Una multitud exigió “elecciones ya” entre maltratos a la prensa y detenciones

Videos: Andrea González/ Fotos: María Gracia Lacruz

El sol todavía caía con fuerza cuando la tarde comenzó a llenarse de voces en Plaza Venezuela. El calor y la humedad seguían pegados a la piel. Para las cinco de la tarde del 22 de octubre, las calles principales de la concentración y las vías aledañas estaban repletas de manifestantes.

La convocatoria de Vente Venezuela y otros sectores opositores había planteado tres exigencias: la libertad de todos los presos políticos, el regreso seguro de María Corina Machado y la convocatoria de elecciones presidenciales cuanto antes. Pero el punto de encuentro anunciado, la Torre Polar de Plaza Venezuela, tuvo que cambiar. Una tarima instalada por el oficialismo para una actividad de mujeres convocada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) desplazó a los opositores hacia las adyacencias de la entrada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), por la Puerta Tamanaco, y las calles aledañas. De hecho, un grupo entró por la universidad para llegar hasta el punto.

La asistencia fue más concurrida de lo que podía esperarse, en comparación con convocatorias políticas recientes. Había militantes de Vente Venezuela, Alianza Bravo Pueblo, Primero Justica y otros grupos políticos, pero mayoritariamente, ciudadanos jóvenes, adultos y personas de la tercera edad que se sumaron por cuenta propia, e insistían en recalcar justo eso.

En las pancartas, una frase se repetía: «Elecciones ya». Otras reclamaban salarios dignos, pedían la liberación de los presos políticos, cuestionaban al gobierno de Delcy Rodríguez o dirigían mensajes al presidente estadounidense, Donald Trump, para que agilizara la transición y el cambio de poder en el país. En la voz de los manifestantes, el coro más repetido fue uno: “¡Fuera, Delcy!”.

Decenas de efectivos motorizados de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) estaban distribuidos en distintos puntos de la concentración. La protesta avanzaba entre consignas, banderas y conversaciones, con la exigencia de un cambio político como denominador común.

En medio de la algarabía de los opositores, uno de los autobuses que trasladaba a las mujeres convocadas por el oficialismo pasó junto a los manifestantes. Desde una ventana, una ciudadana gritó: «¡Viva Maduro!». La respuesta llegó desde la calle. Los opositores le recordaron en tono irónico que el exmandatario Nicolás Maduro está detenido en Nueva York. Después, corearon una consigna conocida desde las marchas contra el gobierno de Hugo Chávez: «Yo vine porque quise, a mí no me pagaron».

El episodio duró poco, pero dejó a la vista la cercanía física entre dos convocatorias políticas que transcurrían en espacios contiguos y con mensajes opuestos. Desde un camión que fue improvisado como tarima, pasadas las 5: 30 p.m. hablaron activistas y dirigentes. Las intervenciones giraron alrededor de los presos políticos, la urgencia de elecciones y el papel de quienes participan en las negociaciones políticas.

«No se puede hablar de reconciliación con presos políticos»

La activista Sairam Rivas cuestionó que se hable de reconciliación, transición o libertad mientras continúen personas privadas de libertad motivos políticos. Durante su intervención mencionó los casos de Perkins Rocha y Emirlendris Benítez, quienes aún permanecen bajo medidas cautelares.

Rivas también denunció que el Gobierno habría presentado ante la comunidad internacional el relato de que El Helicoide fue cerrado, mientras, según afirmó, se mantienen otros «centros de tortura», como El Rodeo.

La exigencia de libertad tuvo otro rostro en el discurso de Andreína Baduel, activista de derechos humanos e integrante del Comité por la Libertad de los Presos Políticos.

«El régimen lo que ha hecho es burlarse de nuestro dolor», sentenció. La activista insistió en que las víctimas en Venezuela «no están felices», en alusión a comentarios hechos antes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y afirmó que hay más de 400 familias que continúan viendo cómo sus seres queridos «se consumen en una cárcel». Su llamado fue a impedir que el sufrimiento de los presos políticos quede invisibilizado mientras avanzan las conversaciones políticas.

Reclaman a la mesa que escuche a los ciudadanos

Entre los asistentes también había dirigentes que dirigieron sus reclamos a quienes participan en las negociaciones políticas. Richard Blanco, exdiputado de la Asamblea Nacional elegida en 2015, pidió a los parlamentarios de ese período que forman parte de las conversaciones que escuchen a los ciudadanos.

«Los políticos venezolanos se han acostumbrado a no oír al pueblo. Yo le pido a mis hermanos diputados que no se equivoquen. La gente no les va a perdonar que vayamos a hacer elecciones en 2028 porque a alguien se le ocurrió», dijo en declaraciones a Runrun.es.

Blanco advirtió sobre el descontento acumulado por las condiciones de vida y pidió cautela ante la posibilidad de una explosión social. «Yo sé que es una presión que hay desde el régimen, pero les pido que tengan mucho cuidado, porque nadie quiere que haya una explosión social, pero la gente aún se acuesta sin comer, no hay luz, no hay agua, ni buena vialidad y las empresas han cerrado (…) y la gente les puede pasar por encima», expresó.

Juan Pablo Guanipa, dirigente nacional de Primero Justicia, también consideró en declaraciones a Runrun.es que hay condiciones que existen condiciones para celebrar elecciones cuanto antes y que lo determinante es la voluntad política.

«Ni siquiera del cambio de leyes, es voluntad política. Con una decisión política habilitan a los venezolanos que están inhabilitados, liberan a los presos políticos civiles y militares y legalizan a todos los partidos políticos», afirmó.

Guanipa, quien estuvo preso, agregó que los venezolanos no aceptarán que las negociaciones se conviertan en una estrategia para prolongar la permanencia del oficialismo en el poder. «Ahora, si lo que quieren es ganar tiempo para mantenerse en el poder, nosotros los venezolanos no somos pendejos. Y estamos claros en lo que queremos, por lo que daremos la pelea hasta que Venezuela sea un país libre y democrático», dijo el expreso político, mientras algunos ciudadanos le preguntaban sorprendidos por qué no había sido uno de los voceros que emitiera un discurso desde la tarima para animar a los asistentes.

El dirigente insistió en que el cambio político con María Corina Machado a la cabeza es «irreversible», pero advirtió que hay una urgencia que los negociadores deben interpretar. «No es una loquera, es una realidad que se basa en la crisis que como país seguimos viviendo, por eso todos los venezolanos estamos totalmente comprometidos con un pronto cambio político en Venezuela», concluyó.

Paola Fernández es una de las asistentes que participa habitualmente en manifestaciones con un atuendo que simboliza la libertad. Esta vez, explicó, salió para alzar la voz por el regreso de María Corina Machado, exigir que se deje de «pelotear» a los presos políticos y reclamar mejores condiciones en los hospitales.

Fernández habló desde su experiencia como extrabajadora del sector salud. «Porque la gente se está muriendo», dijo, al referirse a la atención hospitalaria y para ampliar los motivos que la llevaron a protestar una vez más.

Su indignación también apuntó a la relación política que mantiene el presidente estadounidense Donald Trump con Delcy Rodríguez. «Ahora anda pa’ arriba y pa’ abajo con la Delcy, el viejo pendejo ese, será que se quiere casar con ella», expresó.

En el asfalto, las demandas se mezclaban. La convocatoria había sido planteada para reclamar elecciones y libertad, pero también reunió a ciudadanos que querían hablar de salarios, hospitales, servicios públicos y de las decisiones que se toman fuera de Venezuela.

Agresiones e intimidación a la prensa: la nota discordante de la jornada

La desorganización fue un punto a destacar en la actividad, principalmente en lo que respecta al tratamiento a los periodistas y ubicación de la prensa para registrar tomas que plasmaran la concurrida asistencia a la actividad.

El equipo reporteril de Runrun.es, integrado por tres mujeres, pidió que una de las reporteras gráficas pudiera subir al camión para fotografiar la concentración y recoger declaraciones. La solicitud fue rechazada con el argumento de que «no había espacio». Al mismo tiempo, hombres que se identificaban como coordinadores locales de Vente Venezuela o de otros partidos sí recibían acceso a la plataforma y ayuda para subir.

Uno de los sujetos que se encargaban de la seguridad alrededor del camión, que portaba una camisa de Primero Justicia, empujó con un puntapie en el hombro a otra de nuestras reporteras gráficas para alejarla del camión.

El incidente no fue el único señalado durante la jornada. Después de la manifestación, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció una agresión contra el periodista Reynaldo Mozo, de Efecto Cocuyo.

Después de la manifestación, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa denunció una agresión contra el periodista Reynaldo Mozo, de Efecto Cocuyo. De acuerdo con el relato difundido por el SNTP, Mozo habría sido agredido por el político opositor Richard Blanco (hijo), quien lo acusó de infiltrado “y propició que lo bajaran a la fuerza de la tarima en la que declaraban los dirigentes político”.

Añadió el SNTP que pese a que los periodistas intentaron defender a Mozo y tildaron el hecho como un acto racista, otras personas que acompañaban a los dirigentes también se sumaron a los ataques contra el reportero.

“Desde el SNTP condenamos este tipo de actos que promueven las agresiones y la hostilidad contra la prensa”, escribieron en el mensaje difundido en X. Posteriormente, en la misma red social, Blanco hijo reconoció que emitió “palabras” que causaron “malestar” en el periodista de Efecto Cocuyo y que se disculpó personalmente por ello, pero recriminó al SNTP por “juzgar y atacar sin antes haber escuchado las partes”.

Las restricciones de acceso y las agresiones denunciadas contrastaron con el propósito de una movilización que buscaba hacer visibles las demandas de los ciudadanos.

Detenciones al término de la protesta

Cerca de las 8:00 p.m. de la noche, Vente Venezuela denunció que la Policía Nacional Bolivariana detuvo a siete personas que estuvieron a cargo de los camiones de sonido utilizados en la manfiestación opositora y que los tres vehículos habían sido confiscados cuando el chofer llegaba a Antímano.

La denuncia amplió el balance de una protesta que había comenzado con reclamos por elecciones, libertad para los presos políticos y el regreso de Machado, y que terminó con señalamientos sobre el trato a los periodistas.

Al caer la noche, las pancartas y las consignas habían dejado constancia de demandas que van más allá de una fecha electoral. En la calle se habló de presos que siguen en prisión, familias que esperan, hospitales que no responden y ciudadanos que reclaman ser escuchados por quienes negocian en su nombre.

La protesta del 22 de octubre también dejó otra exigencia: que el derecho a informar no quede subordinado a quién controla una tarima, ni limitado por prejuicios hacia los trabajadores de la prensa.

Así transcurrió la protesta en otros estados

Los venezolanos que se encuentran en otros estados del país también tomaron las calles para exigir el retorno seguro de la lider de oposición, María Corina Machado, la libertad de los presos políticos y la fecha de las elecciones.

Táchira

En Táchira, decenas de manifestantes se lanzaron a las calles para exigir el regreso seguro de María Corina Machado. “María Corina, el Táchira te espera”, coreaban los manifestantes.

Carabobo

En Valencia y Carabobo la manifestación opositora tomó las calles a favor de que se concrete una transición en Venezuela con la convocatoria de una fecha de elecciones y el regreso de María Corina Machado.

A tres años de la primaria, los carabobeños ratificaron el liderazgo indiscutible de María Corina Machado para culminar la tarea y alcanzar la libertad.

Ciudad Bolívar

En Ciudad Bolívar la concentración inició puntualmente. Los manifestantes, portando las banderas del partido Vente Venezuela y del estado, exigieron la libertad de los presos políticos del régimen oficialista.

Barinas

Desde Barinas, los manifestantes pidieron la liberación de todos los presos políticos: “Ni un preso político más por pensar diferente al régimen”.

Aragua

Los laragüeños también alzaron la voz para exigir que se le permita el ingreso al país y que se realicen elecciones libres.

Sucre

Habitantes del estado Sucre, en Carúpano, se unieron a la movilización nacional convocada por Vente Venezuela. “A esta hora, cientos de venezolanos en el oriente del país movilizados por el reencuentro de nuestras familias”, indicó el comando.

Nueva Esparta

Con banderas tricolores y el compromiso intacto, los neoespartanos se suman a esta jornada nacional del #22Oct para alzar su voz por el futuro de Venezuela.

Trujillo

Los trujillanos también alzaron su voz y lo dejan claro: “Venezuela no aguanta más”. Con pancartas, banderas y la convicción de seguir hasta el final, los ciudadanos se suman a esta jornada nacional del #22Oct para exigir un cambio y defender el futuro de Venezuela.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La concentración convocada por Vente Venezuela y otros sectores opositores reunió a manifestantes de distintas edades en Plaza Venezuela y adyacencias de la UCV, después de que una actividad oficialista obligara a cambiar el punto de encuentro. Los asistentes exigieron elecciones presidenciales, la liberación de los presos políticos y el regreso de María Corina Machado. La jornada también estuvo marcada por agresiones e intimidación contra periodistas y denuncias de detenciones al finalizar la protesta.
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Videos: Andrea González/ Fotos: María Gracia Lacruz

El sol todavía caía con fuerza cuando la tarde comenzó a llenarse de voces en Plaza Venezuela. El calor y la humedad seguían pegados a la piel. Para las cinco de la tarde del 22 de octubre, las calles principales de la concentración y las vías aledañas estaban repletas de manifestantes.

La convocatoria de Vente Venezuela y otros sectores opositores había planteado tres exigencias: la libertad de todos los presos políticos, el regreso seguro de María Corina Machado y la convocatoria de elecciones presidenciales cuanto antes. Pero el punto de encuentro anunciado, la Torre Polar de Plaza Venezuela, tuvo que cambiar. Una tarima instalada por el oficialismo para una actividad de mujeres convocada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) desplazó a los opositores hacia las adyacencias de la entrada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), por la Puerta Tamanaco, y las calles aledañas. De hecho, un grupo entró por la universidad para llegar hasta el punto.

La asistencia fue más concurrida de lo que podía esperarse, en comparación con convocatorias políticas recientes. Había militantes de Vente Venezuela, Alianza Bravo Pueblo, Primero Justica y otros grupos políticos, pero mayoritariamente, ciudadanos jóvenes, adultos y personas de la tercera edad que se sumaron por cuenta propia, e insistían en recalcar justo eso.

En las pancartas, una frase se repetía: «Elecciones ya». Otras reclamaban salarios dignos, pedían la liberación de los presos políticos, cuestionaban al gobierno de Delcy Rodríguez o dirigían mensajes al presidente estadounidense, Donald Trump, para que agilizara la transición y el cambio de poder en el país. En la voz de los manifestantes, el coro más repetido fue uno: “¡Fuera, Delcy!”.

Decenas de efectivos motorizados de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) estaban distribuidos en distintos puntos de la concentración. La protesta avanzaba entre consignas, banderas y conversaciones, con la exigencia de un cambio político como denominador común.

En medio de la algarabía de los opositores, uno de los autobuses que trasladaba a las mujeres convocadas por el oficialismo pasó junto a los manifestantes. Desde una ventana, una ciudadana gritó: «¡Viva Maduro!». La respuesta llegó desde la calle. Los opositores le recordaron en tono irónico que el exmandatario Nicolás Maduro está detenido en Nueva York. Después, corearon una consigna conocida desde las marchas contra el gobierno de Hugo Chávez: «Yo vine porque quise, a mí no me pagaron».

El episodio duró poco, pero dejó a la vista la cercanía física entre dos convocatorias políticas que transcurrían en espacios contiguos y con mensajes opuestos. Desde un camión que fue improvisado como tarima, pasadas las 5: 30 p.m. hablaron activistas y dirigentes. Las intervenciones giraron alrededor de los presos políticos, la urgencia de elecciones y el papel de quienes participan en las negociaciones políticas.

«No se puede hablar de reconciliación con presos políticos»

La activista Sairam Rivas cuestionó que se hable de reconciliación, transición o libertad mientras continúen personas privadas de libertad motivos políticos. Durante su intervención mencionó los casos de Perkins Rocha y Emirlendris Benítez, quienes aún permanecen bajo medidas cautelares.

Rivas también denunció que el Gobierno habría presentado ante la comunidad internacional el relato de que El Helicoide fue cerrado, mientras, según afirmó, se mantienen otros «centros de tortura», como El Rodeo.

La exigencia de libertad tuvo otro rostro en el discurso de Andreína Baduel, activista de derechos humanos e integrante del Comité por la Libertad de los Presos Políticos.

«El régimen lo que ha hecho es burlarse de nuestro dolor», sentenció. La activista insistió en que las víctimas en Venezuela «no están felices», en alusión a comentarios hechos antes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y afirmó que hay más de 400 familias que continúan viendo cómo sus seres queridos «se consumen en una cárcel». Su llamado fue a impedir que el sufrimiento de los presos políticos quede invisibilizado mientras avanzan las conversaciones políticas.

Reclaman a la mesa que escuche a los ciudadanos

Entre los asistentes también había dirigentes que dirigieron sus reclamos a quienes participan en las negociaciones políticas. Richard Blanco, exdiputado de la Asamblea Nacional elegida en 2015, pidió a los parlamentarios de ese período que forman parte de las conversaciones que escuchen a los ciudadanos.

«Los políticos venezolanos se han acostumbrado a no oír al pueblo. Yo le pido a mis hermanos diputados que no se equivoquen. La gente no les va a perdonar que vayamos a hacer elecciones en 2028 porque a alguien se le ocurrió», dijo en declaraciones a Runrun.es.

Blanco advirtió sobre el descontento acumulado por las condiciones de vida y pidió cautela ante la posibilidad de una explosión social. «Yo sé que es una presión que hay desde el régimen, pero les pido que tengan mucho cuidado, porque nadie quiere que haya una explosión social, pero la gente aún se acuesta sin comer, no hay luz, no hay agua, ni buena vialidad y las empresas han cerrado (…) y la gente les puede pasar por encima», expresó.

Juan Pablo Guanipa, dirigente nacional de Primero Justicia, también consideró en declaraciones a Runrun.es que hay condiciones que existen condiciones para celebrar elecciones cuanto antes y que lo determinante es la voluntad política.

«Ni siquiera del cambio de leyes, es voluntad política. Con una decisión política habilitan a los venezolanos que están inhabilitados, liberan a los presos políticos civiles y militares y legalizan a todos los partidos políticos», afirmó.

Guanipa, quien estuvo preso, agregó que los venezolanos no aceptarán que las negociaciones se conviertan en una estrategia para prolongar la permanencia del oficialismo en el poder. «Ahora, si lo que quieren es ganar tiempo para mantenerse en el poder, nosotros los venezolanos no somos pendejos. Y estamos claros en lo que queremos, por lo que daremos la pelea hasta que Venezuela sea un país libre y democrático», dijo el expreso político, mientras algunos ciudadanos le preguntaban sorprendidos por qué no había sido uno de los voceros que emitiera un discurso desde la tarima para animar a los asistentes.

El dirigente insistió en que el cambio político con María Corina Machado a la cabeza es «irreversible», pero advirtió que hay una urgencia que los negociadores deben interpretar. «No es una loquera, es una realidad que se basa en la crisis que como país seguimos viviendo, por eso todos los venezolanos estamos totalmente comprometidos con un pronto cambio político en Venezuela», concluyó.

Paola Fernández es una de las asistentes que participa habitualmente en manifestaciones con un atuendo que simboliza la libertad. Esta vez, explicó, salió para alzar la voz por el regreso de María Corina Machado, exigir que se deje de «pelotear» a los presos políticos y reclamar mejores condiciones en los hospitales.

Fernández habló desde su experiencia como extrabajadora del sector salud. «Porque la gente se está muriendo», dijo, al referirse a la atención hospitalaria y para ampliar los motivos que la llevaron a protestar una vez más.

Su indignación también apuntó a la relación política que mantiene el presidente estadounidense Donald Trump con Delcy Rodríguez. «Ahora anda pa’ arriba y pa’ abajo con la Delcy, el viejo pendejo ese, será que se quiere casar con ella», expresó.

En el asfalto, las demandas se mezclaban. La convocatoria había sido planteada para reclamar elecciones y libertad, pero también reunió a ciudadanos que querían hablar de salarios, hospitales, servicios públicos y de las decisiones que se toman fuera de Venezuela.

Agresiones e intimidación a la prensa: la nota discordante de la jornada

La desorganización fue un punto a destacar en la actividad, principalmente en lo que respecta al tratamiento a los periodistas y ubicación de la prensa para registrar tomas que plasmaran la concurrida asistencia a la actividad.

El equipo reporteril de Runrun.es, integrado por tres mujeres, pidió que una de las reporteras gráficas pudiera subir al camión para fotografiar la concentración y recoger declaraciones. La solicitud fue rechazada con el argumento de que «no había espacio». Al mismo tiempo, hombres que se identificaban como coordinadores locales de Vente Venezuela o de otros partidos sí recibían acceso a la plataforma y ayuda para subir.

Uno de los sujetos que se encargaban de la seguridad alrededor del camión, que portaba una camisa de Primero Justicia, empujó con un puntapie en el hombro a otra de nuestras reporteras gráficas para alejarla del camión.

El incidente no fue el único señalado durante la jornada. Después de la manifestación, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció una agresión contra el periodista Reynaldo Mozo, de Efecto Cocuyo.

Después de la manifestación, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa denunció una agresión contra el periodista Reynaldo Mozo, de Efecto Cocuyo. De acuerdo con el relato difundido por el SNTP, Mozo habría sido agredido por el político opositor Richard Blanco (hijo), quien lo acusó de infiltrado “y propició que lo bajaran a la fuerza de la tarima en la que declaraban los dirigentes político”.

Añadió el SNTP que pese a que los periodistas intentaron defender a Mozo y tildaron el hecho como un acto racista, otras personas que acompañaban a los dirigentes también se sumaron a los ataques contra el reportero.

“Desde el SNTP condenamos este tipo de actos que promueven las agresiones y la hostilidad contra la prensa”, escribieron en el mensaje difundido en X. Posteriormente, en la misma red social, Blanco hijo reconoció que emitió “palabras” que causaron “malestar” en el periodista de Efecto Cocuyo y que se disculpó personalmente por ello, pero recriminó al SNTP por “juzgar y atacar sin antes haber escuchado las partes”.

Las restricciones de acceso y las agresiones denunciadas contrastaron con el propósito de una movilización que buscaba hacer visibles las demandas de los ciudadanos.

Detenciones al término de la protesta

Cerca de las 8:00 p.m. de la noche, Vente Venezuela denunció que la Policía Nacional Bolivariana detuvo a siete personas que estuvieron a cargo de los camiones de sonido utilizados en la manfiestación opositora y que los tres vehículos habían sido confiscados cuando el chofer llegaba a Antímano.

La denuncia amplió el balance de una protesta que había comenzado con reclamos por elecciones, libertad para los presos políticos y el regreso de Machado, y que terminó con señalamientos sobre el trato a los periodistas.

Al caer la noche, las pancartas y las consignas habían dejado constancia de demandas que van más allá de una fecha electoral. En la calle se habló de presos que siguen en prisión, familias que esperan, hospitales que no responden y ciudadanos que reclaman ser escuchados por quienes negocian en su nombre.

La protesta del 22 de octubre también dejó otra exigencia: que el derecho a informar no quede subordinado a quién controla una tarima, ni limitado por prejuicios hacia los trabajadores de la prensa.

Así transcurrió la protesta en otros estados

Los venezolanos que se encuentran en otros estados del país también tomaron las calles para exigir el retorno seguro de la lider de oposición, María Corina Machado, la libertad de los presos políticos y la fecha de las elecciones.

Táchira

En Táchira, decenas de manifestantes se lanzaron a las calles para exigir el regreso seguro de María Corina Machado. “María Corina, el Táchira te espera”, coreaban los manifestantes.

Carabobo

En Valencia y Carabobo la manifestación opositora tomó las calles a favor de que se concrete una transición en Venezuela con la convocatoria de una fecha de elecciones y el regreso de María Corina Machado.

A tres años de la primaria, los carabobeños ratificaron el liderazgo indiscutible de María Corina Machado para culminar la tarea y alcanzar la libertad.

Ciudad Bolívar

En Ciudad Bolívar la concentración inició puntualmente. Los manifestantes, portando las banderas del partido Vente Venezuela y del estado, exigieron la libertad de los presos políticos del régimen oficialista.

Barinas

Desde Barinas, los manifestantes pidieron la liberación de todos los presos políticos: “Ni un preso político más por pensar diferente al régimen”.

Aragua

Los laragüeños también alzaron la voz para exigir que se le permita el ingreso al país y que se realicen elecciones libres.

Sucre

Habitantes del estado Sucre, en Carúpano, se unieron a la movilización nacional convocada por Vente Venezuela. “A esta hora, cientos de venezolanos en el oriente del país movilizados por el reencuentro de nuestras familias”, indicó el comando.

Nueva Esparta

Con banderas tricolores y el compromiso intacto, los neoespartanos se suman a esta jornada nacional del #22Oct para alzar su voz por el futuro de Venezuela.

Trujillo

Los trujillanos también alzaron su voz y lo dejan claro: “Venezuela no aguanta más”. Con pancartas, banderas y la convicción de seguir hasta el final, los ciudadanos se suman a esta jornada nacional del #22Oct para exigir un cambio y defender el futuro de Venezuela.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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