Dibujando escenarios, por Julio Castillo Sagarzazu - Runrun
Dibujando escenarios, por Julio Castillo Sagarzazu
Valdría la pena tratar de imaginar cuál sería el mejor escenario para Maduro en este juego de equilibrios que hay en el mundo

 

@juliocasagar

La guerra de Ucrania, la Cumbre de la OTAN; las elecciones de “mid term” en Estados Unidos; la gira de Maduro por Asia y el escenario interno de Venezuela, están unidos, aunque no lo parezca, por el hilo invisible de la geopolítica.

Veamos:

La guerra de Ucrania ha colocado a Putin en una situación comprometida y sus consecuencias hay que analizarlas en conjunto con la Cumbre de la OTAN en España. En efecto, independientemente de la situación militar en el campo de batalla, ya Rusia ha logrado que las potencias occidentales hayan dado un paso trascendental en su nueva política de defensa. Ese inmenso país es señalado ya, como la “principal amenaza para la seguridad occidental. Si “los ladridos de la OTAN en la frontera rusa”, como impropiamente señaló el papa Francisco, fue una de las razones de la invasión, ahora se verán amplificados con la incorporación de Suecia y Finlandia.

La organización atlántica, prevé ahora la constitución de una fuerza de acción rápida de 300.000 efectivos y un aumento exponencial del gasto militar. Las consecuencia políticas y sociológicas de esta decisión e, incluso, el impacto económico de la reanimación de la industria militar, serán de profundo calado.

Asimismo, lo que pudiera llamarse la “doctrina” que sale de Madrid, ha incorporado una frase, nada inocente, sobre la integridad y seguridad fronteriza de las naciones. Esta, inevitablemente, evoca el asalto a la valla de Melilla que terminó con varias decenas de muertos por parte de la policía marroquí y que ha contado con el silencio del gobierno socialista y el reclamo de sus socios de PODEMOS y ERC.

España, incluso, ha expuesto sus relaciones con Argelia y su solidaridad con el pueblo saharaui en el altar de la seguridad de su frontera con el norte de África. Esta seguridad de la frontera sur de Europa (y no solo de España) será clave en el abordaje común de temas como la inmigración ilegal y el control del terrorismo. Un tema y un viraje nada secundario.

En este marco, es natural que los aliados de Putin y China, en cualquier parte del mundo recibirán el coletazo de esta nueva concepción adoptada en Madrid. Maduro se encontrará en la encrucijada de resolver cómo se alinea en este nuevo juego de tronos y poderes. Su gira a Asia, revela la preocupación por la materia y su intención de buscar una posición de control de daños de esta realidad. Por un lado, tratará de apoyarse (junto con Irán) en la necesidad de más petróleo para Europa para hacer un guiño a Occidente; y, por la otra, sopesará la lealtad a sus tradicionales aliados.

Así las cosas, valdría la pena tratar de imaginar cuál sería el mejor escenario para Maduro en este juego de equilibrios que se ha señalado.

En este particular lo primero que pareciera obligado para sus intereses es obrar con rapidez. La situación política descrita antes lo sugeriría, pero también la situación interna. Esta situación interna está dominada por la volatilidad que pueda tener la situación política, económica y social del país.

En efecto, será imposible que la amenaza de la recesión mundial no afecte a Venezuela. Por otro lado, ya la sostenibilidad de la economía de puertos y bodegones está emitiendo señales de alarma. Hay estudios que revelan cómo el crecimiento de la economía se ha concentrado en muy pocos sectores y cómo otros se rezagan y se hunden. Tampoco hay señales de que el Estado pueda hacer frente con éxito a la demanda de funcionarios públicos, universitarios y jubilados que se movilizan (aun de manera incipiente, pero constante) en reclamo de salarios dignos para salir de la pauperización a las que están condenados.

En este marco volátil, Maduro podría “sorprender” con el planteamiento de unas MEGALECCIONES con las que daría respuestas en varios terrenos: se adelantaría o haría control de daños anticipados a las elecciones de noviembre que seguramente ganarán los republicanos. Y ofrecería esa “rama de olivo” a Europa necesitada, más que nunca, de la energía fósil que a Venezuela le sobra y no tiene cómo extraerla, por ahora…

Unas elecciones de todos los mandatos le permitirían, igualmente, alinear a todo, absolutamente a todo, el liderazgo regional y local del PSUV detrás de su candidatura. Y pondrá a la oposición a reeditar el camino, no exento de obstáculos, que enfrentó en las recientes elecciones a gobernadores.

Como todos los dibujos de escenarios futuros, el que se describe está hecho en el aire y copiando un modelo absolutamente vaporoso e inexistente hoy.

Se trata de una apuesta hecha con los pocos datos disponibles a esta fecha, pero apoyada, no obstante, en el aroma que se respira en el ambiente.

Dibujo libre, pues. Y abstracto de paso…

Allí queda.

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