Julio Castillo Sagarzazu, autor en Runrun

Julio Castillo Sagarzazu

En clave de Baduel y de Saab, por Julio Castillo Sagarzazu
Maduro tiene que lidiar con la muerte de Baduel y la extradición de Saab, dos realidades a las que no habría querido nunca enfrentarse

 

@juliocasagar

Cuando uno tiene que cambiar un artículo por otro cuando ya se va a publicar, es cuando se convence de que vivimos en un país en el que los acontecimientos se precipitan y hacen que la opinión pública se convierta en una realidad volátil y cambiante. Es un dato de la realidad que es necesario evaluar. Hoy, cuando tenemos acceso a los noticieros del mundo entero, nos damos cuenta de que, en la mayoría de los países democráticos, las noticias son objeto de atención por bastante tiempo.

Esa volatilidad ha formado al venezolano en la idea de que los hechos hay que relativizarlos porque en una hora, o máximo un día, habrá otros que eclipsarán a los anteriores. Nuestras emociones y nuestra razón están determinados por esta particularidad.

En notas anteriores hemos dicho que las sensaciones y emociones del venezolano común es lo más parecido a una montaña rusa y eso hay que ratificarlo hoy en día.

Esta semana, luego de la muerte de Raúl Baduel, en extrañísimas circunstancias, ocurre el evento que ya nos habíamos acostumbrado a ver por encima del hombro, con la expresión: ¡No vale! a Alex Saab no lo van a extraditar nunca. Las más variadas versiones exóticas y conspirativas se vertieron sobre el hecho. El caso es que hoy el régimen de Maduro tiene que lidiar con esas dos realidades a las que no habría querido nunca enfrentarse.

Veamos:

 La muerte de Baduel

Cuando sobre los más altos funcionarios del gobierno pende la amenaza del inicio de un procedimiento de la CPI, no es lo que más les conviene. Todos sabemos que la CPI justamente pone en movimiento sus procedimientos no porque se cometan crímenes contra los derechos humanos (esto ocurre en casi todos los países del mundo). Técnicamente hablando, la justicia internacional interviene porque llega al convencimiento de que la justicia nacional no es confiable para castigar esos delitos. Es una jurisdicción alternativa y subsidiaria, cuando no actúa la local.

Esa es la razón por la cual el régimen había tomado medidas de “relajación” del uso de sus tribunales como arma de punición política. De allí la anulación del juicio al sargento de la Fuerza Aérea que asesinó a David Vallenilla a quemarropa y que había sido absuelto.

También el traslado de presos políticos a penales menos rigurosos e igualmente la inclusión en las negociaciones de México del tema de la reestructuración del sistema judicial. Toda una inmensa operación de lavado de cara para tratar de eludir la acción de la CPI y maquillar las condiciones para una inminente vista del fiscal general de la Corte Penal Internacional.

 Alex Saab

Ahora ocurre la extradición de Saab. Algo que tampoco quería Maduro. Sus campañas patéticas y millonarias para lograr su libertad, la contratación de costosos bufetes y el lobby internacional para su liberación, no fue normal. Saab ha sido extraditado. No hay que ser abogado experto en estos temas para saber que, en la mayoría de los interrogatorios, las policías que lo han entrevistado ya tienen pistas, indicios y datos suficientes para corroborar las sospechas que todos tienen sobre su rol. ¿Qué cambia ahora? Pues muy sencillo e importante. Los testimonios ante el FBI, la DEA y la Interpol son datos que sirven a la investigación policial. En los Estados Unidos su declaración (negocie o no negocie con la fiscalía) tiene valor de indicio que puede constituir prueba.

Los fiscales y jueces norteamericanos pueden hacer lo que no pueden las policías, que es seguir las trazas del dinero opaco manejado por Saab durante varios años. Incluso el que está en los en países aliados a Maduro.

La primera reacción del régimen es la bravata que conocemos y la suspensión del viaje a México para continuar las negociaciones. Todo acompañado de la novela de la esposa del extraditado desde Caracas, recordándole al marido que ella y sus hijos están a “buen resguardo” y a tiro de piedra de Maduro.

No obstante todo esto, la verdadera consecuencia es, a nuestro juicio, que la realidad geopolítica que representa Venezuela en el mundo, volverá a jugar su rol principalísimo. Con Saab judicializado; el pollo Carvajal y la tesorera en la cola, las cosas serán diferentes.

No es que creamos que estamos en presencia de un cisne negro, como el collar de la reina o el pistoletazo de Sarajevo, que desencadenará la renuncia de Maduro ni nada que se le parezca, pero es obvio que no será lo mismo para los aliados del régimen sostener a un gobierno cuyos principales líderes pueden ser enjuiciados por la CPI y contra quienes los tribunales de justicia tienen pruebas de graves delitos. Esa realidad cambia mucho las cosas.

Este es el nuevo escenario. De manera que quedan abiertas muchas puertas, incluyendo la nada despreciable posibilidad de que se avance en México hacia el objetivo central de lograr un proceso electoral presidencial antes de lo previsto. Si las cosas maduran en esa vía en las próximas semanas, no nos extrañemos que hasta las elecciones del 21 de noviembre puedan ser revaluadas.

La montaña rusa sigue funcionando, ya veremos qué nos deparan las próximas horas.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Jugar con y sin el balón, por Julio Castillo Sagarzazu
No solo es importante diseñar estrategias para el juego visible, cuando se tiene el balón. Sino también para cuando no se tiene control del esférico

 

@juliocasagar

El ideólogo del “fútbol total” Rinus Michels, director técnico que convirtió a la selección holandesa en “La Naranja Mecánica”, defendía la tesis según la cual “todos debían defender y todos debían atacar”. Además, que no había posición fija y que los jugadores debían desplazarse en el campo y realizar las labores asignadas a otro compañero; independientemente de la posición original de la alineación y de que se tuviera o no posesión de la pelota.

Extrapolado a la política en Venezuela hoy podemos afirmar que no solo es importante diseñar estrategias para el juego visible, cuando se tiene el balón, sino también para cuando no se tiene control del esférico.

Hoy en día es natural que la atención de los liderazgos políticos venezolanos esté centrado en las próximas elecciones del 21 de noviembre. Una elección es un hecho político mayor, independientemente de la opinión que se tenga de ella. Incluso una elección en Cuba, en Corea del Norte o en Nicaragua es un episodio que gravita sobre la vida de sus habitantes y suele ser una ocasión para que el mundo se pronuncie sobre ellas.

En notas anteriores hemos comentado sobre la manera errática como una buena parte del liderazgo opositor se ha comportado frente a este desafío y cómo esa conducta ha comprometido unos resultados que habrían podido ser auspiciosos y un paso hacia adelante en la lucha por recuperar nuestra democracia y nuestra libertad.

Pero, como suele ocurrir en la mayoría de los eventos de este tipo, no es correcto juzgarlos con generalizaciones o con una opinión unidimensional sobre ellos. Por su propia naturaleza, las elecciones regionales son la suma de muchas realidades que conforman una más compleja e interesante. Es evidente que este proceso ha servido para ver cómo los liderazgos se han comportado de manera diferente en uno y otro lugar y como, en algunos sitios (dependiendo de la manera como ese liderazgo se ha conducido), producirá resultados diferentes. Y, en conclusión, análisis diferentes.

Sobre el 21 de noviembre se seguirán haciendo interpretaciones diferentes por mucho tiempo. Este escribidor se queda con lo que ha observado desde el sitio de los acontecimientos y que resumo, brevemente y al día de hoy, aun sin conocer los resultados: una cantidad importante de dirigentes, nuevos y no tan nuevos, han sido investidos como candidatos a muchos cargos de elección popular. Son los mismos que durante años han estado en las marchas, activando políticamente desde su sitio de acción. Muchos de ellos han propiciado o construido en su entorno grupos activos de resistencia y organización popular al régimen.

El despliegue de estos líderes ha producido, como era obvio, un área de expectativas importante. Es innegable que un sector de la gente que nos ha venido acompañando se ha animado a reagruparse para participar en el proceso como una manera de continuar la lucha política. Es verdad también que, producto de la “mala praxis” del liderazgo opositor, pareciera haberse detenido o, al menos, no ha seguido creciendo con la misma velocidad.

Sin embargo, al final del día, muchos de estos líderes quedarán electos en los cargos para los que se han postulado. Este será un dato de la realidad política: convivirán opositores que fueron a votar y otros que se han quedado en sus casas. Quizás, la afirmación de hace unos días del presidente Guaidó, asegurando que “la oposición está compuesta por quienes irán a votar y por quienes no lo harán”, traduce de manera sencilla y eficiente esta realidad que estamos tratando de describir.

No cabe duda que quienes están participando y, sobre todo, quienes salgan electos son los que, en este momento, estarán jugando con la posesión del balón. En la tesis del “fútbol total”, todos deberíamos estar acompañando esos nuevos núcleos de liderazgo legitimados popularmente que verán la luz luego del 21 de noviembre; y tratando de que se conviertan en un pivote de la lucha por la reconquista de la democracia en Venezuela.

También, de acuerdo con la misma teoría, quienes no seamos electos a ninguna posición, tenemos el deber de jugar sin el balón. Armando juego, atacando y defendiendo; aliviando la marca de los goleadores; haciendo fintas y tratando de desarmar la estrategia del adversario.

Jugar bien sin tener el balón es tan importante como cuando se tiene.

Eso fue lo que hizo grande a Xavi Hernández, quien seguramente nunca será “pichichi” de la liga, pero sin el cual ni el Barca, ni España, hubiesen llegado tan lejos.

Decían nuestros abuelos que “una de las cosas buenas de la creación es que Dios había hecho un día después del otro”. El 22 nos encontraremos todos en el vestuario y es necesario salir a diseñar la nueva estrategia. Es evidente que habrá terminado una ronda del campeonato. En España llaman “campeón del verano” a quien se encuentre en la punta en ese momento. Ese no es el campeón de la Liga, pero igual es una fecha propicia para revaluar y para analizar qué ciclos se han cumplido y cuáles deben comenzar.

A nuestro juicio, ese día se cierra un ciclo y debería comenzar otro: ya no habrá Plataforma Unitaria como la conocimos; habrá nuevos liderazgos locales. La negociación de México continuará. La comunidad internacional tendrá una palabra a decir. Pero sobre todo, los problemas del país continuarán agravándose. Y la necesidad del cambio seguirá siendo urgente.

Los desafíos deberán enfrentarse con nuevos métodos y con nuevas herramientas.

De alguna manera, como en el dominó cuando el juego se tranca, habrá que contar y coger piedras nuevas para comenzar otro partido. Quizás también haya diferentes jugadores.

¡Ya veremos!

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

De la entropía al big bang de la oposición venezolana, por Julio Castillo Sagarzazu
Hoy la oposición venezolana está como el caldo viscoso e indefinible antes del big bang

 

@juliocasagar

Un millonésimo de segundo antes del big bang originario, solo existía el caos. Un cambio del equilibrio de las temperaturas provocó ese estallido iniciático de lo que hoy conocemos como el Universo.

Desde entonces, todo lo existente se continúa expandiendo, seguramente hasta que todo colapse de nuevo en un inmenso agujero negro. Es la diástole y la sístole del universo. Los mismos movimientos que reproduce nuestro corazón cuando bombea la sangre y que gobierna la vida de la naturaleza y las sociedades.

Los grupos humanos no escapan a este fenómeno, sean estos políticos, sociales o culturales. La historia de la humanidad es la historia de su movimiento dialéctico con avances y retrocesos muchos de los cuales, a veces, ni siquiera percibimos.

Hoy la oposición venezolana está como el caldo viscoso e indefinible antes del big bang. No sabemos cuándo la termodinámica de los hechos políticos y sociales hará su trabajo para definir la entropía en algún sentido. Lo que sí parece evidente es que se han juntado todas las circunstancias para que del actual caos salga inevitablemente una síntesis distinta.

Veamos:

Justo en medio de un proceso político como las elecciones regionales. Un momento en el cual todos los manuales recomendaban actuar en conjunto, marchar en sintonía pese a las naturales diferencias, pues hemos decidido desenterrar el hacha de la guerra y echar mano de todos los mecanismos a nuestro alcance para, precisamente, presentarnos como un saco de gatos.

Es cierto que ha habido un esfuerzo significativo para lograr candidaturas únicas en muchos sitios, pero lo que hemos hecho con las manos lo hemos destrozado con los pies. En sitios emblemáticos como Lara y Miranda, no hemos sido capaces de escoger a quien podía lograr mejor figuración. En Caracas, era claro hacía unas semanas que uno de los candidatos tenía los mejores números para la alcaldía de Libertador y resolvimos lograr la unidad. Incluso, donde hemos logrado amplios consensos, el proceso de constitución de planchas fue traumático y poco edificante. Hemos escogido también este momento para ventilar las diferencias internas del gobierno interino y para lanzarlas a los cuatro vientos. Una especie de tormenta perfecta para debilitar los esfuerzos de negociación en México y para llevar agua al molino de la abstención que es el verdadero candidato a vencer para las fuerzas democráticas.

¿Qué le vamos a hacer? Dicen que los dioses ciegan a quienes quieren perder y eso es lo que va a ocurrir. Quizás el principio de Malthus de no tratar de intervenir en los procesos que él consideraba “naturales” de control de las poblaciones como las guerras y las pestes, tengan algo de verdad en lo referente a los liderazgos sociales y políticos. Quizás haya ciclos naturales que deben cumplirse y en Venezuela estemos en este momento en el cierre de uno de esos ciclos.

Como siempre ocurre, en este proceso natural sobreviran los más aptos y los mejor equipados para sobrevivir a las condiciones adversas. Sobrevivirán también quienes hayan estado a la altura de sus responsabilidades y hayan podido pasar, como las garzas blancas del llano, por el estero sin manchar su plumaje.

Los problemas en Venezuela van a continuar. El régimen será incapaz de revertir la dolorosa y espantosa realidad que ha creado y que está reflejada en la última encuesta de la UCAB: una fábrica de pobres que ya llega a las tres cuartas partes de la población. Una burbuja de privilegiados que no tienen la capacidad de generar, aguas abajo de sus privilegios, ninguna reactivación importante. Una realidad escabrosa, patética de irrespeto a los derechos humanos; de reparto de media docena de jojotos al grito de “Venceremos”, son la demostración patente de que son ellos quienes deben irse.

El desconcierto opositor es real y no aparente. Pero, mientras en su campo el desorden es entropía que va a generar cambios, en el lado del régimen es decadencia que va a ser superada.

La maravillosa potencialidad de ese cambio está en la sangre que corre por las venas de nuestros compatriotas. La misma de los jinetes del “Vuelvan caras” de las Queseras del Medio; de la de los llaneros que descalzos cruzaron los Andes; de los que vieron perder varias repúblicas para recuperarlas.

El liderazgo del nuevo país que viene está en vida latente en muchos venezolanos de hoy. Algunos forman parte del que está visible. Pero muchos otros, están por descubrirse.

La diástole y la sístole del corazón de Venezuela siguen su curso…

El corazón de Venezuela no se detiene.

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Venezuela es una inmensa matrioshka, por Julio Castillo Sagarzazu
Como en la matrioshka, hay una realidad política dentro de la otra. La de las redes sociales y la realidad que duerme en la intuición de la mayoría

 

@juliocasagar

Las matrioshkas son esas muñecas rusas que se contienen unas a otras, las más grandes a las más pequeñas, son como madres encinta que tienen en su seno a otra.

Venezuela contiene en sí misma a miles de realidades dentro. Algunas armonizan, otras son francamente disimiles entre sí. Esto ocurre en el terreno social, el económico y el político. En el socioeconómico es más que evidente que como nación nos hemos empobrecido exponencialmente, al punto de que tenemos el salario promedio más bajo de la América Latina y los índices de pobreza atroz rozan los de Haití y Sudan.

En el vientre de esta cruda realidad, anidan algunas burbujas, pequeñas pero ostentosas, de obscena “prosperidad” y abundancia.

Es la Venezuela de los bodegones de caviar y foie gras; de los hoteles de superlujo, los automóviles deportivos de alta gama y los yates de ricos y famosos.

Cierto es que la población, en uso del derecho de legítima defensa, ha reanimado a un pequeño sector de la economía con una dolarización de facto que permitió volver a llenar los anaqueles y que ciertos segmentos sociales pudieran hacerse clientes de los supermercados.

El gobierno ha tratado de ampliar su apuesta con el programa contenido en la llamada Ley Antibloqueo que privilegiará la economía de los casinos; de las importaciones y de las Zonas Económicas Especiales. Se trata de estirar un poco más la burbuja, pero sin duda, será insuficiente para reanimar la economía. Las inversiones solo llegarán con reglas claras para todos, con independencia de las instituciones y con un gobierno desvinculado de los negocios opacos. Nada de eso ocurrirá si no se alivian las sanciones. Esa es una de las razones por las que Maduro está sentado en México a pesar de las pintorescas posturas con las que a cada rato amenazan romper.

En la política ocurre otro tanto. Hay una realidad visible: la de los partidos, la de la lucha del gobierno y la oposición; la de las elecciones y la campaña. No obstante, también en la política hay una realidad dentro de la otra. Una versión de la política corre en las redes sociales y en los foros de especialistas. Aquí, es común observar debates (muchos de ellos interesantes) en los que solemos “intelectualizar” los temas políticos que solían ser parte de la cotidianeidad.

Mientras tanto, en la realidad que duerme en el vientre materno, hay una disposición intuitiva de la mayoría de la gente de tratar de resolver lo que son los “grandes” problemas políticos de manera más natural de la que imaginamos. Las elecciones regionales son un buen ejemplo. Mientras en algunos círculos se analizan los metamesajes de la legitimación o no del régimen, en otros se piensa en el acto de votar como un hecho natural, como un mecanismos fácil de manifestar el descontento o de premiar la gestión.

Vendrá el 21 de noviembre y la mayoría de los problemas de Venezuela seguirán. Ojala que los números de las elecciones constituyan un avance cualitativo de la oposición (o casi que habría que decir de “las oposiciones”) al régimen. Eso sería lo deseable. No porque este evento tenga algo que ver con la legitimación o no de la dictadura, sino porque si hay más votos contra Maduro que a favor de él, ello será un buen mensaje dentro y fuera del país, para el periodo que viene.

También vale la pena decir que, además de la electoral, hay otra realidad incubándose en el seno materno de la mayor. Se trata la del realineamiento de las fuerzas para lo que viene. Aquí vale la pena hacer una acotación: no se necesita ser muy perspicaz para observar que en México se están soslayando, de alguna manera, las elecciones regionales. Las declaraciones de Storey y de Borrell, apuntando a las presidenciales y a las condiciones necesarias para que sean libres, dan una idea de que la partida bonita es la que viene.

Por eso, estas regionales hay que leerlas en clave de futuro y de geopolítica.

Habrá, sin duda, un primer cribado de liderazgos de ambos lados de la ecuación política del país. Líderes como Manuel Rosales, Henry Falcón, Rafael Lacava y Héctor Rodríguez que son contendientes, tendrán en sus alforjas victorias o derrotas que pesarán mucho para lo que viene.

Y lo que viene es que habrá la necesidad ineludible de que el liderazgo nacional conozca un proceso de relegitimación. Eso va a ocurrir en ambas riberas del río.

El país habrá cambiado poco en sus condiciones políticas y sociales. El cambio seguirá siendo necesario. Vienen nuevas páginas.

La matrioshka irá perdiendo capas.

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Una apuesta… aprender a convivir con las diferencias, por Julio Castillo Sagarzazu
El país opositor cayó en la trampa de Chávez: se cayó en la polarización gobierno-oposición en vez de una oposición de la gente con problemas que reclama al gobierno sus derechos

 

@juliocasagar

Uno de los valores que más se ha difundido en el nuevo milenio es el respeto a la diversidad. Es evidente que si ello se convierte en un tema esencial de la educación de nuestros niños, el mundo va a ser mejor en algunas décadas. Aprenderemos a convivir, independientemente de nuestras ideas, nuestro color, nuestra raza, nuestro sexo y nuestra religión. Todo ello nos hará poner el foco en causas mayores y en unidades superiores.

Sabemos que no es fácil para los adultos asimilar estas ideas. Venimos de un mundo de conflictos, polarizado, cruzado por intereses subalternos y hemos sido moldeados en muchos prejuicios que dejan siempre marcas profundas en el alma.

Recordemos alguno, nada más que por interés pedagógico: Chávez supo siempre manejar bien el tema de la polarización y atizar las diferencias para su provecho: la lucha de ricos contra pobres; patriotas contra pitiyankis; escuálidos contra los rodilla en tierra.

El país que no se sentía identificado con él (casi el 50 %) cayó en su trampa. No solo en su elección comprándole la baratija que planteaba y señalando a los chavistas como “monos” y “tierrúos”, sino luego, después de electo, cayendo en todas sus provocaciones argumentales y privilegiando su salida del poder con un acto mágico o de fuerza, en lugar de acompañar  a la gente, sobre todo al pueblo chavista, en su decepción y en sus problemas para evitar la polarización gobierno-oposición y lograr otra, la de la gente con problemas que reclama al gobierno sus derechos. Tuvimos un pequeño oasis de clarividencia en el enfoque que dimos a la campaña del 2015, pero nos duró poco: no teníamos horas en la Asamblea Nacional, cuando volvimos a la trampa polarizadora, ofreciendo que en 6 meses sacaríamos a Maduro de Miraflores. Así estamos desde entonces.

La vuelta al terreno electoral, con todas las incertidumbres que provoca un proceso en un régimen como el de Maduro, ha vuelto a poner en contacto a la dirigencia opositora con amplias capas de sus bases y sobre todo con aquella gente común y corriente que pateó las calles y pidió, a voz en cuello, un cambio en el país. Es más que evidente lo que está ocurriendo y la enorme potencialidad que tiene este paso.

Peeero… (siempre hay un pero) es momento de preguntarnos si no vale la pena hacer un pequeño alto en el fragor que toda campaña produce para reflexionar sobre un tema capital.

Veamos: es inevitable que una de las cosas que aún se interponga entre la duda del opositor a votar y decidir hacerlo, sea que no se ha logrado la “UNIDAD”. La ponemos en mayúsculas y entrecomillada ex profeso, porque aquí es cuando tenemos que lidiar con la palabreja. En efecto, la unidad es un tema importantísimo. La palabra en sí misma tiene miles de virtudes. Quizás por eso es que debemos incorporar a nuestra narrativa la idea de que la unidad de la oposición se da en medio de su diversidad y también que no todas las “unidades” son necesariamente virtuosas.

Es necesario, entonces, incorporar al debate la noción que explica que este proceso electoral, más allá de las posiciones que se puedan conseguir y arrebatar al chavismo, deben servir también como una suerte de tamiz popular por el que pasarán las diversas opciones de quienes se postulan como opositores. Y que eso no es ninguna tragedia.

Es necesario empinarse un poco por encima del inmediatismo. Ciertamente, lo ideal es que el madurismo tenga menos votos que las demás opciones y que quienes se llaman opositores hagan más esfuerzos de lo que han hecho para presentar opciones unitarias. El mundo, efectivamente, debe saber que Maduro es una minoría. Pero este árbol no nos debe tapar el bosque. El 22 de noviembre amanecerá un país con un nuevo liderazgo y eso debe motivarnos a la reflexión.

Ese nuevo liderazgo no solo estará encabezado por aquellos opositores que hayan logrado alcanzar posiciones o buenas votaciones, sino también por muchos “chavistas” que sortearon el pintoresco proceso interno en sus primarias y que lograron imponerse a pesar de los arreglos internos de grupos del PSUV, porque tenían fuerza en sus bases.

Será inevitable que el país comience a definirse en torno a los grandes desafíos que tendrá por delante: la negociación de México; las perspectivas de un referéndum revocatorio; la realidad social y económica agravada por la falta de inversión y de recursos del gobierno y sus posibles consecuencias en el ánimo de la gente.

No cabe duda de que frente a este horizonte, el liderazgo nacional tendrá que plantearse alternativas audaces y no convencionales. Las elecciones producirán un nuevo escenario y nuevos líeres, pero los partidos, sobre todo los de la oposición, deberán idear mecanismos novedosos que superen las plataformas existentes. Es necesario que se armen de coraje y diseñen un proceso de verdadera relegitimación de todos los liderazgos.

En esta perspectiva, quien “tenga más saliva, tragará más harina”. Hay que formar los cuadros, abrirse a los liderazgos naturales; saber diferenciar los intereses generales por sobre los individuales y sobre todo asumir la diversidad y la tolerancia con los que no piensan igual.

Es una apuesta audaz, pero vale la pena analizarla. Hay que abrir el debate.

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Cotufas y lealtades… (escrito en 11 de septiembre), por Julio Castillo Sagarzazu
Conspiraciones, traiciones, arreglos por intereses son el pan de cada día en las mesas de discusión de los grandes poderes fácticos del mundo

 

@juliocasagar

Por una curiosa coincidencia, un 11 de septiembre ocurrieron dos acontecimientos importantísimos para la historia contemporánea. Uno en el año 1973 que fue el derrocamiento de Salvador Allende en Chile y otro, el año 2001, el atentado terrorista que derribó las Torres Gemelas en Nueva York.

Sobre el primero ha quedado claramente establecido, luego de la desclasificación de muchos documentos, que se trató de un pronunciamiento militar apoyado y planificado por la CIA, al cual le dio un correlato, que vino como anillo al dedo, las “vacaciones” en las que convirtió Fidel Castro su viaje al país austral.

Sobre el segundo evento, basta decir que desde el ataque a Pearl Harbour, dirigido por el almirante Yamamoto, los Estados Unidos no habían sufrido un impacto moral tan grande y contundente. Dos fallos de inteligencia, ocasionados ambos por la arrogancia de gran potencia que suele nublar el entendimiento y la comprensión de quienes se sienten invulnerables.

Ambos acontecimientos, bien que espaciados en el tiempo y en la geografía, tienen, no obstante, un hilo conductor que merece ser puesto de relieve.

Ese sustrato común tiene que ver con el quiebre de lealtades de los círculos íntimos del poder que son tan viejos como las piedras y cuyo máximo exponente en la historia antigua fue la frase de Julio Cesar, dirigida a su hijo, cuando caía apuñalado “¿Tú también, Brutus?”

Para ilustrar el primer caso hay que remontarse a la época en la que los talibanes combatían la invasión soviética a Afganistán y que ocurrió en la primavera de 1979, con el argumento de la defensa del “gobierno revolucionario” de Kabul.

La intromisión soviética alerta a los Estados Unidos y sus servicios de inteligencia ponen en marcha la llamada Operación Ciclón, mediante la cual se aporta ayuda militar, política y económica a los “combatientes por la libertad” a quienes, el propio Ronald Reagan llega a recibir en su despacho en la Casa Blanca.

La lealtad de los yihadistas llegó hasta que se produjo la retirada de los soviéticos. Los talibanes, armados por los Estados Unidos, emprendieron la segunda etapa de su proyecto. Tomar el poder de Afganistán y continuar su guerra santa contra occidente. El propio Osama Bin Laden, perteneciente a una rica familia saudí, intermediario financiero en el armamento de su guerrilla, comienza a dar los pasos para la constitución de Al Qaeda, organización que reivindica los atentados del 11 S en Nueva York.

En el caso chileno, la ruptura de la cadena de lealtades fue aun más evidente. El general Rene Schneider, comandante del Ejército y ministro de la Defensa de Eduardo Frei, un oficial demócrata que había desarrollado una doctrina muy similar a la doctrina Betancourt, era partidario del respeto de la voluntad popular de los chilenos. Schneider es asesinado en un atentado, como parte de un movimiento para impedir lo que parecía inevitable: la elección de Salvador Allende. En sustitución, el presidente Frei designa a Carlos Prats, muy allegado a Schneider y a su doctrina.

En los convulsos días de la presidencia de Allende, un incidente callejero con manifestantes provoca la reacción del general que dispara contra un automóvil conducido por una mujer. El escandalo lleva a su dimisión. Es en ese momento cuando, en consulta con el propio Salvador Allende, resuelven que el oficial de mayor confianza era Augusto Pinochet. Es así designado comandante general del ejército y ministro de la defensa. Lo demás es cuento sabido. Prats, a su vez, sería también asesinado junto con su esposa en un espantoso atentado en Buenos aires, unos meses después.

Todos estos acontecimientos, como sacados de un filme de suspenso y espías, son parte del “Juego de tronos” con el que la geopolítica del mundo suele sorprendernos. Conspiraciones, traiciones, arreglos por intereses son el pan de cada día en las mesas de discusión de los grandes poderes fácticos del mundo.

No cabe duda, no obstante, que en este 11 de septiembre para los venezolanos hay muchísimas razones para comprar cotufas y esperar los desenlaces que el show nos sigue deparando. Se ha producido la captura del Pollo Carvajal en Madrid, donde se sentía relativamente seguro por sus antiguos nexos con la inteligencia de ese país y por la particular composición del gobierno español.

Alex Saab acaba de recibir la noticia de que ya terminaron sus recursos contra la extradición hacia los Estados Unidos. En muchos medios se especula sobre la posible extradición (esta vez a Venezuela) nada menos que de Rafael Ramírez. Todos estos hechos podrán a prueba lealtades y nos revelarán los pliegues desconocidos de grandes intereses (hasta Rusia se ha mezclado con el tema de Saab).

No quisiera estar en los zapatos del círculo íntimo de Miraflores esperando ver de dónde vienen las puñaladas y hasta donde todo esto puede desestabilizar al régimen.

A los venezolanos de a pie, que observamos este espectáculo y no podemos influir en él, no nos queda sino una cita con la responsabilidad. Este 21 de noviembre tenemos que hacer lo posible para que los votos contra Maduro sean más que los votos a favor de Maduro. Necesitamos que el mundo entero sepa que él es una ínfima minoría del país. Por ello, hay que seguir trabajando la unidad y yendo a cada rincón de la geografía nacional para explicar la importancia del compromiso. Esa es nuestra manera de ayudar a que el enredijo mundial y los juegos de lealtades se resuelvan en favor de nuestra democracia y nuestra libertad.

A comprar cotufas entonces y a defender la voluntad que expresemos en las urnas.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Gracias, perdón, por favor…, por Julio Castillo Sagarzazu
Gracias a mis compañeros de VP porque me permitieron volver a conocer el calor humano de los dirigentes de base dispuestos al sacrificio y al compromiso

 

@juliocasagar

Muchos manuales de autoayuda y muchos coachs dicen que si estas tres palabras se usaran más a menudo, la convivencia entre los humanos sería mejor y el mundo también. Hoy las usaremos en esta nota con la intención de tratar de hacer un poquito mejor al pedacito de tierra donde vivimos que es Carabobo.

Para ponerlas en contexto, debo explicar que, hace algunas semanas, un grupo de organizaciones de la plataforma nacional opositora resolvió considerar el nombre de quien esto escribe para proponerlo como candidato de la Unidad (para ser más específico, de la tarjeta de la MUD). Estos partidos deliberaron y llegaron a un virtual acuerdo para ello. Como era natural, aún quedaban en el tintero 14 candidaturas a alcaldías y otros tantos concejos municipales, así como los diputados al Consejo Legislativo del Estado.

Pasó el tiempo y, como es del dominio público, regresó al país Enzo Scarano, quien manifestó igualmente su intención de optar por la candidatura a la gobernación de Carabobo. La nueva realidad política demandó el reinicio de los debates entre las organizaciones y, como era de esperarse, el cuadro de las negociaciones cambió. Se trataba ya de dirimir entre dos nombres la decisión de la candidatura.

Como también es sabido, otros valiosos carabobeños, no pertenecientes a esta plataforma unitaria, habían puesto sus nombres a correr igualmente, con lo cual el cuadro para la oposición se hacía más complejo.

Para resumir la historia, debemos asentar que, ante la falta de consensos, se toma la decisión de dirimir el asunto con la realización de encuestas y estudios de opinión que determinaran cuál era el mejor nombre para enfrentar unitariamente la candidatura oficialista en la región.

Todos los candidatos nos reunimos, convinimos en la adopción de este mecanismo y procedimos a ponerlo en marcha.

Luego de cumplido ese proceso y, con el auxilio de una cesta de estudios y consultas, hemos llegado a la conclusión de que la candidatura de Enzo Scarano es la que está mejor posicionada para lograr el cometido de representar la unidad de la oposición.

Como tantas veces lo hemos dicho en estos días, nuestro compromiso con la unidad es ineludible e irrenunciable, razón por la cual honro mi palabra anunciando que retiro mi nombre en favor de esa unidad. 

Para mí sería impensable no respetar ese compromiso o que tuviéramos que vivir la impresentable situación que hoy se vive en el estado Miranda.

Es en ese marco de cosas que ahora paso a dar las GRACIAS; a pedir, POR FAVOR, que continuemos. Y también ¿por qué no? a pedir PERDÓN a los miles de carabobeños que me acompañaron en esta corta pero fascinante aventura, por no haber podido lograr el objetivo que nos propusimos.

GRACIAS

Porque siempre es reconfortante que, casi en el otoño de nuestra actividad política, aun haya amigos y compañeros que piensen que podemos ser útiles en una batalla como esta.

Gracias a mis compañeros de VP porque me permitieron volver a conocer el calor humano de los dirigentes de base dispuestos al sacrificio y al compromiso. Gracias a los miles de destacadísimos carabobeños: exgobernadores, presidentes de la Asamblea Legislativa; exrectores de la Universidad de Carabobo; presidentes de cámaras, colegios profesionales, sindicatos, centros estudiantiles y dirigentes vecinales de todos los municipios que hicieron pública su adhesión a nuestra candidatura. Gracias a los centenares de voluntarios, periodistas, publicistas, manejadores de redes que, desinteresadamente, colaboraron para darnos visibilidad. Gracias a mi familia que, con el alma en vilo por esta nueva aventura, me apoyó incondicionalmente, como siempre. Gracias a toda la gente sencilla que nos reconoció en la calle; esa que, pese a que sufre la tragedia de la pesadilla que vivimos, renueva sus esperanzas en que el cambio es posible. Y que no se rinde ante las adversidades.

PERDÓN

Porque, como ya dijimos, no logramos los objetivos propuestos. Cuando ello ocurre es porque hemos cometido errores o porque no supimos caracterizar bien las situaciones. Perdón a quienes se entusiasmaron y hoy no se sienten bien. Este paso he tratado de consultarlo con el mayor número de amigos y compañeros posibles, pero nunca se puede llegar a todos. De manera que a quienes les sorprende y les derrumba una ilusión, pues les pido que sepan comprender las realidades y me excusen porque no logramos lo que nos trazamos juntos.

POR FAVOR

No abandonemos la lucha por Venezuela y por recuperar su democracia y su libertad. Sigamos de cerca el esfuerzo que realizamos en las negociaciones en México por lograr una verdadera salida política a la crisis de Venezuela. Algo que solo se logrará con elecciones libres, justas y verificables para todos los mandatos populares; de los cuales las regionales deben ser un episodio en el cronograma.

No abandonemos a los millones de compatriotas que sufren la terrible pesadilla de vivir en la pobreza, el abandono y la destrucción del país.

Ellos son siempre nuestro más importante compromiso. En mi caso me incorporaré en el sitio que la Plataforma Democrática me asigne. Así se lo comunicaré a sus miembros, porque desde cualquier trinchera tenemos que seguir librando esta lucha. Ahora es cuando hay batallas que dar.

Que Dios nos bendiga a todos

¡Que viva Venezuela!

¡Que viva Carabobo!

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

En unidad y con la unidad, por Julio Castillo Sagarzazu
Los líderes locales que con la  unidad postulan sus nombres para las regionales son los mismos que han pateado las calles tantas veces para recuperar la democracia en el país

 

@juliocasagar

Como lo habían venido diciendo, las organizaciones políticas integradas en la Plataforma Unitaria han tomado la decisión de participar en el proceso electoral regional, “en unidad y con la unidad”.

Quienes estamos familiarizados con el devenir político del país, sabemos que no ha sido una decisión fácil. La lucha de la oposición venezolana, desde hace varios meses, se ha concentrado en lograr una salida política a través de unas elecciones libres, justas y verificables para todos los mandatos elegibles; desde presidente hasta autoridades locales. La comunidad internacional democrática nos ha acompañado en esa lucha de manera consecuente y muy clara.

En notas anteriores, hemos comentado que los tiempos de la negociación en México, en cuyo Memorándum de Entendimiento fueron colocadas estas peticiones, no darían para que esas condiciones fueran obtenidas como producto de dicha negociación.

De manera entonces que la oposición debía afrontar el debate de su participación o no, teniendo en sus manos solamente los modestos logros de un nuevo CNE; el levantamiento de las inhabilitaciones y regreso al país de unos cuantos dirigentes opositores importantes y con lo que consideramos más relevante, el otorgamiento de la tarjeta de la unidad que fue con la que logramos el maravilloso éxito electoral del 2015.

Ya, in extremis, se ha producido una importante declaración de la Unión Europea, indicando, en un nuevo gesto de solidaridad con las fuerzas democráticas del país, que estaría dispuesta a enviar una misión de observación a las elecciones regionales si la oposición democrática decidía participar.

Finalmente, y en ese marco, se produjo la declaración en la que los factores agrupados en torno al G4 y otras organizaciones representadas en la AN del 2015 han manifestado su decisión de participar en el proceso regional. Así mismo, como es del dominio público, han manifestado su desacuerdo con la decisión VENTE, La Causa R, PV y ABP. Estas tres últimas organizaciones, no obstante, continúan respaldando la lucha por el Acuerdo de Salvación Nacional suscrito meses atrás y que es el eje de esa alianza política por la reconquista de la democracia en Venezuela.

Hasta ahora, hemos dado cuenta en esta nota de lo que podríamos llamar las condiciones objetivas y políticas, en medio de las cuales se ha producido la decisión de la plataforma opositora.

En las líneas que siguen, hablaremos de lo que pudiéramos llamar las condiciones subjetivas. Estas se han venido formando a partir de los cuadros políticos regionales y locales que comenzaron a avanzar en el proceso de postular sus liderazgos para las diferentes posiciones que estarán en juego el próximo 21 de noviembre.

Será inevitable que el análisis que sigue no esté salpicado de la visión particular de alguien cuyo nombre ha sido postulado para competir por uno de esos cargos. Aun así, haremos un esfuerzo por acercarnos lo más posible a la realidad para comunicar lo que hemos visto en estas últimas semanas.

En primer lugar, se ha producido una notable revitalización de las estructuras de los partidos democráticos. Hemos notado cómo cientos de sus dirigentes, muchos de los cuales ponen su nombre para optar por el liderazgo de su comunidad, están haciendo febrilmente lo mejor que saben hacer: recorrer sus barrios y urbanizaciones, organizar a su vecinos, difundir el mensaje de la unidad, resembrar la esperanza entre los venezolanos de que es posible cambiar, plantear con claridad el objetivo estratégico contenido en el Acuerdo de Salvación Nacional y, lo que es más importante: organizar, organizar y organizar a la gente.

Ninguno de esos hombres y mujeres que se han activado están picados de alacrán. Son los mismos que han pateado las calles tantas veces para recuperar la democracia y la libertad en el país. Son los mismos que han estado presos, perseguidos y asediados por la represión. Todos padecen en sus carnes, sus casas y sus comunidades la pesadilla que nos ha tocado vivir. Todos tienen las familias desmembradas y con ganas de reunirlas de nuevo. A todos les cuesta movilizarse por la pandemia, por la falta de gasolina y de transporte. Y, sin embargo, allí están trabajando en lo que les gusta y con la fe de carbonero en que vamos a cambiar la cosas y trabajando sin mezquindades para conformar la mejor unidad posible.

Esa es una condición que no está en el Memorándum de Entendimiento, pero es una condición que se ha construido en la realidad y en la lucha.

Todos los debates son siempre bienvenidos. Todas las dudas deben ser respetadas y aclaradas. Al fin y al cabo, la duda es un maravilloso regalo de la providencia para que reflexionemos y tomemos decisiones. Aquí está esta nota para comunicar lo que hemos hecho hasta hora “en unidad y con la unidad”.

Todavía falta mucho por hacer. Todavía hay tiempo para hacer crecer la unidad.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es