Andrés Cañizález: Solo en las elecciones próximas se sabrá si realmente habrá libertad de expresión

La libertad de expresión en Venezuela continúa condicionada por un ecosistema informativo sometido a presiones políticas y económicas. A esto se suma una transformación de las audiencias que obliga a los medios independientes a replantear cómo producen, distribuyen y sostienen su trabajo.

El tema fue abordado este miércoles 26 de agosto durante un Espacio Runrunes, moderado por Luis Ernesto Blanco, director editorial de Runrun.es, y con la participación de Andrés Cañizález, director de Medianálisis y periodista e investigador académico. Ambos analizaron los obstáculos que enfrenta la prensa venezolana y las condiciones necesarias para que pueda recuperar espacios en el debate público.

Medios atrapados entre restricciones y nuevas plataformas

Blanco comentó que los medios independientes enfrentan una presión que va más allá de la relación con el poder político. A las restricciones y dificultades presupuestarias se suman el avance de la inteligencia artificial y el crecimiento de los creadores de contenido, que compiten por la atención de las mismas audiencias.

Cañizález coincidió en que el ecosistema informativo se ha fragmentado. Existen múltiples voces y audiencias fidelizadas que siguen la actualidad desde distintos espacios, mientras los medios tradicionales han perdido parte del terreno que anteriormente concentraban.

Esta transformación plantea además un problema de sostenibilidad. El periodista señaló que los proyectos independientes necesitan encontrar modelos que les permitan mantenerse en el tiempo, en un contexto donde el mercado laboral para los periodistas también es precario.

Formar periodistas para un ecosistema distinto

Ante ese panorama, Cañizález destacó la necesidad de fortalecer la formación de los nuevos periodistas y de establecer mecanismos de tutoría que permitan transmitir experiencia entre generaciones.

El intercambio entre periodistas veteranos y jóvenes, dijo, es fundamental para afrontar los cambios del oficio y marcar nuevas pautas dentro de la profesión. La relación con las audiencias también requiere una revisión. Cañizález planteó que los medios deben preguntarse qué quieren sus públicos y cómo llegar tanto a quienes mantienen hábitos tradicionales como a quienes consumen información mediante formatos digitales.

El desafío es mayor porque una parte de las audiencias no tiene el hábito de leer. Por ello, el periodismo independiente debe buscar nuevas maneras de conectar con ellas sin perder su función informativa.

La unión como estrategia de supervivencia

Cañizález consideró que la experiencia de la Alianza Rebelde Investiga demuestra la importancia de establecer alianzas entre medios. A su juicio, ese modelo puede ser replicado como una forma de enfrentar las restricciones y evitar que los proyectos periodísticos trabajen de manera aislada.

También llamó a construir un frente común para exigir la eliminación de obstáculos al financiamiento internacional. La sostenibilidad, explicó, no depende únicamente de la fidelidad de las audiencias, sino también de las condiciones legales y económicas en las que operan los medios.

Blanco había señalado que incluso los medios tradicionales han sufrido las consecuencias de este deterioro, lo que evidencia que la crisis atraviesa a buena parte del ecosistema periodístico venezolano.

La discusión sobre las condiciones para ejercer el periodismo también está vinculada con el escenario político. Cañizález afirmó que, según lo planteado, en septiembre podría instalarse una mesa para discutir garantías relacionadas con la libertad de expresión. Sin embargo, sostuvo que no será posible reconstruir un espacio de diálogo genuino mientras no exista un reconocimiento de las violaciones de derechos humanos cometidas en esta materia.

El periodista recordó además el caso de una colega detenida después de acudir acreditada como periodista a un evento de interés público. Para Cañizález, situaciones como esta muestran que las condiciones para ejercer la profesión todavía distan de estar normalizadas. En ese contexto, consideró que cualquier proceso electoral volverá indispensable la presencia de medios capaces de cubrirlo y fiscalizar a los actores políticos.

“Solo en las elecciones próximas se sabrá si realmente habrá libertad de expresión”, afirmó Cañizález.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

El periodismo venezolano atraviesa una crisis que combina restricciones políticas, precariedad económica y cambios en el consumo de información, mientras medios y periodistas buscan sostener su trabajo ante nuevos escenarios electorales
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La libertad de expresión en Venezuela continúa condicionada por un ecosistema informativo sometido a presiones políticas y económicas. A esto se suma una transformación de las audiencias que obliga a los medios independientes a replantear cómo producen, distribuyen y sostienen su trabajo.

El tema fue abordado este miércoles 26 de agosto durante un Espacio Runrunes, moderado por Luis Ernesto Blanco, director editorial de Runrun.es, y con la participación de Andrés Cañizález, director de Medianálisis y periodista e investigador académico. Ambos analizaron los obstáculos que enfrenta la prensa venezolana y las condiciones necesarias para que pueda recuperar espacios en el debate público.

Medios atrapados entre restricciones y nuevas plataformas

Blanco comentó que los medios independientes enfrentan una presión que va más allá de la relación con el poder político. A las restricciones y dificultades presupuestarias se suman el avance de la inteligencia artificial y el crecimiento de los creadores de contenido, que compiten por la atención de las mismas audiencias.

Cañizález coincidió en que el ecosistema informativo se ha fragmentado. Existen múltiples voces y audiencias fidelizadas que siguen la actualidad desde distintos espacios, mientras los medios tradicionales han perdido parte del terreno que anteriormente concentraban.

Esta transformación plantea además un problema de sostenibilidad. El periodista señaló que los proyectos independientes necesitan encontrar modelos que les permitan mantenerse en el tiempo, en un contexto donde el mercado laboral para los periodistas también es precario.

Formar periodistas para un ecosistema distinto

Ante ese panorama, Cañizález destacó la necesidad de fortalecer la formación de los nuevos periodistas y de establecer mecanismos de tutoría que permitan transmitir experiencia entre generaciones.

El intercambio entre periodistas veteranos y jóvenes, dijo, es fundamental para afrontar los cambios del oficio y marcar nuevas pautas dentro de la profesión. La relación con las audiencias también requiere una revisión. Cañizález planteó que los medios deben preguntarse qué quieren sus públicos y cómo llegar tanto a quienes mantienen hábitos tradicionales como a quienes consumen información mediante formatos digitales.

El desafío es mayor porque una parte de las audiencias no tiene el hábito de leer. Por ello, el periodismo independiente debe buscar nuevas maneras de conectar con ellas sin perder su función informativa.

La unión como estrategia de supervivencia

Cañizález consideró que la experiencia de la Alianza Rebelde Investiga demuestra la importancia de establecer alianzas entre medios. A su juicio, ese modelo puede ser replicado como una forma de enfrentar las restricciones y evitar que los proyectos periodísticos trabajen de manera aislada.

También llamó a construir un frente común para exigir la eliminación de obstáculos al financiamiento internacional. La sostenibilidad, explicó, no depende únicamente de la fidelidad de las audiencias, sino también de las condiciones legales y económicas en las que operan los medios.

Blanco había señalado que incluso los medios tradicionales han sufrido las consecuencias de este deterioro, lo que evidencia que la crisis atraviesa a buena parte del ecosistema periodístico venezolano.

La discusión sobre las condiciones para ejercer el periodismo también está vinculada con el escenario político. Cañizález afirmó que, según lo planteado, en septiembre podría instalarse una mesa para discutir garantías relacionadas con la libertad de expresión. Sin embargo, sostuvo que no será posible reconstruir un espacio de diálogo genuino mientras no exista un reconocimiento de las violaciones de derechos humanos cometidas en esta materia.

El periodista recordó además el caso de una colega detenida después de acudir acreditada como periodista a un evento de interés público. Para Cañizález, situaciones como esta muestran que las condiciones para ejercer la profesión todavía distan de estar normalizadas. En ese contexto, consideró que cualquier proceso electoral volverá indispensable la presencia de medios capaces de cubrirlo y fiscalizar a los actores políticos.

“Solo en las elecciones próximas se sabrá si realmente habrá libertad de expresión”, afirmó Cañizález.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

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