Emprender en Venezuela es mucho más que tener una buena idea

En medio de la larga crisis que ha hundido en la pobreza a millones de familias en Venezuela, el emprendimiento ha sido para muchas personas como un bote salvavidas y una posibilidad de crear ingresos por cuenta propia.

Pero una buena idea por sí sola no basta para emprender. Además del capital, financiamiento, sacrificios, trabajo duro y estrategias de mercado hay que tener en cuenta recomendaciones valiosas, si queremos convertirnos en exitosos empresarios en vías de conquistar el mundo.

Emprender tampoco tiene que ser solo el refugio frente al desempleo abierto, el subempleo y al sueldo de 15 y último que no alcanza.  Por eso varias empresas, fundaciones, algunos bancos y la academia respaldan este movimiento para tratar de formar emprendedores, reducir las tasas de mortalidad de proyectos en fase temprana y evitar el fracaso.

En dónde estamos

En 2025 el país perdió 1,3 millones de emprendedores: pasaron de 2,7 millones de personas en 2024 a cerca de 1,4 millones. Comparado con 2023 son dos millones menos.

Esta es la principal conclusión del estudio “Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025” (Monitor Global de Emprendimiento), una investigación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), con el apoyo de CAF, Banco de Desarrollo, el banco Mercantil y la consultora EY Venezuela.

Esta caída revela una contracción estructural histórica del emprendimiento como modelo de autoempleo, señala el profesor e investigador Luis Lauriño, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB y uno de los responsables del GEM Venezuela

Las causas van desde la inflación y la devaluación, hasta las sanciones internacionales sobre Venezuela, la asfixia tributaria y la caída del poder adquisitivo de los clientes potenciales.

El informe GEM encuentra que la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA), que mide el porcentaje de población adulta que tiene un negocio naciente o con menos de 42 meses, cayó de 11,7% en 2024 a 7,7% en 2025. Es el valor más bajo desde que se inició el estudio, en 2003 (27,3%).

“Uno supone que buena parte retornaron a la inactividad o al desempleo. Si no generas ingresos mínimos tienes que abandonar esta actividad económica para refugiarte en la inactividad dentro del hogar”, comenta Lauriño a Runrunes.

“Otra posibilidad es que hayan migrado a la informalidad de subsistencia extrema, como trabajadores por cuenta propia ocasionales”, agrega.

También está la migración. Esa es una válvula de salida para los que no logran emprender con éxito.

Las malas condiciones generales de la economía venezolana se mantienen. En lo que va de año el bolívar se ha devaluado otro 35% frente al dólar en el mercado oficial, y su brecha frente al dólar paralelo supera el 41%, lo que alimenta mayores distorsiones en la economía.

En los 12 meses hasta febrero pasado, la inflación anualizada admitida por el gobierno fue del 617%, con 51,9% solo entre enero y febrero.

Según otros análisis, no hay aumentos del ingreso real de los asalariados formales, ni en los ingresos de los informales, y no se activan la demanda agregada interna, ni la inversión, más allá de sectores específicos como petróleo y minería.

 “Evidentemente, si vamos a seguir en esta situación, lo que se va a levantar en 2026 va a ser muy similar a lo ocurrido en 2025. La tendencia se va a mantener”, pronostica el profesor Demetrio Marotta, durante la presentación del GEM.

Pero como nadie se va a morir, menos ahora, la gente sigue emprendiendo.

El informe GEM confirma que esta es una estrategia de supervivencia individual ante la falta de empleo formal. El 88% de emprendedores declara que su motivación principal para llevar adelante o instalar un negocio es ganarse la vida porque los trabajos son escasos.

Nada de recetas, por si acaso

Lauriño ofrece recomendaciones para entrar y permanecer en este mundo sin ser arrastrado al fracaso, y superar “esa barrera de los tres meses iniciales del valle de la muerte”.

“Lo primero para emprender hoy en este contexto: hay que tratar de hacer un esfuerzo por superar el entusiasmo, esa visión extremadamente romántica de la oportunidad, por una mucho más fría, basada en criterios de gestión financiera”.

“El éxito no depende de tener una buena idea, sino de gestionar la escasez de recursos con mucha precisión y cabeza fría”, recalca.

“No lanzarse con un negocio si no se tiene garantizado el mínimo de flujo de caja para cubrir los costos operativos, lo que incluye los salarios del emprendedor y de quienes lo acompañan, para los primeros cuatro a seis meses”.

La incapacidad para pagar salarios después del tercer mes es lo que liquida las iniciativas, como vimos en el GEM, apunta.

Otra recomendación es priorizar la rentabilidad sobre el volumen. La primera causa de cierre (32%) fue la falta de rentabilidad.

En una economía contraída, vender mucho no sirve si el margen es mínimo. Se recomendaría enfocarse más en el margen neto: atender a pocos clientes que paguen a precios razonables y puntual, en vez de atender a clientes con grandes descuentos y créditos que contribuyen a generar ilusión de éxito en el negocio.

Recurrir al “e comerce” (comercio digital en vez de pagar costosos alquileres para una tienda física); adoptar softwares gratuitos de análisis de datos y contabilidad (el viejo Excel funciona muy bien) en vez de pagar costosos paquetes desproporcionados al tamaño del negocio.

“La tecnología es un tema crítico y debe formar parte de la formación de cualquier emprendedor”, añade.

Como el mercado está reducido a la mínima expresión y la competencia es extrema para captar nuevos clientes, se debe tener foco absoluto en la retención. Tratar bien a los clientes y tener foco en su experiencia.

“El aislamiento es muy peligroso”, opina el profesor e investigador Luis Lauriño, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB Esto supone unirse a grupos, compartir costos logísticos: por ejemplo, utilizar un mismo transporte, hacer compras al mayor entre varios emprendedores, lo que permite un mejor margen de negociación.

Prepararse bien y estudiar obligaciones tributarias antes de lanzarse al agua también es necesario, pues el 6,44% del fracaso se debió a la presión tributaria y la burocracia: “Una multa por un error o un impuesto mal calculado acaba con tu capital de trabajo”.

De igual forma, hay que tener flexibilidad y poner el oído en el mercado, cuya estructura es muy atomizada.

“Lo que funcionaba meses atrás probablemente no lo haga hoy”, recalca Lauriño. Por eso es bueno mantener una estructura ligera, pues si el producto deja de tener demanda hay que tener capacidad de cambiar de rumbo rápidamente sin perder la inversión.

“Cambiar la definición del fracaso. El emprendedor se debe pasar una línea roja financiera, un límite, con cabeza fría: si mi capital operativo llega por debajo de X cantidad, lo que se necesita para vivir seis meses sin ingresos, por ejemplo, hay que hacer un retiro a tiempo y no esperar a que la contabilidad llegue a cero”, amplía.

Mantener una “caja de guerra” es otra sugerencia: “Cada dólar o moneda que entra no es ganancia, es una valvulita de oxígeno. No invertir  impulsivamente, tener una reserva. En el negocio el único seguro es la liquidez”.

Otras fuentes han señalado que una de las claves de emprender es identificar una necesidad en el mercado y ofrecer una solución novedosa, diferente, diferenciada, que atienda y satisfaga esa necesidad.

Y, algo que necesitamos todos, “tener blindaje emocional”.

“Emprender con miedo a perderlo todo no te hace tomar las mejores decisiones”, dice Lauriño al recomendar buscar asesores, mentores. “Alguien que te diga que algo no es rentable y cortar por lo sano tiene mucho valor” cuando es necesario.

Hay que reducir riesgos y es mejor mantenerse ligeros de activos y de gastos que no se puedan recuperar fácilmente, como mobiliario, maquinarias especializadas, remodelación de locales. Por ejemplo, a veces es mejor alquilar en vez de adquirir una cocina industrial; buscar soluciones de transporte y de “coworking” (espacios compartidos) o trabajar desde tu casa, o de un café en vez de alquilar una oficina.  

“Cuando intentas abarcar mucho mercado puede haber una fatalidad en el emprendimiento porque se requiere mucha inversión en mercadeo y en logística. Por ejemplo, no hay que intentar  venderle comida a toda la ciudad, sino vender almuerzos saludables para empleados de bancos cerca de tu casa. Los costos logísticos disminuyen y la efectividad de venta sube”, apunta Lauriño.

Como se trata de reducir la mortalidad temprana, es mejor no contratar personal fijo sino trabajares a destajo, pagar por resultados en vez de salarios fijos, o tener socios que ganen porcentajes de la venta.

De hecho, el GEM advierte que “la incapacidad de generar flujo de caja para pagar salarios más allá del tercer mes persiste como el principal filtro mortal, devolviendo a miles de emprendedores a la inactividad o la informalidad de subsistencia”.

¿Cuánto se arriesga?

En este mundo del emprendimiento es fama que hay que darse la oportunidad de fracasar,  aprender de estas caídas y corregir el rumbo en el camino. Pero, más allá de los casos inspiradores, ¿cómo quedan esas personas que han invertido sus ahorros de toda la vida, han vendido el carrito, se han endeudado hasta el alma, han usado cada remesa que le mandan desde afuera y ya no tienen otra oportunidad?

Como muestra el GEM, el 88% de los emprendedores lo hace por necesidad pura y dura porque no consiguen empleo. Además, hace falta arriesgar entre 5000 y 20 000 dólares en la fase inicial de un negocio bien montado en un país sin acceso al crédito.

“El ecosistema emprendedor venezolano prácticamente cuenta con el esfuerzo únicamente de los actores privados. Los actores públicos no han sido vitales para promover, facilitar o habilitar para que esa cantidad de iniciativas emprendedoras pueda sobrevivir”, apunta la profesora Nunzia Auletta, del Centro de Innovación y Emprendimiento del IESA.

“La única solución para que nuestro ecosistema no esté en ese último lugar es que finamente empiece la alianza público privada”, recomienda.

Coincidencialmente, Empresas Polar, con motivo de su 85 aniversario, anunció la creación de un programa con el que pretende, en palabras de su presidente, Lorenzo Mendoza, “habilitar capacidades para que la experiencia del sector privado consolidado sea el motor real de la evolución de los emprendimientos a empresas de alto impacto“. La formación masiva, capital semilla, mentoría de alto nivel y fortalecimiento de la cadena de valor serán los pilares de esta iniciativa con la que se aspira crear mil nuevas empresas.

Sin embargo, la realidad es que al día de hoy, sólo 1,9% de los emprendimientos está en la categoría de “establecidos”. Esto significa que apenas dos de cada 100 negocios sobrevivieron más allá de los 3,5 años y siguen activos en el mercado.

Es una enorme brecha entre el sueño de ser emprendedor y empresario exitoso y la realidad de una país que está en el penúltimo lugar del mundo, solo superado por Angola, en el Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI), del GEM en cuanto a condiciones para el emprendimiento como impulsor del desarrollo económico. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El emprendimiento en Venezuela solo cuenta con el esfuerzo de los actores privados. Los actores públicos no han sido vitales para promover, facilitar o habilitar para que esa cantidad de iniciativas pueda sobrevivir
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En medio de la larga crisis que ha hundido en la pobreza a millones de familias en Venezuela, el emprendimiento ha sido para muchas personas como un bote salvavidas y una posibilidad de crear ingresos por cuenta propia.

Pero una buena idea por sí sola no basta para emprender. Además del capital, financiamiento, sacrificios, trabajo duro y estrategias de mercado hay que tener en cuenta recomendaciones valiosas, si queremos convertirnos en exitosos empresarios en vías de conquistar el mundo.

Emprender tampoco tiene que ser solo el refugio frente al desempleo abierto, el subempleo y al sueldo de 15 y último que no alcanza.  Por eso varias empresas, fundaciones, algunos bancos y la academia respaldan este movimiento para tratar de formar emprendedores, reducir las tasas de mortalidad de proyectos en fase temprana y evitar el fracaso.

En dónde estamos

En 2025 el país perdió 1,3 millones de emprendedores: pasaron de 2,7 millones de personas en 2024 a cerca de 1,4 millones. Comparado con 2023 son dos millones menos.

Esta es la principal conclusión del estudio “Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025” (Monitor Global de Emprendimiento), una investigación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), con el apoyo de CAF, Banco de Desarrollo, el banco Mercantil y la consultora EY Venezuela.

Esta caída revela una contracción estructural histórica del emprendimiento como modelo de autoempleo, señala el profesor e investigador Luis Lauriño, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB y uno de los responsables del GEM Venezuela

Las causas van desde la inflación y la devaluación, hasta las sanciones internacionales sobre Venezuela, la asfixia tributaria y la caída del poder adquisitivo de los clientes potenciales.

El informe GEM encuentra que la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA), que mide el porcentaje de población adulta que tiene un negocio naciente o con menos de 42 meses, cayó de 11,7% en 2024 a 7,7% en 2025. Es el valor más bajo desde que se inició el estudio, en 2003 (27,3%).

“Uno supone que buena parte retornaron a la inactividad o al desempleo. Si no generas ingresos mínimos tienes que abandonar esta actividad económica para refugiarte en la inactividad dentro del hogar”, comenta Lauriño a Runrunes.

“Otra posibilidad es que hayan migrado a la informalidad de subsistencia extrema, como trabajadores por cuenta propia ocasionales”, agrega.

También está la migración. Esa es una válvula de salida para los que no logran emprender con éxito.

Las malas condiciones generales de la economía venezolana se mantienen. En lo que va de año el bolívar se ha devaluado otro 35% frente al dólar en el mercado oficial, y su brecha frente al dólar paralelo supera el 41%, lo que alimenta mayores distorsiones en la economía.

En los 12 meses hasta febrero pasado, la inflación anualizada admitida por el gobierno fue del 617%, con 51,9% solo entre enero y febrero.

Según otros análisis, no hay aumentos del ingreso real de los asalariados formales, ni en los ingresos de los informales, y no se activan la demanda agregada interna, ni la inversión, más allá de sectores específicos como petróleo y minería.

 “Evidentemente, si vamos a seguir en esta situación, lo que se va a levantar en 2026 va a ser muy similar a lo ocurrido en 2025. La tendencia se va a mantener”, pronostica el profesor Demetrio Marotta, durante la presentación del GEM.

Pero como nadie se va a morir, menos ahora, la gente sigue emprendiendo.

El informe GEM confirma que esta es una estrategia de supervivencia individual ante la falta de empleo formal. El 88% de emprendedores declara que su motivación principal para llevar adelante o instalar un negocio es ganarse la vida porque los trabajos son escasos.

Nada de recetas, por si acaso

Lauriño ofrece recomendaciones para entrar y permanecer en este mundo sin ser arrastrado al fracaso, y superar “esa barrera de los tres meses iniciales del valle de la muerte”.

“Lo primero para emprender hoy en este contexto: hay que tratar de hacer un esfuerzo por superar el entusiasmo, esa visión extremadamente romántica de la oportunidad, por una mucho más fría, basada en criterios de gestión financiera”.

“El éxito no depende de tener una buena idea, sino de gestionar la escasez de recursos con mucha precisión y cabeza fría”, recalca.

“No lanzarse con un negocio si no se tiene garantizado el mínimo de flujo de caja para cubrir los costos operativos, lo que incluye los salarios del emprendedor y de quienes lo acompañan, para los primeros cuatro a seis meses”.

La incapacidad para pagar salarios después del tercer mes es lo que liquida las iniciativas, como vimos en el GEM, apunta.

Otra recomendación es priorizar la rentabilidad sobre el volumen. La primera causa de cierre (32%) fue la falta de rentabilidad.

En una economía contraída, vender mucho no sirve si el margen es mínimo. Se recomendaría enfocarse más en el margen neto: atender a pocos clientes que paguen a precios razonables y puntual, en vez de atender a clientes con grandes descuentos y créditos que contribuyen a generar ilusión de éxito en el negocio.

Recurrir al “e comerce” (comercio digital en vez de pagar costosos alquileres para una tienda física); adoptar softwares gratuitos de análisis de datos y contabilidad (el viejo Excel funciona muy bien) en vez de pagar costosos paquetes desproporcionados al tamaño del negocio.

“La tecnología es un tema crítico y debe formar parte de la formación de cualquier emprendedor”, añade.

Como el mercado está reducido a la mínima expresión y la competencia es extrema para captar nuevos clientes, se debe tener foco absoluto en la retención. Tratar bien a los clientes y tener foco en su experiencia.

“El aislamiento es muy peligroso”, opina el profesor e investigador Luis Lauriño, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB Esto supone unirse a grupos, compartir costos logísticos: por ejemplo, utilizar un mismo transporte, hacer compras al mayor entre varios emprendedores, lo que permite un mejor margen de negociación.

Prepararse bien y estudiar obligaciones tributarias antes de lanzarse al agua también es necesario, pues el 6,44% del fracaso se debió a la presión tributaria y la burocracia: “Una multa por un error o un impuesto mal calculado acaba con tu capital de trabajo”.

De igual forma, hay que tener flexibilidad y poner el oído en el mercado, cuya estructura es muy atomizada.

“Lo que funcionaba meses atrás probablemente no lo haga hoy”, recalca Lauriño. Por eso es bueno mantener una estructura ligera, pues si el producto deja de tener demanda hay que tener capacidad de cambiar de rumbo rápidamente sin perder la inversión.

“Cambiar la definición del fracaso. El emprendedor se debe pasar una línea roja financiera, un límite, con cabeza fría: si mi capital operativo llega por debajo de X cantidad, lo que se necesita para vivir seis meses sin ingresos, por ejemplo, hay que hacer un retiro a tiempo y no esperar a que la contabilidad llegue a cero”, amplía.

Mantener una “caja de guerra” es otra sugerencia: “Cada dólar o moneda que entra no es ganancia, es una valvulita de oxígeno. No invertir  impulsivamente, tener una reserva. En el negocio el único seguro es la liquidez”.

Otras fuentes han señalado que una de las claves de emprender es identificar una necesidad en el mercado y ofrecer una solución novedosa, diferente, diferenciada, que atienda y satisfaga esa necesidad.

Y, algo que necesitamos todos, “tener blindaje emocional”.

“Emprender con miedo a perderlo todo no te hace tomar las mejores decisiones”, dice Lauriño al recomendar buscar asesores, mentores. “Alguien que te diga que algo no es rentable y cortar por lo sano tiene mucho valor” cuando es necesario.

Hay que reducir riesgos y es mejor mantenerse ligeros de activos y de gastos que no se puedan recuperar fácilmente, como mobiliario, maquinarias especializadas, remodelación de locales. Por ejemplo, a veces es mejor alquilar en vez de adquirir una cocina industrial; buscar soluciones de transporte y de “coworking” (espacios compartidos) o trabajar desde tu casa, o de un café en vez de alquilar una oficina.  

“Cuando intentas abarcar mucho mercado puede haber una fatalidad en el emprendimiento porque se requiere mucha inversión en mercadeo y en logística. Por ejemplo, no hay que intentar  venderle comida a toda la ciudad, sino vender almuerzos saludables para empleados de bancos cerca de tu casa. Los costos logísticos disminuyen y la efectividad de venta sube”, apunta Lauriño.

Como se trata de reducir la mortalidad temprana, es mejor no contratar personal fijo sino trabajares a destajo, pagar por resultados en vez de salarios fijos, o tener socios que ganen porcentajes de la venta.

De hecho, el GEM advierte que “la incapacidad de generar flujo de caja para pagar salarios más allá del tercer mes persiste como el principal filtro mortal, devolviendo a miles de emprendedores a la inactividad o la informalidad de subsistencia”.

¿Cuánto se arriesga?

En este mundo del emprendimiento es fama que hay que darse la oportunidad de fracasar,  aprender de estas caídas y corregir el rumbo en el camino. Pero, más allá de los casos inspiradores, ¿cómo quedan esas personas que han invertido sus ahorros de toda la vida, han vendido el carrito, se han endeudado hasta el alma, han usado cada remesa que le mandan desde afuera y ya no tienen otra oportunidad?

Como muestra el GEM, el 88% de los emprendedores lo hace por necesidad pura y dura porque no consiguen empleo. Además, hace falta arriesgar entre 5000 y 20 000 dólares en la fase inicial de un negocio bien montado en un país sin acceso al crédito.

“El ecosistema emprendedor venezolano prácticamente cuenta con el esfuerzo únicamente de los actores privados. Los actores públicos no han sido vitales para promover, facilitar o habilitar para que esa cantidad de iniciativas emprendedoras pueda sobrevivir”, apunta la profesora Nunzia Auletta, del Centro de Innovación y Emprendimiento del IESA.

“La única solución para que nuestro ecosistema no esté en ese último lugar es que finamente empiece la alianza público privada”, recomienda.

Coincidencialmente, Empresas Polar, con motivo de su 85 aniversario, anunció la creación de un programa con el que pretende, en palabras de su presidente, Lorenzo Mendoza, “habilitar capacidades para que la experiencia del sector privado consolidado sea el motor real de la evolución de los emprendimientos a empresas de alto impacto“. La formación masiva, capital semilla, mentoría de alto nivel y fortalecimiento de la cadena de valor serán los pilares de esta iniciativa con la que se aspira crear mil nuevas empresas.

Sin embargo, la realidad es que al día de hoy, sólo 1,9% de los emprendimientos está en la categoría de “establecidos”. Esto significa que apenas dos de cada 100 negocios sobrevivieron más allá de los 3,5 años y siguen activos en el mercado.

Es una enorme brecha entre el sueño de ser emprendedor y empresario exitoso y la realidad de una país que está en el penúltimo lugar del mundo, solo superado por Angola, en el Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI), del GEM en cuanto a condiciones para el emprendimiento como impulsor del desarrollo económico. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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