Los dos terremotos encadenados que derribaron decenas de edificaciones por todo el país, exponen las carencias y la incapacidad de los cuerpos de socorro venezolanos para un desastre de esta magnitud.
Los eventos sísmicos, ambos sobre una magnitud de 7 y sus réplicas, sacudieron Venezuela el día festivo en que se conmemoraba los 205 años de la Batalla de Carabobo, paradójicamente nombre del estado muy cercano a los epicentros. Las primeras imágenes sobrecogedoras de zonas residenciales en Caracas son solo una muestra de lo que pasó en todo el país. Centenares de personas estaban a esa hora en sus casas viendo el mundial de fútbol, cuando sus viviendas colapsaron.
La oferta de ayuda de diferentes países con experiencia en terremotos, como los ya anunciados por ejemplo por Chile y El Salvador, es fundamental, pero será insuficiente. El régimen político del madurismo y el chavismo, hoy con Delcy Rodríguez a la cabeza, desmontaron o dejaron morir toda institucionalidad para atender desastres.
No hay suficientes bomberos, ni equipos de defensa civil, o nada equivalente. Por eso una de las primeras cosas que llama la atención en las imágenes es la ausencia de rescatistas. Poco a poco empezaron a aparecer principalmente policías y voluntarios, todos bien intencionados, pero no todos con capacidad para atender un evento así. Incluso en alguno video se observa a los voluntarios invitar a otros venezolanos a sumarse, con picos y palas, a las labores de rescate de quienes quedaron bajo los escombros. Una escena que deja claro el desamparo y abandono en que el Estado ha dejado a los venezolanos.
Estas son algunas claves de lo que se activa ante un desastre de esta magnitud. Ante la ausencia de Estado, la ciudadanía y los medios pueden seguir una o varias de ellas para buscar contener unos días retadores. Retomo algunos puntos que se han activado en tragedias similares, adaptándolas a lo que veo de valor atender en la situación venezolana.
1. La búsqueda de desaparecidos
Mientras llega un canal que centralice la información y le dé un manejo oficial, herramientas como Desaparecidos Terremotos Venezuela pueden ser de utilidad para reportar y encontrar a sus familiares desaparecidos. Es clave que, una vez aparezca la persona, se registre en la plataforma. Informaciones desde centros de salud, reportando los nombres de víctimas que llegaron inconscientes, o que no han podido comunicarse con familiares, puede ser de utilidad. Las redes sociales también son un canal muy utilizado para pedir ayuda en la ubicación de los desaparecidos.
2. Atención a las réplicas
La estabilidad de las construcciones es algo en lo que no se puede confiar. Ante la duda, mejor buscar refugio provisional, mientras se puede hacer una evaluación con algún experto. Ya se activan herramientas como este mapa de daños, que puede servir como una referencia de los lugares con más afectaciones. Igual es de utilidad para personas en el exterior para poder ubicar las edificaciones de interés. En zonas de ladera, o si está en una construcción informal, preste especial atención a árboles, postes u objetos que deberían estar en posición vertical y que luzcan inclinados. Pueden ser un indicio de que hubo un movimiento que puede no garantizar la estabilidad del terreno. En esta cuenta de Instagram, un grupo de ingenieros está ofreciendo su apoyo para esas evaluaciones.
3. Priorice el trabajo de los expertos
Si hay expertos en el terreno, lo mejor que puede hacerse es darles espacio para que hagan su trabajo. No es fácil, menos cuando se está buscando a alguien cercano. Sólo miré por ejemplo lo que es un equipo especializado:
4. Cortes de suministros básicos.
Es frecuente que falle la electricidad, el agua potable y el gas por daños en las infraestructuras. En este caso el suministro de gas fue suspendido para evitar incendios, tras el colapso de los edificios. Pero la situación es todavía más compleja en un país que ha tenido que lidiar con deficiencias constantes y escasez de estos servicios. Esta emergencia amenaza con extender de manera quizás indefinida los días sin servicios básicos, al menos en los estados más afectados: La Guaira, Caracas y Miranda. Prepárese para el más intenso de los racionamientos en todos los servicios, para, por ejemplo, la carga de los celulares, aprovisionarse de agua, y buscar mecanismos para cocinar y conservar los alimentos.
5. Escasez de alimentos y combustible
Las dificultades en la movilización de mercancías, alimentos y combustible se dificulta y en ocasiones se interrumpe luego de un terremoto principalmente por los daños en las vías. Esto puede afectar el abastecimiento y generar racionamiento y escasez. Es importante pensar en cómo administrar la comida y la gasolina para los vehículos.
6. Escasez de medicamentos y servicios de emergencia saturados:
Hospitales, clínicas y servicios de salud se verán desbordados. Por eso todos los centros de salud estarán atendiendo a las víctimas de la emergencia. Puede ser útil el personal que ya esté retirado. Sin embargo, la falta de insumos y equipos médicos que ha caracterizado al sistema de salud en Venezuela es una limitante que agrava la situación en un contexto crítico como el actual.
7. Muchas víctimas y pocos servicios forenses
El número inicial de muertos por los terremotos –anunciado por el Gobierno– fue de 32 personas, pero reportes extraoficiales indican que hay más de 9.000 desaparecidos, decenas o miles de personas bajo los escombros. Al proceso de recuperar los cuerpos, le sigue la identificación y otros procedimientos forenses. Venezuela no cuenta con suficientes forenses y patólogos para atender una emergencia como esta. Tampoco con morgues equipadas para preservar los cadáveres. El SENAMECF (Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses) ha estado operando con muchas limitaciones.
8. Ojo con los saqueos
Desafortunadamente, ante este tipo de tragedias surgen delincuentes y personas inescrupulosas que se dedican a saquear las viviendas e inmuebles que quedan parcialmente afectados o destruidos. Esto, sumado a la situación de precariedad que se vive en el país, puede provocar que muchos busquen sacar provecho. Es clave la organización comunitaria para ayudar a cercar, y evitar la “viveza criolla” y los malandros.
9. El rol de la policía, los bomberos y la Fuerza Armada
En situaciones de tragedias naturales, son estos funcionarios los que están en la primera línea para ayudar, atender y proteger a los ciudadanos. Sin embargo, la crisis política, social y económica que ha vivido el país los últimos 26 años ha reducido al mínimo a estos cuerpos, ninguno cuenta con suficiente personal para hacer frente a esta emergencia. Por eso, más de 12 horas después de ocurrido el terremoto no habían llegado rescatistas ni cuerpos de seguridad a las zonas más afectadas del estado La Guaira. Adicionalmente, la corrupción y la falta de institucionalidad en algunos cuerpos policiales genera dudas sobre la posibilidad real de que cumplan con su función de garantizar la seguridad de los ciudadanos y sus bienes. Por supuesto no se puede generalizar, pero quien está en Venezuela sabe el deterioro moral que han tenido muchos de los miembros de algunos cuerpos de seguridad. Si hay uniformados, asegúrese de que sí lo sean, y trate de registrar quienes son con su nombre o identificación.
10. Dificultades en las comunicaciones
Las redes telefónicas y de internet pueden saturarse y caerse, complicando el contacto con familiares y servicios de emergencia. Por eso, algunas personas que han sido reportadas como desaparecidas quizás se encuentran bien, pero no han podido comunicarse con sus familiares. Esta situación puede ser más angustiante cuando buena parte de la familia se encuentra fuera del país, y en Venezuela eso es lo común, desde que más de ocho millones de personas se vieron forzadas a emigrar del país. Por eso, es importante usar las plataformas de comunicación y redes sociales de manera óptima y responsable. Colocar mensajes en los estados de WhatsApp o en otras redes para informar sobre su condición pues ayudar.
11. Resguarde los documentos de valor
Quizás no es hora del apego por las reliquias y los recuerdos familiares. Pero sí, en la medida de lo posible, debemos resguardar documentos de identidad, historias médicas, equipos de comunicación, claves a la hora de tener un equipaje ligero.
12. Use mascarillas
Lo mejor es evitar salir, si no es por una urgencia. Las calles, además del colapso de la infraestructura, deben estar despejadas para el desplazamiento de los equipos de rescate y las víctimas. Pero si tiene que estar en la calle, es buena idea aprovisionarse de mascarillas, no solo por el polvo de los escombros, sino también porque, si hay cuerpos en descomposición, pueden generar olores intensos y riesgos médicos.
13. ¿Cómo ayudar desde el exterior?
El canal confiable es la Cruz Roja. Ubique la de su país, y vea cómo se están organizando acopios y ayudas hacia Venezuela.
14. Crisis sanitaria y epidemias
La contaminación del agua, la acumulación de residuos y el hacinamiento en refugios, y el hecho de que pueda haber cadáveres entre escombros durante días favorecen la propagación de enfermedades infecciosas.
15. Desplazamiento masivo de personas:
Miles de familias pueden quedar sin hogar de forma provisional o indefinida, en asentamientos improvisados para damnificados. Las autoridades de bomberos y el personal de Protección Civil deben revisar los edificios para determinar si son seguros. En Venezuela, estas entidades cuentan con poco personal. La vuelta a la normalidad puede tardar desde semanas hasta años, dependiendo de la magnitud del seísmo.
16. Impacto psicológico.
La ansiedad, el estrés postraumático, el insomnio y el miedo a nuevos temblores son habituales en estas situaciones, tanto en adultos como en niños. Pero en Venezuela el trauma ha sido continuo, no empieza ni termina con los terremotos del 24 de junio.
17. Cuidado en la reportería
Si eres periodista, es importante que priorices tu seguridad y, en caso de una emergencia, tengas claro los servicios de asistencia y atención médica a los que puedes recurrir. Free Press Unlimited ofrece asistencia médica para lesiones sufridas en el curso del trabajo periodístico y asesoramiento psicosocial y en temas de seguridad. Adicionalmente, es fundamental que los periodistas establezcan protocolos de seguridad con sus medios para prevenir riesgos durante las labores de cobertura.
En unos días (semanas quizás, confiemos que no sean meses), que baje la marea de la urgencia, se activarán múltiples temas en los que hay que prestar mucha atención desde las organizaciones de la sociedad civil y el periodismo. Venezuela ya tiene un importante antecedente histórico de cómo el chavismo ha fallado en dar las respuestas necesarias ante desastres de gran magnitud. Sucedió en 1999 con el deslave de Vargas, del que no hubo cifras oficiales de víctimas, y la atención del Gobierno fue claramente insuficiente.
Por eso, prestar atención al impacto económico que vendrá tras esta situación es fundamental. El turismo y el comercio cotidiano se verán afectados. Igual que la exigua infraestructura agrícola. Esto puede agravar la migración interna o impulsarse hacia al exterior.
Estados Unidos, que se ha echado al hombro esta transición luego de la captura de Nicolas Maduro hace apenas seis meses, tiene los recursos, los canales y la capacidad para asumir tareas de rescate, humanitarias y de reconstrucción como las que se requieren. Los mismos que ha mostrado para proteger sus intereses energéticos y económicos en el Arco Minero del Orinoco, por ejemplo. Por lo pronto, nos toca vivir un día a la vez.
Por Ronna Rísquez, miembro del Hub de periodistas de CONNECTAS



