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Runrunes de Bocaranda: BAJO – NI ODIOS NI RENCORES

Carlos Andrés Pérez (izq) y Leopoldo López (der) dos generaciones que demuestran que la verdadera política no tiene ni odios ni rencores. Foto de CAP: presidenciave.com / Foto de López: Carlos Aranguren, El Nacional. Comp. Runrun.es.

 NI ODIOS NI RENCORES

Dos trasmisiones digitales de carácter histórico el martes pasado coparon el interés de los profesionales de la prensa. La primera, la organizada por las hermanas Pérez Rodríguez, las hijas del expresidente Carlos Andrés Pérez con motivo de conmemorar la fecha de nacimiento del líder adeco, quien el pasado martes 27 hubiera cumplido 98 años. Una organización y trasmisión vía internet con la celebración de una misa y un reconocimiento en el lugar de su morada final.

Percibí algo impecable, digno, emocional y, a la vez, con el necesario sentido político. Me impactaron las breves pero contundentes palabras del jurista Alberto Arteaga Sánchez, quien se enfocó en el hecho de que por motivo o razón alguna nunca había conocido o tratado al Carlos Andrés Pérez propio de los días gloriosos, rodeado de lo que significa el poder, líder de un partido, del hombre de Miraflores, encumbrado en la fama. Que lo conoce y trata por primera vez al día siguiente en que se dicta la sentencia judicial que lo lleva a tener que dejar la Presidencia de la República. Es decir, lo conoce cuando, según propias palabras de Arteaga, los amigos se alejan, está solo, sin poder, y –afirma el eminente jurista- lo que encuentra es a un hombre sin odios y ni rencores.

En mi criterio, este reconocimiento de tan eminente jurista venezolano eleva en la distancia la condición humana que tenía el expresidente Pérez, dado el hecho que, como lo han señalado destacados profesionales del Derecho, en el fondo detrás de aquella sentencia no hubo delito alguno, tampoco violación de la Constitución, sino una burda conspiración política que, por los demás, fue el abrebocas para que Venezuela cayera en el actual situación, pasando de ser una de las naciones más prosperas del continente, a ocupar el último lugar en cuanto a índices de pobreza, miseria, violación de los derechos humanos y corrupción.

Al doctor Arteaga le siguió en el derecho de la palabra el doctor Carlos Canache Mata, quien hizo una detallada semblanza de la carrera de CAP desde sus inicios juveniles como dirigente del partido blanco y colaborador inmediato de Valmore Rodríguez con motivo de la caída del gobierno de don Rómulo Gallegos.

Mis respetos a toda la familia Pérez Rodríguez y mi consecuente reconocimiento a los esfuerzos que “El Gocho” llevo a cabo por llevarnos a la modernidad, al progreso. Planes truncos por los intereses de aquellos “notables” quienes -por cierto- no aparecieron nunca más para contestarnos si ¿estamos mejor hoy que el 21 de noviembre de 1993?

 LEOPOLDO VS NICOLÁS

La segunda trasmisión a la que me refiero es la que nos ofreció Leopoldo López, el líder fundador de Voluntad Popular, luego de nuevamente sorprender al país entero al lograr evadir los esquemas de inteligencia y represión del régimen de Nicolás Maduro, desapareciendo de la sede de la Embajada de España en Caracas y aterrizando horas después en el Aeropuerto Internacional Adolfo Suárez de Madrid, España.

La de Leopoldo López se condujo en horas de la tarde. Fue una rueda de prensa internacional para Venezuela y el mundo entero, en la cual debió atender cerca de 25 preguntas de alto calibre.

Video en el canal del diario madrileño El Mundo, en Youtube.

Ninguna duda que la prisión, la casa por cárcel y la reclusión en la sede de la embajada española, todo ello por algo más de siete años, han curtido al líder del Voluntad Popular. Como periodista he seguido profesionalmente a López desde hace 21 años.

He sido su crítico, he cuestionado decisiones y actuaciones suyas. Pero la postura y el mensaje que en esta oportunidad me trasmite es la de un político madurado, crecido, conceptual.

Menos táctico y más estratégico, mostrando en muchas de sus respuestas cifras y datos que retratan con asertividad el calamitoso estado de la actual Venezuela. Pocas veces he escuchado tanta contundencia, firmeza y convicción para definir al régimen de Nicolás Maduro como lo ha hecho en esta oportunidad Leopoldo López. “Dictador“ y “asesino” fueron las dos expresiones reiteradamente utilizadas para identificar al usurpador de Miraflores.

Dos veces respondió sobre lo que pudo ser la pregunta capital del encuentro: ¿A qué se va a dedicar ahora? Respondió que a tres cosas: a lograr unas elecciones presidenciales, a que los responsables de las violaciones de los derechos humanos en nuestro país terminen ante la justicia internacional y a aliviar el sufrimiento que actualmente vive la población buscando ayuda humanitaria y financiera.

De diversas maneras se le preguntó por la forma cómo salió de Caracas y apareciendo en Madrid retratado junto a su esposa y tres hijos. Al respecto fue preciso: debo proteger a quienes me ayudaron, por ahora no puedo explicar cómo lo hice, pero que lo dirá más adelante. “Solo cinco personas estuvieron al tanto, ni siquiera mi esposa sabía”, señaló.

López también aclaró el reciente y novedoso debate que existe entre los venezolanos en cuanto a las conveniencias de que en las elecciones americanas de este martes 3/N gane el republicano Trump o el demócrata Biden. López fue preciso en cuanto a recordar que el apoyo de los Estados Unidos de América al presidente interino Juan Guaidó y a la democracia venezolana es un acuerdo bipartidista de los dos grandes grupos políticos del país del norte.

No sé si sea un razonamiento un tanto especulativo de mi parte, pero esta fuga de López de las garras del régimen me parece puede traer nuevos alientos para la oposición democrática unida.

Y que quede claro los dos comentarios anteriores que sean interpretados sin ambages. De mi parte, ningún vínculo con Acción Democrática, ni con el perecismo político y mucho menos con Voluntad Popular. Mi apuesta ha sido y es por la libertad de Venezuela. ¡Que el cielo nos oiga!…

 PROCESIÓN EN LA FANB

Es alarmante que muchos de los oficiales fallecidos recientemente no hayan sido atendidos en los hospitales militares. El domingo anterior amanecieron con 3 casos. El GB Oscar Córdova Guedez no fue atendido en el Hospital Militar de Maracay, ni en una clínica de la zona porque el seguro no cubre ni para un examen. Finalmente lo ingresaron al IVSS, donde falleció; el Cnel. Angulo Dávila falleció en el Hospital Universitario de Mérida; y el Cnel. Escola Morales falleció en el Hospital de Coro. Quien me informa desconoce los pormenores de estos dos últimos casos, pero es altamente preocupante la recurrencia del personal militar y sus familiares que tienen que pasar días en las instalaciones militares mendigando la asistencia médica para “los asegurados”.

 ¿SERA PACÍFICO ESTE 4N EN EE. UU.?

El escritor Javier Cercas en su columna en el diario El País hace dos días alerta a los estadounidenses sobre la votación del martes 3N haciendo un análisis de lo que ha sido Trump para su país. Coloco solo un segmento de ella para darnos cuenta de lo que se juega en el Norte:

“¿Acabará de matarse la nación más poderosa de la tierra? ¿Elegirán de nuevo los norteamericanos, pasado mañana, a un presidente que ha partido por la mitad Estados Unidos, erosionado profundamente sus instituciones democráticas, degradado la vida pública hasta el límite y regado el veneno de la discordia por doquier, además de haber encerrado en sí mismo a su país y haberlo reducido a la progresiva irrelevancia internacional? Si Trump gana las elecciones, la calamidad está asegurada; pero, si las pierde, puede ser aún peor, porque las impugnará. “Sólo puedo perder estas elecciones si están amañadas”, ha dicho. Quien sepa rezar, que rece”.

Precisamente, atendiendo esa preocupación, las tiendas Walmart -con 4756 sucursales en los 50 estados- retiraron desde el sábado todas las armas que vendían en sus sucursales. Esto en prevision de disturbios y desórdenes públicos en algunas ciudades ante el peligro de la demora del conteo o recuento de votos que podría llevarse varios días. También por el temor a la impugnación de resultados por uno de los candidatos.