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El liderazgo juvenil no esperará a 2024 para dar la lucha política

Dirigentes jóvenes desde distintos frentes trabajan en alternativas para crear una fuerza social que impulse el cambio político, mientras se preparan para asumir el liderazgo en la Venezuela poschavista

@reyestheis

 

Líderes políticos y estudiantiles están buscando fórmulas para retomar la vanguardia de la lucha política contra el régimen de Nicolás Maduro y sacudir la desesperanza y la inacción que se ha apoderado de la población.

Sairam Rivas es la secretaria juvenil nacional de Bandera Roja y representante estudiantil ante el Consejo Universitario de la Universidad Central de Venezuela. Con 28 años de edad, recibirá pronto su título de licenciada en Trabajo Social, mientras coordina la organización Luchamo, que es un proyecto de participación e incidencia pública de niñas, niños y adolescentes. 

“La juventud siempre ha jugado un papel importante en los cambios de regímenes dictatoriales”, comenta. Dice que a este sector históricamente le ha tocado la organización y la creación de una fuerza de base que contribuya al debilitamiento de los mismos.

La participación de la juventud para motorizar fuerzas de expresión del descontento popular y para impulsar las maquinarias políticas ha sido clave para la obtención de triunfos opositores en Venezuela. 

En 2007, el liderazgo estudiantil universitario se puso de pie en contra del cierre del canal RCTV.  Ese año fue un factor fundamental en la movilización y defensa de voto que permitió el rechazo al proyecto de reforma constitucional impulsada por Hugo Chávez. Los líderes de aquel movimiento -igual que en la epopeya de la generación del 28 que enfrentó a Juan Vicente Gómez- se convirtieron en dirigentes fundamentales de los partidos políticos. 

Más tarde, en 2014, los jóvenes se lanzaron a las calles a protestar en unas jornadas que fueron reprimidas con una violencia extrema por los cuerpos de seguridad del Estado.  Un año más tarde, la oposición obtenía, con el impulso de la sangre joven, una sonora victoria en las elecciones de la Asamblea Nacional.

Hoy la situación es otra. “Venimos de un proceso de desmotivación, de desmovilización, se mantiene la incertidumbre. Es necesario construir una lucha por unas elecciones libres, justas y presidenciales y eso requiere, en las condiciones de dictadura, la construcción de un gran movimiento, de una fuerza social de base. Allí la juventud tiene mucho que aportar”, indica Rivas.

 

La secretaria juvenil de Bandera Roja comenta que el liderazgo estudiantil, juvenil de los partidos y de organizaciones que trabajan con los jóvenes han venido conversando y acordando un plan de acción unitario.

“No podemos seguir depositando todo en el plano internacional, donde no se genera ningún proceso de movilización social. Tenemos unas elecciones presidenciales en 2024. Estamos de acuerdo que no nos podemos quedar de brazos cruzados hasta ese año,  sino que tiene que haber un proceso de movilización profundo de la sociedad, que pueda generar un escenario de lucha previo y de cambio político en el país antes de 2024, pero si llegamos a 2024 también debemos llegar con una fuerza social de base”, expuso.

Partida en cero

La desmovilización en los sectores jóvenes tiene unas razones claras. La pandemia y la situación presupuestaria de las universidades han impactado en el movimiento estudiantil –explica Rivas- y añade que la juventud de los partidos también se ha visto debilitada.

Por eso, considera que es prioridad el trabajo de los movimientos estudiantiles de educación media, universitarios y de la juventud partidista. “Un fortalecimiento que se dé en medio de la lucha, que permita ese empuje de acciones para lograr la salida del régimen y visibilizar la situación que actualmente vivimos”. En ese sentido, considera necesario la unidad entre los distintos movimientos juveniles, que permita una coordinación para la acción. Eso es parte de los acuerdos a que han llegado.

Formación para conducir el país

Pero los sectores jóvenes no solo están dispuestos a poner la carne en el asador en los nuevos escenarios de lucha política, también se preparan para asumir el poder.

El Foro Permanente de Juventudes es una iniciativa que busca que las distintas manifestaciones de liderazgo joven interactúen y se puedan generar procesos de innovación política. Son jóvenes que hacen liderazgo político, estudiantil, emprendedor, cultural, feminista, de sociedad civil, comunitario, internacional y religioso. Su directora es la abogada María José Brito de 26 años de edad. Explica que buscan elevar la participación de la juventud y sus niveles de impacto social. 

Dice Brito que en el Foro están trabajando “por la gobernabilidad democrática del poschavismo”. Añade: “Estamos visualizando los cambios que Venezuela necesita en materia de políticas públicas, de transformación social, de empoderamiento de la juventud”.

Señala que ya la iniciativa comienza a dar resultados: De 900 jóvenes que han formado, 40 fueron postulados como candidatos a concejales y diputados en las elecciones del 21 de noviembre pasado.

Explica que los resultados de esos comicios, cuando el chavismo obtuvo una mayoría de cargos a pesar de estar debilitado, los llamó a la reflexión: “Dijimos, tenemos que ponernos los pantalones e ir para adelante”, comenta. 

La joven abogada indica que están estudiando “cómo podemos dentro de la juventud mitigar los efectos de la fragmentación y la polarización, no solo para construir democracia, sino para que esta sea sostenible”.

Brito asevera que los ciudadanos “tenemos un mandato constitucional: que la soberanía reside en el pueblo” y que por ello es necesario “internalizar la importancia vital de nuestro liderazgo para los cambios”.

Rayos X del joven venezolano

Pero la decepción de la juventud con la política en Venezuela constituye un serio problema de cara a las aspiraciones de redemocratización del país

Tal desconexión está avalada con datos duros. En octubre, pasado la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) reveló los resultados de la Encuesta Nacional sobre Juventud (ENJUVE) 2021.  De la misma se desprende que la mayoría de los jóvenes no tiene interés en participar en organizaciones de carácter político: solo 30,3% de los encuestados dijeron tener confianza en los partidos (un nivel que cayó 17 puntos respecto a 2013, cuando se efectuó la primera encuesta) y 60% tiene poco o ningún interés en la política. Por autodefinición, los chavistas se muestran más interesados en la política que los opositores.

Pero más preocupante es la evaluación del sistema democrático: Solo 50% de los encuestados afirmó que la democracia es el sistema preferible, mientras 22,1% cree que un régimen autoritario puede ser preferible y 27,5% opina que da lo mismo una democracia que una dictadura. En 2013, 68% consideraba que la democracia era el mejor sistema, lo que representa una caída de casi 20 puntos en las preferencias de los jóvenes. ¿Qué está ocurriendo?

Jesús Armas es un ingeniero de 35 años, viene de la lucha estudiantil de la generación de 2007. Con años de trabajo social en Caracas, el año pasado aspiraba a ser el candidato a alcalde del municipio Libertador de su partido Primero Justicia (PJ), aspiración que tenía otro joven de su misma tolda: Roberto Patiño. Finalmente, los dos aceptaron la designación del marabino Tomás Guanipa, secretario general de esa organización, como aspirante de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y quien se vino de Colombia a visitar los barrios caraqueños.

Armas considera que lo que ocurre en el seno de la juventud venezolana es parte de lo que se observa en la sociedad en general y tiene que ver con la incapacidad de los partidos para generar el cambio político. Es la incoherencia estratégica, el tener a la gente entre protestas o no, votas o no. Eso hace que la gente sienta que no hay un foco y por eso se aleja. Creo además que todo el tema que ha trascendido sobre la corrupción, sumado a la gente que ha traicionado la causa, ha hecho que se haya perdido interés, credibilidad y confianza en la oposición”, argumenta.

David Sosa tiene 27 años y es el presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), pertenece a Voluntad Popular (VP) y tiene coincidencias con la opinión de Armas: “Los partidos no pueden conectar en Venezuela en general con nadie, porque han sido ineficaces para tomar el poder. Maduro sigue ostentando un poder fáctico que deteriora el nivel de vida de las personas y eso ha generado una merma de la confianza”, sostiene.

Añade que tal ineficacia es producto de la falta de coordinación en la estrategia y la falta de acuerdos entre los factores democráticos.

La renovación del liderazgo

Al frente de los principales partidos de oposición venezolana hay dirigentes veteranos que parecieran tener poca capacidad para conectar con los sectores más jóvenes. Para el consultor político Raniero Cassoni, esa realidad es otro elemento clave para explicar las reservas de la juventud con las organizaciones políticas. 

´”Hablamos de ausencia de democracia, pero no hemos sido coherentes cuando los partidos no han sido capaces de renovarse. Julio Borges, Henry Ramos y Omar Barboza son los mismos presidentes de los partidos cuando Chávez llegó al poder”, señala.

Sobre la necesidad de renovación, Armas comenta: “En las elecciones pasadas hubo muchos espacios para dirigentes jóvenes medios, sobre todo en las concejalías, que son un trampolín, pero en términos de la estructura interna de los partidos hace falta un proceso importante de revisión para abrir más espacios. Sobre todo porque hoy la mayoría de los líderes más importantes de los partidos están en el exilio”.

 

Asegura que ha visto “mucha voluntad de parte de Julio Borges y de Tomás Guanipa de abrir espacios en PJ. En estos momentos estamos en esa discusión y sé que en VP están en lo mismo”.

La politóloga Evelyn Pinto tiene 30 años y es la secretaria juvenil de Acción Democrática (AD). Reconoce que se necesitan liderazgos en los cuales se sientan identificados los jóvenes y “allí hablamos de renovar y legitimar liderazgos para la ciudadanía”.

No obstante, destaca que en el proceso electoral pasado hubo muchos candidatos jóvenes de todos los partidos de la oposición. Además sostiene que hay “una renovación que se está dando poco a poco” y explica que en los partidos se comienza ver nuevos rostros como voceros y menciona los casos de Carlos Prosperi en AD, Edison Ferrer en PJ y Ángelo Palmeri en UNT. Señala que “Hay que promover que esa renovación sea constante”.

David Sosa matiza: “Tenemos responsabilidad, pero también somos víctimas”, pues indica que desde el régimen se impide la recuperación de las organizaciones políticas.

“El primer proceso interno de Voluntad Popular fue un elección interna en el que pudo participar cualquier venezolano. Ahora llevar adelante unas elecciones con el CNE es bastante difícil. Es bastante previsible que esta institución más bien haga alguna maniobra que perjudique o dificulte ese proceso”.

Añade que “no basta renovación de caras si los partidos no son capaces de coordinarse. El factor determinante es la coordinación estratégica”, sostiene.

Pragmatismo y sobrevivencia

Raniero Cassoni observa que asistimos a un cambio de era, en los que las capacidades de entretenimiento se han multiplicado y donde las redes sociales permiten expresar la voz propia en el debate sin la intermediación de un partido político.

Comenta que las organizaciones que eran articuladores de la demanda de la sociedad, quedaron relegados a plataformas electorales “porque no han entendido que hay un cambio en la sociedad”. Apunta que han dejado de lado la ideología y se han quedado con el pragmatismo de la plataforma para llegar al poder.

Si a esto se suma la crisis económica que empuja a los jóvenes a una búsqueda constante de ingresos y la experiencia fatal de las protestas en Venezuela, pues se puede entender las razones del desinterés de la mayoría de la juventud.

Jesús Armas reflexiona: “La gente joven perdió la ilusión, sobre todo a raíz de 2017, cuando dejaron mucho en la calle. La mayoría de los asesinados y presos fueron jóvenes. Esas violaciones a los derechos humanos dejaron varios efectos: La desilusión, la incapacidad de poder soñar y de tener certeza de que se puede llegar a una transición democrática”. Agrega que cuando se combinan esos aspectos, los jóvenes buscan otras salidas para su vida: irse del país o dedicarse a su situación privada.

La encuesta Enjuve 2021 demuestra el impacto de la represión en la inhibición política de los jóvenes. 38 % de los encuestados dice que tiene temor a la persecución política y 19,7 % de los jóvenes opositores declaran que al menos han sido detenidos una vez por protestar.

“El joven dice no sé para qué sirve la democracia”, razona Cassoni. Añade que ni los partidos ni el sistema responden a la interrogante. “El joven pregunta además cuál es mi costo de oportunidad de participar, qué resultados necesito yo para superarme cuando lo que veo es desigualdad y tráfico de influencias, cuando más bien puedo enfocarme en trabajar y ganar dinero”, sostiene el politólogo.

Para David Sosa “la gente está solo resolviendo sus problemas personales y no lo va dejar de hacer hasta que perciban que realmente hay una oportunidad real de toma del poder”.

Evelyn Pinto considera que los partidos deben ser “una alternativa de poder y gestión para la ciudadanía. Desde allí empezaríamos a conectar con los jóvenes”. Pero cuestiona que “Durante mucho tiempo hemos dicho vota por nosotros porque el régimen no lo está haciendo bien. Es chévere el diagnóstico, pero no estamos ofreciendo alternativas”. 

Con casi 3.000.000 de jóvenes fuera del país, según la encuesta de Encovi de 2021 y más del 60% a quienes no le interesa la política, el reto de las organizaciones partidistas por atraer nuevas figuras parece constituir una tarea urgente e ineludible. Entretanto, los líderes jóvenes en distintas instancias intentan abrirse paso en la agenda política y coordinan acciones para tratar de debilitar al régimen de Maduro, antes de 2024, o al menos ese año.

Ficha técnica Encuesta Enjuve 2021:

Metodología: Recolección de datos de jóvenes de 13.951 hogares encuestados en la ENCOVI 2021. Muestra probabilística, bietápica. Ampliación de la colecta de datos mediante entrevista telefónica a una submuestra jóvenes de hogares de la fase 

Tamaño de muestra: 8.765 jóvenes identificados en fase 1 y submuestra derivada de 2000 jóvenes para entrevista telefónica. Personas de 15 a 29 años residentes en los hogares encuestados. 

Fecha de trabajo de campo: Febrero-abril y agosto 2021

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