Luis Ugalde, autor en Runrun

Luis Ugalde S. J.

Homilía de Luis Ugalde SJ por Mikel de Viana SJ
Que Mikel nos consuele y fortalezca nuestra esperanza y compromiso en la liberación de Venezuela

 

Parroquia María Trono de La Sabiduría (UCAB Caracas), 13 de agosto de 2022 / Saludo y agradecimiento al cardenal Baltazar Porras y a los participantes.

Mikel y yo nos conocimos y apreciamos antes de que él fuera jesuita: él como muy brillante estudiante de Sociología en la UCAB y yo su profesor de Teorías Políticas Contemporáneas y Cambio Social en Venezuela.

Terminada la carrera entró a jesuita a los 22 años. Una decisión trascendental de ser compañero de Jesús en una orden religiosa internacional, empeñada en llevar la luz de la esperanza de Cristo a un mundo minado por la oscuridad y el agnosticismo. La Iglesia en América Latina (y los jesuitas) se sentía llamada por Dios a defender una fe encarnada en la realidad y a contribuir a la transformación de la miseria social de las mayorías en justicia y vida digna para todos.

Para ello Mikel estaba especialmente equipado con sus estudios de Sociología luego complementados con la maestría en Filosofía en la Universidad Simón Bolívar, con brillantes e inspiradores profesores como Luis Castro y Rafael Tomás Caldera. Sus estudios de Teología en Caracas y Roma y la ordenación sacerdotal completarían su preparación para las difíciles batallas.

Para Mikel la dimensión internacional de la Compañía de Jesús no fue mera fórmula sino una vivencia muy profunda que exigió lo mejor de sí. Ser jesuita fue para Mikel cargar la cruz de Jesús y combinar la fe y la razón en diversas materias de ética y de “Introducción al Estudio del Hombre”, básica para la identidad ucabista, en los retiros ignacianos para profesionales, en el acompañamiento de formación teológica a grupos de profesionales, investigación social etc. Todo ello exigía del jesuita luchar por una sociedad libre y justa en la Venezuela, que entraba al siglo XXI marcada de promesas deslumbrantes, pero preñadas de opresión y miseria dictatorial. Mikel no era de los que se callaban, ni calculaban las consecuencias de sus denuncias directas en programas de televisión, radio, clases y conferencias.

Permítanme que haga público aquí lo que hasta ahora ha sido confidencial. Hacia el año 2004 a nuestro superior Provincial le llegó desde las más altas esferas civiles y militares del poder la información de que tres jesuitas estaban bajo amenaza grave del gobierno: Mikel de Viana, Luis Ugalde y un joven estudiante. La alarma era seria e inmediatamente el Provincial dialogó con cada uno de ellos y consultó con sus consejeros lo que convenía hacer a la luz de los principios y de la experiencia.

La Compañía de Jesús en América Latina desde comienzos de la década de los setenta vivía la cruz de la persecución, exilio y asesinatos de algunos de sus miembros especialmente comprometidos en las fronteras de la fe y la justicia. Teníamos más de 12 asesinados y varias decenas de exiliados en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Colombia… En esos años Venezuela era un oasis democrático en el desierto dictatorial, aunque en 1989 a raíz del Caracazo a los cinco de nuestra comunidad de Los Canjilones de La Vega a media noche un comando antiguerrillero de la Guardia Nacional nos llevó presos con graves acusaciones políticas cuya falsedad pronto quedó en evidencia y en ridículo.

Fuera de eso, en Venezuela fuimos recibiendo a jesuitas perseguidos. Personalmente en los comienzos de los 80 como Provincial me tocó recibir a los padres Mikel Munárriz, y Eduardo Pérez Iribarne, amenazados y expulsados por los dictadores de Paraguay y Bolivia. Ellos, luego de años de gran labor pastoral entre nosotros, pudieron regresar a sus países ya libres de dictadura. También en emergencia recibimos de Colombia a Pacho Aldana, amenazado de muerte por la violencia de guerrilleros y paramilitares.

Todas estas persecuciones fueron precedidas en la década de los sesenta con la expulsión de la mayoría de los jesuitas de Cuba, cuando Castro se declaró dictador comunista; muchos de ellos fueron acogidos en Venezuela. Estas situaciones de persecución por vivir el compromiso de fe y justicia nos enseñaron que el objetivo no era hacer mártires, sino salvar apóstoles, combinando la inteligencia y compromiso cristiano, más allá de todo inmediatismo.

Momento delicado de discernimiento ignaciano; una vez escuchado a cada uno de los tres y a los consejeros, el provincial decidió que el joven estudiante prosiguiera sus estudios en Chile, que Luis Ugalde continuara en el país con su responsabilidad de rector de la UCAB y que Mikel de Viana fuera a Bilbao a la Universidad jesuita de Deusto. Prevaleció esta opción frente a otras por la identidad venezolano-vasca de Mikel, sus excepcionales cualidades universitarias, su asombroso avance en el uso del euskera y la afectiva identificación con sus raíces. Meses antes el provincial de los jesuitas vascos había expresado al provincial de Venezuela el deseo de que le ayudara con el envío de Mikel. Ahora bajo amenaza el traslado a la Universidad de Deusto pareció lo más sensato. Pero el exilio hiere el alma y se vuelve más doloroso cuando la dictadura se prolonga indefinidamente.

 

Mikel de Viana en el exilio (Bilbao, España). Foto Víctor Maldonado C.

Mikel recibía y atendía maravillosamente a los amigos venezolanos que pasaban por allí, pero al mismo tiempo se despertaba su nostalgia de venezolano y el dolor de desterrado. En el País Vasco Mikel fue luz y voz siempre venezolana, aunque se expresara en euskera. Nuestra tragedia nacional impuesta y dirigida por el despotismo reinante nos ha hecho a los venezolanos más internacionales por encima de fronteras y distancias. Mikel echó su suerte con los seis millones de compatriotas que cargan con la cruz del destierro.

Su salud, que venía siendo minada por una diabetes fuerte, se agravó en los últimos meses. Mikel y yo nos mantuvimos en comunicación fraterna y lo visité todas las veces que tuve ocasión por alguna reunión en Europa. En febrero de este año fui a visitarlo y en la recepción de la comunidad recibí la dolorosa noticia de que no podría verlo, pues acababa de ser hospitalizado de emergencia.

Para esta acción de gracias escogí el Evangelio (Juan 3,1-13) donde Nicodemo, sabio y honesto judío, de noche y a escondidas busca a Jesús y le pregunta qué hacer. Jesús le responde: hay que nacer de nuevo, en espíritu y en verdad. Mikel tuvo que nacer de nuevo; Venezuela y cada uno de nosotros tenemos que nacer de nuevo porque la dictadura y sus consecuencias son de muerte. Pero nacer del Espíritu de verdad, aunque al comienzo no sabemos de dónde viene ni a dónde va. Ahora más que nunca pedimos a Mikel que nos oriente.

No quiero terminar sin recordar una especial alegría de Jesús. Una vez Él envió a 72 discípulos de dos en dos a los pueblos a anunciar y hacer algunos signos del Reino de Dios; volvieron muy contentos contando los éxitos que habían tenido. Jesús compartió su alegría, los felicitó y se emocionó con ellos, como nosotros nos emocionamos hoy al recordar y agradecer los dones de Mikel y todo el bien que hizo.

Pero Jesús añade algo muy importante: No se alegren tanto por las maravillas que han hecho, sino mucho más porque su nombre está escrito en el Reino de los cielos, en el corazón del Padre, que es Amor. Mikel creyó y con esa fe iluminó y acompañó a tantos, pero hoy lo vive en el abrazo del Padre que le dice: Etorri Mikel maitea (Ven querido Mikel). Que Mikel nos consuele y fortalezca nuestra esperanza y compromiso en la liberación de Venezuela.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

De la fiebre del oro a la fiebre de la educación, por Luis Ugalde
Es hora de aceptar que la tragedia nuestra y la llave de la cárcel que nos encierra en la pobreza es la pérdida millonaria del talento juvenil que ni trabaja, ni estudia, ni tiene oportunidades para ello

 

Nota previa: La negociación por un fin superior

Un hecho político trascendental me mueve a escribir esta nota. A última hora, en el estado Miranda, los demócratas han dado un paso trascendental. Gracias a la visión de Carlos Ocariz y su partido Primero Justicia (PJ) en diálogo con sus rivales de Fuerza Vecinal, la oposición mayoritaria apoyará al candidato David Uzcátegui con gran oportunidad de, juntos, rescatar la Gobernación de Miranda.

Este ejemplo de negociación con un fin superior va acompañado de la unificación de una veintena de alcaldías con candidatos de PJ. Es un paso y un ejemplo que enciende un potente faro de luz en el oscuro y deprimente túnel de la política en Venezuela para cambiar de raíz la actual política de miseria y de agonía nacional.

No hay negociación política sin sacrificios y estos no se aceptan sino para lograr un fin superior. Luego de que la dictadura proclame el 22-11 su “triunfo” para perpetuarse, será necesaria una radical renovación de la política que solo será posible con negociaciones de cambio para recuperar la esperanza, rescatar la democracia y reconstruir el país.

La fiebre del oro

A mediados del siglo XIX “la fiebre del oro” se apoderó de buena parte de EE. UU. y movilizó una muchedumbre desordenada e incontenible hacia el Oeste, atraídos por la ilusión-esperanza de una rápida riqueza. De esa avalancha nació California como estado y surgieron otros cambios importantes en el Oeste y en el país entero.

También en lugares como Australia, Sudáfrica, América Latina…la fiebre del oro movilizó sueños y muchos desórdenes de multitudes cautivadas por el imán de posibles minas fabulosas. Ya en la Conquista española la fiebre del oro fue motor y espada movilizando sueños y desórdenes de multitudes maravilladas por la fiebre de posibles riquezas mineras.

Venezuela hace siglo y medio no fue excepción y la zona del Yuruari, Guasipati y El Dorado fue la meca de la peregrinación afiebrada. Pero nuestro oro desde hace un siglo fue el petróleo y su renta transformó el país y su gente, con logros y deformaciones. Ahora se apagaron los pozos petroleros y la ruina del Estado rentista pone en evidencia lo que ayer no queríamos ver: la riqueza de las naciones no está en el oro (dorado o negro), ni en la plata, sino en el ilimitado talento de los venezolanos.

La mayor tragedia nacional actual no es que los taladros estén parados y los pozos abandonados, sino los talentos apagados; que haya más de tres millones de jóvenes fuera del sistema educativo y otro millón haya salido del país. 37 % de los jóvenes (de entre 15 y 29 años) ni estudia ni trabaja según la encuesta ENJUVE de la UCAB y la mitad de la juventud no está motivada para estudiar porque no le ve el queso a la tostada.

Más grave todavía es la pérdida de maestros y profesores que necesitan vivir y el régimen les insulta con una decena de dólares al mes que solo vale para entrar al club de la miseria nacional. Universidades estrellas como la UCV, la Simón Bolívar están abandonadas, igual que el Pedagógico y otras decenas de instituciones con financiamiento público y miles de escuelas y liceos.

Es hora de descubrir y aceptar que la tragedia nuestra y la llave de la cárcel que nos encierra en la pobreza es la pérdida millonaria diaria del talento juvenil que ni trabaja, ni estudia, ni tiene oportunidades para ello.

La respuesta a esta tragedia no está en pequeñas mejoras, sino en un cambio radical de visión de la riqueza nacional y de la dignidad y trascendencia de un oficio y trabajo cualificado. Es urgente un nuevo amanecer de todo el país dominado por la fiebre de la educación: jóvenes y familias con fiebre, igual que los educadores, los empresarios, los políticos y el Estado. Todos enloquecidos con una fiebre contagiosa incontenible.

Así como se improvisaron instrumentos para sacar el oro y se crearon campamentos mineros y petroleros, ahora tenemos igual que levantar muchos miles de campamentos donde la gente se aferre dejando todo para apostar por el talento humano que se está perdiendo. Que cada factor y actor educativo corra para tomar la delantera en la urgente tarea de sacar y potenciar el talento, clave de la Venezuela esperanzada.

Los primeros ensayos no importarán, lo vital es que en cada casa se tiene que prender la fiebre salvadora… Dar a los educadores económica y moralmente lo que valen; pero aun así nos faltarán muchos miles más. Que quienes saben y pueden enseñar que instruyan con título o sin él y los que necesitan aprender para ganarse la vida y reinventar el país, se abracen con las familias y las empresas que necesitan formación en oficios del siglo XXI.

Los recursos públicos, hoy tan disminuidos, deben priorizar la educación, adelgazar la burocracia y estimularla participación de toda la sociedad.

Que corra la voz de éxitos tempranos y todo conspire para difundir y contagiar la fiebre. Formar rápidamente en oficios para que el joven empiece pronto a producir, ganar y motivarse para seguir formándose por el resto de su vida, combinando producción y estudio. Que el esfuerzo privado se haga público y lo público se siembre y fructifique en lo privado con la sana obsesión de ayudar a extraer el talento creativo e innovador de cada uno. Abiertos al mundo y conectados con la revolución informática que llegue por cauces de instituciones solidarias.

No podemos esperar el cambio de régimen (por urgente que este sea) para empezar a contagiar la fiebre. Empecemos ya con respuestas rápidas, innovadoras, audaces y cortas (pero prolongadas y permanentes) antes de que perdamos la juventud que ni trabaja ni estudia, ni está motivada con el panorama que le ofrecemos con la actual ruina nacional para impedir de raíz que la niñez crezca en la actual desoladora desesperanza.

15-11-2021

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Luis Ugalde S. J. Jul 15, 2021 | Actualizado hace 1 año
Voy a votar, por Luis Ugalde
Yo he decidido votar y deseo que millones de venezolanos nos movilicemos para hacer campaña unitaria, lograr testigos y exigir una votación limpia y justa

 

Los venezolanos queremos salir de esta cárcel de pobreza en la que nos ha metido el régimen. Nuestro objetivo no son las elecciones, sino la reconstrucción de Venezuela y de la vida de 30 millones de personas.

…Las elecciones son un medio para el rescate del país en democracia y sin guerra.

Votación y aclaraciones básicas

Falta orientación para votar o no en noviembre. Respondo por mí lo más claramente posible:

En noviembre el régimen solo permitirá votaciones regionales y locales; no presidenciales ni parlamentarias. Solo podrán votar los que viven en el país.

Las votaciones en dictadura son dictatoriales; no son para cambiar de régimen sino para afianzarlo. Ni la votación ni la abstención son suficientes para salir del lamentable “socialismo del siglo XXI”. Y debemos preguntarnos qué debilita o fortalece más al régimen, ¿el voto o la abstención en noviembre?

La abstención no será un modo significativo de protesta, pues en elecciones regionales –sin presidenciales ni parlamentarias– abstenerse es lo “normal” para más de la mitad de la población, sin que eso exprese protesta, sino desinterés. Aquí y en otros países.

Yo he decidido votar y deseo que millones de venezolanos nos movilicemos para hacer campaña unitaria, lograr testigos y exigir una votación limpia y justa.

El régimen hace y hará lo posible para dividirnos con pocas concesiones y muchas trampas anticonstitucionales.

Votaré como millones de demócratas para que el 22 de noviembre estemos más movilizados, organizados e indignados para salir del actual desastre. Que el mundo y nosotros mismos nos veamos deseosos y capaces de liberarnos. Si nos movilizamos en las regiones y en los municipios y ponemos en la calle el grave malestar, al día siguiente millones habremos experimentado que violaron nuestros derechos y estaremos más indignados porque nos quitaron numerosos triunfos; al mismo tiempo estaremos también celebrando éxitos locales obtenidos donde con organización y lucha vencimos todos los obstáculos.

En cambio si no votamos, ni intentamos, ni nos organizamos, aumentará nuestra pasividad y no mostraremos nuestra “indignación”, que en este momento es el combustible más importante y generalizado que hay que activar en todos los rincones del país. Más movilización, organización e indignación para exigir prontas elecciones presidenciales y parlamentarias y ganarlas.

No basta cambiar de régimen para reconstruir el país, ni eliminar las sanciones internacionales. Es necesario crear CONFIANZA y una nueva relación de entendimiento y apoyo decidido por parte de los países y organismos internacionales democráticos. Sin CONFIANZA en el renacer venezolano, no tendremos ni apoyo, ni vendrán las inversiones multimillonarias indispensables.

Salvación nacional y sociedad civil

Desde hace meses hay creciente conciencia en los propios partidos de que están en horas bajas y acosados. La política debe renacer dando paso a la sociedad civil organizada de múltiples maneras y reconocer la importancia de lo que en regiones y ciudades vienen haciendo algunas organizaciones como el Frente Amplio Venezuela Libre en torno al Acuerdo de Salvación Nacional, o el clamor por la vacuna contra la COVID-19.

¿No sería un acierto que los partidos ampliaran esta apertura acordando que en cada municipio la sociedad civil elabore las listas de candidatos a concejales y los partidos las apoyen? Es una manera de renovación política desde las raíces con revitalización ciudadana y municipal, amenazadas por el correaje comunal partidista centralizado.

Parábola de los hijos secuestrados

La dictadura ve con  alegría cómo se dividen y agreden los opositores cuando ella hace algunas concesiones menores en registros electorales, tarjetas, líderes perseguidos o algún preso liberado con la promesa de portarse bien. Los demócratas debemos celebrar lo que se logra y seguir denunciando lo que falta, unos con más énfasis en la celebración y otros en la crítica, pero sin dividirnos ni descalificarnos rabiosamente.

Trato de aclarar con la siguiente parábola: Unos bandidos secuestraron a tres hermanos y se llevaron un millón de dólares. Con presiones y trabajo de personas se logró que soltaran a un hermano y devolvieran cien mil dólares. Unos quieren celebrar la liberación del hijo; otros en cambio se indignan más pensando en los dos hijos que todavía están secuestrados y maltratados; y en los 900.000 dólares no devueltos. Unos activan su rabia contra los que celebran al liberado (¿olvidando a los dos que siguen secuestrados?); mientras los otros devuelven la agresión a quienes parecen no valorar la libertad conseguida y los dólares recuperados, aunque sean pocos.

La Constitución sigue violada y la ruina nacional en aumento. ¿No somos capaces de comprender que no nos fortalecemos con la inactividad radical y la denuncia de los impolutos, sino con acciones contra el ilegítimo gobierno de facto? Unos dicen que no se debe tratar con dictaduras ilegítimas, pero todos los días lo hacemos: renovamos pasaportes, recibimos certificados de estudios, sellos de salida en el aeropuerto, permisos para una actividad empresarial y otras mil cosas… ¿sería sensato negarnos todo eso que viene de un gobierno ilegítimo? Sí que es insensato cantar por ello las glorias de la dictadura o paralizar nuestra acción para salir de ella.

El duro y no corto proceso de recreación política y económico-social exige la participación de millones de venezolanos maltratados e indignados; no solo de media docena de negociadores con el país paralizado.

Debemos aumentar nuestra fuerza, unión y claridad sabiendo que Venezuela no volverá a tener futuro con este régimen de hambre y dictadura. Nuestro objetivo –repito– no son las elecciones, sino la reconstrucción de Venezuela y de la vida de 30 millones. Por eso yo votaré, a no ser que antes ocurra algo especial.

¿No será hora de que el presidente (e) J. Guaidó y otros líderes de la oposición convoquen a todos los demócratas a votar unidos en noviembre como parte de la movilización y organización en orden a la salida del régimen con otras elecciones y cambios que solo se lograrán con fuerte presión interna y externa?

Caracas, 14 de julio de 2021.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

“En Isnotú no hay médico”, por Luis Ugalde

“En  Isnotú no hay médico y mi puesto está allí”, escribe José Gregorio. ¿Por qué y para qué? “Para aliviar los dolores de la gente humilde de nuestra tierra”. El “no hay” lo mueve a ofrecer su propia vida para que otros la tengan. Nació y se crio en tiempos de carencias: en Isnotú no hay médico, ni escuela, ni cura… Antes de los nueve años pierde a su madre… A esas privaciones de niño se añaden las carencias nacionales y las de su Iglesia católica, en una Venezuela pobrísima diezmada por las guerras y el paludismo. No era un mundo de oportunidades fáciles, sin embargo hoy celebramos la inmensa bondad y fuerza transformadora de este médico trujillano.

Cuando José Gregorio tenía diez años, el Ilustre Americano Guzmán Blanco sintió que liberaba al país del atraso al ahogar a la Iglesia “oscurantista” con la decisión dictatorial de desterrar a los obispos, cerrar los seminarios formadores de sacerdotes, prohibir todas las congregaciones religiosas masculinas y femeninas, arrebatar a la comunidad católica sus medios de autofinanciamiento y aplicar el “exprópiese” de algunos templos y conventos.

El NO que despierta al SÍ. Vivimos una Venezuela en descomposición y con el modelo actual no tiene futuro. Basta el olfato y los ojos abiertos para sentir el hedor y ver ruinas por todas partes.

Por esto la beatificación de José Gregorio Hernández ha sido particularmente significativa. Porque en él brilla el secreto de cómo el NO provoca su respuesta afirmativa de santidad y transformación de su vida y realidad circundante: no hay médico, pues ahí está mi respuesta para aliviar los dolores de la gente humilde; para eso me formaré.

Él aprende de Jesús de Nazaret a responder con vida donde hay muerte. El “NO tienen vino” en las bodas de Caná provocó el primer milagro de Jesús, el “NO tienen comida” condujo a la multiplicación de los panes. Así ante el No tienen salud, NO pueden caminar, NO ven, NO tienen esperanza… Jesús siente que debe activar su identidad: el amor radical del Padre que responde a esas necesidades, superando prohibiciones religiosas, políticas y culturales hasta dar la vida, pues “nadie tiene más amor que el que da la vida por otro” y “ustedes son mis amigos”.

A José Gregorio su voluntad de servir como médico lo llevó a estudiar en Caracas y a buscar en París la especialización que no había aquí. Así mismo él vio cómo nacían y empezaban a florecer en Venezuela las congregaciones religiosas, que habían sido exterminadas y prohibidas. Rojas Paúl permitió el surgimiento de congregaciones religiosas, unas  nativas y otras “importadas”. Todas en respuesta a grandes carencias: nace en 1889 la congregación de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, primera congregación fundada en Venezuela; y llegan de Francia las Hermanas de San José de Tarbes buscadas por el gobierno para administrar el Hospital Vargas,  primer gran hospital público próximo a inaugurarse. También el gobierno busca y consigue  en España a jóvenes voluntarias Hermanas de la Caridad de Santa Ana con la locura evangélica de venir a la isla de la Providencia del Zulia, para  servir a leprosos que nadie quiere cuidar. En 1902 en Altagracia de Orituco jóvenes se ofrecen voluntarias por Jesús a atender a cientos y cientos de hombres heridos, enfermos, moribundos, restos de la Revolución libertadora y de la batalla final en La Victoria, la más larga y de más muertos en toda nuestra historia. Veneramos a la beata Candelaria de San José como cabeza de ese grupo y fundadora de las Carmelitas venezolanas.

Hoy Venezuela no saldrá del actual desastre sin que millones de venezolanos nos  activemos con ese mismo espíritu llamados a reconstruir el país.

La legitimidad que nace de lo ilegítimo

Cuando las dictaduras se ven obligadas a abrir paso a la democracia, se produce el “milagro” de regímenes ilegítimos pariendo democracias legítimas. Así fue en Chile, en Polonia, con Mandela y Leklerc en Sudáfrica, en España… Del NO a la democracia puede salir la democracia de dos maneras, con sangre y muerte, como fue el fin del horror nazi, o por la vía pacífica con diversas formas de acuerdos y convenios entre dictadura y opositores…

Hoy en Venezuela para pasar de la dictadura a la democracia es necesario obligar al régimen a aceptar que la mejor salida para el país y para ellos mismos es la vía democrática con elecciones.

Acaba de ser designado un CNE más equilibrado que los anteriores, algo absolutamente necesario, pero no suficiente. Muchos tienen razones para pensar que esta es una maniobra más para engañar, y que el régimen no va a permitir elecciones regionales democráticas; mucho menos las presidenciales antes de 2024.

Por eso la dictadura no ha negociado con la oposición y se aferra al control indiscutible del CNE. Otros defienden que es un primer paso positivo. Creo que entre tanto engaño, solo valen los hechos y no las palabras.  El régimen y el CNE tienen que demostrar cuanto antes que aceptan elecciones locales, regionales, presidenciales libres, justas y transparentes, devolviendo las libertades y partidos secuestrados, desatando las cadenas de los MCS, y soltando a los presos políticos, con observación internacional…

Yo aprecio la rendija dada, pero en los otros pasos creeré cuando los vea. Es urgentísimo el cambio de régimen y una apertura humanitaria y democrática con decidido apoyo internacional. Aquellos del nuevo CNE que son demócratas tienen esta tarea difícil dejando en claro las 4 o 5 exigencias que constituyen la conditio sine qua non. Para ello necesitan el máximo apoyo nacional y también internacional. Si en unos pocos meses no se garantizan esas condiciones, procede su renuncia con el respaldo del país movilizado para votar y el apoyo internacional hasta obligar al régimen a devolver la democracia y la constitución secuestradas. Del NO de la Dictadura hay que sacar el SÍ de la DEMOCRACIA y de la RECONSTRUCCIÓN.

14 de mayo de 2021

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El cristianismo de Roscio contra la tiranía, por Luis Ugalde
Lamentablemente se perdió de la oportunidad de conmemorar debidamente los 200 años de la muerte del principal prócer civil de nuestra República, Roscio, que: “de la naciente libertad, no solo fue defensor, sino maestro y padre”, como escribió Andrés Bello

 

Las luces de un mestizo

Juan Germán Roscio (1763-1821) fue uno de los juristas coloniales más destacados con dos doctorados: en Cánones y Derecho Civil. A los 46 años se convirtió de realista en republicano y encontró en su fe cristiana las convicciones y el coraje espiritual para dedicar el resto de su vida (1809-1821) a luchar contra el despotismo, defender la República y desarrollar sus instituciones. Convencido de que Dios llama a todo ser humano a que se libre del yugo de los déspotas y “se penetre de su dignidad, cultive su razón, perfeccione sus facultades para concurrir a la felicidad de nuestros semejantes…”

Mestizo llanero, nieto de india y de emigrante italiano del Condado de Milán, es un ejemplo de lo que puede el talento y la recta conciencia para vencer las barreras sociales impuestas por la tiranía, la discriminación social y los prejuicios de casta.

Por su honestidad y claridad mental desempeñó un papel central en la proclamación de la Independencia.

En 1812 Monteverde lo envió como “monstruo” cargado de cadenas preso a España junto con otros siete principales. Aprovechó la prisión para estudiar la Biblia y escribir los 51 capítulos de El triunfo de la libertad sobre el despotismo como arma para desmontar las trampas de la legitimación ideológica que convertía a los reyes en semidioses. Confiesa su pecado colonial que manipulaba a Dios y quitaba la dignidad a toda persona humana: “Pequé Señor, contra ti y contra el género humano, mientras yo seguía las banderas del despotismo. Yo agravaba mi pecado cuando, en obsequio de la tiranía, me servía de Vuestra santa palabra, como si ella se hubiese escrito y transmitido a los mortales para cargarlos de cadenas, para remachar y bendecir los hierros de la esclavitud”.

Actúa convencido de que para la Independencia la lucha de las ideas y convicciones religiosas de todo el pueblo eran más importantes que las armas y que el pensamiento de media docena de mentes ilustradas. Ardua tarea, pues el pueblo había mamado y respirado la idea de que ir contra el rey era ir contra Dios

Conversión y República de ciudadanos libres

En la salud personal y en la social no hay nada peor que aferrarse a los falsos diagnósticos y a los remedios errados que nos han llevado a las puertas de la muerte.

Así está hoy Venezuela con la “revolución” y es imprescindible confesar el error y convertirse.

Durante la Segunda República, con la “Guerra a Muerte”, se vivió la ilusión de una república impuesta por las armas, pero Boves les ganó en barbarie y la derrota y el desastre fueron completos. Tras la derrota de 1814 también Bolívar fue un converso: “Terribles días estamos atravesando… Parece que todos los males se han desencadenado sobre nuestros desgraciados pueblos” (Bolívar 6-5-1814).

En 1816 prófugo y débil en armas, frente a las tropas de Morillo, el Libertador ve con claridad la necesidad de convencer a la población y de crear instituciones republicanas. Invita a los civiles Madariaga y Roscio al trabajo político en el Congreso de Angostura: “En vano las armas destruirán a los tiranos, si no establecemos un orden político capaz de reparar los estragos de la revolución. El sistema militar es el de la fuerza y la fuerza no es gobierno” (Carta 26-11-1816).

Cristianismo y libertad

Roscio, una vez fuera de la cárcel española, se traslada a Filadelfia y logra publicar El triunfo de la libertad sobre el despotismo, en 1817. Allí enferma gravemente y hace su testamento afirmando que su fe anima la lucha republicana: “Primeramente declaro y confieso que profeso la religión santa de Jesucristo y como más conforme a ella, profeso y deseo morir bajo el sistema de gobierno republicano y protesto contra el tiránico y despótico gobierno de monarquía absoluta como el de España”. Encarga a su hermano sacerdote que las propiedades que deja “las emplee en continuar la guerra contra los tiranos que pretenden oprimir por más tiempo la América del Sur”.

Enseguida viaja a Angostura donde será un hombre clave en el Congreso, que lo nombra vicepresidente de la recién proclamada Gran Colombia. Es crítico de la postura oficial de la Iglesia en defensa del orden colonial español, pero instruye a Peñalver y Vergara, comisionados en Londres, para que establezcan relación directa (bloqueada por el embajador español) con el papa, le confiesen la fe católica de los republicanos y le propongan las bases para un concordato.

De Angostura Roscio va a Cúcuta, donde fallece en marzo de 1821 cuando iba a presidir el Congreso Constituyente de la Gran Colombia.

En la gravísima situación de Venezuela hace falta una conversión en todas las instancias nacionales y dimensiones, si es que queremos tener vida y futuro.

La revolución chavista fue para muchos una esperanza, pero ante el fracaso evidente no hay peor decisión que aferrarse al error cometido e imponerlo. El régimen venezolano y su modelo no tienen futuro. Es necesario un cambio y llegar a un acuerdo nacional entre los opuestos para que Venezuela nazca de nuevo. Para ningún chavista honesto es sensato ignorar el fracaso y defender con represión, corrupción y control comunicacional, la tiranía y la miseria actual del pueblo al que se prometía liberar.

19 de marzo de 2021

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En todo amar y servir, por Luis Ugalde

Varios amigos doctores me han sorprendido con la afirmación de que les gusta el lema de los jesuitas “En todo amar y servir”. Yo no soy religioso -me dice uno-, ni me considero creyente, pero comulgo con ese lema de ustedes que para mí es fuente interior de inspiración y vida.

Hace 30 años los jesuitas no teníamos este lema. ¿Será que los jesuitas contrataron a alguna empresa de imagen y mercadeo para refrescar su rostro? La verdad es que esa frase es de san Ignacio, pero estaba escondida en el secreto del corazón.

Al celebrar de los 500 años del nacimiento del santo (1491) algún jesuita tuvo la feliz idea de levantar esta joya oculta como inspiración renovadora.

Ignacio tenía poco de poeta, pero mucho de conocedor y médico de almas. Luego de sus primeros años de vanidad y de glorias efímeras, a los 30 años se sintió tocado por Dios para cambiar radicalmente su vida. Brotó en él la pregunta ¿cómo lograr la liberación de tantas ataduras que envician e impiden la realización humana?

En su difícil proceso interior de búsqueda sintió que, a causa de su gran ignorancia espiritual, Dios le llevaba de la mano corrigiéndolo como un maestro de escuela a un niño de primeras letras. Esa experiencia personal la recogió en un librito-guía para ejercitar el espíritu, que desde entonces ha servido a muchos millones de personas en centenares de países y lenguas diferentes para hacer los Ejercicios espirituales, tomando como maestro espiritual a Ignacio y a los jesuitas.

La piedra de bóveda del edificio de los Ejercicios es la última meditación llamada “contemplación para alcanzar amor”. En una breve cuartilla Ignacio nos da las instrucciones para hacer esa contemplación, con la advertencia previa de que “el amor consiste en la comunicación de dos partes, a saber, en dar y comunicar el amante al amado lo que tiene o de lo que tiene y puede, y así por el contrario el amado al amante”.

Luego nos invita a recordar y contemplar todo el bien recibido en nuestra vida y “sentir y gustar internamente” a Dios, actuando gratuitamente en nosotros con su presencia silenciosa y múltiple.

La presentación ignaciana de esa omnipresencia amorosa en momentos parece bordear el panteísmo, del que se salva al transformarse en coloquio entre amado y amante; el amor no es una fuerza telúrica impersonal sino es Dios que se entrega y suscita la respuesta amorosa. A los dioses mundanos del poder, del dinero y de ritos religiosos y de leyes sin Espíritu, Jesús contrapone el Dios-amor que rompiendo barreras se hace hermano, sirviendo y dando vida.

Jesús se atreve a decir que a Dios nadie lo ha visto nunca, pero que quien lo ve a él, ve actuar al Padre que es Amor. También dirá que quienes se compadecen y se hacen hermanos del herido y los que dan de comer al hambriento y liberan al oprimido, se encuentran con Dios, aunque ellos crean no conocerlo.

A Dios nadie lo ha visto nunca, pero con Él nos encontramos todos los días en aquellos que nos necesitan y reciben vida de nosotros, nos dice la Escritura.

Ignacio dice que, luego de muchas dificultades y traspiés espirituales, tuvo “una ilustración tan grande que todas las cosas me parecían nuevas”. Y encontró la alegría y sentido de en todo amar y servir, cuando todavía no era sacerdote, ni pensaba fundar la orden religiosa de los jesuitas, pero en Jesús había encontrado sentido y gustado internamente que quien da la vida a otros por amor, aunque parezca perderla, la encuentra.

Es un misterio, eso de que la pérdida es ganancia frente a la lógica mundana dominante: en la lucha por la vida hay que quitársela a otros para disfrutarla. La ciencia y los prodigiosos avances de la racionalidad instrumental, con frecuencia, se usan para ganar guerras sofisticadas con millones de muertos y sometidos para vida de los vencedores. La alternativa es el amor capaz de domar y convertir a todas las ciencias, avances tecnológicos y organizativos, y los medios económicos y políticos en instrumentos de Amor y Vida.

Ignacio nos invita a recordar y contemplar cómo Dios actúa en todo, amorosa e invisiblemente para que nuestra respuesta a tanto bien recibido sea “en todo amar y servir”. Este lema de los jesuitas es el camino de la vida que presentan los Ejercicios. Pero no es exclusivo de los jesuitas, ni siquiera de los cristianos, ni de practicantes de una religión, sino es la profunda verdad de toda conciencia y el núcleo inspirador de la condición humana.

Esta Venezuela de indigencia y agonía, sin gasolina, ni dólares, ni Estado que nos regale todo, nos invita a mirar dentro de nosotros y sacar de nuestro inagotable pozo interno agua viva para nosotros, nuestras familias, nuestra economía, nuestra política, nuestra reconciliación y reconstrucción nacional.

Esfuerzo traducido en solidaridad y vida, no porque nos obligan con el fusil, sino porque redescubrimos que no somos “yos” rabiosos disputándonos a dentelladas los restos del país, sino “nos-otros”, dándonos vida unos a otros.

La alegría de “En todo amar y servir” es una poderosísima palanca para transformar nuestra sociedad en sus sentimientos interiores y en la política del bien común que acabe con el hambre, la miseria y dictadura que tienen secuestrada la vida de los venezolanos.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Pacto Social para renacer, por Luis Ugalde

Venezuela solo tiene remedio si hacemos lo que hay que hacer; todos, primero Maduro. Él expresó, como crítica al presidente colombiano, que para vencer al coronavirus hay que dejar de lado “diferencias ideológicas y pequeñeces miserables”. Luego solicitó del Fondo Monetario Internacional (FMI) un préstamo de 5.000 millones de dólares, sabiendo que no se lo podían dar. Ambos gestos solo servían para echar la culpa a otros. Desideologizar y abrirnos internacional y nacionalmente son dos consejos que el régimen debe aplicarse a sí mismo.

Venezuela obedeció sin problemas la medida de quedarnos en casa, en cuarentena social evitando encuentros y contactos. Quince días encerrados en casa sin producción, sin escuela, sin ingresos y sin comida dejarán en evidencia que nuestra realidad es mucho más grave y mortal que el coronavirus con 153 contagiados y 7 muertos (al 3 de abril).

Sincerar y producir

Tenemos 153 contagiados del virus, pero más de 400 presos políticos perseguidos, más de 4000 empresas muertas o en agonía, más de 4.000.000 de huidos y desterrados y muchos miles de muertos, cuyo número crece por un régimen empeñado en no cambiar.

Necesitamos reconocer la terrible realidad de una economía que en 5 años ha perdido el 65 % de su producción (PIB), una educación con maestros y niños en huida y escuelas vacías, una salud con hospitales desmantelados, y servicios vitales de agua, luz, gas, transporte… en ruina. Incluso una industria petrolera saqueada y en quiebra total… La lista es mucho más larga y la moribunda Venezuela no solo necesita un préstamo de $5.000 millones sino más de 50.000 para empezar a sincerar la política y activar la producción en todas las áreas.

Maduro tiene razón: necesitamos del FMI y hay que dejar de lado “diferencias ideológicas y pequeñeces miserables”. Pero nada se puede hacer con un Estado quebrado, endeudado y secuestrado por un régimen tiránico que produce miles de muertos y lleva a la agonía a millones.

Para que todo el país renazca es indispensable sincerar, salir del secuestro del régimen y llamar al país entero a la producción de soluciones y al renacer nacional.

Los apoyos externos son indispensables, pero no llegarán con la producción nacional política, económica y social muertas. Abrir las puertas para que los presos políticos los líderes y partidos perseguidos e inhabilitados salgan al libre ruedo político-democrático; renovados también ellos, pues Venezuela es otra y hay que escuchar el clamor sufriente de los venezolanos en todas sus formas. Renovados empresarios y trabajadores para producir un nuevo encuentro entre capital y trabajo, pues el uno sin el otro nada valen y se necesitan repotenciados y aliados para salir de la pobreza. Para que 14 millones de trabajadores vuelvan a tener vida y esperanza y miles de empresas puedan competir es necesario reactivar la inversión de capitales que deben ser atraídos y protegidos; para lo cual hay que borrar de la lengua y del corazón el “exprópiese” irresponsable.

Pacto social vs. tiranía

Cuando el poder se impone, no hay pacto social, sino imposición tiránica armada. Todo esto pasa por la creación de una política democrática, dialogada y negociada entre diferentes. La soberanía del pueblo, las elecciones limpias y creíbles de un Parlamento (Asamblea Nacional) donde se discutan libremente y se negocien las soluciones políticas. Es indispensable, a su vez, la elección presidencial constitucional, secuestrada en 2018 y desmontar los serviles TSJ y ANC que creó el Ejecutivo de facto para anular la Asamblea Nacional democrática y todas sus decisiones.

No hay que inventar mucho sino sincerar y darle vigencia efectiva a la Constitución de 1999 y, conforme a ella, acordar en la AN legítima el nuevo CNE creíble y crear las condiciones para realizar este mismo año, con observación internacional cualificada, las elecciones parlamentarias libres que tocan y las presidenciales que están retrasadas desde 2018, pues no se realizaron como exige la Constitución. Elecciones que las necesitamos con participación masiva y resultado creíble y respetado.

Toda esa enfermedad nacional es mucho más grave y mortal que el coronavirus, que debe ser el detonante para asumir el cambio integral.

No hay democracia sin contrato social, ni Constitución que consagre los objetivos del pacto y los derechos y deberes de todos, no importa su ideología política. Lógicamente en ese pacto debe entrar también el chavismo.

Perder o ganar la vida

De la noche a la mañana el microscópico e invisible virus ha dejado en evidencia la desnudez del mundo y la indigencia de Venezuela arruinada, desmantelada y con virus: las armas son poderosas para imponer, pero no sirven para dar vida al mundo, ni para convocar un gran encuentro nacional para que el país renazca.

Es casi increíble que un virus mínimo haya puesto en crisis todo el poderío económico-financiero mundial y haya obligado a los Estados a cerrar sus empresas, escuelas, iglesias y campos de deporte. Un virus que avanza sin respetar fronteras, ni carteras, dejando en evidencia que la convivencia nacional e internacional sin ética -es decir sin tomar en serio la dignidad del otro y sin solidaridad con él – es irrespirable y letal.  Está a la vista que solo cuando escribimos TÚ con la misma mayúscula que YO está presente DIOS-AMOR, ese Dios que nunca nadie lo ha visto pero lo sentimos presente cuando vivimos el verdadero amor humano (ver 1 Juan 4, 12).

La más grave enfermedad no es el coronavirus, sino el poder tiranizado que en Venezuela ya ha matado a miles y tiene en agonía a millones. La emergencia del virus nos llama a todos a la conversión, a cambiar de conducta y a exigir del régimen y de toda la política –también de la opositora- a sincerarse con la realidad y renovar el Pacto Social Democrático.

Elecciones para cambiar o para perpetuar la miseria en dictadura, por Luis Ugalde

En este año electoral el régimen quiere votaciones para reforzar y perpetuar su poder dictatorial. Por el contrario, más del 80 % de los venezolanos quiere (o quisiera) elecciones para cambiar y emprender de inmediato la reconstrucción en democracia y libertad. Si Maduro fuera demócrata, ante el abrumador malestar y clamor del pueblo, renunciaría y daría paso a elecciones presidenciales y parlamentarias verdaderamente democráticas.

Esa gran mayoría que quiere elecciones para salir de la dictadura en este año debe exigir un nuevo CNE equilibrado y respetable, movilizarse para demandar los comicios, lograr condiciones electorales razonables y activarse para votar y defender el voto.

El régimen ha confesado que está decidido a impedir las elecciones presidenciales e imponer solo las parlamentarias. La AN tiene que negociar para designar cuanto antes un nuevo CNE equilibrado e impedir que el TSJ imponga uno incondicional del régimen, con lo que empujaría a la mayoría opositora a no votar. Un CNE en manos de la dictadura conduciría a una Asamblea Nacional del régimen que así tendría todos los poderes del Estado y toda la fuerza para que continúe la miseria y el éxodo venezolano.

El fallido asalto a la Asamblea Nacional

Al régimen le falta dominar a la AN que es punto de resistencia de la democracia venezolana y de apoyo internacional contra la dictadura. Por eso hace un par de meses el régimen planificó el asalto a la Asamblea Nacional, de amplia mayoría opositora, para eliminar de raíz su autonomía con su presidente Juan Guaidó constitucionalmente (art. 233) encargado de la Presidencia de la República desde que Maduro terminó su período presidencial el 5 de enero de 2019. El asalto se planificó con compra de votos para la nueva directiva y cerco armado para impedir la entrada de los diputados que no se vendieran. Pero falló estruendosamente la conspiración gubernamental y dejó en evidencia ante el mundo que la mayoría de diputados tuvo valor y rectitud para no dejarse comprar ni expulsar del parlamento.

Vimos a Guaidó y sus compañeros unidos  enfrentando con éxito a los cascos, fusiles y paramilitares armados para defender la mayoría parlamentaria democrática.

Luego vino la audaz y sorpresiva salida del país de Guaidó para reunirse con líderes e instituciones democráticas de América y Europa, que lo recibieron y aclamaron como presidente encargado. Así la AN democrática y el liderazgo de Guaidó se han fortalecido y su bandera de “elecciones presidenciales democráticas” aparece como la gran oportunidad para salir de la dictadura e ir a la reconstrucción con fuerte apoyo internacional, porque solos no podemos.

Dos elecciones

Tenemos dos elecciones en 2020: las parlamentarias  y las presidenciales. Los demócratas y los que queremos salir de la miseria nacional debemos participar y ganar las dos. El gobierno está decidido a las trampas necesarias para perpetuarse en el poder, impidiendo la presidencial y ganando las parlamentarias con un nuevo CNE nombrado por el TSJ servil al Ejecutivo y sometido al régimen. Con un CNE así la mayoría de la oposición se negaría a ir al “matadero” de unas votaciones sin árbitro respetable y sin las debidas condiciones electorales democráticas.

La estrategia del régimen para el triunfo de la dictadura en las parlamentarias es la división y la abstención de la mayoría opositora. Con eso se apagaría la última luz de esperanza que es la AN y se acabaría con el fuerte y renacido liderazgo de Juan Guaidó.

Frente a eso, los que queremos cambio de régimen con votos (terreno donde somos más fuertes que con la violencia armada), tenemos la unidad en torno al liderazgo repotenciado y reconocido de Guaidó, con increíble apoyo de los gobiernos e instituciones democráticas internacionales para unas elecciones presidenciales libres y limpias, como manda la Constitución. Todo esto implica fuerza democrática y negociación política con un sí rotundo a las elecciones para cambiar, al nuevo CNE negociado en la AN, y a la  reconstrucción plural.

El camino para salir de la dictadura son las elecciones con fuerte presión nacional y externa con las condiciones básicas exigidas, con apoyo de las democracias del mundo y con transparencia y libertad garantizadas por la observación internacional. Unidos bajo la guía de Guaidó, liberado de la “disciplina partidista” y acompañado por la sociedad civil y por los equipos políticos nacionales e internacionales.

Cuanto antes se debe definir, comunicar y articular ese camino 

El régimen está jugando duro para impedirlo y se va a endurecer más; aunque también es cierto que muchos que fueron (o son) chavistas  están deseando que se vaya Maduro. La salida electoral limpia no se va a dar sin movilización, ni presión fuerte. Pero tampoco sin negociación para que la transición sea viable, con menor costo y sumando el máximo de voluntades y capacidades para la reconstrucción. Cosa que es imposible con la perpetuación de la actual dictadura y el absurdo modelo político económico que ha hundido al país.

Caracas, 28 de febrero de 2020.