Ruinas, polvo y desolación, lo que quedó del hospital Rísquez

Juan Carlos Hereira vive justo detrás del Hospital Francisco Antonio Rísquez, en el sector caraqueño de Cotiza, su residencia está separada solo por una pared que da al estacionamiento del centro de salud pública, que después del doblete sísmico del pasado 24 de junio quedó en ruinas.

En su casa, ubicada en el callejón Rísquez del barrio Anauco III, se observan paredes y pisos agrietados. La pared que colinda con el hospital está inclinada y la familia de Juan Carlos vive con miedo de un posible colapso de la estructura.

Para Juan Carlos y sus afectos la situación no es novedosa: fueron sobrevivientes de la vaguada de 1999 que afectó particularmente al estado Vargas, ahora La Guaira. De ese desastre socioambiental se salvaron y el entonces gobierno de Hugo Chávez les prometió ayuda para mejorar sus condiciones de vida, pero todavía la están esperando.    

“Aquí hay problemas estructurales, esta casa se está hundiendo. Cuando lo de Vargas se salió la quebrada Anauco y se llevó varias casas, no nos mandaron a un refugio ni tampoco nos ayudaron, ahora vuelve a suceder otra tragedia”, dijo Juan Carlos.

Después de los terremotos a Jackeline Rodríguez se le arruinó el sueño, le cuesta dormir y cada vez que escucha un ruido entra en pánico. El susto fue grande y, en un momento, pensó que el rancho se le iba a venir encima. Rodríguez tiene toda su vida viviendo en el barrio Anauco II y jamás había tenido una experiencia similar. 

Pero a pesar de que Jackeline y su octogenaria madre salieron ilesas, el miedo no ha pasado. Ambas temen que el hospital Rísquez termine de colapsar y caiga sobre el barrio.

El centro asistencial, que según el Ministerio del Poder Popular para la Salud fue fundado en 1909, sufrió considerables daños estructurales, especialmente en el área de hospitalización, emergencia y oftalmología. Como consecuencia de esto, Protección Civil le colocó una etiqueta roja de inhabitable.

Apenas al doblar por la calle Real de Cotiza, la destruida estructura del hospital impacta a los transeúntes que no pueden dejar de observar los escombros en los pisos inferiores del ala derecha y una cama clínica que se asoma por la ventana repleta de piedras y polvo.

Una delgada cinta amarilla en la acera frente al centro asistencial advierte a quienes rondan por la zona que no se pueden acercar al edificio que quedó inclinado hacia atrás, y que ahora es una amenaza para el sector donde viven Jackeline y Juan Carlos.

“Para acá no ha venido nadie, entiendo que algunos pusieron una denuncia, pero no han atendido, nosotros estamos preocupados porque puede suceder una tragedia”, dijo Rodríguez.

A través de la puerta principal se puede ver el daño interno / María Gracia LaCruz

En el barrio que colinda con la quebrada Anauco, la gente sonríe cuando se le aborda, pero inmediatamente cambian el semblante cuando se mencionan los daños que sufrió el hospital.

“Yo creo que lo más indicado es que lo tumben”, dijo un vecino del barrio mientras intentaba encender su motocicleta. “Eso quedó inservible, para allá no van a poder llevar más pacientes, entonces no entiendo qué están esperando”.

Aunque el gobierno encargado de Delcy Rodríguez no ha ofrecido cifras oficiales de demoliciones de estructuras, de acuerdo con agencias internacionales, a finales de julio de este año comenzaron una serie de explosiones controladas, especialmente de edificios en sectores devastados como Catia la Mar, Caraballeda y Playa Grande en La Guaira.

“Ninguna estructura va a ser demolida teniendo deudos o personas que recuperar”, declaró el ministro de Transporte y presidente de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Viviendas e Infraestructura, Francisco Garcés, en esa ocasión.

De acuerdo con las últimas cifras oficiales, 190 edificios se derrumbaron mientras que 856 quedaron afectados por los movimientos sísmicos de magnitud 7,2 y 7,5, que sacudieron al país el 24J, aunque informes satelitales y organismos internacionales, como Copernicus, contabilizaron entre 400 y 600 edificaciones completamente destruidas.

Es imposible pasar por el frente del hospital y no mirar la estructura deteriorada / María Gracia LaCruz

Piden una respuesta y no reciben nada

Vecinos del sector consideran que lo más indicado con el hospital es aplicar una implosión controlada como han hecho con varios edificios de La Guaira, o demolerlo paulatinamente, lo que no conciben es que nadie haga algo y la estructura siga como está. 

Más arriba del hospital, siguiendo por la calle Real, se encuentra el Instituto Oncológico Luis Razetti, estructura que en apariencia no sufrió daños y por ello recibió una estampilla verde que lo hace habitable.

“Es verdaderamente incomprensible que hayan pasado tres meses y eso (el hospital Rísquez) esté todavía en ese estado”, dijo un vecino de Cotiza que pidió no ser identificado. “Siempre es lo mismo después que pasan los desastres es que actúan y de paso, mal. Eso no se cayó de broma”, lamentó.

Otra vecina dentro de una bodega sostuvo que “por fortuna” ese día no había nadie en el Rísquez por tratarse de un día feriado.

“A toda esa gente la mudaron para el hospital Vargas (en el mismo sector de Cotiza), médicos, consultas, pacientes, hasta los vigilantes, ahí no quedó nadie”.

Considerado uno de los mejores centros oftalmológicos públicos de la ciudad, el hospital Rísquez atendía a un promedio de 50 pacientes diarios, de acuerdo con el Ministerio de la Salud, y además formaba parte de la Misión Milagro, que se encarga de llevar a cabo operaciones en los ojos de manera gratuita.

“El tráfico por aquí ha bajado considerablemente”, dijo otro vecino. “A ese hospital venía mucha gente, ahora no sé para dónde irán a agarrar, siempre sale perjudicado el pueblo, era para que ya hubiesen tomado acciones”. 

Mientras mira la estructura del muro que colinda con su residencia, Juan Carlos Hereira dice que se siente abandonado.

“Aquí vinieron personas del Colegio de Ingenieros y nos pusieron en alerta roja, pero deben venir los de la Comisión Presidencial, tenemos miedo con las lluvias, el piso se está hundiendo más y hay una parte del techo que se está cayendo. La gente me dice que nos vayamos ¿Pero para dónde? No tenemos adonde ir”, sostuvo Juan Carlos.    

El habitante de Cotiza, que frecuentemente pasaba frente al hospital Rísquez, asegura que el centro de salud está más bajo que de costumbre.  

“Mi esposa vive en una eterna una zozobra, no puede escuchar lluvia porque se altera, después del terremoto nada es igual, al menos siete casas que están pegadas al hospital corren riesgo”, añadió Juan Carlos.

Sentenció que han acudido al Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih) en Caracas, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Vivienda y Hábitat. Hasta ahora la respuesta es la misma: silencio. 

Implosionar es cuesta arriba

Para el ingeniero estructural y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Esteban Tenreiro, lo más recomendable con el hospital Rísquez sería una demolición parcial y luego una reconstrucción.  

“El ala derecha del edificio está colapsada y hay que demolerla, lo ideal sería que Cavim (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares) se encargue de ese procedimiento con explosivos o por medio de equipos de demolición”, explicó.

Los pisos sufrieron los embates de los terremotos / María Gracia LaCruz

A juicio de la también ingeniera estructural, María Eugenia Korody, se deben hacer cálculos para saber si es conveniente demoler y volver a construir.

“La Comisión de Habitabilidad, Protección Civil, Bomberos del Distrito Capital y Alcaldía de Caracas deben hacer una sustentación técnica del caso”,  expuso la profesional.

Tenreiro indicó que podría emplearse un martillo hidráulico para demoler desde arriba hacia abajo.

“Como el edificio del ala izquierda está en mejor estado y el barrio colinda, considero que implosionar es complejo. Cualquier error podría afectar a la parte del hospital que sufrió menos y a los vecinos. Probablemente,  por eso se han tardado en tomar una decisión”, dijo el ingeniero.

El profesional agregó que el procedimiento con un edificio que corre el riesgo de colapsar es sencillo.

“Hay que acordonar la zona y no dar acceso a nadie. La gente en los alrededores está corriendo un alto riesgo”, sentenció Tenreiro. 

El ingeniero indicó que después de una eventual demolición, llevar a cabo un proyecto de un nuevo edificio podría tardar un año y medio.  

“Y la construcción un par de años más, es decir, eso puede durar alrededor de cuatro a cinco años”, concluyó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

El centro de salud, especializado en oftalmología y ubicado en el sector de Cotiza en Caracas, corre riesgo de colapsar completamente después del doblete sísmico del pasado 24 de junio. Habitantes del barrio Anauco solicitan a las autoridades que tomen una decisión con celeridad y eviten otra eventual tragedia
Los terremotos dejaron inservible al centro de salud
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Foto María Gracia LaCruz
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Juan Carlos Hereira vive justo detrás del Hospital Francisco Antonio Rísquez, en el sector caraqueño de Cotiza, su residencia está separada solo por una pared que da al estacionamiento del centro de salud pública, que después del doblete sísmico del pasado 24 de junio quedó en ruinas.

En su casa, ubicada en el callejón Rísquez del barrio Anauco III, se observan paredes y pisos agrietados. La pared que colinda con el hospital está inclinada y la familia de Juan Carlos vive con miedo de un posible colapso de la estructura.

Para Juan Carlos y sus afectos la situación no es novedosa: fueron sobrevivientes de la vaguada de 1999 que afectó particularmente al estado Vargas, ahora La Guaira. De ese desastre socioambiental se salvaron y el entonces gobierno de Hugo Chávez les prometió ayuda para mejorar sus condiciones de vida, pero todavía la están esperando.    

“Aquí hay problemas estructurales, esta casa se está hundiendo. Cuando lo de Vargas se salió la quebrada Anauco y se llevó varias casas, no nos mandaron a un refugio ni tampoco nos ayudaron, ahora vuelve a suceder otra tragedia”, dijo Juan Carlos.

Después de los terremotos a Jackeline Rodríguez se le arruinó el sueño, le cuesta dormir y cada vez que escucha un ruido entra en pánico. El susto fue grande y, en un momento, pensó que el rancho se le iba a venir encima. Rodríguez tiene toda su vida viviendo en el barrio Anauco II y jamás había tenido una experiencia similar. 

Pero a pesar de que Jackeline y su octogenaria madre salieron ilesas, el miedo no ha pasado. Ambas temen que el hospital Rísquez termine de colapsar y caiga sobre el barrio.

El centro asistencial, que según el Ministerio del Poder Popular para la Salud fue fundado en 1909, sufrió considerables daños estructurales, especialmente en el área de hospitalización, emergencia y oftalmología. Como consecuencia de esto, Protección Civil le colocó una etiqueta roja de inhabitable.

Apenas al doblar por la calle Real de Cotiza, la destruida estructura del hospital impacta a los transeúntes que no pueden dejar de observar los escombros en los pisos inferiores del ala derecha y una cama clínica que se asoma por la ventana repleta de piedras y polvo.

Una delgada cinta amarilla en la acera frente al centro asistencial advierte a quienes rondan por la zona que no se pueden acercar al edificio que quedó inclinado hacia atrás, y que ahora es una amenaza para el sector donde viven Jackeline y Juan Carlos.

“Para acá no ha venido nadie, entiendo que algunos pusieron una denuncia, pero no han atendido, nosotros estamos preocupados porque puede suceder una tragedia”, dijo Rodríguez.

A través de la puerta principal se puede ver el daño interno / María Gracia LaCruz

En el barrio que colinda con la quebrada Anauco, la gente sonríe cuando se le aborda, pero inmediatamente cambian el semblante cuando se mencionan los daños que sufrió el hospital.

“Yo creo que lo más indicado es que lo tumben”, dijo un vecino del barrio mientras intentaba encender su motocicleta. “Eso quedó inservible, para allá no van a poder llevar más pacientes, entonces no entiendo qué están esperando”.

Aunque el gobierno encargado de Delcy Rodríguez no ha ofrecido cifras oficiales de demoliciones de estructuras, de acuerdo con agencias internacionales, a finales de julio de este año comenzaron una serie de explosiones controladas, especialmente de edificios en sectores devastados como Catia la Mar, Caraballeda y Playa Grande en La Guaira.

“Ninguna estructura va a ser demolida teniendo deudos o personas que recuperar”, declaró el ministro de Transporte y presidente de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Viviendas e Infraestructura, Francisco Garcés, en esa ocasión.

De acuerdo con las últimas cifras oficiales, 190 edificios se derrumbaron mientras que 856 quedaron afectados por los movimientos sísmicos de magnitud 7,2 y 7,5, que sacudieron al país el 24J, aunque informes satelitales y organismos internacionales, como Copernicus, contabilizaron entre 400 y 600 edificaciones completamente destruidas.

Es imposible pasar por el frente del hospital y no mirar la estructura deteriorada / María Gracia LaCruz

Piden una respuesta y no reciben nada

Vecinos del sector consideran que lo más indicado con el hospital es aplicar una implosión controlada como han hecho con varios edificios de La Guaira, o demolerlo paulatinamente, lo que no conciben es que nadie haga algo y la estructura siga como está. 

Más arriba del hospital, siguiendo por la calle Real, se encuentra el Instituto Oncológico Luis Razetti, estructura que en apariencia no sufrió daños y por ello recibió una estampilla verde que lo hace habitable.

“Es verdaderamente incomprensible que hayan pasado tres meses y eso (el hospital Rísquez) esté todavía en ese estado”, dijo un vecino de Cotiza que pidió no ser identificado. “Siempre es lo mismo después que pasan los desastres es que actúan y de paso, mal. Eso no se cayó de broma”, lamentó.

Otra vecina dentro de una bodega sostuvo que “por fortuna” ese día no había nadie en el Rísquez por tratarse de un día feriado.

“A toda esa gente la mudaron para el hospital Vargas (en el mismo sector de Cotiza), médicos, consultas, pacientes, hasta los vigilantes, ahí no quedó nadie”.

Considerado uno de los mejores centros oftalmológicos públicos de la ciudad, el hospital Rísquez atendía a un promedio de 50 pacientes diarios, de acuerdo con el Ministerio de la Salud, y además formaba parte de la Misión Milagro, que se encarga de llevar a cabo operaciones en los ojos de manera gratuita.

“El tráfico por aquí ha bajado considerablemente”, dijo otro vecino. “A ese hospital venía mucha gente, ahora no sé para dónde irán a agarrar, siempre sale perjudicado el pueblo, era para que ya hubiesen tomado acciones”. 

Mientras mira la estructura del muro que colinda con su residencia, Juan Carlos Hereira dice que se siente abandonado.

“Aquí vinieron personas del Colegio de Ingenieros y nos pusieron en alerta roja, pero deben venir los de la Comisión Presidencial, tenemos miedo con las lluvias, el piso se está hundiendo más y hay una parte del techo que se está cayendo. La gente me dice que nos vayamos ¿Pero para dónde? No tenemos adonde ir”, sostuvo Juan Carlos.    

El habitante de Cotiza, que frecuentemente pasaba frente al hospital Rísquez, asegura que el centro de salud está más bajo que de costumbre.  

“Mi esposa vive en una eterna una zozobra, no puede escuchar lluvia porque se altera, después del terremoto nada es igual, al menos siete casas que están pegadas al hospital corren riesgo”, añadió Juan Carlos.

Sentenció que han acudido al Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih) en Caracas, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Vivienda y Hábitat. Hasta ahora la respuesta es la misma: silencio. 

Implosionar es cuesta arriba

Para el ingeniero estructural y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Esteban Tenreiro, lo más recomendable con el hospital Rísquez sería una demolición parcial y luego una reconstrucción.  

“El ala derecha del edificio está colapsada y hay que demolerla, lo ideal sería que Cavim (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares) se encargue de ese procedimiento con explosivos o por medio de equipos de demolición”, explicó.

Los pisos sufrieron los embates de los terremotos / María Gracia LaCruz

A juicio de la también ingeniera estructural, María Eugenia Korody, se deben hacer cálculos para saber si es conveniente demoler y volver a construir.

“La Comisión de Habitabilidad, Protección Civil, Bomberos del Distrito Capital y Alcaldía de Caracas deben hacer una sustentación técnica del caso”,  expuso la profesional.

Tenreiro indicó que podría emplearse un martillo hidráulico para demoler desde arriba hacia abajo.

“Como el edificio del ala izquierda está en mejor estado y el barrio colinda, considero que implosionar es complejo. Cualquier error podría afectar a la parte del hospital que sufrió menos y a los vecinos. Probablemente,  por eso se han tardado en tomar una decisión”, dijo el ingeniero.

El profesional agregó que el procedimiento con un edificio que corre el riesgo de colapsar es sencillo.

“Hay que acordonar la zona y no dar acceso a nadie. La gente en los alrededores está corriendo un alto riesgo”, sentenció Tenreiro. 

El ingeniero indicó que después de una eventual demolición, llevar a cabo un proyecto de un nuevo edificio podría tardar un año y medio.  

“Y la construcción un par de años más, es decir, eso puede durar alrededor de cuatro a cinco años”, concluyó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

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