El sistema sanitario se rompió antes de los sismos y requiere auxilio internacional prolongado

Al menos siete científicos venezolanos afirmaron que el sistema sanitario venezolano necesita mayor apoyo internacional para atender a las víctimas del doble terremoto del pasado 24 de junio, especialmente para aquellas personas que se han desplazado internamente por Venezuela. Los datos, presentados en la Revista científica The Lancet, arrojan que la atención humanitaria en Venezuela requerida tras los sismos podría durar más de 24 meses.

A 113 días del desastre, el Gobierno interino venezolano avalado por Estados Unidos informó que al menos 11 hospitales siguen reparándose tras los sismos. Pero no hubo un balance de los daños al sistema de salud. Solo precisaron que el Hospital General Regional Dr. José María Vargas, la institución pública con mayor capacidad del estado La Guaira, estaba «a 46 % de reparación».

Para los doctores Alberto Paníz, Carlos Chaccour, Fhabián Carrión y Juan Gabaldón; los biólogos Álvaro Acosta y María Eugenia Grillet, y para el economista Omar Zambrano, Venezuela aún enfrenta riesgos sanitarios que se han presentando en los últimos 10 años. Los sismos solo hicieron más evidente estas vulnerabilidades.

En Runrun.es te resumimos sus hallazgos en 3 claves:

El desastre azotó un sistema desabastecido

El último informe elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), publicado el 30 de junio, precisó que al menos 14 centros de salud tenían daños estructurales, pero más de 22 centros estaban sin insumos suficientes para atender a la población afectada por los sismos.

«Muchos hospitales no pueden sostener servicios esenciales —agua, energía eléctrica y gases medicinales— durante 72 horas en caso de interrupciones, y no se han reportado planes de contingencia», se lee en el reporte.

En los datos recopilados en The Lancet, los científicos resaltaron que la escasez del sistema de salud también incluía los recursos humanos. La plataforma HumVenezuela reveló que, para 2025, en La Guaira existía una escasez del 44 % del personal médico, una falta del 78 % en los medicamentos y un 77 % en los equipos médicos.

La vulnerabilidad preexistente generó una demanda más alta ante el desastre: reporteros de The New York Times narraban cómo los pacientes, ante la falta de camillas, debían reposar en el piso cerca de los centros de salud.

Para el 15 de octubre, la ONU reportó que quedan en funcionamiento al menos tres unidades de atención sanitaria de la organización International Medical Corps (IMC).

Enfermedades en aumento

Los científicos denunciaron que la población está altamente expuesta ante enfermedades de transmisión vectorial —como el dengue y el zika— y las enfermedades inmunoprevenibles —como el sarampión y el rotavirus—.

Por más de diez años el Ministerio de Salud no ofrecía datos epidemiológicos desagregados. Ahora, ofrece ciertos boletines, pero la opacidad se mantiene al no desagregar los casos por entidades geocráficas.

El IMC alertó en su boletín del 15 de octubre que los casos de enfermedades vectoriales han aumentado en 46 % desde su estadía el pasado 11 de julio. Los pacientes más recurrentes, según la institución, son adultos y niños y niñas con edades menores a 6 años.

Por su aprte, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría alertó que las coberturas vacunales a nivel nacional estaban por debajo de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se menciona también en el artículo que el Ministerio de Salud alertó en los boletines epidemiológicos de las semanas 35 al 38 (del 30 de agosto hasta el 26 de septiembre) que los casos de infecciones respiratorias aguas graves y de rubeola han ido en aumento.

Con ayuda de la OPS, Venezuela ha podido vacunar a cerca de 31 000 personas en La Guaira y en Caracas tras el desastre. Sin emabrgo, la ONU ha reportado que al menos 300 familias se han desplazado a otros estados del país. Cecodap, ONG venezolana dedicado a los derechos de las infancias y la adolescencia, también precisó en su último informe que al menos 1811 niños, niñas y adolescentes se desplazaron a otros estados del país.

«En el contexto postsísmico, restaurar la cobertura sanitaria deberá ir más allá de las zonas altamente afectadas [los estados La Guaira, Miranda y el Distrito Capital] con sistemas de detección temprana y coverturas vacunales en zonas y grupos etarios de alto riesgo», advierten los científicos en The Lancet.

Una recuperación estimada en años

La Emergencia Humanitaria Compleja que vive Venezuela desde el 2016 ha permeado en todas los niveles de atención médica, mucho más en aquellos pacientes con enfermedades crónicas como el cáncer o el VIH. Y las vulnerabilidades se han acentuado luego de los sismos, advierten los expertos.

«Las consecuencias de los terremotos sobrepasan la destrucción inmediata. La recuperación a largo plazo en Venezuela requerirá distinguirse entre la atención directa de los daños y la necesidad de resconstruir las instituciones. El daño directo se refleja en las propiedades destruídas, mientras que la reconstrucción acarrea recursos y voluntad política más amplios para restaurar la infraestructura, los servicios y la capacidad operativa», destacaron los científicos.

Hasta ahora, el Gobierno interino venezolano bajo el aval de Estados Unidos no ha publicado un presupuesto nacional para la reconstrucción. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR, por sus siglas en inglés), estimó que Venezuela necesitaría aproximadamente 24 mil millones de dólares para reparar los daños directos y otros 113 mil millones de dólares para restructurar las instituciones públicas (salud, alimentación, seguridad, entre otros) y adaptarlas a los estándares de las Naciones Unidas.

Frente a este panorama, los científicos exortaron a las autoridades venezolanas a monitorear con transparencia los avances de la recuperación del sistema de salud. Entre los indicadores más destacados para los expertos están la cantidad de personal de salud, de instrumentos de atención sanitaria y de vigilancia epidemiológica.

«Las proyecciones económicas no deben ignorar la realidad: el sistema de salud Venezolano no se reconstruirá solo reparando hospitales. El financimiento por la emergencia solo podrá cubrir algunas vulnerabilidades de forma temporal, pero la resiliencia dependerá de la inversión sostenida del sistema de salud, de los laboratorios, de los sistemas de alerta temprana y de los trabajadores antes de que ocurra otro desastre», se lee en el artícuo de la revista The Lancet.

International Medical Corps afirmó que los casos de enfermedades vectoriales en La Guaira aumentaron 46 % desde julio de 2026
En Catia La Mar, estado La Guaira, la Clínica Comunitaria Alfredo Machado se encontró rodeada de edificios colapsados tras los terremotos
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EFE / Ronald Peña R.
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Al menos siete científicos venezolanos afirmaron que el sistema sanitario venezolano necesita mayor apoyo internacional para atender a las víctimas del doble terremoto del pasado 24 de junio, especialmente para aquellas personas que se han desplazado internamente por Venezuela. Los datos, presentados en la Revista científica The Lancet, arrojan que la atención humanitaria en Venezuela requerida tras los sismos podría durar más de 24 meses.

A 113 días del desastre, el Gobierno interino venezolano avalado por Estados Unidos informó que al menos 11 hospitales siguen reparándose tras los sismos. Pero no hubo un balance de los daños al sistema de salud. Solo precisaron que el Hospital General Regional Dr. José María Vargas, la institución pública con mayor capacidad del estado La Guaira, estaba «a 46 % de reparación».

Para los doctores Alberto Paníz, Carlos Chaccour, Fhabián Carrión y Juan Gabaldón; los biólogos Álvaro Acosta y María Eugenia Grillet, y para el economista Omar Zambrano, Venezuela aún enfrenta riesgos sanitarios que se han presentando en los últimos 10 años. Los sismos solo hicieron más evidente estas vulnerabilidades.

En Runrun.es te resumimos sus hallazgos en 3 claves:

El desastre azotó un sistema desabastecido

El último informe elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), publicado el 30 de junio, precisó que al menos 14 centros de salud tenían daños estructurales, pero más de 22 centros estaban sin insumos suficientes para atender a la población afectada por los sismos.

«Muchos hospitales no pueden sostener servicios esenciales —agua, energía eléctrica y gases medicinales— durante 72 horas en caso de interrupciones, y no se han reportado planes de contingencia», se lee en el reporte.

En los datos recopilados en The Lancet, los científicos resaltaron que la escasez del sistema de salud también incluía los recursos humanos. La plataforma HumVenezuela reveló que, para 2025, en La Guaira existía una escasez del 44 % del personal médico, una falta del 78 % en los medicamentos y un 77 % en los equipos médicos.

La vulnerabilidad preexistente generó una demanda más alta ante el desastre: reporteros de The New York Times narraban cómo los pacientes, ante la falta de camillas, debían reposar en el piso cerca de los centros de salud.

Para el 15 de octubre, la ONU reportó que quedan en funcionamiento al menos tres unidades de atención sanitaria de la organización International Medical Corps (IMC).

Enfermedades en aumento

Los científicos denunciaron que la población está altamente expuesta ante enfermedades de transmisión vectorial —como el dengue y el zika— y las enfermedades inmunoprevenibles —como el sarampión y el rotavirus—.

Por más de diez años el Ministerio de Salud no ofrecía datos epidemiológicos desagregados. Ahora, ofrece ciertos boletines, pero la opacidad se mantiene al no desagregar los casos por entidades geocráficas.

El IMC alertó en su boletín del 15 de octubre que los casos de enfermedades vectoriales han aumentado en 46 % desde su estadía el pasado 11 de julio. Los pacientes más recurrentes, según la institución, son adultos y niños y niñas con edades menores a 6 años.

Por su aprte, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría alertó que las coberturas vacunales a nivel nacional estaban por debajo de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se menciona también en el artículo que el Ministerio de Salud alertó en los boletines epidemiológicos de las semanas 35 al 38 (del 30 de agosto hasta el 26 de septiembre) que los casos de infecciones respiratorias aguas graves y de rubeola han ido en aumento.

Con ayuda de la OPS, Venezuela ha podido vacunar a cerca de 31 000 personas en La Guaira y en Caracas tras el desastre. Sin emabrgo, la ONU ha reportado que al menos 300 familias se han desplazado a otros estados del país. Cecodap, ONG venezolana dedicado a los derechos de las infancias y la adolescencia, también precisó en su último informe que al menos 1811 niños, niñas y adolescentes se desplazaron a otros estados del país.

«En el contexto postsísmico, restaurar la cobertura sanitaria deberá ir más allá de las zonas altamente afectadas [los estados La Guaira, Miranda y el Distrito Capital] con sistemas de detección temprana y coverturas vacunales en zonas y grupos etarios de alto riesgo», advierten los científicos en The Lancet.

Una recuperación estimada en años

La Emergencia Humanitaria Compleja que vive Venezuela desde el 2016 ha permeado en todas los niveles de atención médica, mucho más en aquellos pacientes con enfermedades crónicas como el cáncer o el VIH. Y las vulnerabilidades se han acentuado luego de los sismos, advierten los expertos.

«Las consecuencias de los terremotos sobrepasan la destrucción inmediata. La recuperación a largo plazo en Venezuela requerirá distinguirse entre la atención directa de los daños y la necesidad de resconstruir las instituciones. El daño directo se refleja en las propiedades destruídas, mientras que la reconstrucción acarrea recursos y voluntad política más amplios para restaurar la infraestructura, los servicios y la capacidad operativa», destacaron los científicos.

Hasta ahora, el Gobierno interino venezolano bajo el aval de Estados Unidos no ha publicado un presupuesto nacional para la reconstrucción. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR, por sus siglas en inglés), estimó que Venezuela necesitaría aproximadamente 24 mil millones de dólares para reparar los daños directos y otros 113 mil millones de dólares para restructurar las instituciones públicas (salud, alimentación, seguridad, entre otros) y adaptarlas a los estándares de las Naciones Unidas.

Frente a este panorama, los científicos exortaron a las autoridades venezolanas a monitorear con transparencia los avances de la recuperación del sistema de salud. Entre los indicadores más destacados para los expertos están la cantidad de personal de salud, de instrumentos de atención sanitaria y de vigilancia epidemiológica.

«Las proyecciones económicas no deben ignorar la realidad: el sistema de salud Venezolano no se reconstruirá solo reparando hospitales. El financimiento por la emergencia solo podrá cubrir algunas vulnerabilidades de forma temporal, pero la resiliencia dependerá de la inversión sostenida del sistema de salud, de los laboratorios, de los sistemas de alerta temprana y de los trabajadores antes de que ocurra otro desastre», se lee en el artícuo de la revista The Lancet.

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