En El Helicoide Luis Tarbay experimentó la oscuridad pero también la esperanza

Luis Tarbay, expreso político y coordinador del comando Mundo, confesó para la serie de YouTube “Inquebrantables” que, durante su detención en El Helicoide, se vulneraron sistemáticamente el derecho a la defensa y el acceso a la justicia.

Tarbay opinó que las detenciones formaron parte de un “experimento social” en el que se apresó a personas de distintos sectores de la sociedad por motivos políticos. El programa de YouTube fue conducido por la periodista Mariana Atencio este martes 5 de mayo y pertenece a una serie de entrevistas disponibles en el canal oficial de Vente Venezuela. 

Tarbay fue excarcelado el pasado domingo 8 de febrero tras pasar 13 meses en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Sin posibilidad de contactar a su familia, aseguró que durante ese tiempo vivió en una celda “presurizada”: un espacio sin ventanas, con doble puerta y donde se encontraban más de 20 personas recluidas. Además de las limitaciones de espacio, enfrentaron dificultades para tomar el sol o acceder al patio; sin embargo, el factor que les generaba mayor estrés era la incertidumbre ante posibles traslados o los constantes movimientos de celda dentro del centro de reclusión.

Un centro que quebrantó la voluntad de muchos 

El Helicoide es considerado por varias organizaciones como un centro de torturas. Concebido originalmente como uno de los centros comerciales más modernos de América Latina, terminó pasando a la historia como el recinto donde se han vulnerado múltiples derechos humanos. En 2019, un informe de la ONU documentó torturas y abusos en varios centros de detención, incluido este.

El pasado 8 de enero, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció el cierre de este centro de detención con el objetivo de que la sede se transformara en un complejo deportivo de interés especial, lo que hasta el momento, no se ha concretado.

“El régimen sí logró tumbarnos, pero logramos salir adelante y recomponer los pedazos”, aseguró Tarbay.  

La represión se extendió más allá de las celdas

Uno de los momentos más difíciles que tuvo que enfrentar mientras permanecía detenido fue enterarse de los allanamientos injustificados a las empresas de sus hermanas. Este hecho le generó frustración e impotencia al comprender que la represión no estaba dirigida únicamente a él, sino también a su familia. Tarbay confesó que el período en el que estuvo preso en El Helicoide fue muy duro para sus familiares, especialmente para su esposa, quien tuvo que hacerse cargo de sus dos hijos: uno de cuatro años y otro de siete.

Añadió que tuvo que ver el “lado oscuro del venezolano” en sus carceleros, pero también sintió el apoyo y la solidaridad tanto de quienes permanecieron recluidos con él, como de aquellos que, fuera de las fronteras venezolanas, abogan por la democracia y visibilizan la situación ante el mundo.

A juicio del miembro de Vente Venezuela, incluso aquellos que hoy están del lado de la represión podrán redimirse, pues, a su juicio, no deben existir divisiones para construir un país.

Mientras estaba confinado, Tarbay observó que aún existen funcionarios dispuestos a cumplir con el rol que la ley les exige: garantizar los derechos humanos. Este hallazgo le permite mantenerse optimista y no perder la fe en el proceso.

La fe sabe a libertad

Las excarcelaciones iniciadas luego de los hechos del 3 de enero fueron un rayo de esperanza dentro de la oscura celda, tanto para Tarbay como para el resto de los presos con quienes convivía. Cada semana liberaban a una o dos personas, hasta que quedaron tan solo cinco y, finalmente, únicamente Tarbay en la celda.

“Pasé varias semanas solo; pero bueno, ya en ese punto la fortaleza mental era mucho mayor, así como mi cercanía con Dios y su protección. Ya yo vivía con eso”, reveló.

Aunque admitió que fue un proceso difícil, en el que tuvo que permanecer meses incomunicado con su familia y enfrentar la ansiedad, la incertidumbre y el miedo, Tarbay expresó sentir un profundo agradecimiento por la experiencia vivida. Asimismo, aseguró que valió la pena por el futuro de sus hijos y el de millones de venezolanos.

Concluyó afirmando que el país requiere ser gobernado desde la conciencia, reconociendo los errores del pasado para evitar repetirlos y enfatizó que el proceso aún no ha concluido, pues muchos de sus compañeros permanecen detenidos y forman parte de su lucha diaria por la libertad.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Luis Tarbay permaneció 13 meses recluido sin poder comunicarse con su familia. Aseguró que tuvo que compartir una celda “presurizada”, un espacio sin ventanas, con más de veinte personas
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Luis Tarbay, expreso político y coordinador del comando Mundo, confesó para la serie de YouTube “Inquebrantables” que, durante su detención en El Helicoide, se vulneraron sistemáticamente el derecho a la defensa y el acceso a la justicia.

Tarbay opinó que las detenciones formaron parte de un “experimento social” en el que se apresó a personas de distintos sectores de la sociedad por motivos políticos. El programa de YouTube fue conducido por la periodista Mariana Atencio este martes 5 de mayo y pertenece a una serie de entrevistas disponibles en el canal oficial de Vente Venezuela. 

Tarbay fue excarcelado el pasado domingo 8 de febrero tras pasar 13 meses en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Sin posibilidad de contactar a su familia, aseguró que durante ese tiempo vivió en una celda “presurizada”: un espacio sin ventanas, con doble puerta y donde se encontraban más de 20 personas recluidas. Además de las limitaciones de espacio, enfrentaron dificultades para tomar el sol o acceder al patio; sin embargo, el factor que les generaba mayor estrés era la incertidumbre ante posibles traslados o los constantes movimientos de celda dentro del centro de reclusión.

Un centro que quebrantó la voluntad de muchos 

El Helicoide es considerado por varias organizaciones como un centro de torturas. Concebido originalmente como uno de los centros comerciales más modernos de América Latina, terminó pasando a la historia como el recinto donde se han vulnerado múltiples derechos humanos. En 2019, un informe de la ONU documentó torturas y abusos en varios centros de detención, incluido este.

El pasado 8 de enero, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció el cierre de este centro de detención con el objetivo de que la sede se transformara en un complejo deportivo de interés especial, lo que hasta el momento, no se ha concretado.

“El régimen sí logró tumbarnos, pero logramos salir adelante y recomponer los pedazos”, aseguró Tarbay.  

La represión se extendió más allá de las celdas

Uno de los momentos más difíciles que tuvo que enfrentar mientras permanecía detenido fue enterarse de los allanamientos injustificados a las empresas de sus hermanas. Este hecho le generó frustración e impotencia al comprender que la represión no estaba dirigida únicamente a él, sino también a su familia. Tarbay confesó que el período en el que estuvo preso en El Helicoide fue muy duro para sus familiares, especialmente para su esposa, quien tuvo que hacerse cargo de sus dos hijos: uno de cuatro años y otro de siete.

Añadió que tuvo que ver el “lado oscuro del venezolano” en sus carceleros, pero también sintió el apoyo y la solidaridad tanto de quienes permanecieron recluidos con él, como de aquellos que, fuera de las fronteras venezolanas, abogan por la democracia y visibilizan la situación ante el mundo.

A juicio del miembro de Vente Venezuela, incluso aquellos que hoy están del lado de la represión podrán redimirse, pues, a su juicio, no deben existir divisiones para construir un país.

Mientras estaba confinado, Tarbay observó que aún existen funcionarios dispuestos a cumplir con el rol que la ley les exige: garantizar los derechos humanos. Este hallazgo le permite mantenerse optimista y no perder la fe en el proceso.

La fe sabe a libertad

Las excarcelaciones iniciadas luego de los hechos del 3 de enero fueron un rayo de esperanza dentro de la oscura celda, tanto para Tarbay como para el resto de los presos con quienes convivía. Cada semana liberaban a una o dos personas, hasta que quedaron tan solo cinco y, finalmente, únicamente Tarbay en la celda.

“Pasé varias semanas solo; pero bueno, ya en ese punto la fortaleza mental era mucho mayor, así como mi cercanía con Dios y su protección. Ya yo vivía con eso”, reveló.

Aunque admitió que fue un proceso difícil, en el que tuvo que permanecer meses incomunicado con su familia y enfrentar la ansiedad, la incertidumbre y el miedo, Tarbay expresó sentir un profundo agradecimiento por la experiencia vivida. Asimismo, aseguró que valió la pena por el futuro de sus hijos y el de millones de venezolanos.

Concluyó afirmando que el país requiere ser gobernado desde la conciencia, reconociendo los errores del pasado para evitar repetirlos y enfatizó que el proceso aún no ha concluido, pues muchos de sus compañeros permanecen detenidos y forman parte de su lucha diaria por la libertad.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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