El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales IIES de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), presentó el Informe de Coyuntura Venezuela en el que proyectó que la economía venezolana podría cerrar 2026 con un crecimiento de 6,5 %, acompañada de una inflación de 387,4 % y elevados niveles de pobreza.
El informe —publicado en el mes de septiembre— sostiene que la salida de Nicolás Maduro del poder y el doble terremoto que afectó a La Guaira y la región norte-central, “alteraron las perspectivas económicas” del país. Sin embargo, la flexibilización petrolera “predominó” sobre los efectos negativos de ambos eventos.
Pese a las pocas señales de recuperación, el informe subraya que las mejoras “aún no se traducen en cambios sustanciales para la población” debido a que siete de cada diez hogares continúan en situación de pobreza y cerca de un tercio permanece en pobreza extrema.
El estudio puntualizó que persisten los problemas estructurales que limitan la recuperación económica del país, entre ellas, la fragilidad institucional, la baja capacidad de respuesta del Estado y la dependencia de los ingresos petroleros.
A continuación, los hallazgos más relevantes del estudio en nueve claves:
Flexibilización petrolera y crecimiento. El informe de la Ucab atribuyó, en buena parte, el repunte económico a la flexibilización de las sanciones estadounidenses, nuevas licencias petroleras y reformas que favorecen la participación privada en el sector energético. Esto después de la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Estragos del doblete sísmico. Según el análisis del instituto, los dos terremotos del 24 de junio, provocaron 6300 muertes, 73 300 heridos y alrededor de 24.000 damnificados, además de afectar en gran medida la agenda de reformas económicas.
Persiste la pobreza. El estudio de la UCAB señaló que la pobreza sigue afectando a siete de cada diez hogares venezolanos. Aunque el estudio reportó mejoras macroeconómicas, advirtió que un tercio está en pobreza extrema.
Inflación más alta del mundo. El IIES prevé una inflación de 387,4 % al cierre de 2026, una cifra superior al 252 % registrado en 2025, aunque descarta un escenario de hiperinflación.
Sin recuperación significativa. El estudio asegura que los ingresos petroleros no han logrado fortalecer las reservas del Banco Central de Venezuela (BCV) esto, en gran parte, por el nuevo esquema de administración de recursos petroleros.
Producción petrolera. Según las estimaciones realizadas, la producción petrolera podría superar el millón de barriles diarios. Las proyecciones apuntan a que la producción de crudo alcance hasta 1,2 millones de barriles diarios al cierre de 2026.
Estados Unidos, principal comprador de petróleo. La nación norteamericana concentra la mayor parte de las compras de crudo venezolano bajo el nuevo esquema de licencias.
Debilidades institucionales. El informe alertó que Venezuela sigue registrando bajos niveles de gobernabilidad y calidad institucional.
Cambios en la estructura de consumo. El estudio IIES destacó que la profunda y prolongada crisis de la economía venezolana ha producido importantes cambios en los niveles y la estructura del consumo, especialmente en el caso de los alimentos. Los datos señalan una muy elevada concentración del gasto de los hogares en la adquisición de cereales, carnes y productos lácteos, lo que se traduce en inseguridad alimentaria.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.






