3 x 3 | Cuando los medios se atreven a cruzar la raya amarilla - Runrun
3 x 3 |  Cuando los medios se atreven a cruzar la raya amarilla
Donald Trump pasó de censurar a periodistas en la Casa Blanca a ser cortado en vivo en los Estados Unidos 
Periodistas e investigadores de la comunicación defienden la verificación de datos o fact checking para confrontar a funcionarios públicos que esgrimen mentiras   

@franzambranor

La noche del pasado 5 de noviembre, las cadenas NBC, ABC y CBS tomaron una decisión sin precedente en la historia del periodismo estadounidense, por primera vez sacaron del aire a un presidente de ese país en plena rueda de prensa.  

Donald Trump, el candidato por el partido republicano a la reelección de la presidencia de Estados Unidos, emitía denuncias sobre supuestos votos ilegales a favor del demócrata Joe Biden y un fraude masivo en su contra. “Ha sido un proceso injusto, tal y como lo predije, están destruyendo nuestro sistema”, declaró Trump.

“Así que al escuchar las denuncias de Trump, los presentadores de esas cadenas decidieron cortar la transmisión y compartir con sus audiencias la información de que no había hechos ni pruebas capaces de sostener el ataque contra el proceso electoral”, se desprende de un artículo de opinión publicado por Univisión.

Otras cadenas como Fox y CNN no cortaron al presidente, pero sí pusieron en tela de juicio sus palabras. “No hemos visto nada que constituya un fraude o un abuso del sistema”, dijo el corresponsal de Fox en la Casa Blanca, John Roberts. “Que noche más triste para Estados Unidos. Trata de atacar la democracia con su fiesta de falsedades”, aseveró Jake Tapper de CNN.

“Tenemos que interrumpir al presidente porque ha hecho una serie de acusaciones falsas”, sostuvo el presentador de NBC, Lester Holt.

Los diarios The Washington Post, USA Today, The New York Times y Los Angeles Times desmintieron al presidente. “Trump ha dicho sin pruebas que la elección ha sido corrupta y fraudulenta”, comentó la editora de USA Today, Nicole Carroll.

Desde que asumió la presidencia de Estados Unidos, el republicano Donald Trump ha sostenido una pugna con la mayoría de los medios de comunicación en esa nación. Desalojar a periodistas de sus ruedas de prensa y evitarles el acceso a la Casa Blanca han sido algunas medidas del otrora celebrity de la televisión.

Y no solo los medios mantienen una pugna con Trump, también herramientas de redes sociales como Twitter, que ha amenazado que si este abandona la Casa Blanca perderá ciertos privilegios.

“Esta aseveración sobre fraude electoral es disputada” puso la compañía del pájaro azul sobre un tuit de Trump en el que defendía su tesis de estafa en las urnas. 

En Runrunes consultamos a tres expertos en materia de comunicación para indagar en el tema: Luisa Torrealba, investigadora y docente de la Universidad Central de Venezuela; Andrés Cañizalez, director general de Medianálisis y Tamoa Calzadilla, periodista y coordinadora del proyecto de fact checking El Detector de Univision. 

¿Cómo evalúa el desempeño de los medios de comunicación estadounidenses durante y posterior al evento electoral del pasado 3 de noviembre?

 Luisa Torrealba: La compleja situación política que está atravesando Estados Unidos ha alcanzado a los medios de comunicación, es una situación imprevista y no había una preparación para abordar una situación así. Ha habido muchos problemas dentro de los propios medios. Es importante contextualizar que Donald Trump desde el inicio de su mandato ha tenido un discurso de confrontación, restricción y de poca tolerancia a cuestionamientos hechos por periodistas. Es importante que los ciudadanos tengan un abanico de opciones, que prevalezcan las garantías para el ejercicio del derecho a libertad de expresión, a la recepción y difusión de ideas de toda índole, desde una perspectiva ética.   

Andrés Cañizalez: Históricamente los medios en Estados Unidos han tenido una posición política, en muchos casos era usual dividir la información de la opinión y había una estrategia de equilibrio e independencia. Percibo desde la distancia que el fenómeno Donald Trump ha contribuido durante todos estos años a polarizar no solo a la sociedad sino también a los medios de comunicación, esto tiene que ver con el fustigamiento que han recibido los periodistas de parte del presidente como no recibir en la Casa Blanca a ciertos medios u ordenar al personal de seguridad quitarle los micrófonos a los medios críticos. Trump alimentó una política de mucha confrontación con el universo mediático. Desde 2016, Trump no ha gozado del respaldo del sistema principal de medios. Ese sistema ha sido históricamente más inclinado hacia el ala demócrata y eso se agudizó con la personalidad de Trump. Ha convertido a los medios y a las plataformas de comunicación en el ring de la polarización y muchos de ellos han caído en ese ring lamentablemente.

Tamoa Calzadilla: Los medios de comunicación en Estados Unidos tienen una rigurosa preparación para las elecciones presidenciales, hacen esfuerzos muy grandes para crear unidades de fact checking con miras a hacer verificación de datos durante los comicios. El objetivo es luchar contra la desinformación en un país donde el presidente es un gran desinformador. Siete meses antes de la elección, Trump ya decía que iba a haber fraude sin emitir prueba alguna. Nos ha tocado luchar contra la desinformación que viene desde el propio gobierno, contra teorías conspirativas que son difíciles de desmontar porque en ambientes polarizados la gente solo cree en lo que quiere.

¿Es correcto cortar el discurso de un funcionario público si el medio de comunicación considera que está mintiendo, incitando al odio o empleando un lenguaje inapropiado? 

Luisa Torrealba: La libertad de expresión como derecho humano contempla la posibilidad de expresar opiniones e ideas de toda índole, así está contemplado en los diversos tratados y pactos internacionales de derechos humanos que contienen garantías para la libertad de expresión y cuando se habla de ideas y pensamientos de toda índole, eso aplica a las ideas que nos puedan parecer repudiables. Este estándar es importante. Obviamente la libertad de expresión como derecho tiene límites, pero son límites que no deben responder al capricho de poderes establecidos, deben vincularse con la seguridad nacional, la protección de derechos de niños, niñas y adolescentes y la prohibición de propaganda de guerra. La norma debe ser prohibir la censura previa y hacer uso del derecho a réplica. Esto nos lleva al abordaje que pueda hacer un medio de comunicación, hoy en día en los Estados Unidos tienen unidades periodísticas que se dedican al chequeo y la validación del discurso público. Pudieron haber empleado esa herramienta más allá de las declaraciones de Trump para que la población tuviese un panorama más esclarecedor y sacaran sus propias conclusiones. Incluso, si un medio de comunicación considera que un funcionario está dando un discurso hiriente puede establecer canales para concientizar a la ciudadanía. Es un tema muy complicado por el contexto en que se emitieron esas declaraciones. Se estaba llevando a cabo en vivo y es difícil saber cómo podríamos reaccionar ante esa situación. 

Andrés Cañizalez: Considero que es inapropiado que los medios de comunicación o las plataformas tecnológicas se atribuyan el derecho de qué deben ver los ciudadanos y qué no, como tampoco respaldo que el Estado deba decir qué se ve y qué no. Creo que lo correcto sería dejar que Trump y sus funcionarios hablen y luego periodísticamente desmontar esas mentiras, considero que es un error grave. Dentro de la polarización que se vivió en Venezuela se dijo tanto que Hugo Chavez volvió loca a la gente y guardando las distancias es algo aplicable a los Estados Unidos. Se han cometido errores como la diatriba pública entre Twitter y Trump. Las plataformas tecnológicas de comunicación no son casas editoriales. Los medios de comunicación no deberían censurar a priori a alguien que diga mentiras, todos los principios de libertad de expresión hablan de lo que son las sanciones a posteriori. Si Trump llamara a una guerra sería otra cosa, pero que esté mintiendo sobre lo que ocurrió en torno a las elecciones no es un tema susceptible para ser sacado de circulación.

Tamoa Calzadilla: Estoy de acuerdo con que los medios cumplan con la función de informar adecuadamente y de ofrecer contenidos verificados y reales. Los medios no están obligados a difundir desinformación. Los medios consideraron que en ese momento, las palabras de Trump eran un llamado a la violencia. Hubo episodios de seguidores del candidato republicano yendo a los centros de votación a intimidar a los trabajadores electorales, quienes hoy en día siguen sosteniendo que no han conseguido indicios de irregularidades en el proceso. Creo que los medios hicieron bien al cortar la señal en vivo y advertir inmediatamente que se trataban de denuncias sin fundamento, ofrecieron un contexto, tranquilizaron a la población y se basaron en noticias comprobadas. No es algo que atañe solo al presidente, sino a cualquier persona que esté mintiendo y divulgando información irresponsable en vivo. En Estados Unidos se practica la libertad, no existen las cadenas y los medios tienen la responsabilidad de rebatir la desinformación. No se trata de censurar, es seguir principios éticos y vigilar el tratamiento de las noticias en vivo  

¿Se puede comparar lo sucedido en Estados Unidos con Trump con el recurso de dividir la pantalla durante una cadena del presidente Hugo Chavez en medio de los sucesos del 11 de abril de 2002?

Luisa Torrealba: Siempre para analizar este tipo de situaciones que son tan complejas que implican transmisiones en vivo es muy importante evaluar los contextos y en las primeras de cambio son completamente distintos, en Estados Unidos son procesos de elecciones presidenciales, tenían la posibilidad de una vez finalizada la alocución presentar una información que pudiese haber contrastado el contenido, en el caso de Venezuela estaba al aire una cadena obligatoria, no había la posibilidad de que un ciudadano pudiera cambiar de canal para recibir otro tipo de información, el recurso de las cadenas termina convirtiéndose en lo que la declaración de principios para la libertad de expresión de la Organización de Estados Americanos califica como imposición arbitraria de información. Atenta contra la información oportuna porque se están ocultando hechos, la gente no podía saber que estaba ocurriendo ese 11 de abril mientras Chávez hablaba, en Estados Unidos el usuario tenía la opción de cambiar el canal y sintonizar otra cadena de noticias. 

Andrés Cañizalez: Podría haber un cierto paralelismo allí, en ese momento los medios de comunicación en Venezuela no cortaron a Chávez, pero una manera de decir que Chávez mentía era mostrar las imágenes en la calle. Sin duda se ha sentado un precedente muy peligroso. No simpatizo con Trump, pero desde un punto de vista principista de la libertad de expresión, los medios y las plataformas tecnológicas han cruzado una raya amarilla al censurar contenidos bajo el argumento de que son mentira, es un error lo que han hecho.

Tamoa Calzadilla: Me parece sumamente peligroso caer en ese juego de las comparaciones porque son realidades completamente diferentes. El escenario, los protagonistas, el contexto y las culturas son distintas. Las personas tienden a generalizar, no hay espacios suficientes para explicar lo particular de una elección en Estados Unidos y un episodio como el del 11 de abril en Venezuela.