Bolívar Today por Andrés E. Hobaica

Bolívares10

 

La dolarmanía en la que estamos incursos los venezolanos actualmente no es otra cosa sino la consecuencia directa del desvanecimiento del bolívar como dinero, es decir, como unidad certera de valor.  Esto se debe a que la gran mayoría de nuestros gobernantes creen que el dinero es la fuente de todos los males (RAND, 1957).

Nuestra moneda cada vez goza de menos atributos que la hacen ser dinero; pues para que el dinero sea dinero, tenemos que estar ante un objeto que represente una unidad de valor exacto (eliminando las ineficiencias del trueque), que permita el resguardo o ahorro del valor, lo que estimula el desenvolvimiento de transacciones económicas a largo plazo y entre distancias geográficas; para esto el dinero tiene que estar disponible, ser durable, fungible, portable y confiable (FERGUSON, 2008).  Al carecer nuestra moneda de dichos atributos, los venezolanos nos vemos obligados a buscar una nueva unidad de valor que la reemplace, posicionándose el dólar norteamericano como el reemplazo de nuestra moribunda moneda.  Sin embargo, el sistema de control de cambio impuesto por el gobierno actual establece que la única moneda de curso legal es el bolívar, cosa que agrava nuestra situación financiera.

Como vimos, son muchos los factores que hacen que las monedas (o cualquier otro bien) sean dinero, pero principalmente se encuentra ligado al establecimiento de su valor. Bien sea a través de otro dinero que la respalde (e. g., oro), la solidez del emisor, etc. Sin embargo, su valor se encontrará en gran medida ligado a la confianza que le genere al tenedor, la certeza que su moneda sea un medio de pago de aceptación universal.

El bolívar, que se devalúa diariamente, ha perdido prácticamente todos estos atributos. Tanto así que el venezolano prefiere ser tenedor de cualquier otro objeto (e. g., papel toilette, aceite vegetal, neumáticos, etc.) que ser tenedor de bolívares; pues ante la escasez de divisas, prácticamente cualquier otro objeto cotidiano (que no pueden calificarse exactamente de commodities) representa una mayor unidad de valor y le ofrece un mayor resguardo de precio que la moneda de curso legal.  Mientras el bolívar pierde su valor, el valor de los bienes y servicios que se cotizan utilizando como referencia dinero real (normalmente divisas), se mantiene estable o incrementa.

De ahí lo crítica de nuestra situación; nuestra moneda de curso legal carece de los atributos que la hacían dinero. Su valor es inconstante y genera poca confianza, tanto así que su precio lo ha venido estableciendo fuentes de información poco confiables y poco transparentes. ¡Tan frágil es la percepción del bolívar que una página web es capaz de establecer su valor!

El dinero, marcó el nacimiento de la historia financiera mundial, permitió la creación de una serie de herramientas (los mecanismos de endeudamiento: crédito, bonos, equity, etc.) que impulsaron el desarrollo de las civilizaciones contemporáneas. Pudiésemos aseverar que las sociedades vienen siendo, en muchos casos, el reflejo de sus monedas, es decir, de la fortaleza de su dinero como unidad certera de valor.  Venezuela puede ser un claro ejemplo de aquello…

Entonces para todos aquellos que piensan que el dinero es la fuente de todos los males, observen a Venezuela, cuya situación económica-política-social parece ser la encarnación de la famosa frase de Lenin: “La manera más efectiva de destruir una sociedad es destruyendo su dinero” (FRIEDMAN, 1982).

 

@ahobaica

Bolívares10

 

La dolarmanía en la que estamos incursos los venezolanos actualmente no es otra cosa sino la consecuencia directa del desvanecimiento del bolívar como dinero, es decir, como unidad certera de valor.  Esto se debe a que la gran mayoría de nuestros gobernantes creen que el dinero es la fuente de todos los males (RAND, 1957).

Nuestra moneda cada vez goza de menos atributos que la hacen ser dinero; pues para que el dinero sea dinero, tenemos que estar ante un objeto que represente una unidad de valor exacto (eliminando las ineficiencias del trueque), que permita el resguardo o ahorro del valor, lo que estimula el desenvolvimiento de transacciones económicas a largo plazo y entre distancias geográficas; para esto el dinero tiene que estar disponible, ser durable, fungible, portable y confiable (FERGUSON, 2008).  Al carecer nuestra moneda de dichos atributos, los venezolanos nos vemos obligados a buscar una nueva unidad de valor que la reemplace, posicionándose el dólar norteamericano como el reemplazo de nuestra moribunda moneda.  Sin embargo, el sistema de control de cambio impuesto por el gobierno actual establece que la única moneda de curso legal es el bolívar, cosa que agrava nuestra situación financiera.

Como vimos, son muchos los factores que hacen que las monedas (o cualquier otro bien) sean dinero, pero principalmente se encuentra ligado al establecimiento de su valor. Bien sea a través de otro dinero que la respalde (e. g., oro), la solidez del emisor, etc. Sin embargo, su valor se encontrará en gran medida ligado a la confianza que le genere al tenedor, la certeza que su moneda sea un medio de pago de aceptación universal.

El bolívar, que se devalúa diariamente, ha perdido prácticamente todos estos atributos. Tanto así que el venezolano prefiere ser tenedor de cualquier otro objeto (e. g., papel toilette, aceite vegetal, neumáticos, etc.) que ser tenedor de bolívares; pues ante la escasez de divisas, prácticamente cualquier otro objeto cotidiano (que no pueden calificarse exactamente de commodities) representa una mayor unidad de valor y le ofrece un mayor resguardo de precio que la moneda de curso legal.  Mientras el bolívar pierde su valor, el valor de los bienes y servicios que se cotizan utilizando como referencia dinero real (normalmente divisas), se mantiene estable o incrementa.

De ahí lo crítica de nuestra situación; nuestra moneda de curso legal carece de los atributos que la hacían dinero. Su valor es inconstante y genera poca confianza, tanto así que su precio lo ha venido estableciendo fuentes de información poco confiables y poco transparentes. ¡Tan frágil es la percepción del bolívar que una página web es capaz de establecer su valor!

El dinero, marcó el nacimiento de la historia financiera mundial, permitió la creación de una serie de herramientas (los mecanismos de endeudamiento: crédito, bonos, equity, etc.) que impulsaron el desarrollo de las civilizaciones contemporáneas. Pudiésemos aseverar que las sociedades vienen siendo, en muchos casos, el reflejo de sus monedas, es decir, de la fortaleza de su dinero como unidad certera de valor.  Venezuela puede ser un claro ejemplo de aquello…

Entonces para todos aquellos que piensan que el dinero es la fuente de todos los males, observen a Venezuela, cuya situación económica-política-social parece ser la encarnación de la famosa frase de Lenin: “La manera más efectiva de destruir una sociedad es destruyendo su dinero” (FRIEDMAN, 1982).

 

@ahobaica

TelegramWhatsAppFacebookX

Bolívares10

 

La dolarmanía en la que estamos incursos los venezolanos actualmente no es otra cosa sino la consecuencia directa del desvanecimiento del bolívar como dinero, es decir, como unidad certera de valor.  Esto se debe a que la gran mayoría de nuestros gobernantes creen que el dinero es la fuente de todos los males (RAND, 1957).

Nuestra moneda cada vez goza de menos atributos que la hacen ser dinero; pues para que el dinero sea dinero, tenemos que estar ante un objeto que represente una unidad de valor exacto (eliminando las ineficiencias del trueque), que permita el resguardo o ahorro del valor, lo que estimula el desenvolvimiento de transacciones económicas a largo plazo y entre distancias geográficas; para esto el dinero tiene que estar disponible, ser durable, fungible, portable y confiable (FERGUSON, 2008).  Al carecer nuestra moneda de dichos atributos, los venezolanos nos vemos obligados a buscar una nueva unidad de valor que la reemplace, posicionándose el dólar norteamericano como el reemplazo de nuestra moribunda moneda.  Sin embargo, el sistema de control de cambio impuesto por el gobierno actual establece que la única moneda de curso legal es el bolívar, cosa que agrava nuestra situación financiera.

Como vimos, son muchos los factores que hacen que las monedas (o cualquier otro bien) sean dinero, pero principalmente se encuentra ligado al establecimiento de su valor. Bien sea a través de otro dinero que la respalde (e. g., oro), la solidez del emisor, etc. Sin embargo, su valor se encontrará en gran medida ligado a la confianza que le genere al tenedor, la certeza que su moneda sea un medio de pago de aceptación universal.

El bolívar, que se devalúa diariamente, ha perdido prácticamente todos estos atributos. Tanto así que el venezolano prefiere ser tenedor de cualquier otro objeto (e. g., papel toilette, aceite vegetal, neumáticos, etc.) que ser tenedor de bolívares; pues ante la escasez de divisas, prácticamente cualquier otro objeto cotidiano (que no pueden calificarse exactamente de commodities) representa una mayor unidad de valor y le ofrece un mayor resguardo de precio que la moneda de curso legal.  Mientras el bolívar pierde su valor, el valor de los bienes y servicios que se cotizan utilizando como referencia dinero real (normalmente divisas), se mantiene estable o incrementa.

De ahí lo crítica de nuestra situación; nuestra moneda de curso legal carece de los atributos que la hacían dinero. Su valor es inconstante y genera poca confianza, tanto así que su precio lo ha venido estableciendo fuentes de información poco confiables y poco transparentes. ¡Tan frágil es la percepción del bolívar que una página web es capaz de establecer su valor!

El dinero, marcó el nacimiento de la historia financiera mundial, permitió la creación de una serie de herramientas (los mecanismos de endeudamiento: crédito, bonos, equity, etc.) que impulsaron el desarrollo de las civilizaciones contemporáneas. Pudiésemos aseverar que las sociedades vienen siendo, en muchos casos, el reflejo de sus monedas, es decir, de la fortaleza de su dinero como unidad certera de valor.  Venezuela puede ser un claro ejemplo de aquello…

Entonces para todos aquellos que piensan que el dinero es la fuente de todos los males, observen a Venezuela, cuya situación económica-política-social parece ser la encarnación de la famosa frase de Lenin: “La manera más efectiva de destruir una sociedad es destruyendo su dinero” (FRIEDMAN, 1982).

 

@ahobaica

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.