El presidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), Enzo Betancourt, planteó este lunes 10 de agosto la creación de una Comisión Nacional Independiente para investigar las causas de los colapsos ocurridos tras los terremotos del 24 de junio y formular recomendaciones para actualizar las normas sismorresistentes en el país.
La propuesta está contenida en el documento “Preservar la evidencia hoy es proteger la vida mañana”, suscrito por organizaciones gremiales, académicas y universitarias, que exhorta a las autoridades a ejecutar las actuaciones posteriores al sismo conforme a las mejores prácticas y a investigaciones internacionales.
Betancourt destacó que las edificaciones afectadas por el doble terremoto constituyen una evidencia técnica irrepetible. Por ello, el documento plantea que los daños sean estudiados antes de retirar o modificar las estructuras, con el objetivo de obtener información que permita fortalecer las normas sismorresistentes en Venezuela y reducir los riesgos ante futuros eventos.
Una comisión para revisar las normas sismorresistentes
La Comisión Nacional Sismorresistente propuesta tendría carácter interdisciplinario y entre sus atribuciones estaría emitir informes públicos sobre las causas de los colapsos y formular recomendaciones para actualizar y fortalecer las normas sismorresistentes.
El organismo también serviría de insumo para políticas públicas relacionadas con la reducción del riesgo de desastres, la planificación territorial y la reconstrucción resiliente.
Para el gremio, los resultados de las investigaciones sobre las estructuras afectadas deben incorporarse al proceso de revisión normativa. De esta manera, las normas sismorresistentes en Venezuela podrían ajustarse a partir de evidencia obtenida directamente de los daños ocasionados por los terremotos.
El llamado a preservar las estructuras afectadas
El Colegio de Ingenieros insistió en que ninguna edificación colapsada o gravemente afectada debe ser demolida o removida, total o parcialmente, sin una evaluación y autorización previa de una comisión técnica competente.
La excepción planteada corresponde a situaciones de riesgo inminente que estén sustentadas y que comprometan las labores de búsqueda y rescate o la seguridad pública.
Antes de intervenir los escombros, las organizaciones firmantes recomiendan aplicar ingeniería patológica e ingeniería forense estructural. Estas disciplinas permitirían documentar los daños, analizar muestras y determinar las causas de los colapsos y de las fallas estructurales.
La información obtenida podría convertirse en uno de los principales insumos para la revisión de las normas sismorresistentes en Venezuela y para establecer criterios de diseño y construcción acordes con las condiciones de riesgo del país.
Escombros también representan un riesgo ambiental
El documento también plantea establecer una estrategia rigurosa para el manejo, transporte y disposición final de los escombros generados por los terremotos.
Las organizaciones pidieron que los materiales sean trasladados y depositados en sitios adecuados para evitar impactos ambientales, especialmente sobre el frente marino y las costas venezolanas.
El planteamiento incorpora la gestión de los residuos de la emergencia dentro del proceso de reconstrucción. La remoción de los materiales debe permitir atender las necesidades de seguridad y recuperación sin perder información relevante sobre las estructuras dañadas ni generar nuevos riesgos ambientales.
Reconstrucción con evidencia científica
El documento “Preservar la evidencia hoy es proteger la vida mañana” fue suscrito por la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat (ANIH), el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Hábitat de Fedecámaras, la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Universidad Metropolitana (UNIMET).
Las instituciones sostienen que las investigaciones posteriores al terremoto deben servir para generar conocimiento aplicable a la prevención de nuevos desastres.
“Las lecciones derivadas de estas investigaciones contribuirán a salvar innumerables vidas en el futuro”, señala el manifiesto.
La propuesta apunta a que la reconstrucción permita corregir las condiciones que contribuyeron a los daños y fortalecer la preparación ante futuros terremotos. Para los firmantes, actualizar las normas sismorresistentes en Venezuela forma parte de ese proceso y debe hacerse a partir de evidencia técnica, investigación, transparencia y criterios científicos.
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