La dieta del barbijo, por Juan Eduardo Fernández - Runrun
La dieta del barbijo, por Juan Eduardo Fernández

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette 

Hola mi querido lector ¿Cómo estás? Espero que muy bien, yo en esta oportunidad además de tratar de hacerte reír, estoy aquí para brindarte un servicio público que sé me sabrás agradecer. Hoy quiero contarte mi secreto más preciado: cómo estoy haciendo para mantenerme en forma durante esta centena o lo que es lo mismo, qué estoy haciendo para mantener mi peso ideal.

Ya te he contado hasta el cansancio la relación difícil que tengo con el ejercicio y todo eso del mundo fitness. Pero la verdad esta semana, que me puse más viejo (por cierto, cumplí 41 años la semana pasada, así que si no me felicitaste puedes hacerlo en mi Instagram @soyjuanette), he decidido tomar algunas acciones para mejorar mi estado físico.

Si estás pensando que voy a ponerme a hacer ejercicio lamento desilusionarte. Pero no te preocupes, pues el método del que te voy a hablar es aun más infalible que cualquier entrenamiento. Incluso es más seguro que saltar la cuerda. Estoy hablando de la mundialmente conocida dieta del barbijo.

Tengo que confesar que cuando la OMS dijo que había que usar barbijo para salir a la calle, andar en transporte público y hasta para las reuniones con distancia social, mi corazón hizo ¡Pum!, porque, ajá, mi única arma para seducir a una chica es la cara de gordito tierno que ostento, y con el tapaboca solo soy un ninja pasado de peso. Pero como fiel seguidor de las leyes y además odio las multas, me tocó usarlo. Y no saben lo positivo que ha sido para mi vida.

Les cuento que, desde que lo uso, solo estoy consumiendo dieta líquida, pues es supercomplicado comerse un buen asado, una arepita, o incluso una sopa de lentejas con el tapabocas puesto. Más que nada porque ninguno de estos alimentos puede traspasar la tela. Si un científico logra que los alimentos pasen de estado físico a gaseoso se ganará el nobel… Si ya sé que eso ocurre naturalmente en algunas oportunidades cuando los alimentos dejan el organismo, pero yo estoy hablando de la hora de ingerirlos.  

No les voy a mentir, al principio es muy dura la dieta del barbijo. Pero solo hasta que encuentres el alimento que se adapte a tu tipo de tapaboca.

Hay algunos que son muy funcionales porque tienen como una especie de orificio lateral con una tapita. Por allí puedes introducir algún pitillo (popote, o sorbete), la bombilla para el mate, un cigarrillo, e incluso te permite comer fideos, pero al estilo de La dama y el vagabundo, es decir, metiendo un extremo del espagueti y succionándolo. Eso sí, olvídate de las albóndigas. Yo lo intenté y no pasan.

La verdad que esta dieta es muy emocionante porque, cuando finalmente un alimento hace “match” con tu tipo de barbijo, llegas al nirvana. Yo en mi caso descubrí el Malbec, que es una manera muy elegante de consumir un fruto tan generoso como la uva.

Bueno querido lector, ya tengo que dejarte, pero antes te tiro algunos tips más para hacer esta dieta más segura:

No corras con el barbijo puesto o mejor no corras. Y, por último: cuando te bañes, no pongas tu cara de frente a la ducha con el tapaboca puesto, porque terminarás descubriendo un método de tortura que se llama “ahogamiento simulado”.

¡Hasta la próxima semana!

 

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