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Otros venezolanos, por Armando Martini Pietri
Se impone redefinir la política, rehacer el país, poner fin a la camorra inútil y pendenciera

 

@ArmandoMartini

Concluye un período, tanto el chavismo como la oposición oficialista han trabajado con eficiencia para obtener los resultados que lograron. Cada quien será responsable de sus victorias y derrotas, incluyendo la de no participación, que evidencia la falta de interés en asuntos políticos. La mayoría decidió quedarse en casa, un mensaje escandaloso al estamento político. Se impone redefinir la política, rehacer el país, poner fin a la camorra inútil y pendenciera.

Quien pretende resucitar del engaño, cenizas y escombros, intuye que habrá una Venezuela diferente. La entiende como una oportunidad para escalar por encima del fracasado castro-chavismo y de una oposición mezclada entre repudiados cómplices, sobrevivientes colaboracionistas, infiltrados oportunistas y nuevas esperanzas.

Hasta el momento solo parece haber dos opciones: el régimen enmarañado en corrupción, incompetencia, sanciones, averiguación Corte Penal Internacional, pérdida de soberanía; y un interinato desmejorado, débil, irrelevante, tambaleante, solo respaldado por remotos poderes extranjeros.

El nuevo liderazgo cree es el momento para reanimarse, se presenta con picardía como mejor opción sin demostrar que lo es, sino señalando fallas ajenas. Aunque no lo parezca, Venezuela no está desprovista de líderes confiables, que no estén en lo tradicional no significa que no los tenga.

El nuevo liderazgo

María Corina Machado posee respetabilidad suficiente, prestigio de honestidad, frescura, autoridad por no doblegar principios y valores; confiabilidad por hablar con la verdad, sin ambigüedades ni miedo. Pero aún está sin lograr ponerse a la cabeza, ser una opción definitiva. Se mantiene en la nebulosa grata, pero sin efectividad en la vida real; es la opción de referencia y esperanza en acción. Y como siempre coherente, responsable, actuando como estadista, propone que sea la sociedad, el ciudadano, el elija a sus representantes. Propuesta seria, garante, comprometida y democrática, que incluye a todos. Los asustadizos interesados se opondrán, porque no conviene, temen y esconden.

Las regionales plagadas de prestigios y desprestigios conocidos, oscuros desconocidos, amanece nueva, en lo político, se ha estado alimentando con proteínas del fracaso politiquero que queda en ridículo, no se sabe si avergonzarse o preocuparse.

Hay otros, en una Venezuela que podría comenzar con conocidos y confiables dirigentes. Antonio Ledezma, que pudo ser excelente alcalde de Caracas, pateado por un régimen tiránico pero admirado y seguro de su fuerza. El experto petrolero Humberto Calderón Berti, a quien no se le ha podido demostrar perfidia y corrupción, aunque se intentó, y sigue siendo un caballero de la política nacional e internacional de un país hecho pedazos. Diego Arria, poco eficaz en el manejo de promesas e ilusiones, pero experto conocedor del desarrollo internacional de una Venezuela moderna. Enrique Aristeguieta, un político honorable, respetable, de invaluable conocimiento y experiencia.  

Y también, generaciones de relevo en los diversos partidos, tanto los aferrados al oficialismo como los que buscan salidas en la oposición desunida; proles actuales, mujeres y hombres actualizados, que nacieron cuando la democracia tradicional se tambaleaba, equivocándose creyendo que el militar golpista cambiaría y ellos serían los ejecutores, primeros beneficiarios de una revolución interpretada a conveniencia.

El relevo está listo para sustituir a los que han fracasado en el gobierno y oposición, cómplices, colaboradores o testigos incapaces de un país destruido. Hay reemplazo constituido por venezolanos arraigados, de nuevas perspectivas, formados en revolución pero no forjados por ella, y veteranos de vida ejemplar, experimentados en los duros y nada sencillos caminos del éxito. Con muchos, como decía aquel en momentos de inspiración, unos cuantos que en este momento están cruzando una calle.

La ciudadanía exige grandes tareas: la reconstrucción de la estructura política, el restablecimiento de una economía reactivando el aparato productivo y elevar la calidad de vida. Venezuela está extenuada. Ya no tolera la trifulca de los que fallaron. Debe iniciarse una agenda basada en la verdad política, rendición de cuentas y una economía viable y sustentable (que) debe ser la ‘nueva pasión’. Y para ello es fundamental la reconciliación legítima, auténtica.

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