Rosibel González, coordinadora del Observatorio de Seguridad Vial (OSV), declaró en una entrevista concedida a Fe y Alegría Media en YouTube, este martes 28 de abril, que durante el primer trimestre de 2026 se registraron alrededor de 986 accidentes de tránsito en Venezuela, en los que fallecieron 360 personas. El estado Falcón encabeza la lista con el mayor número de siniestros.
De acuerdo con las cifras del OSV, en las carreteras venezolanas se evidencia una “epidemia” de accidentes viales, que ha dejado aproximadamente 1210 heridos en este primer trimestre del año. Cerca del 50 % de estos hechos involucra a motorizados.
Aunque los motorizados figuran con frecuencia en los accidentes, no siempre son responsables. “He visto transportistas que presionan a los motorizados que van delante para que aumenten la velocidad; en un cambio de vía, esto puede provocar un derrape y, lamentablemente, causar lesiones o la muerte”, señaló González.
Solo en el mes de marzo fallecieron 145 personas en medio de un hecho vial, y al menos 69 eran motorizados, lo cual representó el 49% de los casos recabados por el OSV. Los tripulantes o “parrilleros” fueron el segundo grupo que registró más fallecimientos el mes pasado, con 22 víctimas, seguido de los conductores de vehículos.
Los datos también refieren que el rango de edad comprendido entre los 20 y 24 años registra el pico más alto de decesos con 16 casos, seguido de cerca por el intervalo de 25 a 29 años, con 14 fallecimientos. Al ampliar el espectro, se encuentra que el grupo entre los 15 y 34 años suma un total de 54 víctimas, lo cual representa casi la mitad del registro total de edades identificadas.
Otra conclusión del reporte de marzo es que por cada automóvil involucrado en un hecho vial, se registran al menos dos motocicletas siniestradas: “Esta disparidad confirma que el parque automotor de dos ruedas es el eje central de la crisis de seguridad vial en el país”, afirma el OSV.
Los factores que conducen a la tragedia
Según el informe del OSV, la principal causa de los accidentes es el factor humano: El exceso de velocidad es la causa más común y ocasiona el 57,40% de los siniestros. La impericia —que comprende la falta de habilidad o experiencia al conducir— ocupa el segundo lugar con 73 registros (22,05%).
Otros detonantes de accidentes que tienen que ver con responsabilidad humana son el consumo de alcohol (3,32%), el uso del teléfono celular, el cansancio o la realización de maniobras peligrosas (motopiruetas). A esto se suman fallas mecánicas, condiciones del vehículo y factores climáticos.
González insistió en la responsabilidad individual de los actores viales y en la necesidad de tomar previsiones ante riesgos conocidos, como baches, huecos o falta de iluminación.
“Si usted transita regularmente por una vía y sabe que presenta daños en el pavimento, no debe conducir a exceso de velocidad, porque ya conoce las consecuencias”, advirtió.
González explicó que el observatorio recopila estos datos a partir de reportes publicados en medios de comunicación, redes sociales y grupos de auxilio vial. La coordinadora del OSV señaló que en estados como Amazonas resulta difícil llevar un registro preciso debido a la escasez de medios que reporten accidentes. Asimismo, indicó que las variaciones en las cifras pueden estar influenciadas por sesgos en la cobertura mediática.
Los peatones tienen su cuota de responsabilidad
Los estados con mayor incidencia de accidentes son Falcón, seguido de Anzoátegui, Bolívar, Distrito Capital, Aragua y Carabobo. González expresó especial preocupación por la alta cantidad de arrollamientos en Aragua, muchos de ellos con adultos mayores como víctimas.
A su juicio, el peatón se ha convertido en un actor vial imprudente, al desconocer o desatender normas básicas como el uso del semáforo y el paso de cebra.
Los jóvenes entre 20 y 26 años encabezan las estadísticas de siniestralidad. En este contexto, González advirtió que, aunque la consecuencia más grave es la muerte, el número de lesionados con secuelas permanentes triplica al de fallecidos. Estas lesiones no solo afectan a las víctimas directas, sino también a sus familias, que en muchos casos no cuentan con recursos para costear exámenes o tratamientos. “Lamentablemente, muchos no tienen un seguro privado que cubra, al menos, parte de los gastos”, explicó.
Un nuevo sistema de monitoreo
González informó que, a partir de abril, los informes del OSV estarán disponibles mediante un sistema de geolocalización abierto al público, que permitirá monitorear los accidentes por estado.
Aunque destacó la responsabilidad del Estado en la implementación de políticas de seguridad vial, subrayó que la prevención también depende del comportamiento de cada ciudadano en la vía. Asimismo, enfatizó que las campañas de educación vial deben ser permanentes y no limitarse a la temporada vacacional, “porque la accidentalidad diaria no se va de vacaciones, lamentablemente”.
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