A diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones en Venezuela, la abstención de las pasadas elecciones parlamentarias y de gobernadores -el pico informativo más relevante de esta jornada- no vino en su formato clásico. No fue un fenómeno particularmente inerte y espontáneo.
Hay razones para pensar que muchas personas, de forma deliberada, aceptaron el llamado hecho por María Corina Machado para quedarse en sus casas y darle la espalda a la consulta que ha convocado de nuevo el chavismo.
Habiendo hecho de tal postura una causa, Machado viene ahora a reivindicar, de manera legítima, el éxito político de su estrategia. Desde la clandestinidad, asume abiertamente que este 85% de la población que se ha abstenido no lo ha hecho únicamente para ocuparse de sus asuntos, o pillar la última jornada de La Liga española, sino atendiendo expresamente su llamado.
Desde hace muchos años, desde los tiempos de Súmate, Machado ha cultivado una interpretación muy específica sobre el significado político de un proceso masivo de abstención como el que se acaba de registrar. Parecía estarlo esperando.
Cuando sus seguidores eran minoritarios en la oposición, hacia 2008, Machado tuvo que plegarse y hacer ciertas concesiones a sus adversarios internos, en un momento en el cual todavía existían algunas condiciones electorales y estaba muy extendido el consenso en torno a la importancia de construir una mayoría social apoyándose en el voto.
Ahora, luego de tantas rupturas, su voz es capaz de imponer decisiones sin perder el tiempo polemizando sobre el sexo de los ángeles con los demás. Sobre todo, si están dadas las condiciones objetivas para pedirle a la gente que no salga a votar, como es el caso. Nadie debería olvidar los altísimos niveles de participación que se dieron en las elecciones primarias de octubre de 2023, o en las propias elecciones presidenciales.
Capriles y Rosales señalan a Machado
Particularmente notorio, en este episodio, ha sido el achicamiento de la capacidad de convocatoria de Henrique Capriles, cabeza visible de un movimiento político disidente en el campo democrático, que ha hecho de la defensa del derecho al voto un asunto de principios y que lleva rato pidiendo paso en este contexto “para plantearle al país una alternativa”.
Capriles encabezó una ruptura con el resto de sus compañeros buscando un horizonte que no ha conseguido. El epicentro de esa ruptura fue la división de Primero Justicia, uno de los partidos más importantes de la oposición.
No es prudente andar haciendo afirmaciones totalizadoras sobre el futuro político de nadie, porque ha quedado demostrado que la política y la vida dan muchas vueltas y están llenas de paradojas, pero acaso Capriles está surcando, hoy, su momento más bajo como político de masas
“Este era un resultado previsible”, dijo Capriles en un esfuerzo por controlar daños. “Ganó la abstención y quiénes la promovieron (…) El régimen, y otros, trabajaron para que la abstención fuera la gran protagonista y lo lograron. Hoy, el régimen lo celebra”.
En los mismos términos se han expresado otros dirigentes integrantes de la plancha Unidad y Cambio, entre ellos Manuel Rosales: responsabilizando a Machado y el resto de la oposición por no asumir una decisión política en la cual no cree.
En general, habría que afirmar que el mensaje de estas corrientes convenciendo a la población para asistir a votar no tuvo eco en la población. El país no ha podido olvidar lo que pasó el 29 de julio. Es inútil seguir dándose con la pared con el argumento de que lo que acaba de suceder es consecuencia, únicamente, de que “mandaron a la gente a no votar”.
No ha sido casualidad que Manuel Rosales, uno de los caballos regionales de esta alianza -y en general, de toda la oposición- fue inesperadamente barrido en el estado Zulia por las fuerzas del chavismo.
En este marco, el oficialismo chavista concretó una cómoda victoria, haciendo un esfuerzo disciplinado para movilizar a su militancia y cabalgar, simulando mayoría y arraigo, sobre el silencio abstencionista de aquel día.
Una victoria concretada en un contexto muy discutible, que tuvo como prefacio un operativo policial para llevar a la cárcel a 70 personas, casi todas militantes de la oposición venezolana.

¿Con qué se come la victoria política de la abstención?
En los altos mandos de la revolución saben que una situación de sequía en materia de masas es un estorbo, pero no necesariamente un problema sin solución cuando toca adelantar este tipo de procesos. Con ella se ha decidido pedalear.
Hay formas de encuadrar esa circunstancia y sostener una tesis con determinadas aproximaciones comunicacionales y control de los mensajes en los medios. Para los mandos chavistas, es mil veces preferible triunfar así, que imponer una victoria a trancazos, como el pasado 28 de julio. La apertura que hizo posible la participación de Capriles forzó el llamado de Machado a no votar, y le permite al gobierno ofrecer una imagen de flexibilidad.
Rodríguez ha declarado que las elecciones “son el sello definitivo de la paz en Venezuela, una vez hecho prisionero Juan Pablo Guanipa, y sacado del juego legal a prácticamente toda la oposición funcional del país. Ese, en buena medida, ha sido uno de los objetivos del gobierno al celebrar la consulta en esta fecha.
Toca ahora a María Corina Machado dar respuesta a la critica que más repiten contra ella sus detractores: ¿con qué se come esta “victoria política” de la abstención? ¿Qué va a pasar ahora? ¿No es esto lo mismo que la Consulta Popular de Juan Guaidó? (es decir, fuegos de artificios para cubrir la noticia del día)
El problema de la oposición venezolana no es, precisamente, “que está dividida”. A fin de cuentas, una de las dos tendencias de esta presunta división es muchísimo más grande que la otra, y tiene en este momento las simpatías de la mayoría del país.
El problema es qué viene después de estas elecciones, que le dan continuidad a las elecciones anteriores. Qué viene después de la abstención.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.



