pensamiento o para fustigar actitudes. Es ahí cuando solo queda la desesperación como reacción que lleva a nublar la inteligencia. A desterrar la humanidad de la persona y hasta los valores que afianzan la vida.

Por eso cuando el miedo se posesiona de una persona, lo primero que desaparece es la vergüenza. Luego lo hace la «dignidad». Y esto sucede no solo a nivel individual. También ocurre en las organizaciones y quienes hacen de gobierno. Sobre todo cuando se acerca algún evento político que comprometa objetivos, intereses y necesidades. Coyunturales o estructurales, es indistinto.

Esto es lo que acontece en Venezuela ante el proceso electoral convocado por el régimen usurpador, a los fines de elegir gobernadores, alcaldes, legisladores y concejales. Un proceso donde se renovarán los cargos ejecutivos y legislativos de las 23 entidades federales, al igual que de los 335 municipios del país.

Esta información da una idea del volumen que comprende el alistamiento logístico que debe emprender el Consejo Nacional Electoral, CNE, como ente representativo del Poder electoral según el artículo 292 constitucional.

En el fragor de tales condiciones y requerimientos, el régimen se devana sus neuronas para cuadrar los arreglos confabulados entre los actores protagónicos de las correspondientes elecciones. La sola idea de salir derrotado de esa consulta nacional, lo hace víctima del miedo. Ahí tiende a perder el dominio de sí mismo al sentirse apresado por el temor de verse defenestrado o con el poder arrollado, habida cuenta del peligro del desbordamiento de la situación el miedo del régimen de acercarse a su propio abismo. Más, por cuanto refería el poeta y novelista mexicano, Amado Nervo, “el miedo no es más que un deseo al revés”

Actualmente el régimen se dedica a interpretar encuestas y análisis de prospectiva política. Intenta negar cualquier pronunciamiento que ponga al descubierto los arreglos procurados a fin frenar las alusiones de ilegitimidad que vienen marcándolo desde distintos gobiernos del mundo libre.

No hay duda de que esta situación tiene al régimen en franco desespero. Su estrategia apunta a llenar de miedo la población para así vaciarla de esperanzas.

Sin embargo ese mismo miedo lleva al régimen a cometer equivocaciones que tienden a hundirlo más aun en el lodo de la crisis política. No entiende que el miedo que padece es más terrible que el peligro que lo angustia. Solo se afinca en el postulado fascista que refiere que “gobernar a base de miedo, es sumamente eficaz como recurso para someter al individuo a retorcidas intensiones”

La agitación que levanta, con sus consignas engañosas, tiene al régimen en ascuas. Solamente al pensar y medir el riesgo que significa el hecho de perder los privilegios que le han permitido escudriñar todo para seguir encubriendo sus pillerías. No hay duda de que el régimen no vive otra utopía distinta que seguir siendo gobierno. Pareciera haber comprendido que temer a un problema, podría provocar encontrarse con otro peor.

Y es que no hay otra razón. Por eso, para la dictadura venezolana, el proceso electoral en ciernes es una gruesa manipulación de elementos de política. Su visión radical de la política hace ver dichas elecciones, cual negocio donde busca saciar su hambre de poder. Es un asunto de vida o muerte política.

Para el régimen no existe otro proceso de decisiones que no sea el que sus cuentas suman. Y a la fuerza, sin recato alguno. Es la gobernanza de un sistema político maquinado por el fascismo y el sectarismo como valores de la ideología de la represión. Es el ejercicio de la política ordenada por una ingeniería para el derrumbe de la civilidad.

Y cuánto cuesta (sociopolíticamente) hacer que la población comprenda de una vez por todas que, de seguir viviendo bajo el manto del miedo, infundido o no, nunca podrá desplegar las alas para volar alto, en libertad y con libertad. A pesar de advertirse el miedo como recurso político.

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