Una oposición fragmentada y aislada busca ruta para el cambio - Runrun
Una oposición fragmentada y aislada busca ruta para el cambio

 

Primarias presidenciales, elecciones para definir el liderazgo, cuerpo colegiado que lidere, son algunas de las fórmulas que plantea el policromático liderazgo opositor, que se muestra incapaz de debatir en forma armoniosa entre ellos mismos. Ante la descoordinación, un outsider podría enarbolar la bandera unitaria

@Reyestheis

 

Cinco meses han pasado de las elecciones regionales en Venezuela y los líderes de los partidos de la oposición no han podido ni siquiera reunirse para analizar sus implicaciones y evaluar lo ocurrido.

La relación entre las cúpulas opositoras es agreste. Los señalamientos mutuos en la fase previa de los comicios entre Henrique Capriles, Julio Borges, Juan Guaidó, Leopoldo López, Henry Ramos, Henri Falcón y María Corina Machado develaron no solo las diferencias, sino la desconfianza –por decir lo menos- que existe entre ellos.

La ciudadanía toma nota de las rencillas. Por eso, ante este clima, no es de extrañar que, a pesar de que según cifras de Delphos (del 2021) quienes desean un cambio de Gobierno representan un 85% del país, las cifras de apoyo a los partidos y sus líderes son exiguas. 

Hoy no existe una plataforma unitaria consolidada de la talla de la Coordinadora Democrática o de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que llevó a la oposición a un triunfo sonoro en las parlamentarias de 2015. 

Entretanto, una parte de los líderes partidistas opositores pretende sentarse a dialogar con el régimen de Nicolás Maduro, pero no parecen tan dispuestos a hacerlo entre ellos mismos. 2024 es el año pautado, por los momentos, para unas elecciones presidenciales.

Lo que los une

“Siempre empezamos por las diferencias y no por los puntos que no unen. Hay quienes creen que la unidad se decreta con unas elecciones”, La  frase corresponde a Freddy Superlano, dirigente de Voluntad Popular, quien tras resultar favorecido por el voto para ser gobernador del estado Barinas el 21 de noviembre, su triunfo fue desconocido por una medida judicial, pero se convirtió en un factor clave para la victoria posterior de Sergio Garrido en esa entidad.

“El 21 de noviembre fue la mayor prueba de la fragmentación, con la excepción de Barinas”, asevera Superlano. Indica que una de las grandes enseñanzas de la elección en ese estado llanero “tiene que ver con el reconocimiento”, porque “Parece que nadie reconoce el liderazgo de nadie y ese es un problema”.

Dice que en Barinas comenzaron por entender y reconocer que los liderazgos locales había que respetarlos y no la imposición de cuotas de los partidos políticos. “Eso es lo que más daño le hace a la oposición, porque las cuotas partidistas muchas veces no están consustanciadas con la realidad”, señala.

Asevera que las diferencias más profundas están en las cúpulas opositoras. “En los cuadros medios y en la base la gente tiende a unirse más rápido, porque sus egos son más pequeños”, sostiene.

Superlano lamenta lo ocurrido en las regionales. “Yo no he visto la primera gran discusión por los resultados del 21 de noviembre. Creo que en vez de ganar 3 gobernaciones, había escenarios para ganar 14, pero no fuimos capaces ni siquiera de articular un comando de campaña nacional”.

Señala que una fecha tampoco es un factor de unificación. “Algunos ya dan por sentado que es 2024, otros pensamos que hay que empujar para que sea antes”, indica. Alega también que el Gobierno «tiene que tener algo de presión para que fije una fecha en el marco de un acuerdo, porque un día dice que –las elecciones presidenciales- son en 2024 y otro día dice que puede ser”.

El dirigente de VP considera que, como la mayor parte del liderazgo coincide en que la ruta es electoral, hay que prepararse para ella. 

Plantea que para este escenario la mejor opción es que se escoja un cuerpo colegiado de varios líderes que le den conducción a la oposición en la toma de decisiones, que escoja una comisión para las primarias, que se organicen los comandos de campaña, pero además, se genere un proceso de  organización y entendimiento entre los factores políticos.

Dice que la tarea es estar prevenidos para cualquier escenario, como qué hacer en caso de que inhabiliten un candidato o si cambian la fecha. “Entonces hay que establecer un cuerpo colegiado que tome esas decisiones”, resalta.

 

Primarias opositoras

El vicepresidente de Acción Democrática (AD), Édgar Zambrano, también se muestra crítico con lo ocurrido en las regionales.  “La oposición inteligentemente tiene que verse en el espejo de Barinas”, señala.

Cuestiona que hasta el 21 de noviembre pasado los sectores adversos al régimen de Maduro estuvieron “mirándose el obligo, no tuvieron la inteligencia para observar el país y tomaron sus decisiones en torno al parcelamiento de la política y eso no resuelve el problema nacional”. 

Considera que se necesita una “política coherente y una estrategia elaborada frente a quien controla todos los poderes, los organismos de seguridad y va a luchar por mantenerse en el poder”.

El análisis de Zambrano toma en cuenta las variables exógenas. Comenta que Venezuela está en el medio de una confrontación de carácter geopolítico entre superpotencias como Rusia y Estados Unidos, pero que esta realidad puede abrir oportunidades al Gobierno y a la oposición. 

Piensa que si Estados Unidos, en su intento de preservar sus reservas petroleras observa que la producción de Venezuela puede ser útil para sus intereses, es posible que “la presión de Washington ceda en el tema energético con Venezuela”.

Entonces, un cese de las sanciones podría ocasionar –según Zambrano- un efecto aguas abajo, ante la opinión del Gobierno que ese cambio y la mejora en las finanzas podrían contribuir a recuperar su situación política y por consiguiente la adhesión de carácter electoral.

En ese sentido, considera que el liderazgo opositor debe prepararse para unas elecciones presidenciales.

“Tenemos que visualizar una estrategia que parte con la elección de un candidato o candidata que enfrente la propuesta del Gobierno. Ese candidato que emane de esa consulta popular debe ser acatado por todos los sectores de la población venezolana, porque la oposición no puede seguir secuestrada por los factores anárquicos, que no han dado un ganar-ganar desde que Chávez irrumpió”.

Zambrano, quien lanzó en febrero pasado el nombre de Henry Ramos Allup como aspirante a la Presidencia, opina que en esas elecciones deben contarse quienes tengan el músculo político, la adhesión de fuerzas y que respalden un programa de Gobierno. 

El dirigente de la tolda blanca destaca que se necesita una estrategia de unidad nacional “donde se abandone los egos, los caprichos, pensemos hacia adelante y reconstruyamos a Venezuela”.

Piensa que, a pesar de las diferencias, debe prevalecer la “voluntad política y democrática”. Señala que hay que privilegiar al país y que la violencia no fue un mecanismo resolutivo:

“La amenaza de la llegada del Hombre Araña, de Superman, de Aquaman y de otros que venían a resolver el problema venezolano no existió ni existirá, porque los temas del país los tienen que solucionar los venezolanos con inteligencia política, dejar de pensar en pajaritos preñados y retomar la política”, recalca.

Considera que “entre más complejas son las cosas, más factibles son las soluciones” y que “La política nos trajo a estos lodos, y la política debe llevárselos”.

Elegir un líder y no un candidato

En noviembre pasado la dirigente María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, propuso al país la convocatoria de unas elecciones, pero no para seleccionar un candidato presidencial, sino el liderazgo que conduzca al país a un cambio político. Su único objetivo sería coordinar fuerzas para “derrotar a la tiranía”.

Machado entiende que la actual conducción política “ha defraudado al pueblo doblándose y quebrándose cuando tenía que rematar”, así lo planteó a través de un video publicado a finales del año pasado en sus redes sociales.

 

“Para lograr un resultado diferente tenemos que cambiarlos. ¿Tú quieres que continúe el G-4 y esos cuatro partidos, o quieres algo totalmente distinto?”, preguntó.

El analista político Carlos Blanco ve con buenos ojos una propuesta como esta. Señala que la situación de la oposición se ha deteriorado, así como su legitimidad y representatividad. “Lo que representó Guaidó y su gobierno interino se ha evaporado, básicamente, por los errores cometidos por él, el G4 y la directiva de la Asamblea Nacional”, indica.

Dice que lo que ha quedado es una sensación de desencanto respecto a la oposición “Lo que ha permitido que el régimen y los sectores que cohabitan con él tomen ventaja y articulen el relato de la normalización del país”.

Plantea que es necesario construir una nueva dirección política. Dice que uno de los métodos que se ha usado y que ya no sirve, es poner a los mismos y “agregarle algunos aditamentos, darles otro nombre”:  “El mismo equipo, sacando y metiendo fichas, ha pretendido presentar una cara nueva que no es tal”.

Blanco cuestiona que se ha usado la distribución porcentual que sacaron los partidos en las elecciones parlamentarias de 2015  “como una franquicia para que, quienes hace 7 años tenían representación, sigan usando y abusando, como si esa representación la tuvieran hasta el sol de hoy”.

Acota que basta conversar con los ciudadanos para saber que eso no es verdad. “Todo esos partidos están divididos y han estallado como granadas”, asevera.

Considera absurdo llamar en estos momentos a unas primarias para seleccionar a un candidato presidencial. Dice que eso significa en la práctica, que si la elección es en 2024, darle una garantía de estabilidad a Maduro por 3 años.

Por ello, propone que se constituya un grupo de ciudadanos que sea reconocido y respetado en su conjunto por todos los factores políticos y sociales con capacidad de convocar a todos para participar en una elección, cuyo fin sea conducir al país para la conquista de la libertad y la democracia.

“Sugiero un grupo de personalidades independientes, como Arnoldo Gabaldón, Werner Corrales, Luis Ugalde, Humberto Calderón, Diego Arria, Carlos Ortega o Asdrúbal Aguiar, que pueda constituirse en una instancia respetada por todos para diseñar una propuesta al país, discutida por todos los factores y permitir una solución de conjunto”, indicó.

La propuesta Guaidó

En febrero pasado el presidente de la Asamblea Nacional de 2015 y reconocido como presidente interino de la República por varios estados, Juan Guaidó, hizo una propuesta contentiva de 4 elementos, cuyo plan denominó “Salvemos a Venezuela”.

“Salvemos Venezuela es una iniciativa para lograr elecciones presidenciales libres y justas lo antes posible. Hoy le doy la absoluta certeza a los venezolanos de que vamos a derrotar a la dictadura”, indicó el 15 de febrero en rueda de prensa.

El plan se resume en cuatro: puntos

  • 1. Vuelvan caras contra la resignación: retomar organización/movilización interna.
  • 2. Mejorar la coordinación internacional y apoyo a la Corte Penal Internacional (CPI)
  • 3. Reimpulsar el proceso de diálogos en México y
  • 4. Ampliar y fortalecer la unidad: elección de base para que los venezolanos elijan liderazgo de las fuerzas democráticas.

Hay que destacar que ninguno de los principales partidos de la oposición como AD, PJ y UNT envió a representantes para acompañar a Guaidó durante las actividades de lanzamiento del plan, lo que confirma el estado de las relaciones entre estos factores políticos.

Guillermo Tell Aveledo es doctor en Ciencias Políticas y en un artículo titulado “Venezuela: ¿se abre un nuevo capítulo para la oposición?” para el portal Diálogo Político, de la Fundación Konrad Adenaur, escribió: “La fórmula del Gobierno interino no parece ser capaz por sí sola de liderar una reorganización”.

Añade que esa distancia, «sin una vocería colectiva que declare objetivos comunes,» refleja el problema central de la oposición venezolana: «La falta de una visión estratégica de reglas de decisión y coordinación comunes. Pese a que el mandato de Juan Guaidó fue prorrogado un año más, las dudas sobre la efectividad de este mandato, sin mencionar las críticas a las acciones, viabilidad y legitimidad de la continuidad del Gobierno interino, permanecen vigentes, aunque soterradas”.

Concluye que la unidad opositora “requiere la claudicación de ambiciones y de orgullos, pero también la conciencia de los errores acumulados. Es decir, no hacer de la renovación un concurso entre liderazgos debilitados para que el menos rechazado determine por sí mismo el destino de la lucha democrática en el país”.

Cuesta arriba

Benigno Alarcón es el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Considera difícil que se pueda tener una oposición totalmente cohesionada, como en 2015. Destaca que hay oposiciones con estrategias e interés diferentes y muy visibles.

“Tenemos la oposición que está liderada por el Gobierno Interino, cuyo interés es tan pronto como sea posible, generar una transición política. Esta oposición no está en el ánimo de conciliar con el Gobierno, ni de llegar a un acuerdo de cohabitación o convivencia”. 

Otro tipo de oposición sí tendría una propuesta de cohabitación con el Gobierno, “tratando de llegar a un acuerdo que les permita seguir compitiendo políticamente, pero pareciera que no están enfocados en producir una transición política en el corto o mediano plazo”. 

Una tercera tipología estaría representada por elementos que «no son oposiciones». «Solo buscan un espacio para la existencia política, bien sea porque no lo han tenido o porque lo tuvieron en algún momento y lo perdieron, como los actores de la mesita (Alianza Democrática)”, comenta. 


Señala que el único asunto donde hay algún nivel de consenso es el de la ruta electoral para las presidenciales y que la mayoría apunta hacia el 2024 “ya que quienes quieren algo antes de esa fecha no tienen una propuesta factible que pueda adelantar ese proceso y no pareciera que el Gobierno tenga una inclinación a permitir un acuerdo que signifique una salida antes de 2024”.

Sobre las posibilidades de unas elecciones primarias para escoger un candidato, Alarcón dice que no está muy claro que todos quieran hacerlo. “Si las primarias fueran mañana, unos candidatos tienen más posibilidades que otros y esos que tienen menos posibilidades seguramente dirán que no tiene sentido, que hay que esperar que esté más cerca la elección, y tendrían algo de razón porque un candidato se puede desinflar de aquí a 2024 o puede ser inhabilitado”.

Añade que si los comicios se hacen pronto “sería una participación entre maquinarias y no de participación de la mayoría de los opositores, pero si lo acercas más a la elección, probablemente haya una mayor participación del elector opositor”.

El otro aspecto a dilucidar son las reglas de juego. “Si tienes unas primarias donde todo el que esté inhabilitado no puede participar, sacas de la carrera a Capriles, Guaidó, a Leopoldo López y a una buena parte de los candidatos”, advierte. 

El académico dice que pareciera que va haber varios bloques de oposición. “La pregunta es si esos bloques van a estar dispuestos a competir entre ellos en una primaria, respetar el resultado y trabajar por el que quede como candidato”.

La importancia de la unidad

Pero la realidad de la fragmentación atómica de la oposición parece ir en contravía de la expectativa popular. El profesor Benigno Alarcón destaca que aunque la gran mayoría de los venezolanos desea un cambio político, no se identifica con las organizaciones de este tipo. “Hay una desconexión entre el ciudadano y todos los partidos. La gente reclama a la oposición es unidad”, asegura.

Dice que cuando se plantea en cualquier encuesta o grupo focal si votaría por el Gobierno o la oposición, la mayoría dice que por la oposición, “pero hablan de una plataforma unitaria. No hablan de PJ, VP o AD. La gente aborrece la falta de unidad, pero muy pocos respaldan a algún partido”. 

Agrega que los venezolanos quieren una alternativa y una plataforma que hoy en día no la hay, y que “luce cuesta arriba formarla, a menos que todos se vayan a una primaria, y que terminen respaldando al que triunfe”.

Ante estas diferencias, sostiene que el escenario está abierto para la aparición de un outsider. Una figura que está fuera del estatus quo y que en estos momentos no está en el radar político. Indica que si esa persona es percibida como representativa de los intereses de la gente y con un discurso alineado con la mayoría “puede terminar arrasando en una primaria”.

Por su parte, Freddy Superlano insiste en la necesidad de echar los egos a un lado. Considera que el acercamiento entre factores de la oposición “Se está tejiendo poco a poco”.  “No es obligado que la gente se quiera, pero estamos obligados a entendernos, porque si perdemos la oportunidad de 2024 esto serán 20 años más (de control chavista-madurista)”.