Roberto Patiño, autor en Runrun

Roberto Patiño

El rescate del Metro de Caracas, por Roberto Patiño*
Un grupo de ciudadanos conscientes de las implicaciones que tiene en la calidad de vida un servicio como el Metro de Caracas, salimos a la calle con la propuesta #Metro8330

 

@RobertoPatino

Hace 40 años, Caracas fue el lugar elegido para un sueño que aspiraba a cruzar la ciudad de oeste a este; una idea que convocó a los mejores talentos y que se concretó en una obra de cabilla y cemento armado, paredes de cerámica y líneas amarillas, logos multicolores, pisos de goma, escaleras automáticas, voces programadas en autoparlantes, limpieza y orden. Un proyecto urbanístico que Caracas asumió como propio y que por muchos años fue el símbolo de una ciudad y de todo un país que quería ser moderno, cosmopolita, responsable con su entorno y sobre todo dueños de una ciudadanía consciente de su deber de cuidar un servicio público que pertenece a todos.

Hoy, aquel sueño se ha convertido en una pesadilla. Pese a las promesas de inversión y recuperación del servicio que regularmente hacen los voceros del régimen, hemos podido constatar que el 70 % de las escaleras mecánicas no funcionan; apenas disponemos de 28 trenes de los 108 que deben trabajar en todo el sistema; en el 87 % de los viajes que realizamos, los vagones no contaban con aire acondicionado; existe un promedio de 180 fallas diarias en las 4 líneas; el retraso y los desalojos del sistema son parte de la “normalidad” del trayecto; para acceder a algunas estaciones es necesario cuidar nuestras pertenencias, mientras que la iluminación y limpieza son aspiraciones imposibles para usuarios que usan el servicio como una condena impuesta por las circunstancias y la necesidad.

Aquella obra que tanto nos llenó de orgullo, hoy está desmantelada. Expresión de un país que ha sido testigo de años de desinversión en sus más elementales servicios públicos, haciendo de nuestro entorno un espacio hostil donde la convivencia es siempre un reto.

Es por eso que un grupo de ciudadanos conscientes de las amplias implicaciones que tiene en la calidad de vida un servicio como el Metro de Caracas, salimos a la calle con la propuesta Metro 8330, que pone en el centro la participación del ciudadano para lograr los cambios. Esto se refleja en unas exigencias urgentes complementada con una visión de largo plazo para las cuales estamos recogiendo apoyo y nos estamos organizando alrededor de ellas.

Nuestra visión incluye un planteamiento político que acerque al ciudadano a la toma de decisiones de la gerencia del servicio, a través del nombramiento de una autoridad única para la movilidad en Caracas; esta respondería a una junta directiva compuesta por las autoridades locales de Caracas, Miranda y La Guaira que, con criterios técnicos, profesionales y sobre todo abierta a la participación de la ciudadanía y sus autoridades, esté dispuesta a recuperar sus instalaciones y seguir avanzando en su expansión.

La descentralización del servicio, la transparencia en la administración de los recursos, la mejora en las condiciones laborales y del trato a los usuarios son las primeras estaciones de un largo recorrido que debemos hacer para recuperar un espacio vital para la calidad de vida de los ciudadanos. Estamos seguros de que, con la activa participación de los ciudadanos, con el compromiso de una sociedad que lucha por el cambio democrático y pacífico en el país, podremos lograrlo. 

Hace cuarenta años, en medio de una Venezuela cruzada de problemas políticos y económicos, como cualquier otro país democrático de su entorno, los venezolanos tuvimos razones para saber que podemos hacer frente a nuestros problemas: a unos metros bajo tierra había un ejemplo de que podíamos dejar de ser simples transeúntes de nuestra ciudad, un lugar donde los caraqueños y sus visitantes se manifiestan como verdaderos ciudadanos conscientes de la importancia de cuidar un servicio público, un ejemplo de que tenemos derecho a una vida de calidad, una evidencia de que podemos ser buenos gerentes y mejores personas.

Hace cuarenta años, el Metro de Caracas fue el espacio donde los ciudadanos coincidimos en un proyecto común, en el que pudimos mostrar nuestras mejores virtudes como venezolanos; donde nos reafirmamos en lo que mejor que teníamos como personas, unas potencialidades que siempre estuvieron allí, esperando manifestarse.

Ayúdanos a recuperar el Metro de Caracas. Los venezolanos nos merecemos una buena noticia y, con el esfuerzo de todos, podemos lograrlo.

Puedes apoyar la iniciativa en línea y también te esperamos a las puertas de las estaciones para que nos apoyes, con tu firma, en el proyecto Metro 8330.  

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Diez que son miles, por Roberto Patiño*

Gráfica: póster del cortometraje Diez que son miles.

“Diez que son miles” es un texto y cortometraje duro y necesario; un llamado de atención a la sociedad y un reconocimiento a las mujeres que han sido víctimas indirectas de los asesinatos extrajudiciales

 

@RobertoPatino

“Te quedas esperando el mensaje de ‘buenos días’, ‘buenas noches’, te quedas esperando todos esos cumpleaños donde no sabes si sumar o restar, no sabes si restas o quitas un año más de vida, o si lo tienes que sumar otro”. Así describe Estrella los meses que siguieron al asesinato de su esposo en manos de los cuerpos de seguridad del Estado venezolano. Una vida detenida violentamente y que tiene que aprender a reconstruirse desde el dolor.

A esposo lo ejecutaron en plena vía pública por estar haciendo una carrera a una persona que la policía estaba persiguiendo. Tras detenerlos y matar al pasajero, su marido fue ejecutado para no dejar testigos; la única razón que le dieron fue que hubo un “enfrentamiento”, parte de los argumentos que repiten los funcionarios venezolanos para justificar una política sistemática de ejecuciones extrajudiciales en nuestro país.

El caso de Estrella es uno de diez que El Monitor de Víctimas de Caracas Mi Convive está divulgando en el trabajo de investigación “Diez que son miles: el impacto de las ejecuciones extrajudiciales en las mujeres de Caracas”, testimonios en primera persona que describen la situación a la que son sometidas las madres, tías, hermanas y abuelas de las víctimas de la violencia de Estado. Una práctica generalizada que busca coaccionar e intimidar a toda la población, pero especialmente a las más vulnerables; una estrategia de gatillos alegres y crueldad policial que ha dejado, entre otras cosas, una estela de familias desgarradas y una sociedad que desconfía de sus instituciones.

Entre mayo del 2017 y septiembre del 2021, Monitor de Víctimas ha logrado documentar 4386 muertes violentas solo en el área Metropolitana de Caracas, de los cuales 1611 asesinatos fueron ejecutados por los cuerpos de seguridad del Estado. La mayoría de ellos: jóvenes entre los 18 y 29 años de edad de tez morena. Lamentablemente basta con ser un chamo moreno, que vive en un barrio de la capital, para levantar la sospecha del funcionario de turno y convertirse en una diana de piel y sangre al que apuntan las armas de asesinos con placas y uniformes.

Pese a todas las denuncias hechas por Organizaciones No Gubernamentales en el terreno y organismos multilaterales, el régimen sigue empeñado en una política de seguridad hecha de espaldas a las comunidades, en un marco de impunidad legal y corrupción de las instituciones. Una política pensada para amedrentar a los ciudadanos, una estrategia que ha dejado familias rotas, huérfanos, terror, estigmas sociales y un ciclo de rencor que aleja cada vez más al Estado de los ciudadanos a los que debe proteger.

Una madre que conserva las manchas de sangre en las paredes de su casa después de que su hijo fuera acribillado por el FAES; una abuela que se niega a reparar las perforaciones de bala que dejaron en su casa los funcionarios policiales para simular el enfrentamiento con el que justificaron el asesinato de su nieto; una esposa que sigue sin saber cómo sumar o restar años al momento de celebrar el cumpleaños de su marido. Son solo algunos relatos que debemos documentar y difundir en un esfuerzo de generar políticas de contención frente a los abusos policiales y como parte de un trabajo que nos permitirá, en un futuro, hacer justicia.

“Diez que son miles” es un texto y cortometraje duro y necesario, un llamado de atención a la sociedad y un reconocimiento a todas las mujeres que han sido víctimas indirectas de los asesinatos extrajudiciales en el país. Por ellas y sus familiares, desde Mi Convive seguiremos trabajando para lograr la Venezuela del cambio en el que la justicia y el estado de derecho, propio de los sistemas democráticos, nos dé garantías para la convivencia pacífica y la justicia

Este es nuestro compromiso.

Pueden encontrar la investigación “Diez que son miles” en diezquesonmiles.com

 

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Educación en Venezuela, fuente de desigualdad, por Roberto Patiño*
Las distancias entre la educación pública y la privada han convertido al sistema educativo venezolano en un vivero donde se reproduce la desigualdad social

 

@RobertoPatino

Con treinta y dos años de experiencia dando clases a chamos entre los 12 y 16 años de edad, Rosa (cambiamos el nombre por prudencia) nos ofrece la posibilidad de acercarnos a las diferencias que existen entre la educación pública y privada en el país.

Rosa distribuye su tiempo entre un colegio privado al oeste de Caracas y un liceo público a las puertas de un sector popular, también al oeste de la ciudad capital. Son dos mundos muy distintos, nos advierte, cuyas diferencias se han visto acentuadas durante el covid-19, que implicó una desmejora en la educación para todos, pero que fue dramático en la calidad de la que se impartía en el sistema público.

Dos años y contando (la asistencia todavía no es obligatoria y estamos a las puertas de otra ola de la enfermedad) donde nunca se pudo aplicar las llamadas clases a distancia en la educación pública. Pese a las promesas del Ministerio de Educación, ni los liceos, ni los profesores, ni los padres, estaban en capacidad técnica como contar con acceso a internet en un mundo dominado por la tecnología; o financiera para sortear las limitaciones que nos imponía la pandemia.

Rosa siempre estuvo vinculada a ese liceo. Ha sido una “casa grande y cariñosa” conservada con esfuerzo por los padres, los maestros, la organización de la comunidad y gracias a una directora hábil en sortear los laberintos burocráticos del Ministerio. Cuando en Venezuela era posible vivir de un salario de docente, nunca pensó en abandonar aquel espacio lleno de retos personales, pero la crisis la ha obligado a recortar sus horas para dirigirlas cada vez más a un colegio privado donde cobra un bono en dólares y donde la dirección y la junta de padres y representantes han desplegado todo tipo de estrategias financieras para garantizar que los docentes no se vayan de la institución, a costa de un gran esfuerzo de las familias que se empeñan, a veces de manera temeraria, en pagar una matrícula costosa que le dé al menos una oportunidad a sus hijos.

Son dos mundos muy distintos, se lamenta.

En el colegio privado podemos exigir más a los alumnos, graduamos a generaciones con habilidades para la investigación, críticos, curiosos, muchos de ellos bilingües, con capacidad para seguir sus estudios en universidades dentro o fuera del país, adolescentes que han explorado con libertad sus vocaciones personales y profesionales.

Mientras que por el lado de los liceos tenemos que hacer un esfuerzo de comprensión con las historia de cada chamo, hay que entender sus circunstancias para ofrecerles vías para darles algo de formación, un proceso muy delimitado por la realidad en la que viven: jóvenes que trabajan de noche, que van al salón mareados por el hambre; adolescentes convertidas en madres cuidadoras de sus hermanos menores; familias divididas por la migración, grupos de alumnos que no disponen de equipos o conexión a internet para recibir clases o para hacer investigaciones. Cada tema, cada objetivo docente, se convierte en un esfuerzo y una estrategia, a veces desesperada, para que el alumno se quede con lo más importante, que “retenga algo del conocimiento que podrá necesitar en el futuro”.

La educación pública en Venezuela siempre ha sido un reto difícil, recuerda, pero en el pasado graduarte de un liceo te daba una oportunidad real para seguir los estudios, para formarte en habilidades profesionales y para hacerte un futuro. Ahora no está tan segura: “¿no te has fijado que hay una generación gerontológica de docentes?”, nos dice Rosa con alarma. Muchos liceos públicos se han convertido en salas de espera de docentes que cuentan los días hasta la llegada de su jubilación, cargos que no son ocupados por una nueva generación de profesores.

Nos confiesa un secreto a voces: cuando una materia queda vacante y no se imparte en el liceo, se promedia las notas que alumno cursó y la cifra se coloca en la casilla de las materias que no se dieron, es decir, hay jóvenes que nunca cursaron física, química o matemática, aunque su historial académico diga lo contrario; una mentira “que conoce el propio Ministerio de Educación y que la deja pasar mirando hacia otro lado”.

“La mejor vía para muchos alumnos es seguir los estudios en el INCE”, medita en voz alta Rosa, tratando de conseguir una salida al laberinto educativo criollo, “allí se hace un esfuerzo por llenar los vacíos en su educación y colocarlos en trabajos formales. Nosotros hacemos hasta lo imposible para que no abandonen el liceo y se gradúen. Sin un título de bachiller no eres nadie en este país”. La otra opción, dice, es la calle, “donde los están esperando las bandas para reclutarlos” y darles un oficio de plomo y sangre.

Nos despedimos de la maestra, reconociendo y admirando el esfuerzo y el compromiso que hay en muchos docentes venezolanos que siguen en los liceos intentando dar un futuro a nuestros jóvenes, una empresa titánica que no es reconocida por el Estado; una lucha desigual e ingrata que a veces no parece formar parte de las prioridades del país. El esfuerzo que hacen estos docentes, las Organizaciones No Gubernamentales, la Iglesia católica, las universidades y las comunidades organizadas, no pueden ocupar el espacio que debe tener el Estado en los liceos.

Conocemos de primera mano todos estos esfuerzos. Muchos colegios públicos son el epicentro de la vida de estas comunidades y en torno a ellos se han organizado los vecinos. Nos consta de primera mano cómo las madres se organizan para mantener estos espacios abiertos, se incorporan como voluntarias en los comedores que financian ONG venezolanas, ceden espacios en sus casas para llevar adelante tareas dirigidas y complementos educativos; se organizan para escolarizar a chamos que abandonaron el liceo, convocan esfuerzos y voluntades para tratar de amarrar a los jóvenes, es decir, el futuro del país, a un sistema educativo que, en medio de sus limitaciones, sigue siendo una esperanza para muchos venezolanos. Sin la acción de estos venezolanos, junto con los docentes comprometidos y las organizaciones de la sociedad civil y la Iglesia, la situación sería mucho más dramática.

Lo que se haga o deje de hacer en la educación, tenemos que insistir, afectará el destino de generaciones. Y, en estos momentos, las distancias que existen entre la educación pública y la privada han convertido al sistema educativo venezolano en un vivero donde se reproduce la desigualdad social.

Todavía hay mucho que decir sobre este tema. En futuros trabajos seguiremos abordando un área tan importante para todos los venezolanos, intentando dar voz a sus protagonistas.

* Miembro fundador y exdirector de Alimenta la Solidaridad. Miembro de Caracas Mi Convive | rpatino.com

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Ley de Cooperación Internacional, por Roberto Patiño*
La ayuda que algunos países dirigen a Venezuela está en peligro si la Asamblea Nacional oficialista aprueba la llamada Ley de Cooperación Internacional

 

@RobertoPatino

Levantarse temprano, caminar por el laberinto de casas de una parroquia popular, sentarse a escuchar con entereza las historias de los familiares de las víctimas de la violencia de Estado, acompañarlas en su duelo y convertir la tragedia en una denuncia ante instituciones nacionales y extranjeras es solo un ejemplo del inmenso esfuerzo en el que están comprometidos muchos venezolanos que trabajan por el fortalecimiento de la organización popular y la recuperación de los derechos de los ciudadanos en Venezuela.

Lo que hoy sabemos sobre lo que ocurre en Venezuela, pese a la opacidad de las cifras oficiales, es gracias al trabajo de Organizaciones No Gubernamentales, activistas de derechos humanos, periodistas y profesionales que han vivido su compromiso de servicio a los demás como un proyecto de vida para intentar ganarle el pulso a la desesperanza. Y lograr que muchos venezolanos, víctimas de la crisis económica, social y de la violencia, puedan reconstruir sus vidas.

Y es que en oportunidades algunas sociedades pasan por momentos difíciles que tuercen el camino que venían recorriendo. Una tragedia natural, un conflicto armado, una crisis económica o el arribo al poder de gobierno autoritario, puede poner en suspenso el destino de millones de ciudadanos que habían crecido con esperanza por su futuro.

Aunque no podemos disminuir el dolor que nos deja una tragedia o un conflicto social, en la actualidad la comunidad internacional ofrece mecanismos de cooperación que contribuyen a atender a las víctimas y establecer planes de asistencia y desarrollo para superar el conflicto y recuperar la libertad.

Puesto en perspectiva, las naciones modernas, salvo lamentables excepciones, son mucho más solidarias con los pueblos del mundo.

Las historias de vida que han tocado van mucho más que una cifra en el informe anual, o una tabla de datos de una ONG. Gracias a su esfuerzo muchas personas consiguieron una segunda oportunidad: justicia para un familiar, un desayuno en la escuela, una vacuna, una planta potabilizadora, material quirúrgico, un espacio deportivo recuperado por la comunidad, la asistencia a los migrantes, el apoyo a las víctimas de abusos de autoridad y persecución política, la investigación periodística independiente, son algunas de las acciones que afectan la biografía de los venezolanos; un esfuerzo que nos reconecta con la vida y que nos da esperanza para insistir en el camino por el cambio que queremos todos los venezolanos.

Sin embargo, la ayuda que algunos países dirigen a Venezuela está en peligro si la Asamblea Nacional oficialista aprueba la llamada Ley de Cooperación Internacional; un instrumento que entorpecería el trabajo que realizan las ONG venezolanas. Un compendio de alcabalas que puede poner fin al trabajo de Estados y organizaciones que han decidido apoyarnos cuando más lo necesitamos.

Obligar a las ONG venezolanas a registrarse en un sistema que maneja el Estado, hacer público sus estatutos, dar a conocer sus fuentes de financiamiento, la administración de sus recursos, los datos de los beneficiarios y abrir un fondo para que el Estado administre discrecionalmente los recursos de la cooperación internacional son formas de control político que, amparado en una batería de exigencias administrativas, buscan limitar la acción de las ONG, defensores de derechos humanos, periodistas y activistas en el país.

Las leyes que existe en la actualidad son más que suficientes para desplegar la cooperación internacional de manera trasparente y responsable; mientras que la ley que se discute en la AN oficialista, insistimos, busca ampliar el control del Estado y poner límites a la organización popular que se construye de abajo hacia arriba con sus liderazgos naturales y al margen de un régimen con vocación autoritaria.

Los venezolanos no desean depender de la ayuda extranjera. Somos un pueblo orgulloso que ha hecho frente a grandes problemas en su historia. En el fondo, quienes están atendiendo a las víctimas de la crisis política y humanitaria desean que su trabajo no sea necesario. Sin embargo, hasta que ese momento llegue, deben existir todas las garantías para permitir el trabajo de la cooperación internacional. Hasta que seamos nosotros, con nuestras propias capacidades, los que formemos parte de una comunidad de naciones democráticas, libres y solidarias con los pueblos del mundo.

Este es nuestro compromiso.

* Fundador de Alimenta la Solidaridad y de Caracas Mi Convive | rpatino.com

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Liderazgo y músculo democrático, por Roberto Patiño*
En Venezuela hay un liderazgo y un músculo democrático que ya está trabajando por el futuro. Y esta es nuestra apuesta en el proyecto Juego Limpio

 

@RobertoPatino

Nosotros creemos en la fuerza del verdadero poder de las comunidades que se organizan y trabajan para hacer frente a sus problemas. Esta certeza está lejos de ser un acto de fe. Se funda en la experiencia de haber acompañado y apoyado, por casi 10 años desde Caracas Mi Convive, los liderazgos populares que se construyen de abajo hacia arriba inspirados en los valores de la solidaridad, el emprendimiento y el cambio democrático.

La necesidad de organizarse para participar en las iniciativas de emprendimiento personal y familiar, para activar en una organización de base que apoya la educación de los niños y adolescentes; y la disposición de los vecinos de involucrarse en los proyectos de recuperación de espacios públicos y canchas deportivas son solo algunas de las actividades que surgen en las comunidades. Y que nos confirman que en el país persiste una vocación por hacerse dueño de su vida; una lucha que nos ayuda a alejar el pesimismo sobre el futuro de Venezuela, a pesar de la grave crisis económica y social que existe en el país.

En todos estos años hemos tenido el privilegio haber sido testigos, y parte activa, de la vocación por el cambio democrático que existe en nuestro pueblo.

Es por eso que hemos presentado el proyecto Juego Limpio, una iniciativa que busca promover el reciclaje en nuestra ciudad de Caracas. El reto consiste en una competencia en la que la comunidad que logre recolectar la mayor cantidad de desechos reciclables y, por tanto, una mayor organización, será premiada con la restauración de una cancha deportiva.

La propuesta ya ha tenido una muy buena acogida en las comunidades caraqueñas que en gran medida venían organizándose en la búsqueda de soluciones concretas al problema de la basura. Nuestro aporte es una forma de apoyar y afianzar este esfuerzo. Una apuesta por la recuperación de los espacios públicos. Y una forma, además, de difundir a toda Venezuela, desde la voz de las comunidades, la certeza de que el futuro está en manos de quienes se organizan por el cambio en el país.

No somos turistas en nuestra ciudad, en todos estos años la hemos conocido y amado palmo a palmo junto a nuestros amigos, vecinos y líderes populares, a quienes hemos escuchado en sus preocupaciones, sueños y ambiciones.

Sabemos que un futuro se construye desde la organización popular; que los liderazgos se fundan con la gente y no a través de remotas aplicaciones electrónicas que solo fomentan la sumisión y el culto a la personalidad. El contacto directo con la gente, apoyándola en su esfuerzo organizativo por mejorar su calidad de vida, es la única vía posible para que el cambio sea irreversible.

En Venezuela hay un liderazgo y un músculo democrático que ya está trabajando por el futuro. Y esta es nuestra apuesta en el proyecto Juego Limpio. Un reto donde todos somos ganadores porque todos estamos comprometidos por la Venezuela del cambio.

* Miembro fundador de Alimenta la Solidaridad | Miembro de Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Madres comprometidas con las comunidades, por Roberto Patiño*
La lucha de Thais y de otras madres comprometidas nos señala la importancia de seguir apoyando los liderazgos que nacen de abajo hacia arriba

 

@RobertoPatino

Todos los años, cada segundo domingo de mayo, la familia venezolana es convocada para recordar, honrar, celebrar y agradecer a una de las figuras más importantes de nuestra sociedad, el eslabón que une a las generaciones, la piedra angular de la familia y uno de los actores claves desde donde nace, en las comunidades, la solidaridad que tanto nos caracteriza y donde se custodia la esperanza por un futuro mejor. Es el tradicional Día de las Madres.

Es por eso que el sábado 7 de mayo, un día antes de esta importante celebración, decidimos honrar a las madres de la Calle Nueva de La Acequia, en Antímano, Caracas. Un evento sencillo, alegre y revelador, donde pudimos compartir actividades deportivas, disfrutar de una buena sopa que hicimos entre todos y hablar con ellas sobre sus inquietudes, sus proyectos y deseos de cara a unos años tan complejos y decisivos, como los que tenemos por delante.

Llegar a esa comunidad no fue un hecho accidental. Desde hace años hemos venido prestando atención y apoyo al trabajo que hace nuestra amiga Thais González, madre líder de un comedor que desde hace tres años entrega almuerzos a 75 niños de su sector. En un ejercicio de trabajo y constancia ha logrado ganarse a pulso la confianza de sus vecinos y de las asociaciones que hacen vida en su parroquia.

Thais González (en el centro) y otras madres de Antímano comprometidas con su comunidad.

Thais parece estar acostumbrada a hablar en plural. Y es que, cada vez que nos describe su esfuerzo por sacar adelante el Comedor Santa Ana, aparecen los nombres de quienes llenan de vida y dan sentido a su esfuerzo: su comunidad, sus chamos, las organizaciones que la apoyan, sus vecinos y, sobre todo, de sus colaboradoras; un grupo de amigas y lideresas que, como ella, han aprendido a dividirse para poder compaginar su vida personal con el trabajo del comedor y con el compromiso de mantener abierto el programa de Refuerzo Pedagógico que ofrece a los muchachos en el sector.

Ella está clara en el compromiso que la lleva a patear las calles de su sector desde las 6 de la mañana hasta bien entrada la noche: lograr “que estos chamos, que están creciendo, no pasen por las mismas dificultades que nosotros pasamos”.

La vimos preocupada. Nos confiesa que la droga ha entrado con fuerza en su comunidad y muchos jóvenes, a veces niños, pasan el día consumiendo. Es necesario, nos dice, darles opciones a estos muchachos, ocupar su tiempo y recuperar los espacios deportivos.

Thais y otras madres como Alejandra, Dariani y Fabiana, nos muestran que su compromiso comienza siempre en el trabajo por organizarse y dar soluciones concretas a los problemas que nos acosan, rompiendo el cerco de aislamiento al que nos ha empujado la crisis y la confrontación política; esta última se vio disminuida el día de la celebración, pues muchas personas afectas al régimen se unieron para organizar el homenaje a las madres.

La lucha de Thais y de otras madres nos señala la importancia de seguir apoyando los liderazgos que nacen de abajo hacia arriba y que une el amor por los chamos con el compromiso de trabajar por el cambio en el país.

Así como estuvimos en Antímano, nos reunimos en distintas comunidades con madres venezolanas a lo largo del año. En todas encontramos un propósito común. Ellas son las que quieren que sus hijos vuelvan a Venezuela; ellas son las mujeres que viven la calle desde primeras horas de la mañana para atender a los muchachos. Son el desvelo en las noches y la preocupación en la mirada.

En definitiva: son el esfuerzo constante por un país que no se rinde frente a la crisis. Ellas son las madres de las comunidades, las madres de Venezuela.

A todas ellas les brindamos nuestro reconocimiento en este mes de las madres.

* Miembro fundador y exdirector de Alimenta la Solidaridad | Miembro de Caracas Mi Convive | rpatino.com

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Hechos que develan las falsas medidas del régimen en materia de derechos humanos, por Roberto Patiño*
Miraflores avanza en reformas policiales y judiciales cosméticas que garanticen que algo cambie, para que todo siga igual

 

@RobertoPatino

El pasado jueves 17 y viernes 18 de marzo, el régimen que gobierna a Venezuela volvió a ser noticia en las más altas instancias internacionales que trabajan con el tema de los DD. HH. Hablamos de la actualización del Informe sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela, presentado por la alta comisionada de la Organización de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, y el diálogo interactivo de la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, presentado por Marta Valiñas.

Los informes sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela constituyen una iniciativa de la ONU en respuesta a la denuncia de violación de los DD. HH. en el país y, desde el año 2019, son actualizados con informes elaborados sobre el terreno, en un trabajo riguroso y complejo, con el apoyo de activistas, ONG y el reconocimiento “formal” del régimen venezolano.

Por su parte, la Misión Internacional Independiente responde a una solicitud hecha por un grupo de países ante la ONU y, aunque no cuenta con el reconocimiento oficial de Miraflores, avanza en la investigación sistemática de los casos penales vinculados a violaciones de DD. HH. ocurridas en el país desde el 2014.

Ambas instancias de la ONU y el inicio de la fase de investigación de la Corte Penal Internacional (noviembre 2021) sobre la situación de los DD. HH. en el país, confirma que quienes gobiernan Venezuela son considerados, por las principales democracias del mundo y organismos multilaterales, como los primeros sospechosos de cometer crímenes de lesa humanidad, atentar en contra de las libertades civiles y los derechos humanos.

El 24 de marzo nos enteramos de que, desde la última actualización del informe (septiembre del 2021), la oficina de Bachelet documentó 93 ataques al espacio cívico, 24 casos de criminalización de activistas de la sociedad civil y periodistas, la detención arbitraria de 12 personas y la permanencia en prisión de otras 6, pese a tener órdenes de excarcelación.

El retardo procesal, advirtió Bachelet, es parte de la estrategia del régimen en contra de las libertades civiles, así como la estigmatización de los defensores de DD. HH. En materia de comunicación, se registró el cierre de 8 emisoras de radio y el bloqueo de 7 portales de noticias, lo que constituye un ataque al derecho de los venezolanos a estar informados de manera independiente.

Por su parte Marta Valiñas, presidenta de la Misión Internacional Independiente, indicó, entre otras cosas, que las reformas judiciales llevadas a cabo por la AN oficialista son insuficientes. Señaló además que las investigaciones, cuando se llevan a cabo, tienen un alcance limitado, circunscrito a los autores materiales sin afectar a los altos mandos. En definitiva: los actores del sistema de justicia venezolano, tanto por acción u omisión, juegan un papel importante en la represión del Estado. La falta de atención médica, el aislamiento, los traslados irregulares de los detenidos y las prácticas de torturas por parte de la DGCIM, también aparecieron durante las palabras de Valiñas.

Nombres como el de Raúl Isaías Bauel, Fernando Albán, Josnars Baduel Javier Tarazona (Fundaredes), Roland Carreño, Emirlendris Benítez, Juan Carlos Marrufo, María Auxiliadora Delgado, Juan Carlos Guillén y Orlando Moreno, entre otros, aparecieron en ambos informes, en un doloroso listado que muestra el desolador estado de la situación de los derechos humanos en el país.

Frente a esta realidad, certificada con rigurosos trabajos de investigación, el régimen venezolano se defiende ante la opinión pública, presentando reformas policiales de carácter superficial, anunciando una reforma a la Ley Orgánica del TSJ (que aumenta la injerencia política sobre el Poder Judicial) y presentando como logros de la justicia la condena de los mandos más bajos responsables de violación de derechos humanos en el país.

Acciones concretas, sin lugar a dudas, pero de alcance tan limitado que confirma que el régimen evita desmontar un sistema judicial creado para perseguir y torturar la disidencia política.

En definitiva: Miraflores avanza en reformas cosméticas que garanticen que algo cambie, para que todo siga igual.

Frente a esta compleja realidad nosotros, desde Mi Convive, en particular de nuestro proyecto Monitor de Víctimas, seguiremos en nuestro esfuerzo de apoyar a las víctimas de violación de DD. HH. y sus familiares, dando voz a quienes son silenciados por el régimen, investigando y sistematizando con rigurosidad cada caso para llevarla a las más altas instancias internacionales de justicia y, sobre todo, trabajando para lograr el regreso de la democracia en el país, pues solo en un sistema democrático se puede dar garantías para la justicia y el respeto de los derechos humanos.

Este es nuestro compromiso.

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Estigma y persecución, por Roberto Patiño*
La propaganda del régimen integra un sistema represivo que señala a los ‘enemigos del Estado’ para detener arbitrariamente a cualquier ciudadano

 

@RobertoPatino

La semana pasada Amnistía Internacional, el Centro de Defensores para la Justicia y Foro Penal presentaron a la opinión pública los resultados de la investigación “Represión calculada: correlación entre estigmatizaciones y las detenciones arbitrarias por motivos políticos en Venezuela”, un estudio que analiza y demuestra la relación que existe entre los mensajes de odio que emite la red de medios públicos oficialistas y las detenciones arbitrarias en el país.

Durante más de un año de investigación, sobre el período comprendido entre el 2019 hasta el primer semestre del 2021, estas organizaciones especializadas en la defensa de los derechos humanos descubrieron, con pleno rigor científico, que existe una alta relación entre las estigmatizaciones y mensajes de odio que emiten Venezolana de Televisión y sus portales aliados y las detenciones arbitrarias que ocurren en el país.

El estudio confirma lo que sabemos de manera dolorosa muchos venezolanos: la propaganda oficial del régimen forma parte de todo un sistema represivo que señala a los “enemigos del Estado” y “terroristas”, señalamientos que puede llevar a que cualquier ciudadano sea detenido de manera arbitraria.

La investigación, que recurre a modelos estadísticos y análisis evolutivos con datos documentales, confirma que en el país existe una política de Estado -que involucra a los medios oficiales, a los cuerpos de seguridad y a los tribunales- para acosar, perseguir y detener a quienes consideran enemigos del régimen.

Uno de los datos más reveladores que comparte el estudio es la “utilidad” que tienen para el sistema represivo estas detenciones arbitrarias. Con ellas, explica la investigación, no solo se intenta “silenciar” o “neutralizar” a la persona, sino que además se busca lograr un “efecto disuasorio” sobre el resto de la sociedad.

Detener de manera ilegal a un ciudadano, después de un proceso de difamación por los medios de comunicación oficialistas, es una advertencia y una amenaza para el resto de los venezolanos. La paz política, de la que tanto habla el régimen desde inicios de este año, no es otra distinta a la que nace del miedo, otra evidencia de que en Venezuela se están cometiendo crímenes de lesa humanidad, como advierte el estudio.

Venezuela se ha vuelto un país peligroso para los defensores de DD. HH., activistas políticos y sociales, periodistas y medios de comunicación. Se señala y persigue a la disidencia, se cierran medios y se bloquean portales de noticias independientes; y todo aquel que cuestione, disienta y se enfrente al régimen corre el riesgo de ser señalado, estigmatizado y perseguido.

El país se nos está convirtiendo, por una política pensada y diseñada desde el más alto nivel gobierno, en un estado general de sospecha y desconfianza.

El informe concluye con un llamado a la comunidad internacional para apoyar las investigaciones que hacen organismos como la Corte Penal Internacional y la relatoría de DD. HH. de la ONU para identificar a los responsables de estas políticas de persecución que podrían “inducir a la existencia del crimen de lesa humanidad de persecución, por lo que las autoridades venezolanas, incluso al más alto nivel, deben ser investigadas para determinar su responsabilidad penal en estos hechos”.

Nosotros, desde nuestro trabajo en el Monitor de Víctimas, seguiremos apoyando a los familiares de las víctimas de los abusos del Estado; seguiremos dando voz a quienes pretenden ser silenciados; continuaremos trabajando en las calles, sistematizando, investigando y difundiendo los abusos del régimen. Con la certeza de que, más temprano que tarde, volveremos a recuperar la Venezuela democrática por la que estamos luchando.

Este es nuestro compromiso.

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Conviverpatino.com

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