Maduro y sus aliados cuentan con una gran maquinaria que se llama el Estado venezolano, del que el chavismo se apropió
@narrativaoral
Analistas y encuestadores nos advierten que la clave de lo que podría ser un triunfo en “toda regla” de Nicolás Maduro este 28 de julio estaría en la llamada maquinaria del PSUV, maquinaria, por cierto, muy aceitada con dinero público y todo tipo de recursos del Estado, incluyendo embajadas y embajadoras que le hacen campaña al candidato del gobierno en el mundo.
Afirman los que dicen saber de esto que la diferencia la haría la capacidad de movilizar a los votantes del chavismo-madurismo el 28J. Estos pronósticos tienen un tufillo raro. Parecen muy objetivos y sensatos (los sabios siempre nos advierten “se los decimos para que no caigan en triunfalismos”), pero uno no puede dejar de pensar que buscan desanimar al elector que favorece a Edmundo González Urrutia. Tienen el olor de la guerra psicológica.
Es verdad que Maduro y sus aliados cuentan con una gran maquinaria que se llama el Estado venezolano, del que el chavismo se apropió. Todo el aparato electoral (el CNE), mediático, judicial, policial y hasta militar del Estado (vean los videos que difunden los canales y redes oficiales de la fuerza armada) se ha movilizado a favor de un solo candidato: Nicolás Maduro. Esa es la gran maquinaria que actúa con toda impunidad y corrupción. Eso lo sabemos desde hace 25 años. ¿Qué ha cambiado? El gran hartazgo de la gran mayoría de los venezolanos que quieren y necesitan un cambio.
La otra cara del arbitrario aparataje es el intento fallido de convertir a Maduro en un candidato simpático. Han puesto a cantar a venezolanos y foráneos en los mítines. Escribieron un libro e hicieron una película para inventarle una épica a un personaje gris que nunca fue líder de la izquierda insurreccional. Maduro fue un cuadro opaco que se encontró con Hugo Chávez, quien lo coronó como su sucesor (no sabemos bien las razones del fallecido presidente). Maduro hace el esfuerzo por venderse como bailarín, músico, deportista, en fin, como una vedette del espectáculo. Es solo el triste maestro de ceremonias del circo en decadencia que es el régimen desastroso que encabeza, por ahora.
* La viñeta que acompaña esta nota es de Isaac Nahón S. Más viñetas del autor aquí:
* Profesor de la Universidad de Ottawa (Canadá).
Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es
Maduro y sus aliados cuentan con una gran maquinaria que se llama el Estado venezolano, del que el chavismo se apropió
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Analistas y encuestadores nos advierten que la clave de lo que podría ser un triunfo en “toda regla” de Nicolás Maduro este 28 de julio estaría en la llamada maquinaria del PSUV, maquinaria, por cierto, muy aceitada con dinero público y todo tipo de recursos del Estado, incluyendo embajadas y embajadoras que le hacen campaña al candidato del gobierno en el mundo.
Afirman los que dicen saber de esto que la diferencia la haría la capacidad de movilizar a los votantes del chavismo-madurismo el 28J. Estos pronósticos tienen un tufillo raro. Parecen muy objetivos y sensatos (los sabios siempre nos advierten “se los decimos para que no caigan en triunfalismos”), pero uno no puede dejar de pensar que buscan desanimar al elector que favorece a Edmundo González Urrutia. Tienen el olor de la guerra psicológica.
Es verdad que Maduro y sus aliados cuentan con una gran maquinaria que se llama el Estado venezolano, del que el chavismo se apropió. Todo el aparato electoral (el CNE), mediático, judicial, policial y hasta militar del Estado (vean los videos que difunden los canales y redes oficiales de la fuerza armada) se ha movilizado a favor de un solo candidato: Nicolás Maduro. Esa es la gran maquinaria que actúa con toda impunidad y corrupción. Eso lo sabemos desde hace 25 años. ¿Qué ha cambiado? El gran hartazgo de la gran mayoría de los venezolanos que quieren y necesitan un cambio.
La otra cara del arbitrario aparataje es el intento fallido de convertir a Maduro en un candidato simpático. Han puesto a cantar a venezolanos y foráneos en los mítines. Escribieron un libro e hicieron una película para inventarle una épica a un personaje gris que nunca fue líder de la izquierda insurreccional. Maduro fue un cuadro opaco que se encontró con Hugo Chávez, quien lo coronó como su sucesor (no sabemos bien las razones del fallecido presidente). Maduro hace el esfuerzo por venderse como bailarín, músico, deportista, en fin, como una vedette del espectáculo. Es solo el triste maestro de ceremonias del circo en decadencia que es el régimen desastroso que encabeza, por ahora.
* La viñeta que acompaña esta nota es de Isaac Nahón S. Más viñetas del autor aquí:
* Profesor de la Universidad de Ottawa (Canadá).
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