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3×3 | “El problema del Gobierno es su baja aceptación popular, no María Corina”

Analistas coinciden en que el régimen madurista no suspendió la primaria de la oposición porque apostaba a su fracaso y a la baja participación. Al percatarse de la masiva convocatoria sacó la carta que siempre suele jugar: la del Tribunal Supremo de Justicia 

Puntualizan que la oposición debe mantenerse firme en la defensa de la primaria y la búsqueda de estrategias comunes que permitan una alianza nacional con miras a las presidenciales de 2024

No descartan que el Gobierno vuelva a aplicar una lista Tascón, sin embargo, aclaran que los venezolanos ya perdieron el miedo ante métodos de coerción y chantaje  

María Corina
Francisco Zambrano
Hace 9 meses

Con la sentencia de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de desconocer los resultados de la primaria del pasado 22 de octubre y a su ganadora María Corina Machado, el Gobierno de Nicolás Maduro le metió una patada a los acuerdos suscritos con la Plataforma Unitaria en Barbados.

Frente a testigos de la comunidad internacional, ambos bandos habían acordado en la isla del Caribe el diseño de una ruta electoral inclusiva que respetase la escogencia de los candidatos a la contienda presidencial de 2024.

Sin embargo, el desconocimiento a la primaria dejó claro que el madurismo está dispuesto a cumplir solo con su percepción de los acuerdos y no con el rubricado en Barbados. La demostración más fidedigna son las declaraciones del presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Elvis Amoroso, luego del proceso opositor, quien dijo que el 98% de las peticiones hechas al órgano comicial por sectores que participaron en el diálogo fueron cumplidas. 

En Runrunes analizamos las eventuales consecuencias del desconocimiento a la primaria y a su ganadora María Corina Machado por parte del régimen con la colaboración del director de Datanálisis, Luis Vicente León; la investigadora y profesora universitaria Mariana Bacalao y Griselda Colina, directora del Observatorio Global de Democracia.  

 

¿Por qué el Gobierno de Maduro no suspendió la primaria antes de llevarse a cabo, cuál es el propósito de anular algo que ya sucedió? 

Luis Vicente León: El Gobierno venezolano estaba interesado en impedir que la primaria opositora ocurriera, sabía que el costo de esta podía ser importante en términos de unificación opositora y en el fortalecimiento del liderazgo de María Corina, más allá de que están decididos a no habilitarla. Al  final había dos requerimientos para poder avanzar en las negociaciones de Barbados: el primero era el permitir que la primaria ocurriera y que no fuese alterada en términos de su ejecución en la calle, ¿entonces qué le quedaba al Gobierno? Para no bloquear las negociaciones prefirió sacrificar el tema de impedir la primaria antes de realizarse, pensando que iba a ser muy difícil organizarla y que la abstención iba a ser elevada. Pero una vez que esto no fue así y que el Gobierno de Estados Unidos empieza a presionar para que habiliten a MCM con la amenaza de echar hacia atrás la flexibilización de las sanciones, entonces sacó la carta del TSJ. Es oportuno aclarar que el Gobierno venezolano realmente nunca se comprometió a habilitar a María Corina, eso no estaba nunca en la mesa de negociación, el Gobierno nunca lo ofreció a cambio de nada.

Mariana Bacalao: No las suspendió antes porque subestimó las capacidades, en primer lugar de los ciudadanos, pero también las de las organizaciones, partidos y liderazgos políticos. Pensó que bastaría con amedrentar, dividir, torpedear y tratar de descalificar y minimizar todo el proceso. Se estrelló de frente contra la cantera de civismo y valores democráticos que aún vive, como parte de la herencia de la democracia representativa. Mucho se habla sobre la oposición venezolana, subestimando las capacidades del grupo que está en el poder. En esta ocasión pasó exactamente lo contrario. El modelo autoritario tiene un objetivo superior: la permanencia en el poder. Y justamente eso fue lo que sintieron amenazado con el proceso de primaria. Porque esa “rebelión electoral” en un proceso transparente, la primaria demostró que son derrotables. Adicionalmente, fue una derrota en el plano electoral. Desde los eventos del 11 de abril de 2002 el poder se apropió de una narrativa en la que eran “víctimas” de una oposición no democrática. El 22 de octubre de 2023 le arrebata la máscara al poder. Tenemos una dirigencia política de oposición y a sus principales factores montados en una ruta de participación electoral como un camino de expresión ciudadana. Y tenemos a unos ciudadanos que, en medio de una emergencia humanitaria compleja, salieron a participar a pesar de la desinformación, de las penurias y de los obstáculos. Se apropiaron del proceso y lo llevaron un nivel más allá: lo convirtieron en ejercicio de resistencia civil.

Griselda Colina: Yo creo que es importante entender que en el actual contexto político para el Gobierno significaba un costo muy alto, impedir o bloquear la primaria, era preferible apostar por la posibilidad de que el proceso opositor explotara desde adentro. Considero además que no hubo una conciencia clara de las posibilidades reales que iba a despertar la primaria en la población y de la participación tan alta que iba a tener, creo que eso fue subestimado también por el Gobierno.

 

¿Cómo debería actuar la oposición que ha brindado apoyo a la escogencia de María Corina Machado como candidata presidencial? 

Luis Vicente León: La oposición tiene que defender su primaria, los resultados y los derechos constitucionales y legales, eso es un tema ético y no lo puede abandonar rápidamente, sin embargo, tenemos que entender que todo esto va más allá de MCM, esto va en cómo se estructura la oposición para poder competir, para garantizar que se de una elección presidencial confiable, unificar a la gente. Después del duelo inicial tiene que ir hacia un proceso de racionalización que busque su Plan B para no abandonar la ruta de la participación, porque al final el problema no es María Corina, el asunto es que el Gobierno tiene un bajo nivel de aceptación popular y que prácticamente cualquiera los pondría en aprietos desde el punto de vista de ese resultado, así que la oposición tiene que buscar alternativas y probablemente la sustitución para seguir en la lucha seguramente en condiciones inadecuadas, porque los procesos de transición son así, no son inmediatos, son procesos en los que vas ganando terreno en el tiempo.      

Mariana Bacalao: Las organizaciones que fueron parte de la primaria firmaron un acuerdo y además no se puede obviar el respaldo que obtuvo María Corina, que la legitima en el presente como líder popular y eje central de cara a la voluntad ciudadana. Se plantea un consenso que la reconozca como candidata y principal rival de Maduro para las elecciones de 2024. Es cierto que la gente quiere un cambio que se traduzca en mejoras directas en sus vidas. También es cierto que María Corina recibió 9 de cada 10 votos en las elecciones. No es casualidad o “porque estaba corriendo sola”. El dato estadístico es que solo 1 de cada 10 electores se decantó por alguno de los candidatos del G-4. La gente espera que asuma el rol que se ganó, como líder y como candidata, y esperan también que las fuerzas y sectores de la alternativa democrática se activen para reclamar ese triunfo conquistado. La gente eligió una propuesta que encara al régimen de fuerza, que entiende que no es posible lograr cambios y reformas significativas si no se logra una verdadera transición hacia un gobierno democrático. Ha sido parte de un proceso, pero hoy esa es la visión que entusiasma y moviliza, que despierta “al gigante dormido” del que hablan las teorías de participación y opinión pública. Toca entonces aferrarse a la ruta electoral y construir las tensiones y presiones que aumenten las probabilidades de unas elecciones con garantías. Toca articularse y activarse para exigir la rehabilitación de los derechos políticos de todos los venezolanos, y eso por supuesto incluye el derecho de ella a ser candidata presidencial. Toca también dar señales concretas de que están interpretando el mensaje de esos más de dos millones de electores sobre un estilo patriarcal y machista, que también está en crisis y fluir en esa nueva correlación de fuerzas. Todo esto es lógicamente mucho trabajo. Es un ejercicio de inteligencia colectiva, de sinergia entre todas las estructuras, en donde todos hacen falta, todos los demócratas. Es un ejercicio de equilibrio, en el que debemos desechar las creencias limitantes, sin caer en el pesimismo, el conformismo o promover que la realidad del momento es inalterable. La experiencia de la primaria demuestra que es posible.

Griselda Colina: Tanto la sentencia como las declaraciones de altos funcionarios del Gobierno obedecen a unas reacciones que justamente tienen que ver con lo inesperado del éxito de la primaria y la movilización ciudadana. Esta medida del TSJ es una reacción que está dirigida a la escasa base electoral del Gobierno, a los más radicales, dejando claro que tienen una fuerza con la que reaccionar, sin embargo, queda expuesto que no hay independencia de poderes porque todas las instituciones públicas están orbitando alrededor de una maniobra política que busca frenar una acción democrática convocada por los factores de la oposición. Los actores tienen que hacer una evaluación de si esto necesariamente rompe con los acuerdos de Barbados, han habido declaraciones de ambas partes, pero también silencios importantes que demuestran una valoración sobre los acuerdos y las posibilidades que se abren de cara a 2024. La oposición tiene un gran reto y eso pasa por leer el momento político, mantenerse en la ruta electoral, la exigencia de las garantías constitucionales no sólo en los comicios presidenciales sino también con miras a las parlamentarias, regionales y locales de 2025. Algo que ha recalcado María Corina y otros factores de la oposición es la necesidad de mantener una gran alianza nacional, un programa de Gobierno común que convoque a la ciudadanía que desea un cambio político.

 

3-¿Con las sentencia del TSJ que exige a los integrantes de la Comisión Primaria la entrega de los cuadernos de votación se viene una nueva lista Tascón? ¿Cuál cree que va a ser la reacción de la comunidad internacional involucrada en los acuerdos, especialmente de los Estados Unidos que aceptó flexibilizar las sanciones en materia energética?

Luis Vicente León: Con respecto a la posibilidad de una nueva lista Tascón, obviamente es un riesgo, pero no creo que esa sea la búsqueda en realidad, no creo que eso sea lo que el Gobierno está buscando, pero lo puede hacer y además con eso amenaza, amedrenta e intenta buscar algún mecanismo de temor frente a los factores que puedan tener dependencia del Estado como los empleados públicos. El tema real más bien es invalidar la propia elección primaria, ratificar la inhabilitación de MCM y mandar un mensaje muy claro de que no está dispuesto a hacer lo que la oposición está pidiendo. La decisión del TSJ complica la relación entre Venezuela y Estados Unidos, que es lo verdaderamente relevante, porque al final quien es dueño de las sanciones y quien puede restringir las licencias es EEUU. Parte de las flexibilizaciones son cosas que EEUU necesita o desea, entonces, sí creo que va a tener costos, que van a haber algunas acciones de la administración de Biden, pero no creo que será un regreso al status quo anterior, no me parece que esa sea la ruta, yo creo que ellos van a buscar alternativas distintas para poder restringir algunas cosas, pero no la eliminación general de todo, porque al final eso también sería como escupir para arriba dentro de sus propios intereses.  

Mariana Bacalao: El gobierno está en una coyuntura muy delicada. Tal vez la más difícil que haya enfrentado hasta el momento. Electoralmente está en su punto más bajo. Necesita con urgencia los recursos económicos para tratar de elevar sus apoyos y capacidades en el marco de las elecciones presidenciales de 2024. Pero también sabe que ha perdido la posibilidad de transformar el dinero en bienestar, pues el deterioro en la calidad de vida de la gente es profundo. Su competitividad electoral podría aumentar, pero nunca lo suficiente como para enfrentarse a un fenómeno y a una oposición que persiga un objetivo superior y común en el marco de una negociación. Adicionalmente, la primaria opositora también tuvo su eco en el bloque del Gobierno. Un efecto de espejo desenterrado que plantea preguntas y conversaciones incómodas, entre otras: ¿debe ser Nicolás Maduro el candidato presidencial? Se configuran entonces varios dilemas existenciales. Está en medio de una crisis de representación que, de haber existido respeto a los derechos civiles y políticos, se hubiera resuelto en las urnas hace años. Como ese proceso fue torpedeado hoy el péndulo de los ciclos de las coaliciones electorales se presenta como un tsunami para superar el modelo autoritario y darle paso a un sistema de libertades y derechos. El gobierno sabe que ya no representa la esperanza. Hay una élite, un establishment conformado por grupos oligárquicos que viven en lo que las mayorías perciben como realidades paralelas, desconectados, alejados de las penurias de las mayorías. Han fallado en la reconfiguración de la estructura social que fue la bandera originaria del chavismo. El fracaso en la reducción de la desigualdad es inocultable: en la distribución de los ingresos, en el aumento de los conflictos políticos y sociales, en la incidencia y poder del crimen organizado y en la opacidad de los procesos de rendición de cuentas. Todo eso ha implosionado la legitimidad y la gobernabilidad.  Todo eso configura una ventana de oportunidades para las fuerzas democráticas. Pero tal y como lo advertía el sociólogo Norbert Lechner, la tarea fundamental es “sincronizar los tiempos objetivos de la política con los tiempos subjetivos de la sociedad”, en un contexto autoritario. La pretensión de anular un hecho consumado mina el camino electoral y abre espacios a la violencia, es una violación a los acuerdos de Barbados, pero también a una serie de derechos y garantías fundamentales. No existe manera de justificar las persecuciones y la violación a esos derechos y garantías. Y tendría un alto costo. La comunidad internacional está muy atenta. Dentro del chavismo hay grupos y liderazgos a los que les interesa el día después, entienden que hay posibilidades de desarrollarse políticamente después de una transición y apoyarían un proceso negociado.

Griselda Colina: Estamos en un momento distinto, considero que la expresión que queda más clara después de la primaria es que la represión, extorsión, coerción e intimidación tiene un techo y la gente se cansó, está harta y no tiene miedo de expresarse en el marco de la franja de la participación, porque es un derecho a la posibilidad de vivir mejor, frente a eso no hay lista que valga, los venezolanos no están contando con una bolsa de alimentos que cada vez es peor y que no satisface sus necesidades. Ese clientelismo electoral que antes funcionaba ya no está funcionando y al Gobierno le toca evaluar sus políticas, ellos están intentando captar la atención de una población que ya no tiene esperanza en ellos. Más que intimidación y represión, el Gobierno está en una estrategia de ver cómo recuperan algo de esa base electoral que perdieron. Las reacciones que hasta ahora hemos visto del secretario general de la ONU (Antonio Guterres), del secretario de Estado de Estados Unidos (Antony Blinken), así como de voceros de la Unión Europea demuestran que hay una evaluación cercana del cumplimiento de los acuerdos de Barbados y sus eventuales consecuencias. Ciertamente, el diálogo tiene que apuntar hacia el restablecimiento de una democracia sólida en Venezuela y la vía electoral es fundamental para poder avanzar en ese camino.    

 

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