Orlando Viera Blanco, autor en Runrun

Orlando Viera-Blanco

Los héroes venezolanos del Glovo, por Orlando Viera-Blanco*
Glovo es un servicio de encomienda que se ha ganado la preferencia de los españoles, no solo por su puntualidad sino por el carisma y acento de sus lanceros criollos…

 

@ovierablanco

Sí, Glovo con ‘v’ de Venezuela. Una aplicación de servicios de entrega catalana. Resulta que el ejército de ciclistas de este proveedor está integrado por una gran mayoría de compatriotas. Si queremos sentir la buena vibra de lo que es nuestra diáspora, venga a España y contemplará en cada esquina un pelotón de bicis cabalgadas por sus veloces jinetes de Caracas, Mérida o Valencia. Digno carácter de como un bregador (venezolano) puede terminar siendo gerente o propietario de un negocio al que alguna vez le prestó el servicio…

¡Buenos días, los panas están por llegar!

Glovo es un servicio de encomienda que se ha ganado la preferencia de los españoles, no solo por su puntualidad sino por el carisma y acento de sus lanceros criollos… Mis hijas me ponen la tarea de esperar el despacho. Planto queja. Les digo que no sé cómo darles seguimiento a esos pedidos.

−Papá no te preocupes, nosotros le hacemos tracking. ¡Tú baja, que el primero llega en 4 minutos!” (…)

−¿El primero? ¿Cuántos vienen? ¿Qué han pedido? Me habían dejado a solas con la angustia de esperar un ejército de desconocidos, sin saber qué, cómo y cuándo entregarán. Con exactitud suiza, llega el primero de ellos en 4 minutos.

−Hola, soy Juan Carlos. ¿Eres Gabi? (¿Por qué me llama por el nombre de mi esposa?)

−No soy Gabi, soy Orlando…

−¡Ah vale, vale!, me responde el ciclista ataviado de casco, coderas y pasamontañas, al tiempo que verifica su móvil.

−He traído su primer pedido señor. El resto estará aquí en 2 minutos y el otro en siete… De inmediato le pregunto:

−¿Cómo así Ricardo, es que acaso no viene todo junto?

−No Señor. Por cierto, me llamo Juan Carlos… me corrige amablemente. Noto algo familiar en su tono. -Mis compañeros traen el resto del encargo, me dice.

−Es que para llegar a tiempo nos reparten el pedido. Pero no se preocupe, ya los panas están por llegar…

−¿Los panas están por llegar? A pesar de combinar muletillas hispanas, al pronunciar sin seseo y con esa expresión, me digo: ¡es venezolano! Comienzo a derribar mis miedos. Si por alguna razón faltó la leche, el pan o el café, le podré decir, ¡chamo porfa ve y me repones el café y −de ñapa− pasas y te traes un paquete de harina Pan ¡que seguro consigues encontrarla!

−¿De dónde eres Ricardo? Pregunto con nostálgica curiosidad.

−Soy de Caracas, de Los Palos Grandes señor. ¡Y me llamo Juan Carlos!

−Claro, disculpa Ricardo…

−Juan Carlos Señor. Como el Rey Juan Carlos I de Borbón… Tengo dos años en España… No esperaba menos revire y urbanidad acompañada de historia comparable, de un caraqueño.

−La verdad nos han tratado muy bien. España quiere mucho a sus hijos iberoamericanos y lo demuestra en la calle o en la casa cuando levantan su puño por ser venezolanos. A la gente le gusta nuestra actitud, nuestra forma de responder y nuestra melodía isleña… Sí va, le dije una vez a una señora andaluza, que me contestó: “pero qué simpático y cariñoso sois, qué maravilla, qué energía hijo mío, oleé…” Pero más le gustó cuando le dije: No se me emocione mi doña, ¡que el día es largo! Y contestó la doña “Venga, no pasa nada. ¡Sí va, vale…!”

Se armó la fiesta

A las dos y a los siete minutos, llegaron los otros dos pedidos.

−Hola, ¿Gabi?

-No es Gabi, responde Ricardo (perdón, Juan Carlos)… Gabi es su esposa, que no está, que se ha ido, que ha salido con sus hijas y le ha dejado a cargo… En segundos ya sabía toda mi vida, ruta y circunstancia. ¡Y la compartía!

−Ah, chévere…responde su compañero. Al escuchar aquella expresión, digo “es otro quijote de los nuestros”.

−Y tú también eres venezolano?

−Si, soy de La Pastora, patrón. Me llamo José Miguel.  Tengo casi tres años aquí. Yo le conseguí la chamba a Juan Carlos…

−¿Quién es Juan Carlos? pregunto con recelo, para ver la reacción de mi profesor de historia…

−Usted, de pana, tiene el Alzheimer, me dice Juan Carlos.

José Miguel es un poco más tímido. Merideño de Tabay. Y me dice: “Nací a las orillas del río Chama… Usted también luce como compatriota ¿no?”, me pregunta.

−Pues sí, de Caracas, pero vivo en Canadá.

−En Canadá? Chucha madre, ahí sí hace frío duro. Tengo un pariente allá en Montreal. ¡Me dice que es difícil porque hay que aprender francés o morir congelado…! ¡Pero nada, hay que echar pa’ lante en español, portugués o francés…!

Llega el último pedido. Es una joven. Rápidamente se une “a la fiesta”.

−¡!Hola!! ¿Eres Gabi?…

-No es Gabi… es Orlando, dice José Miguel, perdiendo su timidez andina.  ¡Lo dejaron a cargo, vive en Canadá, pero es de Caracas!

−Soy de Valencia (responde) Llevo en Madrid solo dos años. Me consiguió el trabajo Juan Carlos.

−¿Y quién es Juan Carlos? Todos ríen sin que ella entienda el jaleo.

−Chiste interno Lucía… le comenta José Miguel, con su gracia y melodía de Tabay…

−Estudio de noche diseño de modas, continúa Lucía. En Valencia tenía un pequeño taller de costura. Aquí hago repartos y a veces ayudo a coser para mandar dinero a mis padres y hermanos… Llegué gracias a una señora venezolana con quien mamá trabajó muchos años. Una bendición… Ya a una señora, a quien le despaché, le gustaron mis prendas y quiere que hagamos cosas juntas.

Orgullo patrio

Juan Carlos tomó su bici con carácter y dijo. ¡Plomo! Se nos hace tarde… Pero antes un selfi con Roberto, que vive en el congelador, perdón en Canadá.

−Me llamo Orlando, le corrijo, como Orlando el furioso… (risas). Subí las bolsas. Las revisé… ¡Faltó la leche! Bajé la aplicación de Glovo, pero antes le escribí a Ricardo (¡!) En minutos llegó con la leche, el pan de canilla y la harina Pan…

Nota bene, me escribe el quijote venezolano: ¡Me llamo Juan Carlos! Escribió con un meme haciendo un guiño…

* Embajador de Venezuela en Canadá

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Seguiré siendo su papá…, por Orlando Viera-Blanco*
Son las 5:45 a. m. Nos despierta una hermosa ilusión. Llevar a mi hija Valeria al altar. Me invaden sentimientos encontrados

 

@ovierablanco

Papá, no puedes llorar en la iglesia, ríe y ve a Dios, arriba y al centro, para que no te emociones. −Así lo haré, le contesté con voz quebrada, pero con obediencia. Parecía que fue ayer cuando le sujetaba para pasar de gatear a caminar. Hoy ella me enseña cómo llevarla por la ruta nupcial.

Son las 5:45 a. m. Nos despierta una hermosa ilusión. Llevar a mi hija Valeria al altar. Me invaden sentimientos encontrados. La alegría de escoltar a la novia al sacramento de su alianza y la nostalgia de entender que Valeria, de chinita y niña −quien durmió con sus padres hasta casi su adolescencia− ahora compartirá manta y lecho con quien, doy gracias a Dios, ha elegido como su gran amor y compañero de vida.

Un ángel de esplendor y almendras…

Valeria, de mis hijos, es la que trajo a casa una luz muy especial. No es una niña caprichosa. No lo son ninguno de mis hijos. El tema es que (la Chinita) tiene el don de reírle a la vida y que la vida le sonría, porque es como una pequeña abeja estrujando miel. Lo hace con intensidad y felicidad a la vez. Si estás tarde o temprano, dispuesto o fatigado, si la complaces o no, Valeria lo acepta con dulzura. Su esencia es su ternura con una mirada que aviva su alma pura.

Mi hermana le llama “rosa perfumada” por ir de puerta en puerta con su aroma de jazmín −suave, apacible y bailarina− adornando la vida. A todo le pone nombre. A sus muñecas, lápices o libros. Pero no cualquier apodo… Su ocurrencia es infinita. Su imaginación celestial y su prosa musical. Valeria siempre ganó los concursos de poesía y escritura de su colegio. Aquí quería llegar. Vale, no es la hija que se casa. Es mi Principita que deja nuestro planeta, porque la espera otra hermosa madriguera.

Cuando la vi vestida de novia, quedé paralizado. No he visto una novia más hermosa en mi vida. No por tratarse de mi hija. Era un ángel ataviado de brillo y almendras, con una gracia y desplazamiento que inundaba el ambiente. Embriagado de su belleza, me obligó a fingir que podía acercarme a ella sin templar y sin llorar. ¿Todo bien papi?, pregunta con radiante sonrisa. Me quedé contemplando aquel espíritu celeste en silencio, y sin responder, le abracé y le di la bendición…

−Papá, no puedes llorar en la iglesia, ríe y ve a Dios, arriba y al centro, para que no te emociones. −Así lo haré, le contesté con voz quebrada, pero con obediencia. Parecía que fue ayer cuando le sujetaba para pasar de gatear a caminar. Hoy ella me enseña cómo llevarla por la ruta nupcial. En ese andar sentí desaparecer y volar. Vino a mi mente mil imágenes de nuestro planeta, donde aprendió a decir mamá y papá, oírle cantar muy desafinadamente (sin vergüenza alguna), escribir atinadamente o coleccionar mascotas (y atenderlas, disciplinadamente). Con Dios de testigo, sentí que era uno de los momentos más sinceros y elevados de mi vida. En segundos sentí una eternidad de gratitud, amor y felicidad a la vez… 

Un largo caminar…

Íbamos en el coche rumbo a la iglesia. ¡Nos dicen que “demos vueltas”, porque el novio no ha llegado! ¿Cómo puede un novio llegar tarde a la iglesia, pensé? Pero callé. No podía agregar tensión en estos momentos. Al escuchar ‘la novedad’, Valeria ríe una vez más. Lo hace aun estando nerviosa. «Papá no te preocupes… – ¿Y si decidió no venir? (risas) ¡Igual lo busco y lo convenzo! (…) «Pedro −le dice Valeria al conductor, !prepara el acelerador de este carruaje!. Si estamos en situación de runaway (fuga de novio), ¡sé dónde encontrarlo!… Dimos vueltas.

−Pueden venir ya, nos dicen tras una llamada. Llegamos a la iglesia. Seguía conteniendo el listón. De pronto me abruma un silencio ensordecedor. No escuchaba nada de nada. No recuerdo cómo bajé del coche. Era como llegar a un inmenso templo ataviado de unos inmensos portones. El sacristán −solo en la entrada de la iglesia cual legionario romano en la entrada de Pompeya− comienza a abrir aquellas majestuosas contrapuertas pausadamente. Mis manos sudaban. Valeria las sujetaba con fuerza. Mi corazón latía como cazador en acecho…

-Recuerda papi, ve hacia arriba y al centro, a la cruz… Se abren aquellos regios portales, entra una luz impresionante, y de pronto el silencio se hace sinfonía. Comienza la marcha nupcial. Veo al fondo −que lucía a kilómetros− la cruz y el sacerdote en el púlpito. Parecían tan altos que llegaban a la cúpula de la iglesia, como elevándose. Me quedé paralizado. Dudé, pensé que no llegaría hasta allá. “Camina papito”, me dice Valeria. Y me ve detenidamente. Es lo único que puedo recordar… una mirada indescriptible, feliz, plena de ilusión y paz…

Sus ojos me decían “por fin, padre, estamos aquí, mi sueño de tu brazo, haciéndose realidad”. Me doy aliento y una imagen viene a mi mente.  Era papá llevando a mis hermanas al altar, con absoluta firmeza. Me dispuse… suavemente. Éramos ella y yo. Como cuando le enseñé a caminar. Hoy me enseñaba ella a mí. Finalmente llegué. Me encuentro cara a cara con el novio. Olvidé el protocolo. No le saludé de inmediato, ni le extendí su mano. Le veo unos segundos que parecieron horas. Una mirada idéntica a la de Valeria. Una dulzura rociada de lágrimas que me decían: “nunca había visto una mujer tan bella como tu hija. Gracias por confiar en mí. La cuidaré por siempre, en las buenas y en la adversidad. Le di un beso en la frente a Valeria, un abrazo a “Joshe”, y me retiré, feliz y agradecido…

Para mi papi, de Valeria

2:00 a. m. Todo ha ido bien. A solas, releo unas notas que me escribió mi hija… Dice al final: “Nunca olvidaré mi infancia y todo lo que has trabajado por nosotros y por nuestro futuro. Estoy aquí por ti y Gabi (su mamá). Me enamoré de alguien como Joshe por ti, ya que siempre me ha recordado las características de un hombre noble y trabajador como lo eres tú. Por eso le amaré siempre como te amo a ti…”. Lloré inevitablemente de alegría, en silencio. Y (me) respondí a solas con el listón arrugado «¡No pasa nada mi china! Llevaré esas notas en mi corazón para ver tu esencia siempre visible ante mis ojos…». A fin de cuentas, aun seguiré siendo tu papá…el de la Principita, en nuestro planeta…

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Confiamos en que habrá justicia en La Haya, por Orlando Viera-Blanco*
La investigación de la situación Venezuela 1 ante la CPI es un precedente único en Latinoamérica.
No ha habido régimen en la historia de la subregión que haya sido investigado formalmente por un Tribunal Penal Internacional

 

@ovierablanco

Transcurrían los primeros días de diciembre del año 2017. El Parlamento Europeo (PE) decidió conceder uno de los reconocimientos más célebres en Europa a la oposición venezolana. El premio Andréi Sajarov (físico ruso premio nobel de la paz 1975, inventor de la bomba de hidrógeno soviética, promotor del desarme nuclear 1963). Tuvimos el honor de acompañar a una delegación de líderes de oposición. Muy emotivo ver la plenaria de PE, 750 butacas azul-esperanza ovacionando de pie a los dignos guerreros de la lucha no violenta. Era la apología a la justicia internacional. Ahora el honorable fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, decide pasar a fase de investigación la situación 1/Venezuela. El mundo se pronuncia…

Un precedente histórico

La fase de investigación garantizará los derechos de las víctimas, testigos, técnicos e incluso imputados, conforme lo ordena el Estatuto de Roma (ER). Vale destacar que el fiscal tiene derecho a realizar investigaciones en territorio venezolano y emplazar personas objeto de investigación (Art. 54. 2/54.3 b). El artículo 54 in comento señala que “El fiscal, a fin de establecer la veracidad de los hechos, ampliará la investigación a todos los hechos y pruebas pertinentes para determinar si hay responsabilidad penal… pudiendo “(el fiscal) investigar las circunstancias incriminatorias como eximentes; adoptar medidas adecuadas para asegurar la eficacia de la investigación y el enjuiciamiento de los crímenes de la competencia de la corte”.

La duda y la espera de quienes han sufrido los embates de la persecución, tortura, encarcelación, desaparición y muerte impune, comienzan a disiparse. Víctimas y familiares comienzan a ser reivindicados… Víctimas y familiares que han mantenido firmes sus denuncias y relatorías ante la CPI, sin soltar las barras ante las comisiones especiales de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre Venezuela, foros de DD. HH., del Alto Comisionado de DD.HH., CDH o la OEA.

Justo reconocer a una larga lista de defensores de DD. HH. liderada por ONG como Provea, Foro Penal; Justicia Encuentro y Perdón y Fundaredes. Más abogados como Juan Carlos Gutiérrez y Carmen Aldinguide (únicos venezolanos acreditados ante la CPI); diputados Delsa Solórzano, Fernando Fernández, Walter Márquez, William Cárdenas, Omar Estacio, Adolfo Salgueiro; embajadores Milos Alcalay, Víctor Rodríguez Cedeño, Fernando Gerbasi (QEPD); embajadores designados Isadora Zubillaga, Elisa Trota Isaac Salama, Claudio Sandoval, Manuel Avendaño, Carlos luna; comisionado de DD. HH., Humberto Prado; comisionado ante ONU, Miguel Pizarro; fiscal Zair Mundaray; comisionado RR. EE., Julio Borges y el presidente (i) Juan Guaidó, quienes no han bajado sus brazos, su pulso y su voz por la justicia penal internacional.

La investigación de la situación Venezuela 1 ante la CPI es un precedente único en Latinoamérica. No ha habido régimen en la historia de la subregión que haya sido investigado formalmente por un tribunal penal internacional. Denuncias sin precedente formuladas por Canadá, Perú, Chile, Paraguay y Colombia (Argentina la retiró), que condujeron al decreto de examen preliminar de fecha 8/2/2018. El pase a investigación es un hecho ineluctable e irreductible sobre consumación de crímenes de lesa humanidad; crímenes tipificados en el ER cometidos por dictadores y su cadena de mando, lo cual es un cuestionamiento judicial sistémico al modelo de poder.

Cooperación vs. complementariedad

Es necesario distinguir entre cooperación y el principio de complementariedad. La cooperación institucional en materia de justicia penal internacional es un deber del Despacho Fiscal de la CPI con los Estados parte del ER. El principio de complementariedad, por otra parte, es un principio de justicia supletoria, es decir, que la corte actúa cuando observa que el Estado parte no exhibe investigaciones genuinas o justicia eficaz, impretermitible, segura, determinante y conclusiva. Quien evalúa tal carácter u omisión de la justicia de los Estados parte es la corte, no un gobierno o Estado parte (quien debe rendir cuentas). La cooperación no hace vinculante la complementariedad, ni la excluye cuando es negativa.

La investigación supone una rigurosa observancia de la justicia local. Es un muro de contención contra la impunidad. No se reduce a verificar hechos y responsables, sino también determinar una administración de justicia genuina. La investigación fiscal no niega la cooperación ni deja de lado la justicia complementaria, cuyo espacio de legalidad ha reclamado el fiscal. Sin duda el Estado venezolano deberá andar más cuidadoso con sus desmanes con la justicia, sabiendo que los excesos son inocultables.

El fiscal Karim Khan no tuvo reparo en activar sus competencias judiciales firmando el acuerdo de cooperación con el Estado venezolano al tiempo de notificar su decisión de pasar a investigar la situación Venezuela 1 ante la CPI. Con la bandera de Venezuela sobre los hombros de Khan y la bandera de la CPI sobre los (hombros) de Maduro, ambos firmaron su memorándum y expresaron sus acuerdos y desacuerdos. Un precedente de paz y justicia irreductible. 

Histórico decíamos. Ser investigado ante la CPI tiene un motivo: hay fundamentos para creer que en Venezuela se cometieron crímenes de lesa humanidad, que la justicia no es imparcial e independiente por lo que la CPI debe verificar hechos, emplazar y enjuiciar responsables.  Una investigación que abre muchos capítulos en la historia judicial del país y de Latinoamérica por la recuperación de la dignidad y la búsqueda de la verdad.

(…) El premio Sajarov fue alegórico. Y se acortó la distancia. Confiamos que habrá justicia en La Haya…

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Salir de nuestras madrigueras, por Orlando Viera-Blanco*
La amistad, el valor real de las relaciones humanas, que es saber, toma tiempo si queremos consolidarlas. Los grandes amigos son con quienes construimos intimidad, lazos familiares. Lazos de desprendimiento

 

@ovierablanco

¿Qué representan para usted los baobabs del libro de El principito (nuestros miedos más frondosos) de Saint-Exupéry? Quiero sumergirme en la nostalgia de mi niñez de donde brota la más prístina conciencia de nuestra adultez. Releyendo el capítulo XXI de El principito revivo la maravilla de ese trepidante vocablo en francés, apprivoiser a nuestro juicio mal traducido como domesticar. Cuando el principito se acercó a el zorro, este le respondió “mi vida resultará iluminada… si me domesticas (apprivoiser). Creo que lo correcto sería decir “si me cautivas”. Un universo de valores y sentimientos que derrotan todos los miedos que uno siente al ver esos inmensos árboles africanos con forma de botella: los baobabs.

Los lazos familiares

Saint Exupéry, siendo aviador, veía el mundo más elevado, más cercano. Lanza un mensaje: ¿Cuántos amigos conservamos al final de cada viaje, de cada vida? Muy pocos. Nietzsche nos alerta en su obra Aurora: “El saber supone apartarnos del camino para observar lentamente”. Vamos por la vida con una angustiosa rapidez donde “el tiempo es dinero” y a cuenta de ello solo apreciamos lo que nos resulta útil.

La amistad, el valor real de las relaciones humanas, que es saber, toma tiempo si queremos consolidarlas. Los grandes amigos son con quienes construimos intimidad, lazos familiares. Y esos lazos de cautivar, de domesticación, son el afecto, la fraternidad, el gesto desinteresado, el desprendimiento “inútil” (que no tiene valor material). Domesticar, cautivar es asegurar, es convalidar, es reafirmar un vínculo a través de la voluntad de compartir felicidad.

Un zorro cautivador

Cuando el principito con recelo y temor se acercó al zorro, este le dijo:”- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro un poco. Pero, si me domesticas mi vida resultará iluminada… Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y, además, ¡mira! ¿Ves, allá lejos, los campos de trigo? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Y eso es triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. ¡Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo…”

Domesticar es hacer que lo indiferente se convierta en oro. Es hacer de lo inútil “brisa en el trigo”. Para un país es vital conservar ese sentido familiar que es ver al horizonte y sentir el aroma, textura, sazón y luz de nuestra tierra. Destruir esos lazos es liquidar el sentido de pertenencia por nuestro gentilicio.

El totalitarismo aburre porque sus pasos nos encarcelan en nuestras madrigueras.

Solo se conoce lo que uno domestica, dijo el zorro. “Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres no tienen más amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame! (cautívame)”. ¿Alguien nos ha cautivado en Venezuela?

La cultura, el libro y el género humano

La cultura es el instrumento dorado para construir lazos identitarios. Montesquieu le da un toque universal. “Si algo afecta a mi familia lo expulso de mi mente; si algo afecta a mi patria lo olvido, y si afecta a Europa, lo consideraré criminal”. Es la diversidad cultural la que enciende el interés de conocernos más los unos a los otros. La maravilla del género humano es su inteligencia, su saber compartido, lo cual se ha perfeccionado lentamente por siglos. Por eso no nos cazamos como gallinas sino que construimos relaciones domésticas.

“Hubiese sido mejor regresar a la misma hora –dijo el zorro. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón”. Qué ilusión produce esperar a un amigo… “Por eso es bueno que haya ritos”, asentó el zorro. ¿Qué es un rito? –dijo el principito. “Es algo también demasiado olvidado. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. ¡Entonces el jueves es un día maravilloso! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones”

García Lorca en el discurso pronunciado en la inauguración de la Biblioteca de su pueblo natal Fuente Vaqueros (1931): “No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos…”. Esto lo había dicho antes Víctor Hugo cuando dijo que el verdadero pan del género humano es la educación, la cultura, el saber, centro de inspiración del universo que es la libertad. Y es la amistad la que hace el saber…

Perdimos el horizonte, pero…

Nos arrebataron de raíz nuestra cultura que es la música que nos cautiva y nos hace construir amigos. El reto es salir de nuestras madrigueras, aunque persistan los pasos de nuestros cazadores. El recuerdo del país vivido –entre amigos– es el motivo que importa.

*Embajador de Venezuela en Canadá

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Unidad sin principios no es unidad, por Orlando Viera-Blanco*
Nosotros apoyamos la unidad de principios desde Canadá. Es la unidad de los diferentes con un mismo corazón. Sigamos ese ejemplo…

 

@ovierablanco

La unidad sin duda es un valor relevante en la política. Lo primero es distinguir en qué circunstancia, propósito y contra quién escogemos estar unidos. No es lo mismo la unidad enmarcada en un terreno democrático, a la unidad política que demanda luchar contra un modelo totalitario. Esto nos lleva a un “análisis estructuralista” (o acaso no-estructural), donde la unidad política, si se trata de alcanzar victorias electorales es una cosa; pero si el reto es derrotar un régimen totalitario, es otra. En un primer supuesto bastan alianzas partidistas, mientras que en el segundo, la unidad demanda un movimiento inspirador, sustantivo, ilustrado y liberal.

Ofrecer un modelo de poder alternativo

Armando Chaguaceda en su obra La izquierda como autoritarismo nos alerta sobre algunas ideas posmodernas del posestructuralismo francés y el posmarxismo, representados en autores como Ernesto Laclau, Chantal Mouffe o Judith Butler: “(…) Existen diferencias teóricas, epistemológicas y políticas sustantivas entre los pensadores actuales de la izquierda posmoderna, cuyo surgimiento fue posible luego del auge del posestructuralismo representado en figuras como Jacques Derrida, Michel Foucault y Jacques Lacan”. El tema no se reduce a un debate sobre derecha o izquierda, sobre estado centralizado o descentralizado, libertad o igualdad, mercado o lucha de clases. El reto es alertar entre totalitarismo y democracia.

Es impostergable definir el ideal de poder. Concebimos el análisis de lo particular a lo general. Foucault habla del análisis microscópico del poder. De las relaciones más íntimas del hombre. Del hombre y la mujer, del niño y el adulto, entre vecinos, padre e hijo, la familia, estudiantes y profesores; en fin, del hombre en su microcosmos. A partir de esa relación estrecha, íntima, capilar, el poder se construye sobre bases sólidas y originarias. El tejido social va de lo fraterno –por cercano e inclusivo– a lo ciudadano. No es el Estado estructuralmente concebido como una institución superior que decreta su autoridad. Es el Estado constituido por una diversidad concertada, donde la unidad es la nación, que son los valores culturales, históricos, identitarios y democráticos de la sociedad.  

Aún en Venezuela no hemos resuelto nuestras diferencias porque desconocemos qué tipo de democracia queremos y cuál es el cambio social que debemos emprender.

No basta una unidad funcional para rescatar la república. Mal podemos darle sustentabilidad política a una transición democrática si antes no hemos discutido, desde lo más íntimo de la sociedad, qué modelo de poder deseamos implementar. 

Pensadores críticos –apunta Chaguaceda– como Roger Bartra, Luis Villoro, Beatriz Sarlo o Amartya Sen “tienen en común, dentro de la izquierda posmoderna, su deriva autoritaria”. Y otros, los denominados «aceleracionistas» (Alex William, Nick Srnicek, Enrique Dussel, Alfredo Serrano Mancilla, Chantal Mouffe y Judith Butler) son más agresivos e impugnan el pluralismo, la libertad individual, los DD. HH., la institucionalidad y economía de mercado de la democracia liberal”.

La izquierda –autoritaria o acelerada– tiene un discurso epistemológico que embiste el fundamento básico de la democracia liberal “como es el individuo en su capacidad de decidir”. Entretanto intelectuales ganados a la democracia liberal deshojan margaritas sobre una unidad instrumental ausente de pensamiento crítico (unido) y de una oferta política constructivista, potable, creíble y alternativa a la izquierda globalizante.

La unidad de Occidente duerme en sus laureles

“Atención –continúa Chaguaceda–, la palabra «Occidente» resume todos los males posibles: ciencia, tecnología, democracia liberal, cultura letrada, pensamiento (valores) que llegan a contemplarse como manifestaciones de la colonialidad del saber y del poder (…) como racismo, explotación y opresión.  

¿Quién le da respuesta unida, con sentido de responsabilidad histórica a este despropósito de “descolonización” y desintegración cultural? ¿Acaso una unidad peregrina, sin ideología? Entonces vamos derrotados por la vanguardia esclarecida leninista en detrimento de la cultura, el saber y la libertad (…). Un ethos (irracional) con impronta religiosa que alimenta el rescate del populismo como política de izquierda, reivindicador del líder carismático, de la razón populista (Ernesto Laclau / 2005).

La deuda de Occidente con la modernidad es que no ha sabido –al decir de Foucault– penetrar las entrañas de las comunidades, de nuestros jóvenes, nuestras madres, vecinos, pensionados y trabajadores con libros, saber, tecnología, pico y pala, para construir un ideal fraterno de poder.

De París a El Cují

Lo que hace el líder vecinal, prof. Oswaldo Rodríguez (82) en El Cují, distrito Iribarren, estado Lara, es fascinante por hacer política artesanal, capilar, originaria (París, Foucault). Un artista, que educa a los niños de su barrio y a sus madres. Que pide ordenadores, softwares, consolas de internet, a la par de alimentos, sillas de rueda y guantes de béisbol. Desde esos valores es que se construye la verdadera unidad. Nosotros lo apoyamos desde Canadá. Es la unidad de los diferentes con un mismo corazón. Sigamos ese ejemplo…

La unidad política se construye en torno a principios –nos dice el chileno Miguel Lawner– si no, se trata de un simple revoltijo. La unidad es un compromiso no una fachada (María Isabel Puerta dixit). Unidad no solo de los venezolanos sino de Occidente, de las democracias liberales, humanistas y solventes del mundo.

* Embajador de Venezuela en Canadá

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Tengamos piedad de nosotros mismos, por Orlando Viera-Blanco*
Olvidar a nuestros presos políticos y dejarlos a merced de la fiereza de la violencia, es parte del proceso de deshumanización y primitivismo cultural que se ha instalado en el país

 

@ovierablanco

Morir en las mazmorras del régimen venezolano, acompañados de reportes anatomopatológicos disfrazados de causas sobrevenidas, es un crimen de lesa humanidad. Tapaderas que ocultan una horrenda realidad: muertes causadas por ergástulas del terror. Un pueblo acabado y dejado en abandono que sigue de pie por la caridad de una notoria minoría. Entonces, el régimen ha alcanzado un perverso objetivo: canibalizarnos sin misericordia…

Lo que cobran las clínicas privadas a un enfermo de COVID-19 en Venezuela es un buen ejemplo de mercantilismo duro y puro, ausentes de humanidad. Un todos contra todos.

Los caídos, ¿nos duelen?

Thais Peñalver nos aporta un oportuno recordatorio de nuestros caídos en las cárceles del régimen. Cito:

I. El 12/3/2015, Rodolfo González (el aviador) murió en su celda en el Sebin-Helicoide; II. dos años más tarde, el concejal Carlos Andrés García sufriría un ACV mientras permanecía arbitrariamente detenido en el Sebin, en el estado Apure, falleciendo el 17/9/2017; III. El 8/10/2018 Venezuela conoció la terrible muerte del concejal Fernando Albán (…).

IV. Menos de un mes después, Modesto Díaz falleció en el Sebin-Helicoide (4/11/2018), luego de sufrir un infarto; V. Antes de finalizar el año, el 13/12/2018, Nelson Martínez falleció en el Hospital Militar luego de ser trasladado de emergencia por presentar signos de una insuficiencia cardíaca exacerbada (…); VI. el año siguiente (5/2/2019) el preso político Virgilio Jiménez, de 20 años, murió en su injusta prisión en la cárcel de Uribana, a causa de enfermedad intestinal generada por las insalubres condiciones de reclusión (…); VII. un mes después, el 7/3/2019, se conoció que el ingeniero Ángel Sequea –preso por denunciar irregularidades en Corpoelec– fue asesinado en circunstancias poco claras, mientras se encontraba detenido en el Sebin de Ciudad Guayana (…); VIII. el 29/6/2019 Venezuela y el mundo conoció la muerte del capitán Rafael Acosta Arévalo en tribunales, donde llegó a pedir auxilio al juez de la causa en silla de ruedas, aún cubierto de la sangre derramada por crueles torturas (…);

IX. El 3/1/2021, el preso político pemón, Salvador Franco, murió por desnutrición y tuberculosis bajo custodia del régimen en la cárcel El Rodeo II; X. el 13-10-21 se conoce la muerte del general Raúl Isaías Baduel, solo unos días luego de ser trasladado de la “Tumba», donde fue sometido a torturas durante períodos prolongados (…); XI. el 29/8/2021 Gabriel Medina Díaz falleció en la cárcel de La Pica en el estado Monagas, por una insuficiencia respiratoria sin recibir atención médica oportuna y especializada… Once presos políticos fallecidos bajo custodia desde el año 2015; once casos para ser investigados, juzgados y castigados en la Corte Penal Internacional”. Fin de la cita.

Olvidar a nuestros presos políticos y dejarlos a merced de la fiereza de la violencia del régimen, es parte del proceso de deshumanización y primitivismo cultural que se ha instalado en el país. Perder misericordia por el prójimo es perder piedad por nosotros mismos. Ya lo decía San Agustín. “Pobre de aquel miserable que, aun siendo mísero, no es capaz de tener misericordia por sí mismo…” 

Un farol en el horizonte que no puedo contemplar

Aceptar convivir con la barbarie es un peligroso acto de allanamiento, de claudicación, resignación y entrega, que conduce a la anomia, a los impedimentos del corazón (García Lorca dixit).

Nuestra impotencia soslayada de dimisión frente al destino brutal de compatriotas que han dejado la vida en celdas o en las calles, es una demostración de nuestras profundas carencias y quiebres sociales. Ese es el método totalitario. La aniquilación de todo vestigio moral, humanitario e identitario de un gentilicio convertido en desdeño (…).

En el poema Lluvia (enero de 1919), el poeta granadino Federico García Lorca añade un interesante matiz. La consciencia de tener una rémora interiorizada que nos incapacita para la búsqueda del amor, que nos inhibe para tomar la iniciativa. Dice: “Y fue por los caminos, cansado y doloroso, juglar extraño de un extraño amor, en busca de la novia, que se fue aquella noche, en que apuré mi cáliz de dolor”. 

Sobre Venezuela ha caído una “lluvia de desamor”, de inmisericordia. La Venezuela profunda, detrás de las tabernas de la indiferencia aprendida, muere lentamente.

Poco o nada nos conmueve. Y lanza el poeta andaluz su último aliento: “Tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarlo”. Ese faro que alumbra en el horizonte, que toca el corazón de los nobles convidándoles a correr y sufrir por la vida del otro, es cada venezolano que anhela volver a casa por la gracia de la verdad, la decencia y la paz. 

Mi cáliz de dolor

Un compatriota comentó: “La muerte de Baduel, o la de cualquier víctima de violación de DD. HH., no producirá un levantamiento de los cuarteles ni de la sociedad misma (…) porque, a fin de cuentas, la dinámica electoral borra, en horas, todo el primitivismo de esas muertes”.

Creo que es un absolutismo sentenciar que lo electoralista mata lo humanitario. Pero debo consentir que se han minado el impacto e indignación por tantos venezolanos cobardemente asesinados.

La militancia opositora –por cierto– debe elevar el “cáliz de sufrimiento” de los caídos. Con su olvido, pronto “se pierde la carne entre rosales, se da neblina a la pasión, y brota en el alma la impotencia y la ansiedad en el corazón…”.

* Embajador de Venezuela en Canadá

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El comunismo redentor, por Orlando Viera-Blanco*
Tiempo de reivindicar la democracia liberal, relanzar el camino industrioso, armonioso/civilista entre capital y trabajo, de la prosperidad y la inteligencia del hombre, peligrosamente abatido por el comunismo redentor

 

@ovierablanco

Enrique Miguel Sánchez Moto en su obra Historia del comunismo, de Marx a Gorbachov, el camino rojo del comunismo nos comenta: “El marxismo y su vertiente político social, el comunismo, son totalitarios y obligan a los individuos a compartir la idea oficial y a no discrepar. Si lo haces (disentir) te espera el infierno del terror policial. Ese es el chantaje que ha vivido Venezuela y Cuba, y que por más de 70 años azotó la Rusia leninista, la China de Mao, secuestró el telón de acero de Europa del Este, a Vietnam o a Corea del Norte. 

Verdades y mentiras del comunismo

¿Qué hay detrás del comunismo? ¿Cuáles son sus verdades y sus mentiras? El primer mito del marxismo-comunismo es su oferta celestial. Una suerte de sistema de igualdades, que garantiza la paz eterna en un mundo ateo, donde todos somos iguales, socializamos libremente por no ser propietarios y lo entregamos todo para recibirlo todo. El comunismo se define como “una doctrina política, económica y social que aspira a la igualdad de las clases sociales por medio de la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción (la tierra y la industria)”.

A partir de esa vocación de fraternidad infinita e igualitaria, de ese ateísmo libertario y espiritual (donde la libertad del hombre racional e inteligente no existe sino por concesión de un estado contralor), el comunismo emerge como la nueva representación de la liberación en la tierra. De allí que el pensamiento marxista siga gozando de la tolerancia, la comprensión y el aplauso de muchos políticos, profesores e intelectuales, así como de propietarios o comentaristas de medios de comunicación (Sánchez Moto dixit).

Las tres grandes mentiras: I. Su oferta igualitaria a partir de la cual –al decir de Tocqueville– liquida la libertad; II. Vivir sin propiedad es bueno; III. El Estado es el garante de la paz porque evita el lucro (convirtiéndose ese “estado”, en el gran benefactor, propietario y explotador).

Las tres grandes verdades y carencias: I. Aceptación de la violencia para derrocar el orden social existente; II. La implantación de la dictadura del proletariado, una dictadura de partido único, y III. La eliminación de la propiedad privada de los medios de producción y de la economía de mercado.

La utopía del corazón

Lo cumbre de esta suerte de discoteca semántica reflexiva, socialista e intelectual, entre verbos y sentencias audaces, melodiosos, idealistas y románticos que los comunistas usan para atrapar el listón, es que ni practican lo que predican, ni a ciencia cierta se han leído El capital de Marx. «Luces» que encienden una sibilina inocuidad; palabras de paz que justifican el amor y la guerra a la vez, que nos conducen ciegamente a la teoría del poder absoluto y totalitario, con una sonrisa a flor de labios.

Alerta Sánchez que este modelo, “fue la referencia progre por excelencia y aún hoy sigue siéndolo para muchos… ¡Oh, la Cuba de Castro! ¡Oh, la boina del Che Guevara!” Cuantos bustos, camisetas, alegorías, templos y discursos desde la trasnochada Europa aún rinden oda a la revolución cultural de Gramsci, la bolchevique, la mexicana o la cubana, o el libro rojo de Mao, amén de la hambruna, la violencia y miseria que dejaron a su paso. 

“Los crímenes de las dictaduras comunistas a pesar de ser mucho mayores en número y crueldad que los de las dictaduras de derechas, son silenciados”. Y Sánchez hace una advertencia nada despreciable. “Muy pocos los denuncian (…) Igual ocurre con los crímenes de los grupos terroristas de izquierdas que, con éxito o sin él, han intentado implantar dictaduras comunistas. Se les suele considerar como «guerreros de la libertad y la justicia social» y nunca se les relaciona con los campos de concentración y con las salas de tortura”.

El presidente estadounidense Ronald Reagan, en Arlington, Virginia, el 25 de septiembre de 1987, habría dicho: “¿Cómo distingues a un comunista? Bueno, es alguien que lee a Marx y a Lenin ¿Y cómo distingues a un anticomunista? Es alguien que entiende a Marx y a Lenin”.

El justo medio entre libertad y fraternidad

Saint-Simon, Fourier y Owen pusieron de manifiesto que no existe un modelo único de producción y consumo para la sociedad humana. No cabe pensar en aplicar el ordenado régimen que existe en un hormiguero. No cabe pensar en una sociedad que elimine la libertad individual de poder acertar, equivocarse o distinguirse. El reto es definir un marco de reglas de juego que conjuguen la libertad y la fraternidad.

No estoy de acuerdo con la frase de Fourier que dice “no es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, es su ser social lo que determina su conciencia”. Ahí reposa pérfidamente el lenguaje socializante, esclavizante; el silogismo falaz del ser socialista cooptado por la trampa marxista y engeliana del manifiesto comunista: la dictadura del proletariado.

En los años posteriores, Marx y Engels (El Capital , La guerra Civil en Francia, Crítica del programa de Gotha, El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado) exhibieron con extraordinaria esencia suma cero “llegar a una lucha final a vida o muerte entre el proletariado y la burguesía, con el objetivo de eliminar la propiedad privada de los medios de producción e implantar la dictadura del proletariado, como etapa de transición hacia la sociedad ideal comunista”.

Sin duda alguna, nos han arrebatado el verbo, la verdad y con ello la ilusión… Tiempo de reivindicar la democracia liberal, relanzar el camino industrioso, armonioso/civilista entre capital y trabajo; de la prosperidad y la inteligencia del hombre… peligrosamente abatido por el comunismo redentor. Tiempo de entender a Marx y a Lenin…

* Embajador de Venezuela en Canadá

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El crepúsculo que anuncia la noche, por Orlando Viera-Blanco*
Vivir en el exilio es quizás la condena más dolorosa para aquellos que amamos a nuestro país. Fuimos libres, y que grande fue Venezuela en libertad. Pero ¿eramos todos libres?

 

@ovierablanco

Siempre he sido un admirador de Norberto Bobbio. Su estilo ecléctico, romántico, suave entre lo normativo, jurista y filósofo, es fascinante, sabio. Italiano que, nacido en el Piamonte en 1909, vivió en Turín con su inseparable Valeria, usa la frase “el crepúsculo de la noche” en uno de sus últimos libros, De senectute. Trata de (su) vejez y de la muerte, aunque no para glorificar la primera ni trivializar la segunda –como nos alerta el chileno Agustín Squella– sino “cómo (Bobbio) considera que la vejez es el tiempo de la melancolía, el momento en que se toma mayor «conciencia de lo insatisfecho, de lo incompleto». Un período de la vida donde hay mejor «bondad en la racionalidad» y en que «los afectos cuentan más que los conceptos”.

Solo con leer esta iluminada frase de Bobbio encendí mi propia nostalgia. No me siento viejo ni tampoco a riesgo de marchar. Pero no hay que sentirlo para sufrir una hermosa, pero a la vez cargada nostalgia por los años no vividos o mal vividos en nuestra querida Venezuela. Nos sacude un sentimiento de trepidante responsabilidad por una ausencia que no es imputable a nadie más que a mí.

Hombres de pecho que aplauden la libertad

Los años te llevan de la observación activa y crítica a la contemplación reposada. Bobbio en el crepúsculo de su sabiduría, decía: «He aprendido a respetar las ideas ajenas, a detenerme en el secreto de cada conciencia, a entender antes de discutir y a discutir antes de condenar». ¡Cuánta erudición en esa sentencia!

Detenernos en el secreto de cada conciencia impide condenar a nadie. No tengo el derecho de hacerlo, al menos sin antes entender que, aun no siendo culpable, soy responsable. A partir de ahí no albergo rencor a nadie. Nunca lo he albergado…

Vivir en el exilio es quizás la condena más dolorosa para aquellos que amamos nuestro país. Fuimos libres, y qué grande es Venezuela en libertad. Pero ¿éramos todos libres? Recuerdo la primera clase de Introducción del Derecho (1982) con el padre Olaso (como invitado). Llegué tarde aquella mañana fría en la UCAB, porque venía de ser transferido de otra escuela. En el Derecho encontré mi oasis… Olaso, citando la pirámide de Kelsen, sentenció: “Solo por ofuscación o dolo puede sostenerse la posibilidad de vivir en democracia sin partidos políticos”. ¿Por qué citaba esta sentencia?, ¿qué había dicho antes? Y agregó: “¿Aquéllos que viven con el estómago vacío son realmente libres, sienten que viven en democracia?

La racionalidad, apunta Bobbio, “es un ejercicio de paciencia, una educación en la seriedad y una invitación a la claridad y al rigor». Lo que pasa es que, en la miseria, no existe serenidad, ni educación ni claridad y rigor. No existe racionalidad sino una dolorosa privación. El pobre no concientiza sino siente y padece. La libertad y la democracia son valores muy sensibles, mejor comprendidos cuando son capaces de generar prosperidad, oportunidad y afecto. “Es el fin de una historia” al decir de Fukuyama. Pero una historia (libertad y democracia) que no hemos sabido perfeccionar.

Creo en el bienestar de la democracia liberal. Pero cuidado con los «hombres sin pecho» como apuntó Nietzsche, “individuos sin ideales y enteramente desmovilizados para conseguir mayores cuotas de reconocimiento individual que les permita percibirse a sí mismos, a la vez que iguales, superiores a los demás”. ¿Quiénes son los inmovilizados?

Recuerdo de niño acompañar a papá (médico que no renunciaba a su rutina de visitar pacientes en sus casas) anclando su pecho por los más humildes. Un noble esfuerzo de movilización que recibía como recompensa el afecto de sus atendidos, con cafés, rosarios y hasta mascotas. Pero no había que ser galeno para visitar nuestros barrios, y aliviar las cargas de la ausencia, que era indiferencia…

El proceso de preindustrialización venezolano arrancó en 1945. Tiempos de apertura petrolera, voto universal y directo, desruralización y masificación educativa. Pero la igualdad de oportunidades era justificadamente difusa. No quiere decir que los líderes de la época dejaron de cumplir su rol histórico de desarrollo y progreso. Los “hombres sin pecho” fuimos aquellos que nos creímos que nuestra movilización podía ser aislada. Y de ahí al resentimiento, al desquite y al despojo hay un paso.

John Stuart Mill escribió: «Una persona con una creencia representa una fuerza social equivalente a la de noventa y nueve personas que solo se mueven por interés». Ahí surge el dilema entre liberalismo y socialismo. Aquel es acusado de egoísta colmado de individualismo y el segundo es señalado como idealista nutrido de un interés colectivo igualitario y utópico. El primero cabalga a solas. El segundo es masivo. Entonces el reto es invertir el método. Hacer masivo el liberalismo y egoísta al socialismo. Y evitaremos la ofuscación y el dolo.

El socialismo arrebata el espíritu de creer en el yo por creer en la igualdad que “garantiza el estado sin pecho”. Es crear enormes restricciones a la libertad de las personas. Inmola la libertad en nombre de la igualdad, alertó Bobbio. Pero si los liberales no salimos de nuestra sagrada superioridad en nombre de la libertad, inmolaremos la igualdad, convirtiéndonos en hombres sin pecho, sin corazón.

Del pesimismo a la luz

Bobbio sostuvo que la democracia es un proceso irreversible, no solo en América Latina, sino también en los países del este de Europa, porque, según dijo, «la historia humana tiende hacia la libertad». En el crepúsculo de su noche entendió y acobijó regias y hermosas reflexiones. Aun estamos a tiempo para regresar y rescatar el prístino, originario y humilde valor de la libertad. ¡Movilicémonos!”.

* Embajador de Venezuela en Canadá.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es