Laureano Márquez, autor en Runrun

Laureano Márquez P.

El modo avión, por Laureano Márquez P.
Puede ser un gran descubrimiento, para numerosos usuarios, que la posibilidad de hablar con la gente, en persona, también tiene su gracia

 

@laureanomar

El dispositivo inalámbrico al que llamamos comúnmente celular, se ha convertido en el símbolo de este tiempo. Es imposible imaginar nuestra existencia sin todas las aplicaciones que nos ofrecen los teléfonos móviles. En ellos está todo lo que necesitamos para la vida: además de para hablar por teléfono (que es ya casi lo que menos hacemos), el celular es nuestro banco, nuestro dinero, nuestro lugar de trabajo, la máquina de escribir, nuestra biblioteca, la oficina de correos, un estudio de televisión, una cabina de radio, un mapa, un pase de abordaje, el menú de un restaurante, nuestra sala de cine, nuestra sala de reuniones, nuestro templo, nuestra posibilidad de decirle a las personas pesadeces que no le diríamos personalmente, nuestro supermercado, nuestro taxi, nuestra discoteca, nuestra cámara de fotografías, nuestro reloj, nuestro salón de clases… La lista es tan larga que será mucho más sencillo enumerar todo aquello para lo que el celular no nos sirve: no sirve para ir al baño, tampoco para ducharnos ni vestirnos y no se pude comer (de momento), ya vendrán nuevas aplicaciones.

También el celular sirve para prevenirnos del abuso de su uso. Hasta en eso se nos hace imprescindible. Según una información aparecida en Internet sobre el susodicho artefacto, eso que mientan el always on, puede traer graves consecuencias y trastornos que se vinculan a la imposibilidad de desconectarnos de internet. Uno de estos trastornos se denomina «fomo» (fear of mising out, es decir: el miedo de perderse alguna vaina), que no es otra cosa que la angustia que causa la sensación de que otros puedan estar teniendo experiencias gratificantes, mientras tú permaneces por ahí, ausente de las redes, ocupándote de intrascendencias, como vivir, por ejemplo.

Si no puedes comer sin el teléfono frente a ti, si no puedes dormirte sin el aparato al lado, o subiendo a las redes todo lo que haces, seguramente te contagiaste de la epidemia del fomo.

Otro trastorno es la llamada «nomofobia» (no mobile pone fobia), un trastorno que consiste en el miedo irracional a no tener el celular a la mano o de quedarte sin internet, que es como morir, si tu única vida es la virtual. Si estas casado con una venezolana y entras en pánico porque dejaste el celular en la casa, no tienes de que preocuparte, es decir, sí tienes, pero no de que padezcas nomofobia, es otra cosa: esposafobia.

La lista de patologías es larga, pero mencionemos una más: el «vamping», (de vampire, vampiro, un animal que se activa de noche). Este padecimiento, propio de los denominados millennials, se percibe con facilidad en ese resplandor satánico, como de El exorcista, que brota de los ínferos de sus sábanas cuando uno pasa frente al cuarto del poseso mismo. Estos vampiros humanos pasaran toda la noche literalmente colgados boca abajo del iPhone.

De momento, el teléfono nos controla a nosotros, el gran reto es lograr que nosotros lo controlemos a él. De allí un movimiento que cada vez cobra más fuerza en Internet, promoviendo las ventajas de la desconexión de Internet (www.practicaelmodoavion.com). Al colocar el teléfono en modo avión o mejor incluso, al apagarlo durante cortos períodos, podríamos comenzar a percibir progresivamente que existe un mundo detrás de la pantalla de 7 X 13 cm., nuevas antiguas  cosas mucho más grandes y reales, de diferentes texturas, como por ejemplo: puestas de sol de verdad, calles con nombres en las esquinas, árboles, pájaros e incluso, otros seres humanos tridimensionales, tan reales que parecen virtuales, cuya respiración, calor  y humanidad pueden sentirse con facilidad si te acercas (a no más de metro y medio, claro, es peligroso). 

Puede ser un gran descubrimiento, para numerosos usuarios, que la posibilidad de hablar con la gente, en persona, también tiene su gracia. El modo avión permite conversar más allá del uso de los pulgares, favorece el entrenamiento de las cuerdas vocales para evitar que el desuso las atrofie. Sin el celular reclamando tu atención, tendrás tiempo para volver a ser una persona creativa, para darte cuenta de que se puede pasar un rato simplemente pensando, asociando ideas como consecuencia de la actividad contemplativa, de la que surgió alguna vez la filosofía, que nos permitió avanzar hasta llegar a Internet.

Puede que nada de lo expuesto logre convencer a los más adictos de ponerle límites al always on, así que apelaremos a un argumento de peso: con el uso del modo avión o apagando el móvil por cortos periodos, la duración de la batería puede prolongarse el doble y hasta el triple, lo cual no es desestimable, especialmente cuando se vive de apagón en apagón.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

De la amistad (virtual), por Laureano Márquez P.
No es lo mismo un amigo de Facebook, que un seguidor de Instagram y mucho menos uno de Twitter

 

@laureanomar

Cicerón (106-43 a. C.), el gran jurista, pensador, escritor, filósofo, orador, dueño de una villa cercana a Roma y novio de Publilia, fue alejado del centro de poder político por Julio César, entre otras cosas, por manifestarse contrario a su dictadura. En ese tiempo de enemistad con el célebre general romano, escribió un tratado sobre El arte de cultivar la verdadera amistad, el cual contiene una serie de recomendaciones muy valiosas en relación con la amistad que merecen ser puestas al día en estos tiempos donde nuestras relaciones son fundamentalmente virtuales. Los consejos de Cicerón no han pasado de moda, siguen siendo igual de útiles hoy si los adaptamos, cosa que nos proponemos hacer de seguido:

I

Según Cicerón existen distintos tipos de amistad: los conocidos y los verdaderamente amigos. También sucede así en las redes. No es lo mismo un amigo de Facebook, que un seguidor de Instagram y mucho menos uno de Twitter. Este último no necesariamente te sigue por amistad, también puede hacerlo por rabia y por odio. Un verdadero amigo, un amigo del alma es el que te da retweet o repost.

II

Solo las personas buenas pueden ser amigos verdaderos, apunta el jurista romano. Con buenas personas alude a aquellas amistades que cultivamos por WhatsApp, el único espacio donde los amigos están verdaderamente identificados porque forman parte de tu lista de contactos. Se trata de gente en la que cabe la posibilidad de que la hayas visto alguna vez en tu vida, lo que significa que existe un vínculo sólido.

III

Debemos elegir a nuestros amigos con precaución, es el consejo de Cicerón. Por eso al Facebook le han colocado la posibilidad de aceptar o no la solicitud de amistad. Recuerda que siempre puedes bloquear a aquellas personas indeseables, salirte de grupos de WhatsApp, argumentando, además, que fue por error si alguien te reclama. Cuando Roberto Carlos cantó: “Eu quero ter um milhâo de amigos”, estaba sentando las bases del Facebook. Lo bueno es que en esta red puedes rescatar amigos de aquellos que eran de verdad y hacerlos amigos virtuales, sin tener que verlos nunca más en tu vida.

IV

Haz amigos nuevos pero conserva los antiguos, es otra de las recomendaciones del filósofo romano. ¿Qué quiere decir esto en términos actuales? Si te metes en Instagram, no abandones el Twitter ni el Facebook y nunca olvides que Tinder es la mejor opción para conocer gente. Lo bueno de las nuevas formas de amistad es que no ocasionan otros gastos que los de electricidad y como todo se hace de manera virtual, basta con vestirse de la mitad para arriba, si se trata de video llamada, Skype o Zoom.

VII

Los amigos son sinceros entre sí, nos dice Cicerón. Según el filósofo los amigos verdaderos no nos dicen lo que queremos oír, sino la verdad. En este sentido, cada vez que te pongan por el suelo en Twitter, que es el sitio por excelencia para que le digan a uno lo que no quiere oír, se debe responder con un mensaje de gratitud y no bloqueando a una persona. Muchas veces los likes, esconden la falsedad de quien solo quiere adularte. Un insulto es siempre sincero.

VIII

La amistad es un premio en sí misma. Este es otro de los postulados del jurista. No le falta razón también en esto en los tiempos que corren. Cada vez que aumenta el número de seguidores en cualquiera de las cuentas que se mantienen en las redes sociales, un placer espiritual profundo nos ronda y nos sentimos recompensados. Al superar el millón es cuando puedes considerarte una verdadera buena persona. No es nada casual que la persona más seguida del planeta sea un Cristiano.

IX

La vida sin amistad no merece la pena, es otra de las conclusiones de Cicerón. Tiene toda la razón: ¿Qué sentido puede tener la existencia para aquellos que viven sin Twitter, Instagram, Facebook, Tiktok o Tinder? Es realmente como si no existieran, llevan una vida sin history. Nunca es tarde para comenzar a vivir una amistad virtual. Dan lástima aquellos seres que para conversar con un amigo deben invitarle a comer o a tomar un café. Nunca conocerán el valor de una verdadera amistad virtual.

X

Por último, la verdadera amistad sobrevive el tiempo, dice el romano. Un postulado completamente vigente. En tus redes puedes revisar las estadísticas y ver cuántos nuevos seguidores tienes o cuantos te han dejado de seguir. Solo aquellos que se mantienen fieles en tus redes son los verdaderos amigos.

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Minidiccionario de la libertad de prensa, por Laureano Márquez P.
OBJETIVIDAD: Para los regímenes autoritarios, es la forma de presentar la realidad tal cual no es.

 

@laureanomar

ALLANAMIENTO: Premio de periodismo que, a su manera, otorga la dictadura (la dictadura en general –sea este de brigada o de división–). Viene de la unión de dos términos: «allanar» (entrar a la fuerza a la casa de una persona) y «mentir» (decir algo que no es cierto con intención de implicar).

BULO: Noticia falsa que resulta del cruce de una información yegua con un propalador burro. Es una noticia estéril.

CENSURA: Omitimos esta definición por razones más que obvias.

COLUMNA: Parte del cuerpo por la cual los funcionarios de la represión suelen expresar su opinión sobre lo que han escrito algunos periodistas en la prensa.

DEBATE: Estos funcionarios suelen ir de bate, también de electricidad y otras veces, cuando hay apagón, de bolsas plásticas.

ENTREVISTA: Conversación en la cual el entrevistador indaga sobre las opiniones del entrevistado, al que se le ha advertido previamente acerca de ciertas opiniones que no puede expresar públicamente.

EDITORIAL: Opinión de un periódico o revista que no está firmada por nadie en particular, evitando así el debate en la columna.

FUENTE: Lugar de donde brota la información en los jardines de los palacios de gobierno.

LIBERTAD: Cuadro de Delacroix (La libertad guiando al pueblo). «L. Lamarque» actriz y cantante argentina. Estatua ubicada en Nueva York.

MEDIOS: Moneda extinta con la que alguna vez se podía comprar el periódico.

NOTICIERO: Dícese de cuando hay muchas noticias. «Hoy tenemos un noticiero loco».

OBJETIVIDAD: Para los regímenes autoritarios, es la forma de presentar la realidad tal cual no es.

OPINIÓN: Forma de buscarse problemas que consiste en expresar la idea o juicio que una persona tiene sobre algo o alguien. Si te salvas del gobierno, te agarra la oposición.

PRENSA: Cuando no tienen el debate a mano, los funcionarios suelen recurrir a la prensa.

PERIÓDICO: Publicación que antes aparecía de forma regular (periódica), pero le han quitado el papel y la sede. Ahora existe de manera digital, hasta que expropien los dedos.

TITULARES: Tiene dos acepciones: el enunciado que encabeza una información y también el titular del ministerio que impide que esta información se publique.

VERAZ: Dícese de la información que se ajusta peligrosamente a la verdad.

ZAPATAZO: Opinión gráfica del maestro Pedro León Zapata, un hombre que siempre tuvo el valor de decir lo que pensaba porque pensaba lo que decía. Su ejemplo seguirá siendo, por siempre, motivo de inspiración.

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Aquiles Nazoa en mi baúl de recuerdos, por Laureano Márquez P.
Con la lectura de Humor y amor, de Aquiles Nazoa, entendí que la mejor manera de conocer el alma de un pueblo es a través de su humor

 

@laureanomar

  • Aquiles Nazoa murió el 25 de abril de 1976, domingo para más señas y fue sepultado al día siguiente el 26 de abril, curiosa coincidencia, en el día internacional del humor. Los lunes nosotros, los de 1° B en el colegio San José de Maracay, teníamos clases de Castellano y Literatura con la profesora «de Vargas». Cuyo apellido recuerdo, casualmente, por un chiste que ella hizo el primer día de clases: «yo no estoy casada con ningún señor apellidado Castellano, por lo tanto, soy la profesora ‘de Vargas’, no ‘de Castellano’» (el humor en la enseñanza es una gran cosa, queridos maestros). Después de pasar lista, nos dijo: «ayer falleció Aquiles Nazoa». Al ver, en nuestras caras de desconcierto, que no sabíamos de quién estaba hablando, cerró el libro y abrió el diario El Nacional y leyó un poema que acompañaba la reseña de la noticia: «Amor, cuando yo muera». La clase entera estuvo dedicada a ese personaje al que estábamos conociendo, justamente el día de su partida, con un poema humorístico sobre su propia muerte. Fue la primera vez que vislumbré la trascendencia del humor.
  • Las mismas autoridades que eran destinatarias predilectas del agudo y crítico humor de Aquiles, se ocuparon de su sepelio. Fue velado en el aula magna de la Universidad Central y llevado a la plaza Bolívar, al Concejo Municipal de su Caracas natal, en medio del afecto popular. El entonces presidente de la república, Carlos Andrés Pérez, lo condecoró post mortem. Cuando conocí esta historia, también comprendí que humor y tolerancia van de la mano, que el humorista no quiere asesinar a nadie, solo sueña con un mundo algo mejor.
  • Años después, llegó a mis manos el libro Humor y amor. Alguien se lo regaló a mi cuñada y ella me lo prestó (no se lo he devuelto aún, porque está vuelto leña de tanta manipulación, pero le compré uno nuevo). Creo que ese libro, aunque no podía saberlo yo en aquel momento, marcó el rumbo de mi vida. Con su lectura entendí que la mejor manera de conocer el alma de un pueblo es a través de su humor, puesto que este constituye, sin duda, una hermosa manera de amar.
  • Cuando la vida torció mi destino, que era convertirme en presidente de Venezuela (ya tenía experiencia porque lo había sido del centro de estudiantes de Maracay) y me puso en el camino del humor, conocí, en los remotos tiempos de La guacharaca, a Claudio Nazoa, con quien mantengo una amistad a prueba de COVID (estuvimos confinados durante dos meses en un apartamento de cincuenta metros cuadrados y la amistad sigue). Gracias a Claudio, conocí a Aníbal Nazoa, otro genio del humorismo nacional, junto con él, intentamos revivir la Cátedra del Humor Aquiles Nazoa. Para una de sus funciones, que coincidía con el Día de Difuntos, escribimos a dos manos y media (dos de Aníbal y media mía) una versión humorística del Don Juan Tenorio de Zorrilla, en la que yo hacía el papel de Don Juan. Por Claudio supe, también, que Aquiles, asiduo visitante del Cementerio General del Sur, buscaba, sin éxito, la tumba perdida de su gran amigo, el poeta Alarico Gómez, quien falleció a temprana edad. Días después del sepelio, cuando la familia fue a visitar la tumba de Aquiles, cuya ubicación había sido seleccionada por el azar de las autoridades que se ocuparon de las exequias, descubrieron, totalmente estupefactos, que la tumba que estaba al lado era, justamente, la de Alarico Gómez. Al conocer de este hecho constaté que, en el humor, nada es casual.

Cierro este baúl de recuerdos de Aquiles Nazoa, a quien no tuve el honor de conocer, pero cuya amistad me enriquece cada día, porque la amistad es «el invento más bello del hombre» y, para ella, la muerte no existe.

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De la persecución al humor, por Laureano Márquez P.
Las dictaduras, lejos de acabar con el humorismo, lo vuelven más afilado y punzante, porque a veces este se convierte en una de las pocas posibilidades de resistencia

 

@laureanomar

Se puede discutir sobre la calidad del humor, acerca de su buen gusto, en torno a la pertinencia o no de un chiste o, incluso, en relación con los límites que este sobrepasa, pero no cabe ninguna duda de que la persecución al humor termina por magnificar sus efectos y logra que el chiste se difunda con mucho mayor fuerza o, dicho en términos de TikTok, se viralice. Y si se le exige rectificación, mucho peor va la cosa (o mucho mejor, según se mire), el impacto es todavía más grande, porque el espectador se ve en la obligación de recurrir al referente que la motiva y como del poder siempre se sospecha, termina creyendo que si se ha obligado a dar marcha atrás a una broma, por pesada que esta sea, algo de verdad encierra.

En las sociedades democráticas, perseguir al humorismo produce el catastrófico efecto adicional de poner en entredicho la vigencia del Estado de derecho en uno de sus valores fundamentales: la libertad de expresión, cosa que no sucede en las dictaduras, donde quienes la padecen –entre ellos los humoristas–, saben con certeza que dicha libertad nunca será respetada. Por tal razón, en las dictaduras el humorismo tiene que desarrollar el ingenio de manera especial para expresar con alegorías, juegos de palabras, metáforas e ironías, aquello que no se puede decir abiertamente.

El único terreno en el que un humorista puede adversar con ventaja a una dictadura es en el de la inteligencia. Así pues, contrariamente a lo que podría pensarse, las dictaduras, lejos de acabar con el humorismo, lo vuelven más afilado y punzante, porque a veces este se convierte en una de las pocas posibilidades de resistencia. Por esta razón, los chistes demasiado evidentes, con nombre y apellido del destinatario, serán perseguidos con mucha mayor contundencia, porque son estos los únicos casos en que sí los entienden.

En dictadura, pues, el humorismo, cuya esencia es la espontaneidad impredecible, debe ejercerse con cuidado para sortear la represión y la censura.

La persecución de la risa tiene una larga historia, desde la antigua Grecia hasta la época actual, pasando por todo lo que está en el medio: Roma, Medioevo, monarquías absolutas y Revolución francesa. Con la llegada de los totalitarismos del siglo XX, obviamente el humor fue perseguido y censurado. Los comunistas veían con buenos ojos al humorismo y su rol en la lucha política hasta que conquistaron el poder en Rusia, entonces llegaron a la conclusión que este no tenía ningún sentido en un régimen perfecto.

De modo que los humoristas eran directamente internados en los manicomios, pues consideraban que solo un loco podía criticar algo tan maravilloso como el comunismo. Tampoco al fascismo le agradó el humor, como era de esperarse. En la Alemania nazi, a partir de 1934, se prohibió la difusión de comentarios maliciosos, lo que, obviamente, incluía al humor. En 1943, una trabajadora fue condenada a muerte por contar el siguiente chiste: «Hitler y Göring están de pie, en lo alto de un radiotransmisor. Hitler dice que quiere dar a los berlineses un poco de alegría. Göring le replica: “¿Entonces por qué no saltamos desde la torre?”». Creo que la sentencia fue, «¡qué curioso, qué extraño y qué coincidencia!», como diría Ionesco, por incitación al odio.

Dejamos aquí estas reflexiones acerca de la persecución del humor, las cuales, valga la aclaratoria, no están motivadas por ninguna situación en particular, sino que expresan una reflexión general sobre el tema. Y me gustaría finalizar diciendo que, al mismo tiempo que las consigno, me retracto de ellas.

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¡Arriba Cadenas!, por Laureano Márquez P.
Celebramos la vida de Cadenas, su quehacer honesto y silencioso, la trasparencia de su alma en tiempos de tantas oscuridades

 

@laureanomar

El poeta Rafael Cadenas ha cumplido 92 años y como reconocimiento a su trayectoria literaria y humana, el Instituto Cervantes de España le ha organizado un hermoso homenaje en el que se han dado cita diversas personalidades de la literatura hispanoamericana: editores, escritores, poetas, libreros, así como Paula Cadenas, hija del homenajeado. Este participó desde Caracas, en la librería El buscón. Un emotivo acto que puede ser visto en diferido en esta dirección de video de YouTube: Video: Celebremos a Rafael Cadenas – Canal en YouTube del Instituto Cervantes

Escuchando la intervención de su hija Paula, quien afirmaba que, de niña, la invadía una sensación de tener un papá holgazán porque se quedaba en casa leyendo y escribiendo, mientras los otros papas salían a trabajar de paltó y corbata, me surge la pregunta: ¿para qué sirve la poesía?, ¿cuál es su utilidad en un mundo en el que las palabras no se cotizan en la bolsa? ¿Tiene sentido, incluso, la pregunta? En Dichos, Cadenas, inquieto por el peligro de que en las universidades la literatura “deje de ser lo que es”, afirma que esta constituye “la manera más entrañable de habla”, hecha para ser vivida, más que algo que ha de ser “viviseccionado”. En su poema Disyuntiva, que comienza con un epígrafe del poeta sueco Göram Palm: “La naturaleza de la poesía es inintencionada”, agrega:

Yo quería escribir

un poema,

luego tuve la intención

de no tener intención

y el poema

se quedó allí

detenido,

atrapado,

carbonizado entre la chispa

de las dos intenciones

 y aquí

 lo dejo.

Y en Ars poética, escribe:

Que cada palabra lleve lo que dice.

Que sea como el temblor que la sostiene.

Que se mantenga como un latido.

La poesía es astrolabio del espíritu, para orientar a todo aquel que es capaz de conmoverse con este inexplicable viaje sin límites que es el universo. Es indefinible, intangible, pero allí está el malabarismo de las palabras, ese ruido que nos quema por dentro.

Celebramos la vida de Cadenas, cada verso que nos ha dado, su quehacer honesto y silencioso, la trasparencia de su alma en tiempos de tantas oscuridades.

Qué bueno que sea de Venezuela, que sean nuestras sus letras; que nuestro nombre brille asociado a la expresión certera, al poema esclarecedor; que tenga vida y lucidez para disfrutar de los reconocimientos que recibe, como este del Instituto Cervantes y antes el premio de poesía Iberoamericana Reina Sofia y tantos otros. Y qué emblemático el hecho de que nuestra tierra, donde las cadenas, símbolo de opresión, tanto que nuestro himno clama perpetuamente por su caída, tenga en Cadenas, el poeta, toda la fuerza liberadora de la palabra.

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Del humor y otros demonios, por Laureano Márquez P.
El humorista que sigue resistiendo en Ucrania lleva más de un mes recibiendo a diario bofetadas de Putin

 

@laureanomar

La bofetada que Will Smith ha dado a Chris Rock en la entrega del Óscar, ha dejado de lado acontecimientos de cierta mayor gravedad que amenazan a la humanidad en estos tiempos. A riesgo de que el lector abandone aquí la lectura de un asunto que ya resulta cansón, se siente uno llamado a opinar sobre el tema por una razón: es que más allá de Smith y Rock, quien ha sido nuevamente sentado en el banquillo de los acusados es el humor.

Nosotros, además de homo sapiens, somos homo ridens. Esta condición de animal que ríe fue precursora de la otra, la del ser pensante. Seguramente comenzamos a pensar porque el humor nos ayudó en esa tarea. Una de las más hermosas definiciones de humor es la que nos da Aquiles Nazoa cuando dice: «el humor es una manera de pensar sin que el que piensa se dé cuenta de que está pensando». Una suerte de pensamiento de contrabando.

El humor es un relámpago del ingenio. Ese es a la vez su mérito y su riesgo. Cada vez que el desacierto de un humorista pone en cuestión al humor, inevitablemente se entra en la discusión sobre de los límites de este. No cabe duda, los tiene. La pregunta es: quién los establece. Con el humor sucede igual que con la libertad de expresión, es preferible tenerla, aunque se cometan abusos de ella, que regularla al punto de que deje de existir.

El chiste de Rock fue desafortunado, sin duda, y carente de sensibilidad. El humor suele asociarse a la inteligencia y no es inteligente zaherir a quien padece de una enfermedad que le agobia. Lo que sucede –y no disculpo con esto a Chris Rock o a quien haya escrito el chiste– es que el humor de los grandes eventos de Hollywood busca siempre hacer bromas a costa de los famosos que a ellos asisten. Algo similar sucede cuando una empresa contrata a un humorista y le proporciona información acerca de sus empleados para que el comediante los «joda» con la aquiescencia de los jefes. Quizá allí está la raíz del problema: en los tiempos que corren, muchos profesionales del humor olvidan que este no es una forma de agresión, ni está hecho para la burla.

Cuando uno tiene dudas acerca de los fines del humorismo, lo único que tiene que hacer es observar a los grandes maestros: Chaplin, Aquiles Nazoa, Zapata, Pinti y tantos otros.

Su humorismo está cargado de sensibilidad, está orientado a la defensa del débil, está lleno de inteligencia e ingenio, es portador de un mensaje luminoso de quien anhela felicidad para todos. En definitiva, se convierte en una expresión de una conciencia guiada por un profundo amor los semejantes, cuyos defectos morales se subrayan en el anhelo de un mundo mejor. Es lo que los hace inolvidables.

En la entrega del Óscar, el exceso de Chris Rock fue superado con creces por el de Will Smith. Esta bofetada marcará su vida y le perseguirá hasta la reseña de su defunción, además de opacar su momento estelar. Contrapuso la violencia a la palabra, sin duda un acto primitivo que hace evidente su falta de templanza. Pero más que ser jueces de nuestros semejantes –nadie está exento de cometer desaciertos–, uno lo que debe es sacar enseñanzas de lo sucedido para tratar de ser mejor persona. Si los errores de otros nos ayudan a no cometerlos nosotros, no habrán sucedido en vano.

Mientras escribimos estas líneas, no queremos que los berrinches de Hollywood nos hagan perder de vista que un humorista sigue resistiendo en Ucrania, asumiendo con dignidad la defensa de la integridad de su pueblo. Lleva más de un mes recibiendo a diario bofetadas de Putin.

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The human bean, por Laureano Márquez P.
Sería muy triste que toda esta aventura que somos termine por la ambición de un solo ser humano que tiene la posibilidad de aniquilar el universo

 

@laureanomar

Cada vez entiendo menos a este extraño animal que somos. Para que estas líneas lleguen a usted, querido lector, han tenido que producirse una larga sucesión de acontecimientos a lo largo de millones de años: al comienzo de todo, antes de la existencia del tiempo y el espacio, una explosión de algo tan extremadamente pequeño, que era del tamaño de un átomo, donde juntos estábamos, sin saberlo, los elefantes, los árboles, las piedras, los dinosaurios, los peces y todos los seres humanos que han sido y serán.

Todos aquellos que hemos admirado, pero también Putin y algunos otros de cuyo nombre no quiero acordarme. La Mona Lisa, la torre Eiffel, la iglesia de Santa Sofía, los misiles que hoy cayeron sobre Ucrania y nosotros, fuimos uno en el remoto principio. Somos pues, hermanos de la espuma, de las garzas, de las rosas y del Sol… ¡y del Sol! Es tan mágicamente increíble todo, que negar la existencia de Dios resulta, si se mira bien, inconcebible.

Luego del Big Bang, se produjo una expansión del universo que formó galaxias y sistemas solares (como decir que al átomo inicial le agarró la inflación de Venezuela y creció sin límites). Entre todos los sistemas solares, uno, el nuestro, cuyo tercer planeta comenzó a reunir las condiciones para la vida: el agua que dejó el paso de los cometas; la temperatura adecuada para la producción de oxígeno, hasta constituir una atmósfera; el surgimiento de la vida, su diversificación y evolución; hasta llegar a este animal que escribe y al otro que lee, porque aprendió a pensar, a comunicarse, a tener valores éticos, a entender y practicar el amor y la belleza. Como para andar perdiendo el tiempo luego de comprender todo esto, diría Séneca.

En fin, es largo el camino que nos lleva a Putin, el animal que más se asemeja a usted y a mí, querido lector, por más que nos parezca mucho más noble nuestro gato o nuestro perro. Un animal racional que tiene en sus manos la capacidad de poner fin a toda esta historia que hemos relatado, porque no existiendo humanos no hay universo, ya que este −como todo lo pensado− es una creación del entendimiento humano en el propio conocimiento de su ser.

Hasta donde alcanzamos a ver, no hay vida inteligente a nuestro alrededor más que la nuestra. Es decir, que con nuestro final morirían también todos los sistemas de pensamiento, las ideologías, la ilusión y la esperanza. Solo persistiría un caos amorfo.

Según todas las teorías, nuestra historia terminará en algún momento, cuando el Sol se extinga y con él nosotros, trastocados en polvo cósmico. Es el final garantizado que tiene esta historia y sucederá dentro de millones de años. Claro, quién sabe qué habrá descubierto el ser humano para entonces, quizá una forma de transformarse en luz que recorra los confines del universo. Es decir, en lo mismo que somos ahora, pero quizá de otra manera que en este tiempo de nuestra evolución no alcanzamos a imaginar.

Vuelvo a ese extraño animal que somos: un animal que ama hasta sacrificar su propia existencia por amor y que odia hasta el punto de hacer sufrir a sus semejantes torturas horrorosas, impensables en las más feroces bestias salvajes. Es increíble que un ser, capaz de pensar, mate.

Sería muy triste que toda esta aventura que somos termine por la ambición de un solo ser humano que tiene en sus manos la posibilidad de aniquilar el universo. Este podría ser el auténtico final de la historia.

Qué vergüenza si luego llegan seres de otros mundos y encuentran y descifran el desastre de una especie que, con todas sus maravillosas capacidades, optó por su propia extinción. Quizá no entiendan cuando vean las ruinas de nuestros museos, si queda algún testimonio de nuestro arte y de nuestro amor, cómo fuimos tan imbéciles, cómo llegamos a tanto. Seguramente no entenderán, cuando analicen los restos de nuestros cuerpos, cómo el cerebro humano, capaz de tantas cosas a lo largo de su evolución, acabó su historia convertido en estúpida masa gris del tamaño de un frijol.

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