Víctor Salmerón, autor en Runrun

Víctor Salmerón

Remesas: el salvavidas nutricional en Venezuela
Las transferencias de dinero desde el exterior, para muchos hogares, son la diferencia entre una dieta precaria o alimentarse mejor. Una encuesta del Cemla indica que las remesas de mayor monto provienen de Estados Unidos y Chile

Por:  @vsalmeron

Es 20 de agosto y Josefina Martínez recibió en la mañana el dinero que su hijo le envía desde Chile, donde trabaja como obrero de la construcción.

“Todos los meses me manda 120 dólares, gracias a eso, compro huevos, carne, leche, tengo 74 años y mi pensión es de apenas dos dólares”, dice Josefina Martínez, quien vive en Alta Vista, un sector de bajos ingresos en Caracas, junto a su otra hija y un nieto.

En una economía hundida en la hiperinflación, recesión y subempleo, las remesas se han convertido en el salvavidas nutricional, en la diferencia entre Josefina y un grupo de sus vecinos que prácticamente solo consumen carbohidratos, como arroz y pasta.

Un estudio de la División de Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Efecto de las remesas sobre la seguridad alimentaria en los hogares venezolanos, precisa el impacto de las transferencias de dinero desde el exterior.

El trabajo, publicado en junio de este año, afirma que cada integrante de los hogares que reciben remesas consume en promedio 2.152 calorías diarias y supera el requerimiento calórico promedio en Latinoamérica, que se ubica en 2.075 calorías diarias.

En contraste, cada integrante de los hogares que no reciben remesas consume en promedio 1.822 calorías diarias y tienen una dieta menos diversificada.

Tras siete años consecutivos en recesión y una hiperinflación que evaporó la capacidad de compra de la moneda, cinco millones de ancianos reciben pensiones de menos de dos dólares mensuales y los salarios son los más bajos de América Latina.

Para ayudar a las familias más golpeadas, la administración de Nicolás Maduro reparte cajas de comida a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que principalmente tienen arroz, harina y pasta.

“Cuando puedo, ayudo a una vecina que está muy mal y solo come arroz, arepas y granos, le doy unos huevos y algo de leche”, dice Josefina Martínez.

El 18 de agosto, Nicolás Maduro reconoció la precariedad y ordenó: “Ministro de alimentación, Leal Tellería, me le garantiza a las seis millones de familias que alimentamos con el CLAP mejorar la calidad y la cantidad de productos de manera permanente”.

Diablitos (Underwood), café, leche, me le va agregando productos, lo dejo en sus manos ministro, en sus hombros lo pongo, usted me lo garantiza, con su vida, con su trabajo”, agregó Maduro sin precisar cómo y en cuánto tiempo mejorará la calidad de la alimentación.

Montos y países

De acuerdo con la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela, han salido del país 5,6 millones de venezolanos y una porción de ellos envían remesas a sus familiares.

El Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla) encuestó a 2.231 migrantes venezolanos, en distintos países, vía electrónica entre enero y febrero de este año para obtener información sobre las transferencias de dinero.

El estudio indica que 85% de los encuestados envían remesas. De estos, 66% lo hacen con una periodicidad mensual y 13,6% quincenal. La remesa mensual promedio es de 153 dólares y la quincenal de 109 dólares.

Por países, las remesas mensuales de mayor monto provienen de Estados Unidos (212 dólares), Chile (154 dólares) y España (145 dólares). En tanto que las remesas mensuales más bajas son las de Colombia (106 dólares) y Perú (95 dólares).

remesas enviadas a Venezuela

El trabajo indagó sobre el uso del dinero por parte de quienes reciben las transferencias y explica que, en el 93,7% de las respuestas de los migrantes que envían remesas, “se hizo referencia al gasto de manutención como destino de ese ingreso, seguido por los gastos de salud que fueron mencionados en el 89,4% de las respuestas”.

Un aspecto relevante es que las remesas son la fuente principal de ingresos para 32,4% de quienes las reciben y son importantes para 48,4%, es decir, son un elemento clave para 80,8 % de los hogares receptores.

El triángulo

Lo común es que las personas que emigran envíen los dólares o euros de las remesas a través del sistema financiero o de empresas especializadas en transferencias de dinero.

Quienes reciben las remesas venden los dólares a los bancos y, a su vez, estos bancos utilizan las divisas para satisfacer la demanda, por ejemplo, de empresas que necesitan comprar dólares para importar; de esta manera, la oferta de divisas crece.

Puede suceder que el banco central compre parte de los dólares que ingresan por las remesas para cancelar deuda externa o fortalecer las reservas internacionales, algo que también resulta beneficioso para la economía.

En Venezuela, la mayoría de los dólares o euros de las remesas no ingresan al país. El método más utilizado son triangulaciones, como la que emplea el hijo de Josefina Martínez: le vende sus dólares a quien fue su jefe en Venezuela y se los transfiere a una cuenta bancaria en Estados Unidos. Una vez recibe los dólares, su exjefe le transfiere bolívares a la cuenta que Josefina tiene en un banco venezolano.

El estudio del Cemla indica que los depósitos en cuentas corriente, que implican triangulaciones, es el método más utilizado por los migrantes venezolanos con un 36%, seguido “de las transferencias (Zelle) con 15,9% y a través de familiares y amigos con 15%; mientras que el porcentaje de las empresas de remesas fue de solo 10,7%”.

Esta circunstancia limita la posibilidad de medir con certeza el monto de las remesas, pero existen proyecciones. El Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello señala que “para 2021 se están estimando por entrada de remesas 2.300 millones de dólares”.

Nueva Ola

José Manuel Puente, profesor del IESA, considera que el éxodo de venezolanos va a aumentar.

“Venezuela ya sufrió el éxodo más grande en la historia de América Latina. Si sigue la tendencia y es muy posible que sea así, cuando se supere la pandemia, el éxodo podría llegar a siete millones de personas y superar al de Siria”.

 “Venezuela tiene los migrantes mejor formados del mundo, en promedio, la salida fue de gente joven con formación técnica y académica; entonces el país se ha envejecido y ha perdido población con formación”, dice José Manuel Puente.

La encuesta elaborada por el Cemla indica que la escolaridad media de los migrantes encuestados es de 15,8 años; equivalente al nivel universitario.

“La mayoría de las proyecciones nos hablan de un octavo año de recesión y alta inflación o hiperinflación en 2021, en este contexto, no hay muchas posibilidades de que mejoren los salarios y eso va a seguir estimulando el éxodo”, dice José Manuel Puente.

De acuerdo con Conindustria, el gremio que agrupa a las principales empresas del sector privado, al cierre del primer trimestre de este año, en promedio, el salario de los obreros era de 78 dólares, de 172 dólares para profesionales y de 414 dólares en el caso de los gerentes.

El salario mínimo en Ecuador es de 400 dólares y en Lima el ingreso mensual promedio al cierre de julio de este año es de 386 dólares.

“A medida que la economía mundial se recupere de la pandemia, lo más probable es que aumente el monto de las remesas a Venezuela y podríamos estar hablando de 3 mil o 4 mil millones de dólares al año”, dice José Manuel Puente.

Agrega que “lo importante es poder aprovechar este flujo de dinero para la reconstrucción del país y pensar, como en su momento lo hizo Uruguay, en un plan para recuperar parte del capital humano que se fue al exterior. Por supuesto, esto requiere una economía estable y un país sin crisis política”.

 

 

Carlos Fernández: “El país tiene que regresar a la modernidad”
 Carlos Fernández asume la presidencia de Fedecámaras en medio de una crisis que pulverizó la economía y el bienestar. Los problemas son muchos, pero el principal es la pérdida de ingreso de los trabajadores, un descalabro para el que confiesa que los empresarios no tienen solución. Recalca que sin instituciones no habrá inversión privada

Fotos: Abrahan Moncada

A una semana de empuñar las riendas de Fedecámaras, el principal gremio empresarial del país, Carlos Fernández se toma un tiempo para analizar la coyuntura. La relación con el gobierno, el colapso del salario, la ausencia de crédito, las sanciones, son temas que afloran, pero recalca la necesidad de consensos y de asumir el fin del modelo de desarrollo sustentado en la renta petrolera.

¿Cómo visualiza el camino que tiene que recorrer Venezuela en los próximos años?

El regreso a la modernidad que principalmente significa fortaleza institucional, empoderamiento ciudadano, prosperidad, inclusión, economías donde el trabajo está en función del hombre y donde el ser humano tiene acceso a los beneficios de la modernidad y la formalidad. Tecnologías de punta, pleno respeto de los derechos humanos.

Habla del regreso a la modernidad.

Éramos una sociedad inclusiva, en los años sesenta teníamos una enorme movilidad social, un profesional podría comprarse una casa a los tres años de trabajo, los servicios públicos funcionaban bastante bien. La modernidad es un estado que tuvimos, que perdimos, una vocación y una actitud. Entre todos tenemos que convencer al país de que hay un futuro mejor a lo que existe actualmente.

En su discurso al asumir la presidencia de Fedecámaras dijo que la destrucción que vive el país es responsabilidad de todos, pero no en partes iguales, afirmó que hay unos que tienen más responsabilidad que otros. ¿Quiénes son los que tienen más responsabilidad?

Por supuesto al final la responsabilidad mayor cae en los gobiernos, pero el tema venezolano no puede ser que la culpa es del presidente, todos tenemos una cuota y tenemos que asumirlo, si no lo asumimos no vamos a salir de las dinámicas que nos trajeron donde estamos. Hemos dicho que tenemos que ir a una economía productiva e inclusiva. ¿A dónde vamos ahorita? ¿Cuál es el modelo que tiene el país? A mí eso me mortifica.

El gobierno tiene uno, el socialismo del Siglo XXI.

¿Pero por qué todo lo que tiene el gobierno es lo que tiene que ser? ¿Por qué siempre tiene que ser lo que dicen allá?

Porque tienen el control.

Pero la movilización social, la presión ciudadana y la articulación también hace que la gente cambie de opinión, o modere. La respuesta no puede ser lo que el gobierno quiere: ¿Puede? ¿La tiene tan fácil? ¿Es tan sencillo llegar allá? ¿Si el país no lo acompaña qué sucede? Yo sé que quieren muchas cosas, está el Plan de la Patria, eso está muy bien, pero eso es lo que quiere una parte del país. Tiene que ser una cosa que acompañemos la gran mayoría. 

Me parece interesante que cuestione el modelo y diga que necesita cambios porque hay una parte del país que piensa que Fedecámaras ha hecho un acercamiento con el gobierno y ya no tiene planteamientos críticos.

Lo que no quiero es que el modelo sea impuesto. A mí ese modelo no me gusta para nada, pero de lo que trato de convencerte es que porque ellos quieran no es que va a ser así, la sociedad es mucho más grande.  No vas a obligar a la sociedad a que te acompañe, la tienes que enamorar de la idea.

Actualmente tenemos un modelo rentista que ya no tiene renta, pero el gobierno no termina de aceptar que colapsó.

Voy más allá, creo que el gobierno y buena parte del país cuando leen los números entienden que el modelo rentista en buena parte se acabó, pero sigue aquí (se toca el corazón) y aquí (se toca la sien). Inclusive en el sector nuestro. Nos toca convencer a los nuestros y decirle no existe, tienes que ver cómo sales adelante porque el que te ayudaba no tiene cómo ayudarte. Vamos a suponer que siga queriendo, ¿pero de dónde?

 ¿El gobierno no puede imponer un modelo si no es consensuado con la mayoría del país?

El país debe aprovechar el acercamiento, las conversaciones, el acompañamiento internacional de Noruega para que después de resuelto el tema institucional se quede la instancia que se creó para abordar otros temas como el modelo de desarrollo económico.

Para el gobierno en buena parte la crisis es producto de las sanciones. ¿No es así?

Creo que también es así, el país está sancionado esa es una realidad que tenemos que manejar, lo que pasa es que muchas veces cuando afrontamos la realidad lo hacemos con el enfoque de buscar culpables y tenemos que superar ese tema. Prefiero solucionar los problemas y después ver quiénes son los culpables.

¿Qué propuesta tienen para el tema de las sanciones?

El gobierno debe estudiar las causas, determinar si las cosas son mejorables, si estuviera en el gobierno trataría de ver cuáles son las razones y las causas, sentarme a negociar.

La causa de las sanciones es clara: esos países consideran que la reelección del presidente fue mediante una elección no legítima.

Pero ellos consideran que sí es legítima, entonces hay que hacer una discusión. Creo que es un tema diplomático.

¿Fedecámaras considera que las sanciones deben ser levantadas?

Considera que es un tema que tiene que resolverse y estamos dispuestos a participar en esquemas de conversaciones.

Abrahan Moncada

La vicepresidenta Delcy Rodríguez invitó a los empresarios a invertir bajo la Ley Antibloqueo. También está por aprobarse la Ley de Zonas Económicas Especiales y un plan de sustitución de importaciones. ¿Habrá una respuesta positiva?

Si hay éxito en el proceso de negociaciones, acuerdos y vuelta a la institucionalidad. Se necesita la reinstitucionalización del país para generar confianza. Si la prosperidad económica fuera un asunto de leyes todos los países fueran prósperos.

 Todo apunta a que el gobierno tendrá que desprenderse de empresas públicas que ya no puede sostener y que los grupos que podrían beneficiarse de esta transferencia de activos son los más cercanos al poder. ¿El capitalismo de oligarcas no es un peligro real?

Creo que ese es un peligro, pero hay otra forma de abordarlo. Tiene que ser un proceso transparente, donde se le de participación a todo el que reúna las condiciones mínimas y en el caso de las empresas intervenidas, expropiadas, respetar el derecho de los antiguos propietarios.  El Estado debe entender que se reservó para sí muchos sectores de la economía que pueden ser atendidos por la iniciativa privada.

Según Conindustria el salario promedio en la industria privada es de 78 dólares para un obrero, 172 el de los profesionales y 414 en el caso de los gerentes. ¿Hay una propuesta para recuperar la relación trabajo-salario?

La insuficiencia de ingreso del trabajador es el principal problema económico y nosotros no tenemos la solución.  Tiene que ver con la hiperinflación, con el achicamiento de la economía, con la pérdida de ingresos externos y con la formación de precios, es un tema sumamente complejo. Con modificaciones legales, institucionales, acuerdos internacionales, podrías comenzar a generar dinámicas para que el ingreso se vaya recuperando.

El ingreso es ínfimo pero los precios son internacionales.

Buena parte de la industria está trabajando al 20% de la capacidad instalada y hay estructuras mínimas por mantener.  Por ejemplo, antes los costos los soportaba una producción de cien mil bolígrafos y hoy solo produces 100 bolígrafos. Entonces al final cuando haces traspaso de costos terminas teniendo precios elevados. Se pierde la economía de escala y la productividad.

Hay un problema de reducción del mercado y un sector privado que difícilmente podrá exportar en el corto o mediano plazo en términos relevantes. ¿Esas plantas industriales que están utilizando 20% de su capacidad instalada tendrán que achicarse y vender sus máquinas?

Tienen que hacer todo eso y mucho más, el país tiene más activos de los que necesita y de los que va a utilizar en el corto plazo, pero no es fácil venderlos. No nos va a quedar otra que en la medida en que se recupere la demanda ir abriendo mercados internacionales. Un aspecto importante es que actualmente no hay acuerdos comerciales, el único que existe es Mercosur y está suspendido.

Ha dicho que la Ley del Trabajo es una rémora. ¿Por qué?

La Ley del trabajo nació en una realidad distinta, en 2012 estábamos en la mayor efervescencia del consumo, era otro país. Tiene un enfoque donde se busca proteger a quien tiene trabajo, pero no está pensada para estimular la creación de empleo.

El gobierno ha optado por asfixiar el crédito para contener el ascenso del dólar. ¿Qué opina de una economía tan pequeña que las empresa funcionan con su propio dinero?

La economía está pequeña porque no hay crédito. El gobierno tomó el camino de restringir la oferta monetaria para bajar la presión sobre el dólar y quizás lo ha logrado, pero a un costo que ha sido importante para el dinamismo de la economía.

La visión del gobierno es que el crédito se va a la compra de dólares y se acentúa la devaluación del bolívar.

Hay que entender que la estructura económica de Venezuela tiene un alto componente de productos importados, se compran dólares por el proceso productivo. Entonces, quizás por creer que la gente estaba especulando terminaste de ahogar el aparato productivo.

Delcy Rodríguez dijo: “Quien controle la moneda controla un país. Estados Unidos lo tiene muy claro, la Reserva Federal lo tiene muy claro” e hizo un llamado a los empresarios a no dejarse controlar. ¿Es posible revertir la dolarización de facto?

Es una pregunta complicada. Creo que es difícil y en todo caso llevaría mucho tiempo, pero no lo descarto de plano, siempre hay un sentimiento sobre la moneda nacional. Es algo que llevaría mucho tiempo, porque el dinero es fiducia, confianza.

¿Si se hace por la fuerza?

Peor, aquí estaba prohibido el dólar hasta hace nada, pero la dolarización ya existía. La necesidad se impuso.

De “conspiradores” a aliados: Maduro tras la inversión privada
El gobierno pone sobre la mesa negocios a través de la Ley Antibloqueo, el desarrollo de zonas económicas especiales y compras por parte del Estado. Fedecámaras se muestra dispuesta a fortalecer las relaciones

 

@vsalmeron

 

Tras apartarse de los controles y permitir la libre circulación del dólar Nicolás Maduro dejó atrás el túnel de la escasez y el racionamiento. Ahora, el acercamiento al capitalismo teje una alianza para que los empresarios inviertan y ayuden a estabilizar una economía pulverizada, reducida a la cuarta parte de lo que fue en 2013.

El gobierno ha puesto sobre la mesa opciones de inversión mediante la Ley Antibloqueo, un plan de compras por parte del Estado y la construcción de zonas económicas especiales con diversos incentivos y facilidades. 

José Gregorio Vielma Mora, exgobernador del Táchira, exministro de comercio exterior y exsuperintendente nacional tributario, es el encargado de ofrecer las bondades del proyecto de ley de zonas económicas especiales mediante reuniones con empresarios de distintas regiones como Carabobo, Falcón, Mérida y Zulia. 

Al mismo tiempo, la vicepresidenta de la República, Delcy Rodríguez, asistió a la Asamblea Anual de Fedecámaras y restableció el Consejo de Economía Productiva donde se reunirán representantes del gobierno y la empresa privada.

Están incluidos

“Allí está la Ley Antibloqueo, están todos invitados. Nos ha pedido el presidente restablecer el Consejo de Economía Productiva, los invito a que en una semana nos reunamos porque uno de los primeros anillos de esta ley es el empresariado venezolano”, dijo Delcy Rodríguez en Fedecámaras.

La Ley Antibloqueo, un instrumento que busca contrarrestar el impacto de las sanciones de Estados Unidos, que al igual que una larga lista de países considera ilegítimas las elecciones con las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente en 2018, otorga amplios poderes al gobierno.

El texto permite desaplicar otras leyes, efectuar transacciones de forma confidencial, privatizar o transferir la gestión de empresas estatales al sector privado y levantar las restricciones a la comercialización “en actividades estratégicas de la economía nacional”.

“Ustedes como empresarios son vistos con envidia por sectores privados internacionales que no tienen posibilidades de tener la mayor reserva de petróleo del mundo, la quinta reserva más grande de gas, la mayor reserva de oro, la mayor reserva de diamante, la tienen ustedes acá”, detalló Delcy Rodríguez durante su discurso.

Recalcó que uno de los principales objetivos es que los empresarios locales “inviertan y desarrollen las potencialidades de Venezuela. Es una invitación, está en la Ley Antibloqueo, pensando siempre en cómo levantar la producción de Venezuela”.

La vicepresidenta explicó que otro paso es reforzar el plan de compras del Estado para “garantizar mercado permanente a los productos nacionales”, algo que ya está en marcha mediante la compra de una parte de la producción de calzado que luego es repartida a la población mediante programas sociales.

Además, Delcy Rodríguez planteó una “sustitución estratégica de importaciones” y explicó que “nuestro interés es el ahorro de divisas porque estamos bajo ataque permanente y tenemos que desarrollar los sectores que tienen un alto componente nacional”.

Como ejemplo de esta iniciativa resaltó el caso de los neumáticos: “Venezuela consume 187.500 neumáticos al mes, casi todo lo que llegaba al país era importado. Desde enero de 2021, con políticas arancelarias, hemos recuperado la producción nacional”.

Pueden confiar

Tras la debacle de la producción petrolera, el cierre del financiamiento y el aislamiento internacional, la administración de Nicolás Maduro necesita de los empresarios, los mismos que ha tildado de “parásitos”, “conspiradores” o artífices de una “guerra económica”.

El presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusano, dejó en claro el interés de dejar atrás el pasado de confrontación: “Yo le pido al gobierno nacional, a todas sus autoridades, que confíe en los empresarios venezolanos”.

Añadió que “debemos asumir un compromiso con el país sin importar si los radicales atacan o si la comunidad internacional no entiende lo que está ocurriendo”.

Zonas especiales

El gobierno buscará la aprobación en el corto plazo de la Ley de Zonas Económicas Especiales que permitirá crear espacios geográficos que contarán con estímulos “fiscales, tributarios, financieros y de otra índole” para impulsar la sustitución selectiva de importaciones, potenciar el turismo, el desarrollo tecnológico y las exportaciones.

José Gregorio Vielma Mora ha visitado distintas regiones del país para explicar la iniciativa y viajó a las zonas económicas especiales de China y Vietnam para reunirse con expertos en el tema.

En entrevista concedida a Unión Radio Vielma Mora dejó en claro que “aquí va a trabajar el cien por ciento del sector privado, sobre todo nacional, la gente está pensando que vamos a traer inversión extranjera de la noche a la mañana”.

Para Vielma Mora la principal tarea es generar “confianza entre el sector público y el sector privado. Confianza mutua. Yo confío en que me vas a brindar servicio, seguridad, prosperidad, no me vas a colocar alcabalas, restricciones, que nuestros certificados salen de la noche a la mañana de manera inmediata, que no hay corrupción”.

Entre otros propósitos la idea es que los empresarios ayuden a superar el impacto de las sanciones. “En los países que han sido sancionados la manera de maniobrar, ha sido a través del apoyo del sector privado”, dijo Vielma Mora.

Campo minado

Empresarios consultados se muestran escépticos ante el rumbo que puede tomar la relación con el gobierno.  Explican que la mayoría de las leyes para controlar la economía como la Ley de Precios Justos están vigentes, solo ha habido una desregulación de facto.

Otro factor a tomar en cuenta son restricciones que difícilmente podrán solucionarse en el corto plazo. Para disminuir la cantidad de dinero en circulación y desacelerar la inflación el Banco Central asfixió el crédito obligando a los bancos a congelar 85% de los depósitos, por lo tanto, el financiamiento a las empresas es mínimo.

De acuerdo a los datos de Conindustria en promedio las empresas solo están utilizando 18% de la capacidad instalada por la baja demanda, las fallas de electricidad, escasez de combustible y la competencia de productos importados.

“La idea de las zonas económicas especiales no es mala, pero en un país que no esté destruido. Tal vez empresarios cercanos al gobierno aprovechen la Ley Antibloqueo y las zonas especiales para comprar barato algunas empresas o tomar el control de compañías públicas, pero el resultado va a ser muy tímido”, dice un empresario que prefiere reservar su identidad.

Miguel Mónaco, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello, considera que el proyecto de Ley de Zonas Económicas Especiales no cumple con el propósito de eliminar la burocracia y generar confianza.

Explica que las ventajas fiscales se concretarán en un “convenio de inversión” que cada empresa tendría que suscribir con el “Centro Internacional de Inversión Productiva”, un organismo a ser creado.

Desde su punto de vista “muchos de los beneficios fiscales en materia de ISLR, IVA e impuestos aduanales deben ser creados en la propia Ley”.

Agrega que el proyecto señala que los inversionistas necesitarán la autorización del Centro Internacional de Inversión Productiva que tendrá la potestad de determinar los requisitos a exigir con lo cual se crea una zona propicia la discrecionalidad de este organismo.

Juan Cristóbal Carmona, miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, señala que el proyecto establece que los inversionistas tendrían que pagar sus impuestos y luego, habría alguna devolución, algo que genera incertidumbre.

“La experiencia acumulada en Venezuela respecto de la devolución de tributos ha sido nefasta, para lo que vale remitirse a casos como los de las retenciones excedentarias de IVA o de los aranceles de aduana a través del mecanismo de draw back”, dice Juan Cristóbal Carmona.

La incertidumbre legal también alcanza al sector petrolero. El gobierno, para eludir las sanciones, comenzó a firmar contratos con empresas locales que invierten en proyectos y cobran con una porción del petróleo que extraen. La estrategia contempla ampliar estas operaciones en el corto plazo.

Juan Cristóbal Carmona advierte que para estas empresas el manejo del petróleo que reciben como pago es problemático. “Bajo la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Ley de Reordenamiento del Mercado Interno de los Combustibles Líquidos, únicamente la República, Pdvsa y operadoras 100% propiedad de Pdvsa pueden exportar crudo. Y únicamente Pdvsa puede atender el mercado interno de crudo”.

Mantenerse en el poder

Si bien Nicolás Maduro camina hacia un mayor acercamiento con los empresarios, en el plano político no hay señales de apertura, al contrario, en las últimas semanas acusó al partido Voluntad Popular de estar vinculado con paramilitares asociados al gobierno colombiano y encarceló a su dirigente Freddy Guevara.

Maryhen Jiménez, Doctora en Ciencias Políticas en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford, explica que “el gobierno necesita del viraje económico porque quiere llegar en una mejor posición a 2024”.

“Estos incentivos económicos no están diseñados para ninguna transición importante, no implica un giro en lo político, es posible que estén pensando en un modelo como Singapur, China o Rusia donde se activa la economía, pero no tiene libertades civiles, políticas o institucionalidad independiente”, añade Maryhen Jiménez.

Desde su punto de vista el gobierno va a combinar el acercamiento a los empresarios y el intento por oxigenar la economía, con represión selectiva para evitar que todos los actores de la oposición se coordinen para participar en algún evento electoral.

En junio la inflación se desaceleró a un dígito: ¿a qué costo?
El anclaje del dólar y una menor expansión del gasto público permiten contener el alza de los precios, pero analistas advierten que se profundiza la recesión y se trata de un equilibrio frágil e inestable

 

 

 

Las mediciones del Observatorio Venezolano de Finanzas, Síntesis Financiera y Econométrica indican que la inflación se desaceleró notablemente en junio y al compararla con el registro del Banco Central es la primera vez en los últimos cincuenta meses, desde abril de 2017, en que solo aumenta un dígito.

 El Observatorio señala que en junio los precios escalaron 6,4%, Econométrica obtiene un resultado muy similar, en el rango de entre 6%-7% y Síntesis Financiera calcula 9%. El resultado contrasta con mayo, cuando de acuerdo con los datos del Banco Central, el salto fue de 28,5%.

La inflación pierde intensidad gracias a la pasividad del dólar. En junio el tipo de cambio prácticamente se mantuvo estático, algo que tiene impacto en una economía donde la moneda estadounidense gana peso como medio de pago y es la referencia para calcular precios y costos de reposición.

En el mercado oficial la cotización del dólar aumentó 42% en abril, 10% en mayo y 3% en junio. En el mercado paralelo experimentó una tendencia similar.

“Anclar el tipo de cambio en una economía que se está dolarizando tiene un efecto de contención de la inflación”, dice José Guerra director del Observatorio Venezolano de Finanzas.

Menos bolívares

Para estabilizar el dólar el gobierno toma medidas para frenar el aumento de los bolívares que circulan en la economía. Sin bolívares, no es posible comprar divisas. La estrategia consiste en restringir el crédito y disminuir la expansión del gasto público, que ha caído a mínimos históricos en términos reales.

Para cerrar el grifo del crédito el Banco Central obliga a los bancos a inmovilizar 85% de los depósitos y el poco ímpetu del gasto del gobierno es evidente por el bajo monto de los salarios en ministerios y empresas del Estado.

Al contener el gasto el gobierno recurre en menor medida a la emisión de dinero para financiarse. Síntesis Financiera precisa en su informe El Tesorero que la base monetaria, un indicador que refleja el dinero que crea el Banco Central, está creciendo a menor ritmo.

“La moderación en el crecimiento del precio del dólar en junio refleja, principalmente, la desaceleración del ritmo de crecimiento mensual de la base monetaria, el cual bajó a 14% desde 28% en mayo”, precisa Síntesis Financiera.

Para estabilizar el tipo de cambio el Banco Central también vende divisas en efectivo a través de las entidades financieras a un ritmo de 20 millones de dólares semanales, de esta manera, aumenta la oferta de billetes verdes y refuerza la estrategia para disminuir los bolívares en la economía.

 La recesión

Si bien el ajuste en el gasto del gobierno y el bajo monto del crédito ayudan a estabilizar el dólar, la recesión se profundiza porque las empresas no tienen financiamiento y el gasto público no ayuda a empujar la economía.

Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera, explica que “por primera vez en años la inflación fue de un dígito. Pero hay un efecto recesivo prolongado, no hay crédito salvo para unas pocas empresas que pueden recibir préstamos indexados o en divisas. Además, se aplica una reducción progresiva del gasto público en términos reales”. 

En un entorno signado por la debacle de la producción petrolera, la economía venezolana está en recesión desde 2014 y en los últimos siete años el PIB acumula un declive de 76%.

Dólar recortado

Como el precio de los productos y servicios aumenta a una velocidad que supera el incremento en la cotización del dólar, se requieren más billetes verdinegros para comprar las mismas cosas, algo que el común de los venezolanos denomina “la inflación en dólares”. 

De acuerdo con las estimaciones de Síntesis Financiera en el primer semestre de este año, el poder de compra del dólar cayó 8%.

Un elemento clave es que el bolívar está sobrevaluado y el precio de los productos importados se abarata respecto a los elaborados en el país. “La entrada de productos importados a un relativo bajo costo en una economía donde la demanda está deprimida es algo que también ayuda a la baja de la inflación”, dice Tamara Herrera.

Pero agrega que “esta dinámica de sobrevaluación de la moneda profundiza la recesión porque los productores nacionales no tienen cómo competir con los productos importados. Solo se benefician sectores que tienen alta dependencia de las importaciones o comerciantes que sacan provecho de una moneda sobrevaluada”.

La sostenibilidad

La posibilidad de que en lo que resta de año el gobierno logre consolidar la desaceleración de la inflación luce complicada. José Guerra señala que “si la economía comienza a crecer habrá una mayor demanda de divisas y el Banco Central tiene muy pocas reservas para estabilizar el tipo de cambio”.

Agrega que “el dólar se está abaratando, esto también impulsa la demanda de divisas, se trata de un equilibrio frágil e inestable”.

Las reservas internacionales se ubican en mínimos históricos de 6.173 millones de dólares y el grueso corresponde a barras de oro, la porción líquida no supera mil millones de dólares.

Henkel García, director de Econométrica, indica que “lo que ocurra en el resto del año va a depender de cuán disciplinados pueden ser con el financiamiento del gasto público por parte del Banco Central, tomemos en cuenta que está planteado un evento electoral en noviembre”.

“También está por verse si van a tener suficientes dólares para seguir alimentando al mercado”, añade Henkel García.

Ana Belmonte, economista y profesora de la Universidad de Carabobo, destaca que “dudo de la sostenibilidad con base al análisis de liquidez, la liquidez aumento 220% en el primer semestre. Eso es menor al mismo lapso de 2020 y 2019, pero ese ritmo no va a permitir que salgamos de la hiperinflación”.

“Hay factores que todavía no están claros. Por ejemplo, a pesar del marco de sanciones el aumento del precio del petróleo podría mejorar el ingreso de divisas del gobierno”, dice Ana Belmonte.

Tamara Herrera no duda que habrá un mayor crecimiento del gasto público en el segundo semestre. “A partir de agosto y septiembre va a haber una aceleración del gasto, por razones estacionales y electorales. El impacto en la inflación dependerá en mucho de lo que haga el Banco Central. Para contener la inflación va a tener que aumentar la oferta de dólares en el mercado cambiario”.

Técnicamente Venezuela ingresó al túnel de la hiperinflación en diciembre de 2017. Para diagnosticar esta enfermedad la mayoría de los economistas emplea la definición que en 1956 estableció Phillip Cagan: un país sufre hiperinflación cuando la inflación alcanza 50% en un mes y culmina cuando en un período de doce meses no ha habido otro mes de 50%.

Para salir de la hiperinflación los precios tendrían que aumentar a una tasa mensual inferior a 50% durante lo que resta de año. La inflación continúa moviéndose en niveles muy elevados: según el Observatorio Venezolano de Finanzas en los primeros seis meses de este año acumuló un salto de 333%.

Las proyecciones

En su último reporte Latin Focus, una firma que agrupa el análisis de entidades financieras y consultoras como Oxford Economics, Moody’s Analytics y UBS, indica que el promedio de las proyecciones señala que la inflación de este año culminaría en 1.638%, resultado que si bien sigue siendo muy elevado representaría una desaceleración importante respecto a 2.959% en 2020.

Síntesis Financiera considera que la clave estará en el comportamiento de la base monetaria. “Si el Banco Central lograra mantener el ritmo de crecimiento mensual de la base monetaria por debajo de 20% en el segundo semestre de este año, el panorama de precio del dólar y la inflación tendrían que ser ajustados pronunciadamente a la baja”. 

Añade que “de materializarse esa situación, el precio del dólar al cierre de 2021 podría ser inferior a 10 millones de bolívares y la inflación sería 1.000% en el año”.

 

¿El aumento del precio del petróleo oxigenará a Maduro?
Este año el gobierno dejará de recibir 3.500 millones de dólares por el descuento al que vende el petróleo. La transición energética pone en duda el reinado del barril en el largo plazo y el país está en desventaja en la competencia por atraer inversiones y evitar que la mayoría de sus reservas queden bajo tierra

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Las principales economías del planeta comienzan a superar la pandemia y crecen las perspectivas de recuperación para la demanda de petróleo. El crudo Brent ya aumentó hasta los 75 dólares el barril, el nivel más alto en dos años, pero el alza, al menos en el corto y mediano plazo, no tendrá mayor impacto en la caja que maneja Nicolás Maduro.

Al contrario de lo que esperaba el gobierno, la administración de Joe Biden no ha flexibilizado las sanciones de Estados Unidos que obligan a vender el poco petróleo que produce Venezuela a través de intermediarios y grandes descuentos.

Washington ofrece evaluarlas, pero como parte de una negociación política. El pasado 25 de junio Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea emitieron un comunicado afirmando que “estamos dispuestos a revisar el régimen de sanciones sobre la base de un progreso significativo en una negociación global”.

Entre otras cosas, esta negociación debería restaurar las instituciones del país y “permitir que todos los venezolanos se expresen políticamente a través de elecciones locales, parlamentarias y presidenciales creíbles, inclusivas y transparentes”.

Estados Unidos, al igual que una larga lista de países, considera ilegítimas las elecciones de 2018 en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente. En 2019 Donald Trump bloqueó el comercio de petróleo entre Venezuela y Estados Unidos. Además, sancionó a compañías extranjeras que transportan petróleo desde Venezuela a otros mercados.

La sequía

Tras años de mínima inversión, fallas de gerencia y corrupción rampante, la producción de petróleo comenzó a caer velozmente en 2017 y en 2019 las sanciones de Estados Unidos aceleraron la debacle.

La consecuencia es que al cierre de mayo el país produce, de acuerdo con las cifras entregadas por el gobierno a la OPEP, 582 mil barriles diarios, 82% menos que los 3,2 millones de barriles diarios que producía en 1999, el año en que Hugo Chávez tomó el poder e inició la Revolución Bolivariana.

Para exportar lo poco que puede la administración de Nicolás Maduro recurre a pequeños intermediarios que adquieren el petróleo con un descuento en torno a 40% y lo revenden en países asiáticos como Singapur, Malasia y China, el principal comprador.

Un detalle relevante es que 95% de las exportaciones son petróleo de baja calidad y poco valor en el mercado como el Merey16, una mezcla de crudo extrapesados, livianos y naftas. Permanece una exigua producción de crudos medianos y ligeros, pero mayoritariamente se destina al mercado interno de combustibles.

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, explica que “prácticamente se remata el crudo que se exporta. Estimamos que en los primeros cuatro meses de este año al gobierno le ingresaron por ventas de petróleo 1.670 millones de dólares que representan un descenso de 20% respecto al mismo lapso de 2020”.

“Este año el gobierno dejará de recibir 3.500 millones de dólares por el descuento al que vende el petróleo. Esta cifra equivale a 47% del ingreso total, por petróleo y otras áreas, en todo 2021 que lo estimamos en 7.400 millones de dólares”, dice Asdrúbal Oliveros.

 

Añade que “Nicolás Maduro necesita mejorar el flujo de caja, eliminar ese descuento, volver a vender el crudo de una forma más institucionalizada”.

Entre pequeños

Las multinacionales europeas y estadounidenses han reducido al mínimo su presencia en el negocio petrolero venezolano en medio de las sanciones, pero el gobierno intenta poner en marcha un plan para recuperar la producción.

Básicamente se les ofrece a pequeñas empresas locales, sin mayor músculo financiero y tecnología, la posibilidad de invertir en proyectos y cobrarse con una porción del petróleo que produzcan.

En una entrevista concedida a Bloomberg el ministro de petróleo, Tareck El Aissami, aseguró que la producción se cuatriplicará durante los próximos meses y a finales de año se ubicará en 1,5 millones de barriles diarios.

La meta luce ambiciosa. El informe de coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) afirma que no se puede esperar un incremento importante de las exportaciones petroleras aun en un escenario en que “se levantaran las sanciones y se recuperara la demanda internacional”.

El informe señala que la industria petrolera venezolana tiene restricciones para operar con eficiencia como “infraestructura obsoleta, reducción del capital humano, incapacidad gerencial, régimen fiscal e institucional muy deficiente, falta de inversión y mantenimiento”.

“Recuperar la producción en un millón de barriles diarios requeriría entre 25.000 a 30.000 millones de dólares en inversiones. Bajo ningún escenario, estos recursos podrían ser aportados por el sector público venezolano y tampoco, en el corto y mediano plazo, por el sector privado nacional e internacional”, dice el informe.

Mejoría en cámara lenta

La debacle de la producción petrolera en Venezuela señala el fin de una era. Atrás queda el tiempo en que el barril aportaba 95% de las divisas que ingresaban al país y el petroestado repartía dólares baratos, impulsaba al sector privado con sus compras, mantenía una enorme nómina de trabajadores públicos e invertía sumas aceptables en servicios de educación, salud y vialidad.

El Estado se empobreció y financia la mitad del gasto público creando dinero, el suministro de energía eléctrica es precario, no hay divisas para estabilizar el mercado cambiario y la economía perdió su base de sustentación: las importaciones han caído a mínimos históricos y entre 2014-2020 el PIB se redujo 76%.

En este entorno Nicolás Maduro permitió una apertura parcial de la economía, si bien las leyes para maniatar al mercado siguen vigentes, en la práctica no hay control de cambio, el dólar circula libremente, el control de precios es mínimo y se abren espacios para la inversión privada.

El giro resucitó una lista reducida de actividades. El informe de la Universidad Católica Andrés Bello indica que “hay signos de recuperación de la actividad económica en los sectores de minería, agrícola, agroindustria, salud y comercio especialmente en las zonas más relacionadas con los mayores núcleos urbanos del país”.

 

Pero el impacto de estos brotes verdes será limitado. “Se espera que el nivel de actividad económica en 2021 pudiera mostrar una tasa de crecimiento cercana al 2% y en 2022 al 5%, sobre todo si se logra recuperar, al menos parcialmente, la producción interna de hidrocarburos” dice el informe.

Estas proyecciones estiman que en el segundo semestre de este año la producción petrolera podría aumentar en 60.000 barriles diarios y en 2022 alcanzaría un volumen promedio de 700.000 barriles diarios. Además, habría un aumento en las remesas y continuaría el crecimiento focalizado en áreas del sector privado.

Si en definitiva la economía crece lo que estima el Instituto de Investigaciones Económicas de la UCAB, al cierre de 2022 el PIB apenas sería 26% de lo que fue en 2013.

El tiempo pasa

Si bien en lo inmediato las perspectivas para el precio del petróleo lucen alentadoras, en el largo plazo reina la incertidumbre. Las principales economías del planeta marchan a una sustitución progresiva de los combustibles fósiles por energías más limpias y el reinado del barril comienza a tambalearse.

Para Venezuela esto podría traducirse en que la mayoría de sus reservas de petróleo quedarían bajo tierra. Analistas estiman que la principal ventana de oportunidad para atraer inversiones e iniciar una reestructuración del negocio duraría treinta años porque después de 2050 la demanda de petróleo en la economía global caería de manera relevante.

Como una muestra de los nuevos tiempos el 28 de mayo los accionistas de la petrolera francesa Total aprobaron un plan para reducir gradualmente sus emisiones de carbono. Además, la compañía cambió de nombre a fin de mostrar su apoyo al desarrollo de las energías renovables y se llamará TotalEnergies.

Alejandro Grisanti, economista y quien formó parte del grupo de técnicos que diseñó el Plan País, explica que “hay diferentes visiones de cuánto más va a durar el petróleo como fuente principal de energía. Mi estimado es que eso puede durar treinta años y en el 2050 será cuando veamos un declive muy fuerte de los no renovables hacia energía verde”.

“Esto abre una ventana de oportunidad de treinta años, pero esa ventana será mayor para los países que tengan costos operativos muy bajos que es el caso venezolano, quizás podríamos estar produciendo petróleo por otros cincuenta años”, dice Alejandro Grisanti.

 

El Instituto de Investigaciones Económicas de la UCAB afirma que recuperar la producción petrolera en Venezuela requiere reformas estructurales que liberen la participación del sector privado en la exploración, producción, refinación y distribución de hidrocarburos.

Además, considera vital reformar el marco institucional, modificar el régimen fiscal, redefinir el rol de Pdvsa y reformular la agenda externa del gobierno en materia petrolera.

Ante la transición energética los países petroleros intentarán quedarse con la menor cantidad de reservas bajo tierra y es previsible una dura competencia por atraer inversionistas.

Venezuela, sumergida en la inestabilidad política, sin acceso al mercado financiero internacional y con una economía en ruinas está en desventaja.

¿Qué dice el proyecto de ley que eleva la tensión en las aseguradoras?
Las empresas deberán cubrir pérdidas y aumentar el capital. La banca podrá utilizar su red de agencias para ofertar pólizas y se reduce el tiempo para el pago a los asegurados. Las normas obligan a invertir las reservas en instrumentos que no protegen el dinero

 

 

 

La Superintendencia de Seguros prepara un proyecto de ley que introduce cambios relevantes. De ser aprobado por la Asamblea Nacional, tal y como hoy está redactado, los accionistas de la mayoría de las empresas tendrán que aportar dinero, la banca se convertirá en un nuevo jugador y los asegurados recibirán sus pagos en menos tiempo.

El proyecto incrementa el capital mínimo para operar y la garantía a la nación. Pero antes de cumplir con estos parámetros las aseguradoras tendrán que cubrir las pérdidas de ejercicios anteriores, algo que coloca sobre la mesa el impacto del COVID-19.

La pandemia es un evento no previsto en las pólizas; no obstante, las aseguradoras han tenido que responder por el tratamiento a sus clientes con cobertura en el área de salud. De acuerdo con datos que maneja el sector al cierre de marzo, los tratamientos por COVID-19  sumaban 60 millones de dólares y había pérdidas no cubiertas por el orden de diez millones de dólares.

Una vez cubiertas las pérdidas un grupo de aseguradoras tendrán que aportar dinero para cumplir con los nuevos montos del capital mínimo y la garantía a la nación. Estos parámetros, medidos en unidades tributarias en la ley vigente, comenzarían a calcularse en petros.

En el caso de las empresas que se desempeñan en ramos generales y de vida, el capital mínimo más la garantía a la nación suman 6.760 petros, que equivalen a 381.000 dólares.  Esta cifra se traduce en un aumento relevante porque la hiperinflación y la devaluación sepultaron el valor de la unidad tributaria y los montos establecidos en la ley vigente.

Un elemento importante es que el capital mínimo para operar se actualizará cada dos años de acuerdo al valor del petro.

Pedro Raaz, abogado experto en seguros, considera que la coyuntura necesita un trato especial. “Es necesario un acuerdo donde las clínicas, no solo las compañías de seguros, asuman el impacto por el Covid y el Estado deje de cobrar una porción de impuestos durante los próximos tres años. Esto es algo que debería estar en el proyecto de Ley”.

Las compañías de seguros aportan a un fondo público entre 1% y 3% del monto de las primas de las pólizas de salud. Pedro Raaz considera que este fondo debería formar parte de la solución.

Manuel Rodríguez Costa, especialista en derecho administrativo, explica que “el capital mínimo solo debería operar como una barrera de acceso y el legislador debe subirlo o bajarlo en función de si desea que haya más o menos solicitudes para operar”.

Profundiza en este tema y señala que el capital de las empresas que ya están en funcionamiento lo determina el margen de solvencia y no el capital mínimo. El margen de solvencia actúa como un termómetro trimestral que indica si la compañía tiene suficientes recursos propios para respaldar sus operaciones.

Pero hay un factor a considerar. Las normas para el cálculo del margen de solvencia las establece la Superintendencia a través de providencias que fueron modificadas y debilitaron el indicador.  

“Se permite reflejar en el patrimonio propio el 100% de la revalorización de los inmuebles y en los tres primeros trimestres del año el 100% del saldo de operaciones; eso ha traído como consecuencia que el margen de solvencia sea en el caso venezolano técnicamente un saludo a la bandera”, dice Manuel Rodríguez Costa.

“Pero eso es un problema de la forma como se estructuró el cálculo y eso se resuelve con una modificación a la providencia de la Superintendencia para hacer que realmente funcione”, agrega.

La banca en el juego

Desde 2010 la ley de seguros ha mantenido a la banca excluida del negocio, pero el proyecto de reforma abre la puerta para que nuevamente los bancos participen en el juego. Básicamente las compañías de seguros ofrecerían pólizas a través del sistema financiero, que recibiría una bonificación por colocarlas a través de sus 2.974 oficinas en todo el país.

“Suelen ser productos sencillos, muy básicos, con coberturas relativamente pequeñas, primas accesibles que pueden ser financiadas a través del banco o domiciliadas a las cuentas bancarias del cliente; las comisiones son bajas porque la idea es el volumen, es un tema de masificar la comercialización del seguro”, dice Manuel Rodríguez Costa.

El proyecto indica que “retorna la banca seguro como un canal de comercialización necesario a fin de facilitar la incorporación de la población económicamente vulnerable a los contratos de seguros masivos: vida, accidentes personales, funerario, responsabilidad civil de vehículos, entre otros”.

Pedro Raaz considera que debe ampliarse el espectro. “Para masificar el seguro no solo debería permitirse la participación de la banca. En ramos como accidentes personales, funerario y vida debe abrirse la puerta a otros canales como supermercados o empresas que funcionen mediante aplicaciones por internet”.

“Esto nos lleva a la necesidad de impulsar los microseguros, los seguros dirigidos a la población de escasos recursos a través de distintas plataformas”, añade Pedro Raaz.

Pago rápido

El proyecto de ley indica que aumenta la protección a los asegurados “al reducir los plazos de indemnización y respuesta oportuna, con la finalidad de impedir un perjuicio en su patrimonio por el transcurso del tiempo”.

En la ley vigente la empresa de seguros está obligada a cumplir con el pago previsto en la póliza en los 30 días siguientes a la fecha en que el asegurado culmina la entrega de recaudos. En el proyecto, este lapso se reduce a diez días “so pena de incurrir en responsabilidad administrativa por retardo en el cumplimiento de sus obligaciones”.

Manuel Rodríguez Costa considera que este lapso es muy corto porque “las empresas necesitan realizar un análisis, es algo que no puedes parametrizar en un sistema. Vas a tener muchos procesos sancionatorios por retardo en los pagos y es algo que no tiene mucho sentido”.

Menos control

El proyecto elimina una polémica facultad con que cuenta la Superintendencia. La ley vigente le otorga al superintendente el poder de ordenarle a las aseguradoras, tras un proceso administrativo, el pago de siniestros.

“Si no había acuerdo entre las partes en un proceso amigable la Superintendencia, según la ley vigente, puede condenar a la empresa de seguros a pagar la indemnización como si fuese un tribunal y además puede indexar el pago. Esta competencia se elimina”, dice Manuel Rodríguez Costa.

El proyecto también le quita al superintendente la facultad de autorizar a las aseguradoras la venta de inmuebles y los restos de vehículos. “Si esto se aprueba las compañías tendrían libertad para disponer de esos activos sin esa alcabala de la autorización previa que en muchos casos es engorrosa y se dilata en el tiempo”, explica Manuel Rodríguez Costa.

Reservas evaporadas

Las compañías de seguros están obligadas a mantener reservas a fin de cubrir el riesgo de sus operaciones y garantizar el pago de los siniestros, pero tanto la ley actual como el proyecto de reforma establecen unas disposiciones que no protegen el valor de este dinero.

Actualmente las aseguradoras están obligadas a mantener 50% de las reservas en bolívares depositados en bancos del país y el proyecto solo rebaja esta porción hasta 40%. En medio de la hiperinflación y las bajas tasas de interés este dinero prácticamente desaparece.

La ley actual y el proyecto mantienen que no menos de 30% de las reservas deben ser “títulos valores denominados en moneda nacional o extranjera, emitidos o garantizados por la República”. El problema es que los títulos en moneda extranjera emitidos por la República están en default.

Además, la ley actual y el proyecto mantienen que no más de 20% de las reservas puede estar en inmuebles y no más de 10% en otros bienes que apruebe la Superintendencia.

Manuel Rodríguez Costa resume que “esas reservas técnicas terminan siendo sal y agua porque el dinero depositado en los bancos con hiperinflación y tasas de interés negativas básicamente se pierde; títulos de deuda pública que en la mayoría están en default e inmuebles que si bien son bienes seguros son de difícil realización”.

El presidente de una compañía de seguros afirma que “no se termina de asumir lo que es evidente: las reservas deben estar en dólares porque el bolívar y los bonos de la República no valen nada”.

El trasfondo

Las empresas de seguros caminan sobre un piso frágil. La población se empobreció, compañías extranjeras les arrebataron una tajada importante de la clientela, la hiperinflación persiste y el coronavirus impacta el flujo de caja.

Las cifras oficiales desnudan que el pago que hacen los clientes cuando compran sus pólizas, técnicamente conocido como primas, no es suficiente para soportar el costo de los siniestros, los gastos de funcionamiento y las comisiones de los corredores. Cuando esto ocurre, las aseguradoras sufren pérdidas técnicas, es decir, la actividad medular del negocio reporta cifras rojas. 

Datos de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora indican que en 2020, tomando en cuenta el tipo de cambio oficial al cierre de diciembre, el sector acumuló pérdidas técnicas equivalentes a 138 millones de dólares. 

En los cuatro primeros meses de este año, tomando en cuenta el tipo de cambio oficial al cierre de abril, las pérdidas técnicas equivalen a 99 millones de dólares.

Fondos de inversión aprovechan las gangas en Venezuela
Precios bajos, apertura de la economía y la apuesta por una negociación política exitosa alienta la toma de posiciones en empresas como Corimon. Jugadores locales se preparan para aprovechar la coyuntura

 

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Fondos de inversión arriesgados y a la caza de ganancias rápidas fijan su mirada en Venezuela, una economía deprimida pero con potencial de recuperación y gangas donde invertir. Por ahora, las transacciones en Seguros Caracas, Cargill, Directv y Corimon destacan en la lista de compras que introducen nuevos actores en el sector privado.

El empresario chileno Isidoro Quiroga, repleto de dinero tras vender su salmonera Australis Seafood al grupo chino Joyvio, fue el primero en apostar cuando a finales de 2019 compró Seguros Caracas a Liberty Mutual, asociándose con directores de la empresa. 

Luego en noviembre de 2020 Phoenix Global Investment, un fondo con presencia de capital chino y el grupo Puig movieron el tablero de la agroindustria comprando las plantas de Cargill y sus emblemáticas marcas de alimentos como Pastas Ronco y Aceite Vatel.

También en el agitado noviembre de 2020 Scale Capital, una firma con negocios en Miami, Londres y Chile e inversiones en telecomunicaciones, tomó el control de Directv y actualmente está en marcha la compra de una importante participación en Corimon, compañía clave en el campo de las pinturas a través de sus marcas Montana y Pinco.

Fuentes cercanas a la operación de Corimon explican que el fondo 3B1 Guacamaya, fundado por Eduardo Cisneros y Rodrigo Bitar, compró la mayoría accionaria de la empresa mientras que al frente de la gerencia y con una participación relevante seguirá Carlos Gill, actual presidente de la compañía.

Eduardo Cisneros es nieto de Diego Cisneros y por tanto miembro de la familia que por años controló una amplia gama de negocios en Venezuela como telecomunicaciones, tiendas por departamentos y cerveza; mientras que Rodrigo Bitar es hijo del político chileno Sergio Bitar y director de Toro Advisors, una firma con sede en Nueva York especializada en asesoría de inversiones en Latinoamérica.

Apertura y precios

Urbi Garay, profesor de finanzas en el IESA y miembro de la Academia de Ciencias Económicas, considera que la inversión extranjera en empresas venezolanas va a continuar porque tras el desplome de las exportaciones petroleras y el declive de la economía “existe una mayor apertura a la inversión privada por parte del gobierno”.

La mayoría de las leyes aprobadas para maniatar al mercado siguen vigentes, pero en la práctica Nicolás Maduro está enterrando el socialismo del siglo XXI: no hay regulación de precios, el dólar circula libremente, hay incentivos para las exportaciones y la agenda del gobierno contempla la privatización de empresas públicas.

“En segundo lugar, el precio pagado por las empresas en cuestión ha sido bajísimo si se compara con el valor histórico que llegaron a tener algunas de esas empresas, aunque esos bajos valores de hoy en día son entendibles, dada la situación crítica del país”, dice Urbi Garay.

Agrega que “para los inversionistas extranjeros, estas adquisiciones suelen representar un pequeño o pequeñísimo porcentaje de su portafolio. Por esto se pueden dar el lujo de tomar el riesgo implicado, a cambio de un retorno esperado, que se presenta como muy apetecible en la medida en que se termine de producir una verdadera apertura de la economía. También, apuestan a que habrá una negociación política en el mediano plazo”.

El espejo de Corimon

Como parte de la operación por Corimon la Superintendencia Nacional de Valores aprobó una oferta pública de adquisición que contempla un precio de 0,20 dólares por acción. Este precio indica que la compañía, de acuerdo al total de acciones, tiene un valor de mercado de tan solo 30 millones de dólares.

El monto desnuda el tobogán por el que se ha deslizado Venezuela. Al cierre de 1993, año en que Corimon emitió acciones comunes en la Bolsa de Valores de Caracas, la valoración de mercado se ubicó en 344 millones de dólares, cifra que tras ajustar la inflación equivale a 635 millones de dólares de hoy.

Si bien en el descenso del valor en bolsa incide el fallido proceso de internacionalización que llevó a una reestructuración a finales de los años noventa en la que Corimon se desprendió de filiales en México, Argentina y Estados Unidos, en el declive tiene un peso preponderante el colapso de la economía.

El país acumula siete años consecutivos en recesión, el PIB es un tercio de lo que era en 2013, la hiperinflación pulverizó la moneda y en promedio la industria está utilizando apenas 20,5% de su capacidad instalada.

Fuentes financieras explican que la apuesta de los fondos de inversión es que la apertura de la economía continuará, habrá una negociación política exitosa en el mediano plazo y las sanciones de Estados Unidos se flexibilizarán.

En este contexto de recuperación moderada de la economía, aseguran, la valoración de empresas como Corimon y el precio de compañías emblemáticas en su sector como Seguros Caracas y Cargill se triplicará a la vuelta de tres o cuatro años, permitiendo la toma de ganancias.

Aparte de las pinturas, Corimon posee la franquicia de tiendas Montana y filiales que elaboran empaques flexibles, envases plásticos, resinas; artículos para el pintor como brochas y rodillos, junto a compañías en Paraguay y República Dominicana.

“Los fondos de inversión compran a precios ridículamente bajos participación en empresas que si se profundizan los cambios de entorno van a revalorizarse rápidamente. Por otra parte, a las empresas, como es el caso de Corimon, les entra dinero en la caja, eso tiene sentido”, dice un banquero que conoce la transacción.

En gestación

Para quienes apuestan a un escenario donde la economía respira, las empresas se revalorizan y la crisis política pierde intensidad mediante una negociación entre las partes surgen señales positivas.

Entidades financieras como Credit Suisse indican que este año la economía tocará fondo y crecerá 4%: “La reanimación de la demanda doméstica, que hemos estado notando desde hace ya un tiempo, está comenzando a ser evidente en la data. Venezuela es un país con grandes crisis en muchos frentes y con algunas de las condiciones de vida más retadoras de América Latina. Sin embargo, el PIB muestra números, no emociones”, dice el reporte.

En el frente político el mandatario Nicolás Maduro ha dicho públicamente, al igual que líderes de la oposición, que está dispuesto a negociar. Se nombró un nuevo Consejo Nacional Electoral y en materia humanitaria comenzará la asistencia del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

En su último reporte la firma Eurasia Group señala que “la continua flexibilidad de Nicolás Maduro en materia de asistencia humanitaria y en el frente político probablemente conducirá a un alivio marginal de las sanciones de Estados Unidos. La prohibición de los intercambios de diesel probablemente sea la primera en desaparecer”.

Los criollos

Grupos locales también buscan aprovechar la coyuntura para crear fondos de inversión que permitan invertir en empresas en el país, sea a través de la compra de una participación accionaria o creando mecanismos de financiamiento.

A fin de evitar que haya préstamos para la compra de dólares que presionan el tipo de cambio el Banco Central obliga a las entidades financieras a inmovilizar 85% del dinero que gestionan, creando una sequía de créditos que abre oportunidades en el mercado de capitales.

 Fivenca ya tiene estructurado un fondo de capital privado que buscará convertirse en un vehículo para invertir. José Gregorio Tineo, director de Fivenca, explica que el fondo cotizará sus acciones en la Bolsa de Valores de Caracas y de esta manera captará inversionistas.

Con el dinero que coloquen los inversionistas el fondo invertirá en empresas o les ofrecerá financiamiento. “Los sectores donde pensamos enfocarnos son pequeñas y medianas empresas, el sector agroindustrial y servicios primarios de la economía”, dice Tineo.

Añade que “inicialmente estamos visualizando que el fondo capte inversionistas locales, pero también va a ser una buena herramienta para inversionistas del exterior. Estamos en un nuevo país donde están pasando cosas y hay sectores que están siendo exitosos”.

“Hay crecimiento en varios rubros de la agroindustria, camaroneras que están exportando; obviamente no es el mismo país de hace cuarenta años pero hay oportunidades”, afirma José Gregorio Tineo.

A fin de captar recursos para ofrecer opciones de financiamiento al sector agroindustrial, un grupo de inversionistas creó Impulsa Agronegocios bajo la idea de que “en este momento la banca está afectada por poca liquidez y se genera una oportunidad interesante para nuevos actores y fuentes de financiamiento”.

Al igual que Fivenca, Impulsa Agronegocios cotizará sus acciones en la Bolsa de Valores de Caracas.

La montaña a escalar

Si bien la economía comienza a moverse Venezuela está muy lejos de comenzar a captar la inversión que necesita para iniciar un proceso sostenido de crecimiento.

Urbi Garay destaca que “la economía venezolana continúa en una situación crítica, al mismo tiempo que la situación política y social, con unos niveles de pobreza récord.  No se ha aplicado un programa económico integral para acabar con la hiperinflación y sentar las bases de un crecimiento económico sostenido”.

“Esta realidad, junto a las sanciones, dificulta la atracción de la inversión extranjera en los montos que requiere el país”, dice Urbi Garay.

Profundiza en este tema y explica que “junto a lo que ocurre en el sector privado está la venta de empresas estatales, o de parte de las mismas o entrega de concesiones, a inversionistas extranjeros. Es un proceso sobre el cual se conoce poco aún y que pudiera atraer a cierta inversión, pero en montos que están muy por debajo de los requerimientos”.

“Algo que preocupa, aparte del tema de la transparencia de ese proceso, es que si uno suma las cantidades posibles que pudieran entrar al país, las mismas están muy lejos de los 20 mil o 30 mil millones de dólares anuales durante diez años que, según los expertos, se requieren para elevar la producción petrolera hasta 2,5 o 3 millones de barriles diarios”, afirma Urbi Garay.

De acuerdo al último reporte de la OPEP la producción de Venezuela en abril se ubicó en 445 mil barriles diarios. Un prospecto de inversión que Pdvsa ha distribuido entre inversionistas busca captar 58 mil millones de dólares para elevar la producción petrolera.

Por ahora la meta luce lejana.

El dólar escaló 30% en abril: ¿a cuánto llegará en lo que resta de año?
La liquidez superó la barrera del billardo. Para tratar de contener el ascenso del dólar el Banco Central asfixia al crédito. El impacto en el sistema financiero obligó a permitir un descuento del encaje

 

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La cotización del dólar en el mercado oficial experimentó un alza de 30% en abril y rompió con la pasividad de marzo, mes en que solo aumentó 4%. La escalada impulsó el precio de productos y servicios, pero lo inquietante es que analistas coinciden en que el ascenso apenas comienza.

El promedio de las proyecciones de los panelistas de FocusEconomics, entre los que se encuentran bancos y firmas como BancTrust, Julius Baer y Oxford Economics, señala que el tipo de cambio oficial, que el seis de mayo inició la jornada en 2 millones 866 mil bolívares, estará en torno a 16 millones 900 mil bolívares al cierre del año.

Leonardo Buniak, analista de riesgo bancario y director de la firma Buniak & Company indica que “nuestra estimación para el cierre del año es un dólar en torno a 13 o 14 millones de bolívares, pero puede ser más alto porque todo va a depender de cómo se comporten los agregados monetarios”.

Entre las proyecciones que estiman un salto mayor destaca la de Ecoanalítica que calcula que el tipo de cambio oficial culminará este año en 18 millones de bolívares por dólar.

El hundimiento del bolívar golpeará con mayor fuerza a quienes no tienen ingresos en divisas y aumentará la desigualdad. De acuerdo con un estudio de Datanálisis realizado en febrero de este año, solo 21,8% de los venezolanos afirma que ellos o algún miembro de su familia recibe algún tipo de compensación laboral en moneda extranjera.

Los pagos indexados no son para la mayoría: solo 27,4% indica que ellos o alguno de sus familiares recibe algún tipo de compensación laboral calculada de acuerdo a la tasa del tipo de cambio paralelo, que suele ser ligeramente superior a la tasa oficial.

Además, el 35,4% de los ciudadanos señala que recibe remesas, pensiones o algún tipo de ayuda desde el exterior.

Reacción en cadena

Tras no ahorrar durante el período de los altos precios del petróleo, endeudarse masivamente, no realizar las inversiones necesarias para mantener la producción petrolera y generar una profunda recesión que merma la recaudación de impuestos, el gobierno está en bancarrota y recurre a la emisión de dinero.

Sin mayor control, el directorio del Banco Central autoriza la creación de bolívares que financian el gasto de ministerios, institutos, alcaldías y empresas públicas quebradas.

Durante el primer trimestre la administración de Nicolás Maduro contuvo el gasto, pero en medio del incremento de los casos de coronavirus lo aumentó en abril mediante el reparto de bonos a trabajadores del Estado y familias de bajos recursos. Además, el gobierno elevó la compra de insumos.

El gasto del gobierno activó una cadena conocida: las familias recibieron bolívares y rápidamente los gastaron en comercios que, a la brevedad, los cambiaron a dólares porque después de tres años en hiperinflación el bolívar es una moneda moribunda. 

Al mismo tiempo, las empresas que prestaron servicios o vendieron insumos al gobierno también recibieron bolívares que rápidamente cambiaron a dólares para proteger sus ingresos.

Así, el incremento de la demanda de divisas impulsó la cotización del dólar que es la referencia que utilizan empresas, comercios y particulares para calcular sus costos y establecer precios.

El billardo

El aumento de la cantidad de bolívares en la economía alcanzó dimensiones complicadas para la lectura. En la tercera semana de abril, último dato oficial, la liquidez superó la barrera del billardo. Un billardo es uno con quince ceros y equivale a mil billones.

Leonardo Buniak destaca que “por primera vez vemos un billardo como unidad monetaria. Si la liquidez sigue creciendo mensualmente a este ritmo, la estimación para fin de año es que estará en 5,7 billardos de bolívares”.

Además de impulsar el dólar, en términos generales, la inyección de dinero por parte del Banco Central desequilibra por completo la oferta y la demanda en la economía. Leonardo Buniak resume que “se entrega poder de compra para adquirir productos que no se han producido, esto tiene consecuencias inflacionarias”.

De acuerdo con el Banco Central de Venezuela, entre marzo de 2020 y marzo de este año la inflación registró un salto de 3.012%. 

Descuento y euros

Mientras con una mano el Banco Central crea dinero para financiar al gobierno, con la otra toma medidas para evitar que los bancos otorguen créditos que financien la compra de divisas y den un impulso extra al dólar.

Para bloquear el crédito el Banco Central obliga a los bancos a mantener como reservas 85% de los depósitos que gestionan -el encaje en la jerga financiera-y sanciona con multas severas a las entidades que no cumplen la orden.

Pero en vista de que en abril un grupo de bancos sufrió un problema severo de iliquidez e incumplió de manera reiterada con el monto de los depósitos a inmovilizar, el Banco Central permitió un descuento del encaje que solo se aplicará en mayo.

El descuento varía en cada caso y equivale “al monto de intereses pagados por cada banco por incumplimiento del encaje desde el cuatro de enero de 2021”.

La firma Síntesis Financiera explica en su informe El Tesorero que “es posible que la mayoría de los bancos estén cerca de eliminar su déficit de encaje, gracias a la deducción, pero seguramente habrá algunos que continuarán presentando déficit esta semana”.

Agrega que “lo breve del lapso de vigencia del descuento, apenas un mes, hace pensar que pronto se requerirán nuevas medidas”.

Síntesis Financiera destaca que las autoridades no han creado las condiciones para disminuir el encaje hasta proporciones normales -entre 20% y 30% de los depósitos- a fin de que el crédito fluya “sin presiones indebidas sobre el precio del dólar”.

La firma sostiene que es necesario que crezca la disposición de las empresas y las personas a mantener bolívares en sus cuentas y “lograrlo supone que las autoridades superen el desafío de credibilidad y confianza que permita atraer los capitales que demanda con urgencia la economía venezolana”.

Además de asfixiar el crédito, el Banco Central comenzó a vender euros en efectivo a través de los bancos a fin de aumentar la oferta de divisas y contener el ascenso del dólar, pero la oferta es muy baja y está muy lejos de satisfacer la demanda.

Banqueros consultados indican que desde marzo el Banco Central inyecta al mercado alrededor de 10 millones de euros a la semana, una cantidad que no ha logrado estabilizar al tipo de cambio.

Dólares en depósitos

La pulverización del bolívar alentó la circulación del dólar y la apertura de cuentas en divisas que ganan espacio en el balance de los bancos. Al cierre de marzo de este año las captaciones en dólares de libre convertibilidad ascienden a 270 millones y representan 46% de los depósitos.

Los balances indican que los cinco bancos líderes en depósitos en dólares son BNC, Mercantil, Venezuela, Bancaribe y Bancamiga, con lo que está en marcha una recomposición en el ranking de captaciones.

Un aspecto clave es que los bancos han ampliado las facilidades para movilizar los dólares a través de cuentas que permiten transferir divisas a clientes del mismo banco.

Además, ya existen cuentas en dólares con tarjetas de débito que funcionan para pagar en cualquier comercio del país y del exterior; retiro de efectivo en cajeros automáticos de otros países y transferencias de dólares desde una cuenta en Venezuela a una cuenta de otro banco en el extranjero y viceversa.

Las cuentas en dólares con tarjetas de débito permiten pagar en cualquier establecimiento del país mediante un sistema donde al cliente se le debitan dólares, pero el comercio recibe bolívares. 

Mercado de capitales

El 18 de febrero Fedecámaras le entregó al Gobierno un documento con sus propuestas y necesidades para reactivar la economía. Entre los puntos figura la “reactivación del crédito para financiar capital de trabajo, importaciones y pagos a proveedores”.

A comienzos de este año en vista de que los depósitos en dólares representan una porción sustancial de las captaciones, un grupo de bancos comenzó a otorgar préstamos en divisas, pero la Superintendencia de Bancos y el Banco Central frenaron el proceso.

Las autoridades intervinieron y prohibieron la entrega de créditos en dólares sin autorización previa. Banqueros consultados indican que desde entonces, aunque se han introducido solicitudes, no ha habido aprobación alguna y el crédito a las empresas sigue fuertemente restringido.

En este entorno empresas como Calox, Cargill y Montana Gráfica han aumentado la emisión de bonos a través de la Bolsa de Valores de Caracas y compañías como Impulsa sirven de canal para que el sector agroalimentario obtenga financiamiento. Pero el mercado de capitales es enano y es incapaz de sustituir a la banca.

Si bien la decisión del Banco Central de asfixiar el crédito bancario ha tenido algún efecto de contención en el alza del dólar, el precio a pagar ha sido una economía sin financiamiento a la producción y el consumo.