Laureano Márquez, autor en Runrun

Laureano Márquez P.

Black Friday, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Eso de que el término “black friday” tiene su origen en el día que destinaban para la venta de los esclavos en Estados Unidos es una mentira del tamaño de la Constitución venezolana. La realidad es que la venta de esclavos, en los tiempos de tan inhumana práctica en la potencia del norte, se producía de lunes a lunes; bueno, quizá se interrumpía el domingo para acudir a la iglesia.

Realmente se trata de un invento capitalista para vender más, como resulta lógico, dentro de la lógica del capital. Claro que produce un efecto perverso que es la exacerbación del consumismo. La gente se lanza a la cacería de algunas cosas que necesita, pero sobre todo de aquello que no le hace falta. Los noticieros nos muestran imágenes de multitudes abalanzándose sobre las tiendas que, sin la explicación debida, podrían hacernos creer que se trata de saqueos.

Aunque la práctica en estos tiempos ya es global, no encuentra mayor eco en nuestro país, donde toda costumbre del norte tiene su asiento.

Seguramente porque nosotros asociamos la expresión “Viernes Negro” al lamentable día (viernes 18 de febrero de 1983) en que el bolívar entró en un proceso de devaluación que no solo no concluye, sino que no ha hecho sino acelerar a fondo en los últimos tiempos, sin pararle mucho a la escasez de gasolina.

Antes de la fecha mencionada, para nosotros todos los días eran viernes negro de ofertas; de allí sale, por ejemplo, aquel personaje que con tanto éxito recreó la Radio Rochela y que protagonizaba Martha Olivo (Malula) junto con Jorge Tuero, representando a esa clase media venezolana para la cual comprar en Miami era una ganga y la respuesta más común cuando los dependientes eran inquiridos por algún criollo sobre los precios de los productos, era la de: “¡Ta’barato, dame dos!”.

El bolívar llegó a ser, en ese tiempo pasado del que el chavismo se asume a sí mismo como superación, una de las monedas más estables del mundo. Algunos norteamericanos, en vez de gastarlo todo en el “black friday” solían ahorrar en bolívares por la confianza que el signo monetario despertaba. Durante el régimen que nos agobia, con los ocho ceros que le han arrebatado al bolívar, nuestra devaluación entre 1999 y el 2020 es de tal magnitud que publicar la cifra resultaría demasiado grosero y aquí nos regimos por las normas de la decencia (la verdad es que la cifra nos llevaría media página y demasiadas operaciones con muchos ceros).

Desde hace demasiados años, cada día es para los venezolanos un viernes negro en el sentido ruinoso del término. Un anuncio de que el dinero tampoco hoy alcanzará para el mercado, de que el precio de los productos cabalga mientras la gente lo persigue a pie, de que es imposible vivir así. Sin embargo, somos un país de contradicciones: en medio de tanto dolor y sufrimiento, muchos continúan celebrando cada día un multimillonario “black friday” en el remate sin fin del destino nacional.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Laureano Márquez P. Nov 18, 2020 | Actualizado hace 1 semana
2020, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Se acerca el final de este complicado año. Todos anhelamos que se vaya de una vez y que con él se vaya también ese otro virus de quien anunció quedarse alguna vez hasta el 2021. Fecha de vencimiento que, fue señalada en su momento, parecía irrealizable por lejana y remota (quizá para el personaje mismo, acostumbrado a absurdas exageraciones, también le pareció un calculado exabrupto).

Solo espero de corazón que esa profecía suya se cumpla, como se cumplieron todos sus anuncios de destrucción y confiscación de las libertades.

Quien suscribe, que le envía cartas al Niño Jesús y no a San Nicolás, no le he hecho carta este año. Desde hace veinte, repito la misma. Esta competencia entre Santa Claus y nuestro tradicional Niño Jesús no está exenta de contradicciones. He aquí algunas de ellas:

Colocar la figura de un San Nicolás en el Nacimiento.

Pedirle a Santa que te traiga un pesebre.

Que San Nicolás y el Niño Jesús vengan a la misma hora a traer los regalos y se encuentren en la sala de la casa y se arme un lío por conflicto de competencias a media noche mientras los niños duermen.

Que los niños al ver al que te conté vestido de rojo rojito y panzón, se confundan y comiencen a llamarlo “¡San Nicolás! ¡San Nicolas!” y que el original, ofendido, agarre su trineo y sus renos y se largue.

Frente a estas contradicciones, en Navidad no cabe otra cosa que, por las dudas, montar simultáneamente en la casa arbolito, nacimiento y un Santa colgado en el balcón, aunque le acusen a uno de inconsistencia ideológica.

Es muy probable -conociendo la incapacidad que nos rige- que el último minuto del 2020 coincida con un apagón. El régimen se justificará diciendo que se hizo a propósito para mejor disfrute de los fuegos artificiales. Lo cierto es que algunos observatorios han pensado en mudarse a Venezuela, que se ha convertido en uno de los países con menor contaminación lumínica de todo el planeta.

Una última reflexión sobre el tiempo: el futuro no ha llegado, en cierto sentido no existe, el pasado ya se fue. Pero el pasado fue futuro de un futuro más pasado. El presente de este escrito que el lector lee en presente ya es pasado para mí. Sin embargo, la línea que sigue, mi futuro, es para usted presente, de un futuro que ya pasó. En fin esto del tiempo es para volverse loco. Era Clito, el de Éfeso el que decía que nadie se baña dos veces en las aguas de un mismo río, simbolizando el eterno fluir del tiempo como el río de la vida. Sin embargo, alguien agregó que, en este eterno fluir, nadie logra bañarse ni siquiera una primera vez. El instante es inasible y sin embargo de instantes está llena la vida. Conclusión de esto es que no nos bañamos nunca. Fíjense las vueltas que daban los filósofos antiguos para justificar el no bañarse. El punto es que vivir es construir recuerdos para un presente en el que ya no tengamos más futuro que contemplar el pasado. 

Quiera Dios que el año 2021 podamos construir hermosos recuerdos para que nuestro futuro sea un hermoso pasado…

P.S. Sé que parece que me estoy adelantando al fin de año, pero es que no aguanto las ganas de que se acabe.

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Corrupción espiritual, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

¿Existe la “corrupción espiritual”? Sin duda. Es el mal que padece el actual régimen político venezolano desde su nacimiento.

Recordemos algunas de las razones que motivaron el alzamiento militar del 4 de febrero de 1992:

 “La gestión económica y política del presidente Pérez”

Argumentaban los golpistas que se trataba de un gobierno corrupto, que  empobrecía a la población. Bueno, luego de 20 años de revolución, la pobreza extrema en Venezuela según cifras de la ONU y de ENCOVI, está alrededor del 80 %. En cuanto a corrupción administrativa, según las investigaciones de “Transparencia Internacional”, Venezuela y Nicaragua son los dos países más corruptos de América Latina.

Si usted ve en el mapamundi la intensidad de los colores de los países por su corrupción, el nuestro aparece coloreado de rojo intenso, o quizá sea mejor decir de “rojo rojito”.

 “Las políticas neoliberales implementadas en el país”

Chávez, contrario a las políticas neoliberales, propició la estatización de la economía, las expropiaciones y las importaciones en detrimento de la producción nacional. Luego de 20 años de revolución, el cambio del bolívar pasó de 64,03 por dólar en febrero de 1992 a 534.379,95, ayer. Si mal no recuerdo, Chávez le quitó tres ceros a la moneda y Maduro cinco, de modo que estamos hablando de: 53.437.995.000.000,00 (creo que se lee: cincuenta y tres billones cuatrocientos treinta y siete mil novecientos noventa y cinco millones de bolívares, de los del año del golpe). Suena descabellado, así que no me hagan mucho caso y saquen sus propias cuentas (el hermano Isidro sabe que siempre fui malo en matemáticas). El bolívar desapareció como moneda, PDVSA dejó de producir petróleo y el país no tiene electricidad, gasolina, agua, ni gas y el régimen inicia el plan “leña adentro”, asegurando que cocinar con leña y bañarse con totuma son lo máximo. Si esto no es liberalismo salvaje, que venga Dios y lo vea.

“El descontento de los sectores medios y bajos de las Fuerzas Armadas por los hechos de corrupción verificados en los altos mandos  militares”

Creo que sobra cualquier comentario en este punto que no sea un: ¡ja,ja,ja,ja!

 “La subordinación de las Fuerzas Armadas ante un liderazgo político que consideraban incapaz y corrupto”

Ya no hay subordinación alguna, ahora las Fuerzas Armadas son el liderazgo incapaz y corrupto.

 “La utilización de las Fuerzas Armadas, en particular del Ejército y de la Guardia Nacional, en la represión del Caracazo”

Hoy nos resulta increíble que esta haya sido una de las razones del golpe. La cruel represión mostrada por el régimen queda claramente documentada en el informe de la ONU que da cuenta de las atroces violaciones a los derechos humanos que se cometen: ejecuciones  extrajudiciales, torturas, detenciones ilegales, entre otras acciones que constituyen crímenes de lesa humanidad.

 “El cuestionamiento a la posición sostenida por el presidente Pérez en las negociaciones relativas a la delimitación limítrofe con Colombia”

Este era uno de los argumentos de quien luego, en el gobierno, regaló el Esequibo y abrió la frontera a los guerrilleros.

El listado de las razones que motivaron el golpe febrero de 1992 es más largo, pero en cada punto en el que uno se adentre: “corrupción del poder judicial”, por ejemplo, lo que se encuentra es la total perversión de cuanta institución funcionaba o medio funcionaba en Venezuela.

Eso es, justamente, la “corrupción espiritual”, la negación total de los valores trascendentes del ser humano: justicia, solidaridad, respeto a la vida, honestidad, libertad. Es lo que hemos padecido en Venezuela en los últimos 21 años. Por eso, que el Tribunal Supremo de Justicia ratifique la condena a la jueza Afiuni por “corrupción espiritual”, un delito inexistente en la legislación venezolana, no deja de ser emblemático.

Si el TSJ fuese menos corrupto espiritualmente e hiciera justicia a su corrupción material, habría colocado en la sentencia: “condenamos a la jueza Afiuni porque a Chávez le salió del forro”. Eso habría sido mucho más decente.

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La madre de Nerón, por Laureano Márquez P.

Escultura que representa la ascensión de Nerón a emperador en el año 54 d. C., antes de que ordenara matar a Agripina en 59 d. C. (Museo de Afrodisias, actual Turquía). Foto Carlos Delgado en Wikimedia Commons, 2011.

 

@laureanomar

Sin alusiones personales, ni ánimo de evasión, esta semana queremos hablar de su madre (la de Nerón). Julia Vipsania Agripina, conocida popularmente Agripina “la menol” (hija de Agripina “la mayol”), madre de Nerón, se casó con apenas 13 años con el cónsul romano Enobarbo (“Eno”, entre los compañeros de farra). Para más señas, ella era hermana de Calígula, el emperador que nombró magistrado a un caballo. También era sobrina y esposa del emperador Claudio, el de: “¡historias non manducare, manducare ova!” (¡No coman cuentos, coman huevos!). Cuando Agripina quedó embarazada de Nerón (Lucio Domitio Claudio Nerón Germánico Nicolaus), su esposo dijo: “de la unión de Agripina y yo solo puede nacer un monstruo”. Y efectivamente, parece que el hombre era un visionario. Entre los hobbies de Agripina estaba el de coleccionar amantes y asesinar maridos;, ambas cosas se le daban de lo mejor.

Ambiciosa a más no poder, hizo todo lo que pudo para convertir a Nerón en emperador. Dicen que unos astrólogos le dijeron que su pequeño sería rey, pero mataría a su madre, a lo que ella respondió: “Occidat, dum imperet”, es decir, que mate, pero que gobierne, lema que aún en la actualidad es usado para sustentar algunos regímenes políticos.

Tenía notable influencia sobre su hijo, hasta que su nuera, Popea, le pidió a Nerón que la matara (ciertamente, muchas nueras lo desean, pero son pocas las que se atreven a pedirlo abiertamente). Un cónsul siciliano de apellido Corleone le asesoró diciéndole “trataremos de que parezca un accidente”.

Para asesinar a su madre Nerón decidió envenenarla, pero parece que la señora en cuestión se las traía y cargaba siempre con su antídoto marca ACME. Luego su hijo trató de matarla colocando planchas de  plomo en el techo de su habitación para que este se cayera sobre ella mientras dormía, pero al parecer la señora tenía sueño más pesado que el plomo y ni se despertó. Cuando Nerón entró al cuarto en la mañana, ella salió corriendo cual gacela sin un rasguño. Luego la invitó a un paseo en su yate y que para reconciliarse.

Pero el barco tenía un dispositivo para que se hundiera en alta mar, pero la señora regresó ¡a nado! a la orilla para asombro de Nerón que recibió una buena paliza, mientras a ella le dieron medalla de oro.

Ya harto, Nerón decidió acusarla de conspiradora, golpista, terrorista, magnicida y agente del imperio y entonces la mandó primero detenida a una cárcel de Roma ubicada en la Roca Tarpeya y luego a ejecutar, parece que un día de las madres, para que fuese más despiadada la cosa.

Ella le pidió al verdugo que le clavara la espada en el vientre, porque de allí había nacido semejante bestia, aunque de tal palo tal astilla, como suele decirse.

Cuentan que Nerón hasta su muerte tenía pesadillas con su madre, que se le aparecía por todos los rincones y le gritaba: “¡Soy Agripina, bip bip!”. Afirma Suertonio que Agripina, la madre de Nerón, fue recordada siempre, particularmente por los súbditos de este. De allí la costumbre.

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Laureano Márquez P. Oct 28, 2020 | Actualizado hace 4 semanas
TALITA CUMI, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Como estamos en tiempo de honrar a los difuntos, recordamos con dolor que desde hace 21 años vivimos con la sensación de que dejó de existir la democracia de Venezuela. Nacida en 1958, tuvo una vida difícil en sus comienzos; sin embargo, gracias al cuidado de sus padres, que, a pesar de los desacuerdos entre ellos, le dieron estabilidad y seguridad, logró sobrevivir a su complicada infancia, en la que en varias oportunidades estuvo a punto de perder la vida, pero con el respaldo de familiares y amigos logró salir adelante.

Con el paso del tiempo, ganó la suficiente fortaleza como para convertirse en instrumento de avance, progreso, cultura y educación para el pueblo venezolano.

Desafortunadamente, ella, que era en la envidia de sus vecinos y ejemplo de crecimiento y madurez para todo el mundo, comenzó a tener ciertas dificultades que la alejaron de sus sueños infantiles, como suele sucedernos a todos. Así fue perdiendo el afecto de la gente que consideraba que ella ya no estaba a la altura, que demasiadas personas estaban excluidas de sus beneficios, que se había vuelto derrochadora y corrupta.

Esta mala imagen fue aprovechada por quieres urdían su asesinato, el cual tramaron de la forma más alevosa y cruel, porque la usaron a ella para su propia aniquilación. Haciendo creer a todos que la salvaban, sus enemigos usaron sus ropajes, se disfrazaron de ella en un carnaval de petrodólares que duró muchos años y puso en evidencia las verdaderas intenciones.

De manera progresiva la fueron mutilando: primero acabaron con su partida de nacimiento, luego la embriagaron de elecciones, como para que nadie se diera cuenta de que con sus propios mecanismos le quitaban toda fuerza. Muchos levantaron la voz, perdieron la libertad y demasiados la vida, pero el mal estaba hecho. Es muy difícil después de que se ha asesinado a la democracia usando el voto, que el camino de regreso sea el mismo, más cuando se enseñorea la tiranía.

Ahí la tienen, tendida en su lecho de muerte. Pero ¿en verdad está muerta la democracia venezolana? ¡De ninguna manera!

Vale la pena recordar aquel pasaje del evangelio cuando Jairo busca a Jesús para que salve a su hija enferma. Cuando llegan a la casa de aquel, les avisan que la niña ya ha muerto. Jesús dice “la niña no está muerta, está dormida”; luego entró en la habitación y pronunció estas palabras en arameo: “talita cumi”, que quiere decir: “muchacha, levántate”.

La democracia venezolana no ha muerto, solo está dormida; duerme en el corazón de los que seguimos creyendo en ella, en el coraje de la gente que resiste, en el alma justa de una inmensa mayoría de venezolanos de bien. La democracia es una idea y las ideas no mueren mientras haya cabezas que sigan creyendo en ellas y las alimenten.

“Talita cumi”.

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Greguerías, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Este año no existe, es solo una excusa para que venga el próximo.

En algunos países, el distanciamiento social es la parte positiva de la pandemia.

Nunca imaginé entrar a un banco enmascarado y salir con mi propio dinero.

En Venezuela se juntó la pandemia con el pandemónium.

Ya hace mucho tiempo que este régimen es su propio gobierno anterior.

En la Venezuela revolucionaria, el billete es el motor de la historia.

Estamos viviendo una desorganización muy bien organizada.

En Venezuela “exhorto” significa “ordeno”. En Argentina no sé.

Si tanto se dijo que éramos el tercer país más feliz del mundo, ¿Por qué la gente emigró a sitios menos felices?

Las noticias ahora se saben incluso antes de que sucedan.

Las comunicaciones se aceleraron tanto que ya no comunican.

Reducimos nuestro pensamiento a 280 caracteres, pero no debemos acostumbramos a pensar poquito.

Publicamos en la red nuestra vida privada, mientras exigimos leyes de protección de datos.

Chateamos con el que está al otro lado del planeta y no saludamos al vecino. 

Nuestros pulgares terminarán mutando, eso dicen los índices de tendinitis.

La pareja tiende a la fidelidad conyugal, no por convicción, sino porque ya no hay excusa para estar inubicable.

Todo puede ser visto, todo fotografiado y enviado en directo. Cada hombre es una agencia de noticias, pero la credibilidad es cada vez menor.

Hay que preguntarse de buena fe qué es la mala fe.

Cuando uno tiene que pensar demasiado lo que dice, dice poco lo que piensa.

Apenas dejan el poder, los gobernantes recobran la lucidez crítica.

En los regímenes autoritarios se jala con mayor intensidad, porque la adulación es el único mecanismo de ascenso social.

La mesura en la jalada de mecate es fundamental: ni tan poco que no se sienta, ni tanto que lastime.

¿Será que ellos consideran que “iniciar una ofensiva” es ofender?

Las ofensas son tantas que ya uno ni se ofende, porque hay insultos que halagan.

El humor desenmascara y da cuenta de aquello que, estando a la vista de todos, nadie observa.

Las sentencias del ingenio humorístico son inapelables, salvo que se aplique en la respuesta similar ingenio.

No son los humoristas los que ridiculizan al poder: el poder hace el ridículo -que es cosa muy distinta- y el humorista solo da buena cuenta de ello.

En países como el nuestro, ser humorista y ser cronista es casi lo mismo.

El humorista vive de la incongruencia, por eso se ocupa tanto de los gobernantes.

El gobernante siempre está en desventaja frente al humorista, es tanta su debilidad que solo cuenta con la fuerza

Quien reprime al humor ya perdió, incluso aunque tenga razón, perdió.  

Moral y luz siguen siendo nuestras primeras necesidades.

En la democracia y en los concursos, hay que consultar a la audiencia. 

Democracia no es solo votar mucho, sino también una manera de vivir, votando mucho.

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Quino y el sentido de la vida, por Laureano Márquez P.

Joaquín Salvador Lavado, Quino, con su icónica Mafalda. 

@laureanomar

La mayoría de los hombres, Kamala, son como las hojas caídas que giran y vuelan en el aire, y acaban por el suelo. Pero hay otros, unos pocos, que son como las estrellas: ellos se mueven en órbitas fijas más allá del alcance del viento; ellos tienen sus leyes y su curso dentro de sí mismos.” Herman Hesse (Siddartha)

La reciente partida de Quino a la casa matriz del espíritu, es una invitación a reflexionar sobre el sentido de la vida. La suya lo tuvo: su gracia nos hizo mejores personas, nos ayudó a pensar un poquito más, a ser más tolerantes y comprensivos, más inconformes y críticos, autocríticos. Hay gente que a su paso por este mundo, hacen de él un lugar mejor para sus compañeros de viaje. Tal fue el propósito de su vida.

En 2014 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades por el “enorme valor educativo” y “dimensión universal” de su obra y por unos personajes que “trascienden cualquier geografía, edad y condición social”. Estas menciones le colocan, merecidamente, en el olimpo de los humoristas, se podría agregar su profunda sensibilidad por los dolores humanos. Como él mismo señaló una vez: sus viñetas iban de “la relación entre los más débiles y los más poderosos”. El humorista siempre acompaña a los débiles, a los que son víctimas del abuso del poder en cualquiera de sus manifestaciones. Por eso, el humor siempre estará del lado de la defensa de la democracia y la libertad, denunciando siempre los intentos de menoscabarlas, no pocas veces hechos, curiosamente, en nombre de “la democracia y la libertad”.

En tiempos del fallido golpe militar en contra de Alfonsín en 1987 pone en boca de Mafalda estas palabras: “¡Sí a la democracia! ¡Sí a la justicia! ¡Sí a la libertad! ¡Sí a la vida!”.

Alguna vez José Ignacio Cabrujas dijo que el humor era una misteriosa y particular forma de amar. El humorista ama profundamente al mundo, a sus semejantes, por tal razón sueña siempre con lo mejor para ellos. Añora una vida mejor para todos, llena de bondad y de virtud, un planeta más limpio, pero también un alma más limpia. El humor no proclama verdades, al contrario, pone énfasis en cuestionar a los que se creen amos de ellas.

Hace que el cerebro saque al pensamiento de las grandes autopistas que recomienda el GPS interno, para llevarlo de paseo por carreteras alternas, algo más largas, sí, pero más emocionantes, en las que se encuentran poblados de insospechada belleza en los que el paisaje de la vida se puede ver de manera diferente para llenarlo a uno de renovado ánimo.

Quino es de la gente que se le queda a uno en el corazón para siempre.

Sus temas, como los de la filosofía, o la religión, tocan aspectos centrales del alma humana, preocupaciones sobre nuestro destino que nos acompañan en todo tiempo y lugar. Al fin y al cabo, el asunto central del humorismo es el sentido de la vida, qué bueno para nosotros que él lo haya encontrado.

 

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Lesa humanidad, por Laureano Márquez P.

Foto: obra del artista ecuatoriano Oswaldo Wayasamín (1919 – 1999), perteneciente a su segunda etapa pictórica, La edad de la ira.

@laureanomar

El componente “humanidad” de la expresión que sirve de título, no requiere de mayor explicación -bueno, dice uno, porque a veces parece  que es el que más explicación reclama-. La palabra “humanidad” oscila entre el cuerpo humano individual – “su maltratada humanidad fue lanzada desde un décimo piso”- y el género humano en su conjunto -“El  papa Francisco ha asegurado que la crisis sanitaria que la humanidad está  experimentando actualmente recuerda la fragilidad del ser humano”-. Humanidad es también sensibilidad, compasión con los semejantes.

“Leso” o “lesa”, por su parte, significa daño; es una palabra que  viene del latín laesus que significa dañar. Leso o lesa indica que se ha recibido un daño, por eso uno lee en las noticias de alguien que ha sufrido un grave accidente que salió “ileso” porque no resultó herido, es decir, no sufrió “lesiones” (nada que ver este último término con “elecciones”, aunque estas, algunas veces, lesionen gravemente nuestros derechos).

Los crímenes de lesa humanidad son aquellos que atentan contra el  género humano, cometidos por un Estado para aplicar sus políticas o por alguna organización al margen del Estado o auspiciada por este.

Contemplan un amplio abanico de situaciones, a saber: homicidio, esclavitud, violaciones, segregación racial, tortura, privación ilegítima de la libertad, deportación o traslado forzoso de la población, desaparición forzada de personas y otros actos inhumanos o crueles. Hablamos de cosas como: mantener a presos en posiciones que causen dolor, asfixia con bolsas plásticas, descargas eléctricas, amenazas de muerte a víctimas o sus familiares y muchas otras formas de torturas físicas o psicológicas (ver informe de la ONU sobre Venezuela). 

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dice tener bases razonables para creer que:

En Venezuela se han cometido crímenes contra la humanidad.

Que personas del alto gobierno ordenaron o contribuyeron a que se cometieran.

Que direcciones de inteligencia y diferentes cuerpos militares y policiales perpetraron los crímenes mencionados en el informe.

Lo que contiene el informe señalado no es novedad para los venezolanos. Todos sabemos -los autores incluidos- de la magnitud de los crímenes que se han cometido y se cometen. Es importante el informe porque contiene la investigación de un organismo que con rigor ha realizado documentación detallada de los mismos. También era esperable la negación del régimen. Siempre sucede igual con todos los Estados que violan los derechos humanos: niegan la evidencia, descalifican al denunciante y si está bajo su jurisdicción lo persiguen, acosan o silencian.

En la naturaleza de este régimen que desde hace dos décadas nos agobia, estaba la posibilidad de alcanzar este nivel de agresión en contra de su propia población civil; era solo cuestión de tiempo que se llegara a ello. Su vocación política excluyente de toda opinión discrepante estuvo abiertamente presente desde el principio.

La represión, la persecución contra la disidencia se fue incrementando en la medida que la pérdida de popularidad se acrecentaba. La respuesta violenta del poder y su crueldad también fue en aumento.

Un modelo político que sustentó su discurso en el dolor y sufrimiento de amplios sectores de la población, no ha hecho otra cosa que acrecentar ese sufrimiento hasta cotas inimaginables.

Así pues, a los crímenes hay que añadir los dolores colaterales causados a la población como consecuencia de la incapacidad y la corrupción. Un discurso que inicialmente se atribuía a sí mismo el ser un liderazgo con humanidad, devino en un régimen profundamente inhumano, sin sensibilidad, sin compasión y responsable de crímenes de lesa humanidad. Ya el mundo los conoce. La gran pregunta que siempre surge en estos casos es: ¿cómo se detienen?

 

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