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Cambios de timón en Latinoamérica acercan la región a la izquierda

Gustavo Petro en Colombia y Luiz Inacio “Lula” da Silva en Brasil tienen las primeras opciones para convertirse en presidentes. ¿Qué factores han permitido su encumbramiento? ¿Tienen sus triunfos garantizados? ¿Qué esperar de ellos con Venezuela? Cuatros expertos de 3 países responden estas interrogantes

Por: @reyestheis

 

Latinoamérica históricamente ha sido un escenario político y socialmente complejo. Las ideas de la izquierda marxista y castrista no podían tener un campo más fértil que esta zona fundamentalmente rural y llena de desigualdades económicas. 

La hegemonía democrática en Latinoamérica y la suplantación de dictaduras o autoritarismos de derecha y de izquierda abrieron nuevos espacios y formas de lucha distinta al empleo del fusil. Durante la primera parte del siglo XXI, la región se tiñe ideológicamente de rojo: Hugo Chávez en Venezuela, Néstor y Cristina Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua, Fernando Lugo en Paraguay, José “Pepe” Mujica y Tabaré Vásquez en Uruguay, Luiz Inacio “Lula” da Silva y Dilma Rousseff en Brasil y José Manuel Zelaya en Guatemala, copan la escena y llegan al poder con el “arma” de la democracia: El discurso para convencer a la mayoría. En Cuba, Fidel Castro aspiraba un tabaco y soltaba una sonrisa.

Una diversidad de factores propios de cada país, escándalos de corrupción, golpes de estado, malas gestiones o sencillamente desgaste político, hicieron que el péndulo político se moviera a la derecha, pero hoy parece retornar. Quizás el caso más llamativo es el de Colombia, que por primera vez puede elegir un mandatario de una tendencia izquierdista.

 

“Aureliano”. Ese es el alias con que era conocido el guerrillero Gustavo Petro cuando integraba el grupo subversivo M-19 a finales de los años 70.  Hoy, este economista tiene la primera opción de triunfo para las elecciones presidenciales en Colombia que se llevarán a cabo el domingo 19 de junio ¿Cuánto de Aureliano quedará en el ADN de Petro para influir en un posible gobierno suyo?

 

“Es complicado tener una afirmación positiva sobre este personaje”, destaca Leandro Area, diplomático retirado venezolano y experto en las relaciones binacionales colombo-venezolanas. “La campaña que se ha hecho en contra de Petro tiene razones fundamentales y de experiencia latinoamericana muy cercana. Porque está en su biografía haber sido amigo de Fidel Castro, de Hugo Chávez y porque ha demostrado consistentemente que no cree en las instituciones”, asevera.

 

Todos contra Petro

Los resultados electorales en Colombia le dan a Petro la primera opción de llegar la Presidencia, pero su triunfo no es inminente en segunda vuelta. Su adversario será Rodolfo Hernández, un empresario señalado por corrupción, que obtuvo 27,93% de la votación, por 40,52% de Petro.

Esto abre las puertas a que se consolide un frente contra el candidato de la izquierda. Para ello, es importante el apoyo de Federico Gutiérrez (23,87%) y de Sergio Fajardo (4,20%). Las encuestas, antes de la primera vuelta, reflejaban que Hernández tenía más opción de ganarle a Petro que Gutiérrez en una segunda ronda.

 Ya Gutiérrez, que representaba al uribismo, anunció su respaldo a Hernández. Por su parte, Fajardo  adelantó: “Del lado de Petro, nadie”.

La posibilidad que un ex guerrillero habite la Casa de Nariño ha ocasionado una gran expectación en los ciudadanos colombianos. Eugenie Richard, politóloga francesa, experta en comunicación y marketing político y profesora de la Universidad Externado de Colombia, señala al respecto: “Estamos en una sociedad que tradicionalmente está más a la derecha que los otros países de la región. La sociedad se derechizó mucho con los dos gobiernos de Álvaro Uribe. Todavía existe mucha tensión con la posibilidad que un hombre de izquierda llegue a la Presidencia”, explica.

En cuanto a los factores que han permitido este encumbramiento de una opción de izquierda, Richard destaca elementos coyunturales y estructurales: “En los coyunturales está el desgaste del gobierno Duque: Petro ha sabido cosechar muy bien el descontento popular evidenciado en marchas y en el paro nacional en 2019 y 2021”, indica.

 

La erosión de la probabilidad electoral de Fajardo es otra de las razones coyunturales, lo que ha ocasionado que Petro se posicione como el hombre número uno de la oposición contra el gobierno Duque. “La población ve en él el antiDuque y como Duque no tiene popularidad, Petro se presenta como la alternativa”, acota.

Por otra parte, Petro se ha sabido posicionar con su discurso contra la compleja realidad social de esa nación. “Colombia es uno de los países de la región con más desigualdad social. Petro se ha apropiado de esta temática de gran relevancia”, dice la politóloga.

Eugenie Richard sostiene que existen “dos Colombia”, y la que coloca a Petro con la primera opción está integrada por los electores más jóvenes entre 18 y 40 años, y residentes de Bogotá y las costas. “Tenemos una doble fractura: La generacional y la geográfica”, sostiene.

El retorno de Lula

Hace 5 años, la izquierda en Brasil parecía sin rumbo. Lula da Silva, el emblemático líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien ocupó la Presidencia de la República entre 2003 y 2010, había sido sentenciado a 9 años y seis meses de prisión por casos de corrupción. 

Hoy, Lula ha renacido como el Ave Fénix, sus procesos judiciales han sido desestimados y tiene, según las encuestas de opinión, la primera opción de ganar las elecciones presidenciales del domingo 2 de octubre de 2022. Pero no tiene un rival sencillo: Del otro lado está el actual y polémico presidente de derecha, Jair Bolsonaro. Ambos copan las preferencias.

Un estudio de opinión de Datafolha, cuyo trabajo de campo se realizó entre el 22 y el 23 de marzo pasado, atribuía a Lula el 43% de la intención de voto de los encuestados, por 26% de Bolsonaro. El exjuez Sergio Moro (ya retirado de la contienda) obtuvo el 8%

Una encuesta más reciente, realizada en abril pasado, de la firma PoderData, ubica la diferencia en cinco puntos: 36% del actual presidente, contra 41% de Lula.

Luciana Santana es politóloga de la Universidad Federal de Alagoas, en Brasil y sostiene que la fotografía actual dice que Lula va a obtener el triunfo, «pero eso puede cambiar, dependiendo de la campaña”.

Considera que, para que se concrete la victoria del PT, “es necesario que la gente que lo apoya lo respalde de forma más sustantiva, porque Bolsonaro tiene la maquinaria política de su lado y no se puede desestimar este poder”.

Consultada sobre por qué los casos de corrupción en contra de Lula ya no hacen mella a su aspiración, la experta señala: “Hoy la disputa política en Brasil está mirando a otro lado y lo principal es la permanencia de la democracia y la estabilidad en las instituciones”.

 

Añade que la corrupción también está presente en el gobierno de Bolsonaro, por lo que en esa materia, no hay un desequilibrio. “Hoy la gente está más preocupada por la economía y en eso el gobierno de Bolsonaro ha sido un gran desastre. La gente va a votar pensando en cuál de las alternativas sirve para mejorar sus condiciones de vida”.

En ese sentido, añade que se evidencia una nostalgia en la población por algunos de los programas emblemáticos que Lula da Silva implementó en su gestión, como la de “Hambre Cero” y  “Bolsa Familia”, que permitió, según las estadísticas de la FAO, una reducción del hambre en esa nación del 10,6% de la población a 2,5% entre 2008 y 2010.

Líderes y pueblos pobres

El diplomático venezolano Leandro Area, observa que hay actualmente en Latinoamérica una oleada muy a favor del socialismo.  Al hacer el análisis de las razones por las que el péndulo político se está moviendo a la izquierda, señala que hay una combinación de pobreza en los liderazgos democráticos y en la cultura de los pueblos.

Explica que quienes están llamados a defender los preceptos de la democracia están pulverizados, como en Venezuela. Esta atomización también permitiría –según su opinión- el triunfo de Gustavo Petro en Colombia.

Para Area, parece inevitable hacer la comparación del proceso político colombiano con el venezolano. Cree que lo que se vive en la nación neogranadina es similar a la situación cuando hubo una alianza de distintos factores que impulsaron la destitución del presidente Carlos Andrés Pérez a inicios de los años 90s en Venezuela.

“Los ataques a las instituciones, la corrupción gigantesca, los problemas que no se le resuelven a la gente y el descreimiento en las instituciones y los valores”, son algunos de los elementos con los que establece semejanzas.

 

En este plano, resalta que la izquierda ha alcanzado convertirse “en un imán, en una solución mágica, a pesar de los malos ejemplos como Venezuela y los 6 millones de personas que han tenido que emigrar”.

Los riesgos y temores han quedado expresamente de manifiesto en la campaña electoral por parte de quienes adversan a Petro. La profesora Eugenie Richard, destaca: “La derecha tiene miedo del tema de la expropiación, que ha sido el argumento contra Petro, pero no sabemos de qué expropiación están hablando”. Añade que también hay temores de que Colombia quede aislada del mundo, por una política que no favorezca el comercio exterior, que caiga el valor de la moneda y que se acaben las empresas y las libertades.

Indica Richard que “la derecha está retomando viejas narrativas y viejos fantasmas que se le atribuyen generalmente a Venezuela”, y que aunque ya no se habla de castrochavismo, “refieren que Colombia se podría convertir en Nicaragua o Perú, con su inestabilidad política”.

Area cree que solo un candidato puede ganar a Petro: “El señor miedo”. Es decir, el temor que despierta este aspirante en una parte importante de la sociedad. Considera además que los pueblos de Latinoamérica son incultos «y se dejan llevar por la mitología de los líderes a caballo, de tirar la mano para que le lleven una caja de comida. Se combina entonces la pobreza de los liderazgos con la de los pueblos. Es una condición de la que no hemos podido salir”.

Pero, ¿cómo podría ser un potencial gobierno de Petro en Colombia y Lula en Brasil? ¿Es solo mala prensa lo que hay en contra de estos actores de izquierda?

Area destaca que Lula no es el mismo de hace 10 años, ni Petro el mismo del M-19.  “Puede que hagan unos gobiernos distintos a lo que uno supone. Probablemente, ya no podrán ser de esa izquierda como el primitivo de Chávez”, señala, pero muestra sus reservas con el candidato colombiano: “Lo que pasa es que Petro no está solo. Está rodeado de una serie de personas que quieren llegar a poner en marcha planes lo más cercanos posible a la guerrilla, como las expropiaciones, la toma del poder y de las instituciones. Van a llegar con unas frustraciones que tienen de por vida”.

Pero el caso de Lula podría ser distinto. La politóloga Luciana Santana sostiene al respecto: “Creo que Lula va intentar hacer lo que hizo en 2003 cuando comenzó su Gobierno, que buscó una alianza más a la derecha, tanto así que su vicecandidato es Geraldo Alckmin -cofundador del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) de Fernando Henrique Cardoso, gobernador de San Pablo entre 2001-2006 y 2011-2018 y  enfrentó a Lula en las elecciones de 2006-“.

Considera que Da Silva va a estar más al centro y abierto a un diálogo, como al inicio de su gestión cuando buscó hacer una coalición parlamentaria. Según la experta, en las encuestas la gente percibe que el liderazgo de Lula es más interesante que el de Bolsonaro, por la defensa de la democracia y respeto a las instituciones demostrado en su período gubernamental.

Por su parte, Area coincide en que probablemente “Lula II será mejor que Lula I” pero considera que “Petro I es una interrogación muy grande, porque aunque Colombia es el dique de la democracia de América Latina, Petro tiene una herencia de frustración importante”. 

Impacto en Venezuela

El  resurgir de la izquierda es una tendencia que tiene un par de años. En Bolivia, el MAS de Evo Morales volvió al poder en 2020 a través de la figura de Luis Arce, tras un breve período de Gobierno de derecha con Jeanine Añez al frente, quien permanece tras las rejas señalada de sedición, terrorismo y conspiración.

En Argentina, el Peronismo con Alberto Fernández en alianza con Cristina Fernández de Kirchner, desbancaron en diciembre de 2019 al derechista Mauricio Macri, golpeado políticamente por su fracaso en la política económica.

En Perú, el izquierdista Pedro Castillo ejerce la Presidencia desde julio de 2021, en un ambiente de mucha inestabilidad, en la que ha tenido que renovar varias veces su gabinete, por las renuncias en masa de sus ministros.

En Chile, desde marzo de 2022 el socialista Gabriel Boric sustituyó en la Presidencia a Sebastián Piñera, de derecha, luego de varios meses de protestas violentas antigubernamentales.

Estas cuatro naciones jugaron un papel muy importante para la conformación del llamado Grupo de Lima, que respaldó el gobierno interino de Juan Guaidó y mostraron su rechazo al régimen de Nicolás Maduro.

A esta Suramérica roja, podría incorporarse próximamente Brasil y Colombia. Kenneth Ramírez, presidente del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI), señala que si esto ocurre “cambiaría la foto ideológica de la región, y eso le permitiría a Maduro terminar de romper el aislamiento que ha tenido desde 2019”.

 

En el caso de Lula Da Silva, ha sido claro que su intención es reconocer a Maduro como Presidente. Para el actual Gobierno de Jair Bolsonaro el presidente interino es Guaidó y su embajadora, María Teresa Belandria, es la jefa de la misión diplomática en ese país. Ella y su equipo eventualmente tendrían que salir del país si Lula resulta triunfador. Algo similar podría ocurrir con la representación venezolana actual ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

«El pueblo de Venezuela, y solamente él, puede juzgar al Gobierno venezolano. Y todos aquellos que reconocieron a un impostor como presidente tienen que tener ahora la misma grandeza que el señor (Maduro) tuvo en relación a Brasil y reconocer a vuestra excelencia como único y legítimo presidente de Venezuela», aseguró el exmandatario brasileño en una carta pública en enero pasado, al agradecer a Maduro el envío de una carga de oxígeno a Manaos.

Petro y Maduro han mostrado algunas diferencias, aunque podría ser solo una posición estratégica, ya que el mandatario venezolano tiene grandes niveles de rechazo en Colombia. 

Kenneth Ramírez destaca que la oposición venezolana ha venido perdiendo apoyo a nivel internacional, y los países que hoy reconocen a Guaidó ya no son 60, sino menos de 15, y en ese grupo “el triángulo EEUU, Brasil y Colombia es muy importante para la oposición”.  

En ese sentido, reitera que, si se concreta el cambio de gobierno en estos dos países, sería un varapalo importante para la oposición. Recordó que Maduro ha brindado apoyo político a Lula durante su proceso judicial por corrupción.  “Hay un agradecimiento hacia Maduro y eso se traduce en una política de mayor comprensión al proceso interno de Venezuela”, comenta.

En caso de concretarse la victoria de la izquierda en estos países, Ramírez prevé el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con y el relanzamiento de Unasur y la Celac como ejes de integración regional.

A la vez, el tema de las sanciones económicas contra Venezuela generaría un rechazo mayoritario en la región y le agregaría presión a EEUU a favor de un levantamiento de las mismas.

De lado de Petro se esperaría –de acuerdo a Ramírez- una relación pragmática, centrada en aspectos fundamentales, como el intercambio comercial y la migración. Y en el caso de Lula, podría haber algunos acuerdos en materia energética, aunque no considera que Brasil esté muy dispuesto a invertir fondos en territorio venezolano.

 

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