La comunidad escolar de Fe y Alegría en Venezuela también resultó golpeada por el doblete sísmico: al menos 30 de sus estudiantes y una docente fallecieron, según el conteo de la organización hasta el 23 de julio pasado. Otros dos alumnos se encuentran desaparecidos.
Casi todos los niños, niñas y adolescentes (NNA) que murieron tras los sismos asistían al centro educativo de Fe y Alegría ubicado en el sector Caraballeda, de La Guaira. De una matrícula de 800 alumnos, 29 perdieron la vida. Otra de las víctimas fue un estudiante del estado Aragua que estaba en La Guaira por el asueto del 24 de junio. La educadora que falleció trabajaba en el Instituto Universitario Jesús Obrero.
De la mencionada comunidad escolar en Caraballeda, se conoció que 168 infantes y adolescentes se desplazaron a otros estados del país y tres salieron de Venezuela.
Este es un fenómeno que documentó la ONG Cecodap en su segundo informe Niñez y adolescencia afectada tras el sismo: categorización de reportes públicos. Señalan que hay al menos 233 NNA en situación de desplazamiento forzado interno junto a sus familias hacia estados receptores como Sucre, Anzoátegui y Yaracuy. Alertaron que la situación evidencia el impacto de los terremotos más allá de los territorios afectados directamente, “generando necesidades de protección, continuidad educativa, atención en salud, apoyo psicoemocional y acceso a servicios en los lugares de destino”.
La directora nacional del programa escuelas, Noelbis Aguilar, precisó a Runrun.es que en total 1182 alumnos y alumnas de la red se encuentran en situación de vulnerabilidad: 270 quedaron damnificados y viven en albergues temporales junto a sus familias. El resto (912) reportó tener algún tipo de afectación en sus viviendas, como grietas, paredes caídas y fallas de servicios. Por otro lado, 288 trabajadores de Fe y Alegría presentaron daños en sus hogares.
Infraestructura escolar en riesgo
De las 176 escuelas subvencionadas que integran el movimiento educativo, 56 están ubicadas en las zonas de mayor impacto: La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua y Carabobo. Tras las evaluaciones técnicas, tres instituciones situadas en Antímano y La Rinconada (Caracas) y Puerto Cabello (Carabobo) resultaron inhabitables (rotuladas con etiqueta roja). Alrededor de 20 presentaron daños de moderados a leves (etiqueta amarilla).
Aguilar explicó que un equipo técnico realizará una inspección en los centros perjudicados para diseñar un plan de intervención, determinar el presupuesto y definir las estrategias de la recaudación de fondos para las reparaciones.
Señaló que es probable que las escuelas más afectadas no puedan abrir al inicio del año escolar, por lo que sus estudiantes serían reubicados en planteles cercanos, e insistió en que la prioridad absoluta es garantizar el derecho a la educación.
Hasta el 28 de julio pasado el Ministerio de Educación, a través de la Fundación de Edificaciones y Dotaciones Educativas (FEDE), había inspeccionado 428 escuelas en Caracas, Miranda y otros estados. Indicaron, según una nota de prensa en su página web, que aquellos planteles con daños leves a moderados se rehabilitarán a través del Plan Bricomiles, mientras que las que tienen daños graves deberán pasar por una evaluación ´técnica profunda para decidir si procede “su reforzamiento estructural o la demolición”.
El 31 de julio el Ministerio informó sobre el inicio del plan para rehabilitar las escuelas afectadas. Noelbis Aguilar celebró que haya disposición para hacer estas reparaciones y deseó que pueda haber recursos necesarios y suficientes para este propósito. “Creo que tienen que echar mano a todas las instituciones educativas, públicas, privadas y subvencionadas porque está en juego el derecho a la educación”, dijo.
Apoyo psicoemocional y económico
La directora nacional del programa escuelas de Fe y Alegría recordó que apenas ocurrió el terremoto activaron un plan de emergencia. Se retomaron progresivamente las actividades, se ajustaron los cronogramas y, donde fue necesario, se culminó el lapso académico de forma semipresencial o remota.
En paralelo, se activó un programa de atención socioemocional y primeros auxilios psicológicos para mitigar el impacto del doblete sísmico y ofrecer contención a los estudiantes y al personal. Se distribuyó material de apoyo y oraciones a las familias, y se consolidaron alianzas con instituciones como la Organización Católica Andrés Bello (UCAB) y Cecodap para ofrecer atención virtual a las personas en mayor situación de vulnerabilidad.
También se habilitó la escuela ubicada en Las Mayas (Coche) como centro de acopio y distribución para enviar insumos a su población afectada. Este espacio se nutre de donaciones gestionadas por Cáritas y el Colegio San Ignacio de la Compañía de Jesús.
Ante la urgente necesidad de asegurar la prosecución escolar, Fe y Alegría activó la campaña “Beca a un Estudiante 2026”. Desde el 1 de agosto y hasta el 30 de septiembre la organización mantendrá un canal digital habilitado para recibir aportes solidarios a partir de un dólar.
Luis Sánchez, coordinador de Financiamiento y Comunicación de Fe y Alegría, destacó el sentido estratégico de la iniciativa: “La educación es un pilar fundamental para la reconstrucción del país. Frente a los sismos y las dificultades económicas, debemos unir esfuerzos como sociedad para defender el aula como el espacio donde se construye el futuro de Venezuela”.
Finalmente, Noelbis Aguilar enfatizó que, de cara al nuevo año escolar, la población debe asumir que Venezuela es un país sísmico y fortalecer los programas educativos en gestión y mitigación de riesgos.
Más afectaciones a la educación
El director de la organización Consenso Educativo, Fausto Romeo, ofreció en días pasados un balance sobre cómo el doble terremoto afectó no solo la infraestructura escolar sino el capital humano.
La ONG confirmó la muerte de más de 120 maestros y profesores, entre personal activo y jubilado. En entrevista con el medio VPI TV, señalaron que la cifra de estudiantes fallecidos debe ser sustancialmente mayor a la de los docentes.
Romeo también indicó que aproximadamente 18 planteles quedaron totalmente derrumbados en Caracas, La Guaira y Miranda, por lo que no podrán operar en el inicio del año escolar usualmente previsto para los meses de septiembre y octubre.
Agregó que otros 45 centros educativos presentan daños en muros, paredes y puertas, por lo que requieren reparaciones importantes antes de poder recibir de nuevo al estudiantado y el personal.
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