La economía y la política le juegan posición adelantada al Mundial 

“Este es el deporte que mueve más gente”, dijo este jueves 11 de junio Ligia Goyo, minutos antes de la inauguración del Mundial de Fútbol 2026.

Goyo es vendedora informal de franelas de selecciones nacionales en el bulevar de Sabana Grande en Caracas y para ella “la cosa va bien”.

“Todo comenzó a moverse mejor hace como tres días, la gente viene a buscar sus conjuntos. Las más buscadas son la 7 de Cristiano Ronaldo (Portugal), la de España, la franela blanca de Venezuela, aunque no clasificó, y la tradicional de Argentina”, dijo mientras atendía a clientes que llegaban preguntando por precios.

La comerciante aseguró que las franelas van desde 10 hasta 30 dólares, dependiendo de la calidad. “Tengo Triple A (imitaciones) y nacionales”, agregó.  Aseguró que la ropa viene de Perú y para esta oportunidad pidió unas 300 piezas, espera venderlas todas antes de la final del domingo 19 de julio. 

Enzo Barranco es otro buhonero en Sabana Grande, quien tiene unas cuantas Copas del Mundo vendiendo franelas en la calle. Sentenció que en todos los torneos la experiencia ha sido fructífera.

“La cosa se empezó a calentar hace una semana, las que más se venden son las de Ronaldo, también las de Brasil y Alemania”, aseveró Barranco.    

A solo metros, en el centro comercial El Recreo, transmitían en pantalla gigante la inauguración con Maná, Shakira y el venezolano Danny Ocean, entre los artistas invitados. Un par de casas de apuestas eran los más notables patrocinadores, sin embargo, la mayoría de las tiendas tenían promociones referentes al espectáculo deportivo que se celebra cada cuatro años. Mujeres, niños y hasta los empleados de los comercios en el mall tenían su mirada dirigida hacia la pantalla. Ligia tenía razón, pese a la inflación, los sueldos precarios y el desempleo, el fútbol todavía mueve a la gente en Venezuela.

Infantino los tiene locos

Luego de que la Federación Internacional de Fútbol (FIFA por sus siglas en inglés) y su presidente Gianni Infantino emitieran recientemente una serie de restricciones, incluso para sitios que tradicionalmente emiten los partidos del Mundial, dueños y encargados de establecimientos no tienen muy clara la dinámica. 

“Nosotros por supuesto que tenemos promociones, especialmente en bebidas, pero no sabemos cómo es el asunto de las transmisiones, igual pensamos pasar los partidos”, dijo el empleado de un local nocturno en la avenida Solano de Caracas que prefirió no dar su nombre. 

Otro trabajador, en un restaurante cercano, cuya especialidad es el pollo a la brasa, declaró algo parecido. Flanqueado por banderas de distintos países que adornaban el establecimiento, dijo estar listo para recibir a los entusiastas del fútbol. El primer gran termómetro será el juego entre Brasil y Marruecos este sábado 13 de junio. 

Apatía que ha venido cediendo 

A juicio de José Colina, la emoción en torno a este Mundial es menor a la de ediciones anteriores y ello responde a múltiples factores, entre ellos la situación económica de la mayoría. 

“Creo que hay gente enfocada en el proceso de cambio que estamos viviendo, el cual no ha sido como todos queríamos, y lo otro es la decepción de no clasificar. La Vinotinto ha logrado que el venezolano se identifique con su selección y eso hace que disminuya el apoyo a otros países”, dijo el fanático. 

Raúl Figueroa compartió la visión de Colina y agregó que hasta ahora, el entusiasmo ha sido menor que en Mundiales anteriores.   

“Son muchos factores, la situación económica, la dinámica diaria de sobrevivir en Venezuela resta mucho tiempo de ocio”, expresó Jorge Yanez.  

Para el economista de Econalítica, Julio Rodríguez, pese a la debacle financiera, el venezolano aún dedica parte de sus ingresos para disfrutar el poco más de un mes que dura el Mundial.

“La mayoría de los venezolanos no puede darse el lujo de llenar el álbum oficial, entendiendo que una caja de barajitas cuesta 200 dólares y el salario mínimo integral está por el orden de los $240, y a su vez el sueldo, promedio en el sector privado son $300”, explicó.

Ecoanalítica estimó que la inflación en 2026 cerrará en 167% y que la interanual se ubica actualmente en 525%.  

Rodríguez consideró que aunque enfrentará ciertas limitaciones, el venezolano promedio tiende a entusiasmarse y asistir a centros comerciales o establecimientos a disfrutar la emoción de gritar un gol y aupar a una selección.  

“Se ve cierto posicionamiento de marcas, hay promociones, ofertas interesantes y el comerciante sabe que este es el momento”, dijo el economista.

Antonio, encargado de un supermercado en la avenida Andrés Bello de Caracas, comentó que apenas esta semana arrancaron un par de promociones: “ Apostamos porque nos vaya bien, sabemos que la situación quizás no es la misma de hace cuatro años, pero esto apenas está comenzando”. 

Angel Reyes, fanático de la Vinotinto, opinó que quizás esa euforia que se percibía antes con muchos carros portando banderas y vallas publicitarias por doquier se ha trasladado a las redes sociales: “Tal vez la emocionalidad ha mutado hacia lo digital”

No solo en Venezuela 

Melkier Jordán vive en Holanda y aún está indeciso si acudir al Mundial de Fútbol. 

“Mi hermano me compró entradas para ir a ver a Brasil en segunda ronda, el asunto es que si queda primero en su grupo va a jugar en Houston, y si ocupa el segundo lugar va a jugar en Monterrey, entonces tengo que correr a comprar un pasaje que me va a salir más caro”, dijo el migrante venezolano. 

Para Jordán, el hecho de jugar en tres países y de que uno de estos sea Estados Unidos, donde las sedes de los partidos son distantes, hace de este Mundial uno de los más caros e incómodos. 

“Aquí hay mucha apatía no solo por eso, sino también porque no toleran a Donald Trump y sus políticas”, expresó. 

“No hay manera de seguir a un equipo con sedes tan distantes, yo entiendo que quieran masificar el deporte, pero es muy caro, también en Estados Unidos no hay cultura de fútbol”, agregó Yanez. 

En Miami, Ronald Grand sí percibe ambiente de Mundial, pero con una inflación de 4,2% en mayo, la más alta en Estados Unidos desde 2023, de acuerdo a la Oficina de Estadísticas Laborales, ve difícil que los estadios se llenen.

“Tal vez para los partidos de Colombia y Brasil, de resto lo dudo”, dijo.

De acuerdo con la página de la FIFA, los precios de los partidos en la ronda eliminatoria van desde los 600 hasta los 4000 dólares, montos a los que se debe sumar gasolina, estacionamiento,  comida, bebidas y si no se vive en la ciudad, traslados y hoteles. 

Liliana Elosegui es habitante de la ciudad mexicana de Monterrey y percibe cierta incomodidad en el ambiente.

“El costo de los boletos es prohibitivo, los perímetros al estadio están cerrados, solo puedes ingresar si tienes ticket, cabe mencionar que el estadio está en medio de una zona residencial y los vecinos de la zona tendrán una movilidad restringida”, apuntó.  

Elosegui aseguró que en Monterrey, los restaurantes y bares no pueden transmitir los partidos, porque corren el riesgo de ser multados.

“La única oportunidad de ver los juegos en la calle es en el Fan Fest, que tiene un costo”, informó.. 

Indicó que el gobierno estatal en vez de invertir en mejoras en la zonas que colindan con el estadio, lo que hizo fue levantar muros “para que no se vea la fealdad”.

Elosegui recordó que en el marco de la cita mundialista hay protestas convocadas para exigir dignificación en rubros como la educación, el medio ambiente y transporte.

“Es una fiesta en México, pero los mexicanos no fuimos invitados. Básicamente, la FIFA nos desplazó”.

Con la colaboración de Daniela Gastón 

Pese a la inflación y el alto costo de la vida, el venezolano aún demuestra entusiasmo frente a la edición de este año de la Copa de fútbol en Estados Unidos, México y Canadá, la cual ha sido calificada como la más cara de la historia
Como la película venezolana, en Sabana Grande siempre parece ser de día
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Daniela Gastón
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“Este es el deporte que mueve más gente”, dijo este jueves 11 de junio Ligia Goyo, minutos antes de la inauguración del Mundial de Fútbol 2026.

Goyo es vendedora informal de franelas de selecciones nacionales en el bulevar de Sabana Grande en Caracas y para ella “la cosa va bien”.

“Todo comenzó a moverse mejor hace como tres días, la gente viene a buscar sus conjuntos. Las más buscadas son la 7 de Cristiano Ronaldo (Portugal), la de España, la franela blanca de Venezuela, aunque no clasificó, y la tradicional de Argentina”, dijo mientras atendía a clientes que llegaban preguntando por precios.

La comerciante aseguró que las franelas van desde 10 hasta 30 dólares, dependiendo de la calidad. “Tengo Triple A (imitaciones) y nacionales”, agregó.  Aseguró que la ropa viene de Perú y para esta oportunidad pidió unas 300 piezas, espera venderlas todas antes de la final del domingo 19 de julio. 

Enzo Barranco es otro buhonero en Sabana Grande, quien tiene unas cuantas Copas del Mundo vendiendo franelas en la calle. Sentenció que en todos los torneos la experiencia ha sido fructífera.

“La cosa se empezó a calentar hace una semana, las que más se venden son las de Ronaldo, también las de Brasil y Alemania”, aseveró Barranco.    

A solo metros, en el centro comercial El Recreo, transmitían en pantalla gigante la inauguración con Maná, Shakira y el venezolano Danny Ocean, entre los artistas invitados. Un par de casas de apuestas eran los más notables patrocinadores, sin embargo, la mayoría de las tiendas tenían promociones referentes al espectáculo deportivo que se celebra cada cuatro años. Mujeres, niños y hasta los empleados de los comercios en el mall tenían su mirada dirigida hacia la pantalla. Ligia tenía razón, pese a la inflación, los sueldos precarios y el desempleo, el fútbol todavía mueve a la gente en Venezuela.

Infantino los tiene locos

Luego de que la Federación Internacional de Fútbol (FIFA por sus siglas en inglés) y su presidente Gianni Infantino emitieran recientemente una serie de restricciones, incluso para sitios que tradicionalmente emiten los partidos del Mundial, dueños y encargados de establecimientos no tienen muy clara la dinámica. 

“Nosotros por supuesto que tenemos promociones, especialmente en bebidas, pero no sabemos cómo es el asunto de las transmisiones, igual pensamos pasar los partidos”, dijo el empleado de un local nocturno en la avenida Solano de Caracas que prefirió no dar su nombre. 

Otro trabajador, en un restaurante cercano, cuya especialidad es el pollo a la brasa, declaró algo parecido. Flanqueado por banderas de distintos países que adornaban el establecimiento, dijo estar listo para recibir a los entusiastas del fútbol. El primer gran termómetro será el juego entre Brasil y Marruecos este sábado 13 de junio. 

Apatía que ha venido cediendo 

A juicio de José Colina, la emoción en torno a este Mundial es menor a la de ediciones anteriores y ello responde a múltiples factores, entre ellos la situación económica de la mayoría. 

“Creo que hay gente enfocada en el proceso de cambio que estamos viviendo, el cual no ha sido como todos queríamos, y lo otro es la decepción de no clasificar. La Vinotinto ha logrado que el venezolano se identifique con su selección y eso hace que disminuya el apoyo a otros países”, dijo el fanático. 

Raúl Figueroa compartió la visión de Colina y agregó que hasta ahora, el entusiasmo ha sido menor que en Mundiales anteriores.   

“Son muchos factores, la situación económica, la dinámica diaria de sobrevivir en Venezuela resta mucho tiempo de ocio”, expresó Jorge Yanez.  

Para el economista de Econalítica, Julio Rodríguez, pese a la debacle financiera, el venezolano aún dedica parte de sus ingresos para disfrutar el poco más de un mes que dura el Mundial.

“La mayoría de los venezolanos no puede darse el lujo de llenar el álbum oficial, entendiendo que una caja de barajitas cuesta 200 dólares y el salario mínimo integral está por el orden de los $240, y a su vez el sueldo, promedio en el sector privado son $300”, explicó.

Ecoanalítica estimó que la inflación en 2026 cerrará en 167% y que la interanual se ubica actualmente en 525%.  

Rodríguez consideró que aunque enfrentará ciertas limitaciones, el venezolano promedio tiende a entusiasmarse y asistir a centros comerciales o establecimientos a disfrutar la emoción de gritar un gol y aupar a una selección.  

“Se ve cierto posicionamiento de marcas, hay promociones, ofertas interesantes y el comerciante sabe que este es el momento”, dijo el economista.

Antonio, encargado de un supermercado en la avenida Andrés Bello de Caracas, comentó que apenas esta semana arrancaron un par de promociones: “ Apostamos porque nos vaya bien, sabemos que la situación quizás no es la misma de hace cuatro años, pero esto apenas está comenzando”. 

Angel Reyes, fanático de la Vinotinto, opinó que quizás esa euforia que se percibía antes con muchos carros portando banderas y vallas publicitarias por doquier se ha trasladado a las redes sociales: “Tal vez la emocionalidad ha mutado hacia lo digital”

No solo en Venezuela 

Melkier Jordán vive en Holanda y aún está indeciso si acudir al Mundial de Fútbol. 

“Mi hermano me compró entradas para ir a ver a Brasil en segunda ronda, el asunto es que si queda primero en su grupo va a jugar en Houston, y si ocupa el segundo lugar va a jugar en Monterrey, entonces tengo que correr a comprar un pasaje que me va a salir más caro”, dijo el migrante venezolano. 

Para Jordán, el hecho de jugar en tres países y de que uno de estos sea Estados Unidos, donde las sedes de los partidos son distantes, hace de este Mundial uno de los más caros e incómodos. 

“Aquí hay mucha apatía no solo por eso, sino también porque no toleran a Donald Trump y sus políticas”, expresó. 

“No hay manera de seguir a un equipo con sedes tan distantes, yo entiendo que quieran masificar el deporte, pero es muy caro, también en Estados Unidos no hay cultura de fútbol”, agregó Yanez. 

En Miami, Ronald Grand sí percibe ambiente de Mundial, pero con una inflación de 4,2% en mayo, la más alta en Estados Unidos desde 2023, de acuerdo a la Oficina de Estadísticas Laborales, ve difícil que los estadios se llenen.

“Tal vez para los partidos de Colombia y Brasil, de resto lo dudo”, dijo.

De acuerdo con la página de la FIFA, los precios de los partidos en la ronda eliminatoria van desde los 600 hasta los 4000 dólares, montos a los que se debe sumar gasolina, estacionamiento,  comida, bebidas y si no se vive en la ciudad, traslados y hoteles. 

Liliana Elosegui es habitante de la ciudad mexicana de Monterrey y percibe cierta incomodidad en el ambiente.

“El costo de los boletos es prohibitivo, los perímetros al estadio están cerrados, solo puedes ingresar si tienes ticket, cabe mencionar que el estadio está en medio de una zona residencial y los vecinos de la zona tendrán una movilidad restringida”, apuntó.  

Elosegui aseguró que en Monterrey, los restaurantes y bares no pueden transmitir los partidos, porque corren el riesgo de ser multados.

“La única oportunidad de ver los juegos en la calle es en el Fan Fest, que tiene un costo”, informó.. 

Indicó que el gobierno estatal en vez de invertir en mejoras en la zonas que colindan con el estadio, lo que hizo fue levantar muros “para que no se vea la fealdad”.

Elosegui recordó que en el marco de la cita mundialista hay protestas convocadas para exigir dignificación en rubros como la educación, el medio ambiente y transporte.

“Es una fiesta en México, pero los mexicanos no fuimos invitados. Básicamente, la FIFA nos desplazó”.

Con la colaboración de Daniela Gastón 

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