Víctor Salmerón, autor en Runrun

Víctor Salmerón

Aumento de los alimentos revive la tensión entre el gobierno y las empresas
La Sundde otorga 72 horas de plazo a  empresas del sector para que entreguen información detallada sobre la estructura de costos. El gobierno evalúa recurrir al esquema de precios acordados

@VSalmeron

En un entorno donde el precio de los alimentos comenzó a elevarse a un ritmo más acelerado, el gobierno se prepara para intervenir, en caso de considerarlo necesario.

Mientras tanto, en las empresas crece el temor a medidas que limiten la libertad para adecuarse a las condiciones del mercado.

La Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) exigió información sobre márgenes de comercialización y costos de producción a empresas que producen alimentos como pastas y harina de maíz precocida.

Entre los datos solicitados se encuentran gastos considerados “ajenos a la producción”, como publicidad y mercadeo, estructura de costos, materiales, mano de obra detallando el nombre, número de cédula y salario de cada trabajador. 

Además, precios de venta y variación mensual, cantidad de producción de cada producto, capacidad instalada y capacidad operativa, importaciones, flete internacional, seguro internacional y tasa de cambio.

Una vez la empresa recibe la solicitud, tiene 72 horas para enviar la información a la Sundde.

El 24 de mayo, el ministro para la alimentación, Carlos Tellería, creó el Comité de Control, Seguimiento y Balance Agroalimentario que se enfocará en once rubros: azúcar, aceites y grasas, pastas alimenticias y harina de trigo, proteínas animales, leguminosas, leche en polvo, harina de maíz precocida, arroz, enlatados y “rubros autóctonos”.

El Comité tiene, entre otras atribuciones, la responsabilidad de diseñar políticas para la “producción, procesamiento, abastecimiento y distribución a precios justos” de los rubros estratégicos.

Asimismo, deberá “evaluar y determinar de forma detallada el proceso productivo del sector privado” y elaborar un “mapa técnico táctico territorial de empresas públicas y privadas con fortalezas para realizar alianzas”.

Fantasmas del pasado

En las empresas crece la tensión. “Nos preocupa el comité y que están solicitando una gran cantidad de recaudos como hacían en el pasado. Nos han dicho que no está planteado regresar al control de precios pero hay una vigilancia más cercana. Quieren estar preparados para tomar medidas”, dice un empresario que prefiere reservar su identidad.

Fuentes explican que el gobierno ha planteado a empresas de la agroindustria la necesidad de acordar precios, un esquema que utilizó en el pasado e incluso contó con una ley aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente en 2017.

Según esta ley los “precios acordados” surgían de convenios entre el gobierno, las empresas y todos los que participan en la producción, distribución y comercialización de alimentos básicos tomando en cuenta la “estructura de costos”.

Empresarios consultados se muestran reacios a este esquema que ya fracasó como estrategia para desacelerar la inflación y, explican, no permitía ajustar los precios a tiempo para mantener la rentabilidad y la producción.

La aceleración

Si bien el país salió de la hiperinflación y los precios ya no aumentan al ritmo frenético del pasado, la inflación sigue siendo muy elevada y el gabinete económico teme por un incremento más acelerado en lo que resta de año.

Las estadísticas del Banco Central de Venezuela indican que en mayo el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 8,6%, el mayor salto desde diciembre de 2021.

Tras este resultado, en los primeros cinco meses del año esta variable, que impacta con fuerza a las familias de menos recursos, acumula un alza de 23,8%.

Macroconsultores indica que el costo de una canasta con harina de maíz, harina de trigo, pasta, aceite, leche en polvo, arroz, atún enlatado, azúcar y granos aumentó 14,7% entre la última semana de abril y la última semana de mayo.

Se trata del mayor aumento desde julio de 2021, tras el cual la canasta pasó a costar el equivalente a 40,7 dólares en un país donde cinco millones de ancianos reciben una pensión mensual de 24 dólares.

Trigo y maíz

En el incremento del precio de los alimentos influyen factores como el mayor gasto del gobierno, que se traduce en bolívares que aumentan la demanda de divisas y presionan al alza la cotización del dólar; las fallas de energía eléctrica que golpean la producción de la agroindustria y el efecto de la guerra.

Los misiles que el ejército ruso lanza sobre las principales ciudades de Ucrania también estremecen el mercado de alimentos. Las fértiles tierras ucranianas, conocidas como el granero de Europa, juegan un rol estelar en la oferta de cereales.

Rusia y Ucrania, en conjunto, suministran 28% del trigo que se exporta al mundo cada año y 15% del maíz, dos rubros que Venezuela necesita importar para elaborar pastas, pan, galletas y harina de maíz precocida.

Antes de la invasión ya se esperaba un alza en el precio del trigo porque China, el mayor productor a escala global, había advertido que por efecto de las lluvias su cosecha de este año será de las peores en la historia.

El principal contrato a futuro del trigo se cotiza 50% por encima de hace un año y la oferta sigue siendo muy incierta porque países como Argentina han disminuido sus exportaciones para contener los precios en el mercado interno.

Tras la medida anunciada por el presidente argentino Alberto Fernández, solo se exportarán diez millones de toneladas de trigo entre 2022 y 2023, un cifra que representa un descenso de 30% respecto al período anterior.

Venezuela importa trigo principalmente de Estados Unidos y Canadá. Gerentes consultados explican que, hasta ahora, no han tenido problemas para ajustar el precio de productos como la pasta alimenticia, pero temen que el gobierno quiera frenar el alza presionando por acuerdos de precios o con importaciones libres de aranceles que les restarían mercado.

En 2021, los venezolanos consumieron en promedio 33 millones de kilos de pasta al mes. De esta cantidad, 42% se produjo en el país y el resto se compró en el exterior.

La mayoría de las importaciones provinieron de Turquía que, a través de marcas como OBA y Bellini, tiene amplia presencia en los anaqueles de Venezuela.

El maíz es fundamental en la dieta de los venezolanos. El maíz blanco principalmente se utiliza para elaborar la harina precocida para las arepas y el maíz amarillo se emplea en las mezclas de alimentos para animales como pollos y cerdos.

Cifras de la Asociación Venezolana de Industriales de Harina de Maíz, Venmaíz, indican que entre octubre de 2021 y enero de este año se cosecharon 502 mil toneladas de maíz blanco y para cubrir la demanda será necesario importar 696 mil toneladas. 

La demanda de maíz amarillo se calcula en torno a un millón de toneladas métricas y es necesario comprar en el mercado internacional a países como Brasil, Argentina o Estados Unidos alrededor de 700 mil toneladas. 

El precio del maíz, de acuerdo con los contratos a futuro, experimenta un alza de 28% en el año y no hay razones para esperar un descenso en el corto plazo.

Los fertilizantes

La disparada de los costos no se limita a las materias primas, también impacta los fertilizantes para la siembra. El más utilizado es una mezcla de nitrógeno, fósforo y potasio que, tras el colapso de la petroquímica, Venezuela tiene que importar.

Los productores de fertilizantes emplean gas natural o carbón, por lo tanto, el encarecimiento de la energía en 2021 comenzó a presionar. Luego, la Unión Europea y Estados Unidos impusieron sanciones a Bielorrusia, uno de los principales exportadores y finalmente, la guerra afectó a Rusia, otro exportador clave.

El resultado es que el saco de 50 kilos con la mezcla de nitrógeno, fósforo y potasio aumentó desde 36 dólares en mayo de 2021 a 80 dólares en mayo de este año. Para el próximo ciclo de siembra de maíz, arroz y caña de azúcar los agricultores venezolanos sentirán el aumento de los costos.

Productos terminados

Venezuela depende en gran medida de la importación de productos terminados y lo poco que produce requiere un alto componente de materia prima importada.

Por lo tanto, el mecanismo de transmisión de la inflación global es relevante y en Estados Unidos y Europa las noticias no son buenas.

El aumento del combustible, disrupciones en las cadenas de suministro que reducen la oferta y la inyección de dinero por parte de los gobiernos para enfrentar la pandemia han generado un brote inflacionario: en Europa, la inflación es la más alta desde la creación del euro y en Estados Unidos, la mayor en cuatro décadas.

La inflación de Estados Unidos acumula un aumento de 8,6% en los últimos doce meses y Loretta Mester, presidenta de la Fed de Cleveland, explicó esta semana que tardará al menos un par de años en regresar a una variación de 2%.

El pasado 7 de marzo el mandatario Nicolás Maduro afirmó que “ya estamos tomando las medidas para seguir nosotros en un proceso de control de la inflación y de estos fenómenos que pudieran presentarse, producto de la guerra”.

Empresarios temen que el gobierno comience a presionar de una manera más decidida para contener el aumento en el precio de los alimentos básicos.

Venezuela: ¿Por qué se aceleró la inflación en mayo?
El Observatorio Venezolano de Finanzas indica que la inflación en mayo registró un salto de 10,1% versus 3,6% en abril
El aumento de los precios sigue impactando a una población con muy bajos salarios y, en su gran mayoría, sin ninguna capacidad de ahorro

@VSalmerón

Después de tres años en los que la moneda se hundió y el salario perdió buena parte de su capacidad de compra, los venezolanos sintieron un alivio. Al fin, el aumento de los precios perdió intensidad y en los primeros cuatro meses de 2022 la inflación se desaceleró notoriamente, pero en mayo hubo un rebote que causa inquietud.

 “Uno gana muy poco y los precios nuevamente están subiendo todo el tiempo, sobre todo lo poco que uno puede comer”, dice Liliana García quien trabaja como vendedora en una tienda al este de Caracas y recibe un salario mensual equivalente a cien dólares.

 La percepción de que los alimentos se encarecen a mayor velocidad no es infundada. Macroconsultores indica que el costo de una canasta con harina de maíz, harina de trigo, pasta, aceite, leche en polvo, arroz, atún enlatado, azúcar y granos aumentó 14,7% entre la última semana de abril y la última semana de mayo.

 Se trata del mayor aumento desde julio de 2021 tras el cual la canasta pasó a costar el equivalente a 40,7 dólares en un país donde los salarios son los más bajos de Latinoamérica.

 El Observatorio Venezolano de Finanzas mide la variación en los precios de un conjunto de rubros que reflejan el consumo de las familias, como alimentos, transporte, vestido y calzado. Su último reporte indica que en mayo hubo un salto de 10,1% versus 3,6% en abril.

 “Volvemos a una inflación mensual de dos dígitos, es una cifra considerablemente elevada, hay un rebrote inflacionario” dice José Guerra exgerente del Banco Central, diputado por la oposición en la Asamblea Nacional elegida en 2015 y director del Observatorio.

La estrategia

Si bien la inflación es muy elevada hay una gran diferencia respecto al caos hiperinflacionario del pasado.

El Banco Central aun no publica los datos oficiales de mayo pero los primeros cuatro meses dejan claro el nuevo escenario: entre enero-abril de 2021 los precios aumentaron 183% y en el mismo lapso de este año 16,3%.

 Lo preocupante es que el rebote que reflejan distintos indicadores en mayo podría ser una señal de que la estrategia para desacelerar la inflación comienza a perder efectividad.

 El ajuste que aplica la administración de Nicolás Maduro tiene como principal componente la estabilidad del dólar para abaratar el costo de las importaciones y cambiar las expectativas con un signo de solidez.

 Para mantener estable la cotización del dólar, el Banco Central garantiza que haya oferta de billetes verdinegros vendiendo divisas todas las semanas.

Al mismo tiempo, toma medidas para disminuir la cantidad de bolívares que las empresas y los particulares pueden emplear para comprar dólares.

 Las entidades financieras solo pueden prestar 27% del dinero que tienen en depósitos, de esta manera, el Banco Central se asegura de que no haya créditos para la compra de dólares. Además, todas las semanas vende bonos a empresas y particulares para absorber bolívares.

Dólar caliente

Pero en mayo, a pesar de que el Banco Central mantuvo la oferta de divisas y la asfixia del crédito, la cotización del dólar aumentó 14,8% en un entorno en el que el gobierno, dispuesto a utilizar los mayores ingresos por el alza de los precios del petróleo, comenzó a gastar más e inyectó bolívares a la economía.

  El gasto del gobierno a través de aumentos de salarios, bonos a las familias de menos poder adquisitivo y pagos a proveedores se tradujo en bolívares que terminaron en la caja de comercios y empresas que los utilizaron para comprar dólares. 

 El aumento en la cotización del dólar impactó toda la cadena de producción e incidió en los precios de una amplia gama de productos, así como en la mayoría de los servicios como tarifas de colegios y clínicas privadas.

 José Guerra añade otro elemento: “No hay credibilidad en que el tipo de cambio se pueda sostener estable y entonces se les imputa a los precios la posibilidad de que el dólar siga aumentando”.

 Lo importado

Una variable que comienza a incidir es que en la mayoría de los países donde Venezuela compra productos terminados y materias primas los precios están aumentando. La consecuencia es que este impacto se traslada a Caracas.

En Europa, la inflación es la más alta desde la creación del euro y en Estados Unidos la mayor en cuatro décadas.

 Las causas están claras. La pandemia genera disrupciones en las cadenas de suministro que reducen la oferta en momentos en que la demanda aumenta porque el mundo, en su mayoría, dejó atrás el confinamiento.

A esto se añade el incremento de los precios del combustible y la invasión de Rusia a Ucrania.

 Ucrania es un productor clave de materias primas como trigo, maíz y aceite de girasol. Además, Rusia es relevante en el mercado de los fertilizantes, por lo tanto, la guerra ha disparado el precio de los alimentos.

 Economistas coinciden en que, en una economía como la venezolana que depende en gran medida de la importación de productos terminados y donde lo poco que produce necesita un alto componente de materia prima importada, el mecanismo de transmisión de la inflación global es relevante.

Querer desdolarizar

En la desaceleración de la inflación venezolana ha jugado un rol importante la dolarización de facto que comenzó a operar desde 2020. Gracias a que los precios comenzaron a fijarse en dólares y la moneda estadounidense se utiliza en buena parte de las transacciones la economía recibe una señal de estabilidad.

 Pero Nicolás Maduro ha decidido frenar la dolarización para que el bolívar, la moneda que emite el Banco Central de Venezuela y emplea el gobierno para gastos como el salario de los empleados públicos y las pensiones, recupere parte del terreno perdido.

 El gobierno mantiene cerrada la puerta de los créditos en dólares y no autoriza la interconexión que permitiría transferir dólares de un banco a otro. Al mismo tiempo, aplicó un impuesto a los pagos en dólares que incidió de manera puntual en la inflación de mayo.

 “Con este impuesto hubo mucha confusión y su efecto no solo es el 3% que paga el consumidor. Aguas abajo, la aplicación de este impuesto representa entre 12% y 18% más en el precio de los productos nacionales”, explicó Luigi Pisella, presidente de Conindustria.

 Falla estructural

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, explica que a los elementos coyunturales como el alza del dólar, la inflación global y el intento del gobierno de oxigenar al bolívar se añaden factores estructurales.

 “La economía venezolana es muy poco competitiva. Hay problemas graves de servicios públicos, las fallas en el suministro de electricidad, por ejemplo. Una altísima capacidad instalada ociosa que genera costos de mantenimiento y las debilidad institucional que se manifiesta en corrupción y el pago de coimas”, dice Asdrúbal Oliveros.

 La medición de Ecoanalítica precisa que , en los primeros cinco meses de este año, tanto por las causas coyunturales como estructurales, los precios en dólares han aumentado 22% pero Asdrúbal Oliveros considera que el incremento tenderá a moderarse.

 “Los precios en dólares tienen un techo, no puedes seguir aumentándolos porque simplemente no va a haber demanda”, afirma.

 Desde su punto de vista, el indicador que hay que observar para evaluar si la estrategia del gobierno para contener la inflación comenzó a perder efectividad es la inflación acumulada en doce meses.

 “La eficacia de la política la mides en la inflación de doce meses y ese indicador sigue mostrando una desaceleración, en el momento en que ese descenso se estanque o cambie de tendencia, habremos llegado al nivel de resistencia. A mi juicio, aún no estamos allí”, agrega Asdrúbal Oliveros.

 De acuerdo con los datos del Banco Central en 2021, la inflación fue de 686% y, explica Asdrúbal Oliveros, “este año podría estar entre 150%-200%, entonces va a seguir descendiendo, aunque a un ritmo muy lento. La pregunta es si en 2023 va a seguir el declive o se tocará un piso que obligará a reformas estructurales para seguir bajando”.

Poca defensa

Si bien en términos anuales la inflación es menor para las familias, el alza de los precios es un problema constante.

Un estudio de la encuestadora Delphos, con datos a mayo, indica que para 46% de los venezolanos la preocupación más importante es la alimentación.

 Los bajos salarios y la poca capacidad de ahorro hacen que haya pocas estrategias de defensa. “Nuestros datos indican que 52% de la población gana hasta cien dólares al mes y 30% entre cien y 300. Esto no te da ninguna capacidad de ahorro”, explica Oliveros.

 Agrega que “los consumidores han cambiado sus hábitos. “Ahora tenemos un consumidor que compara precios que, por ejemplo, compra las verduras en un sitio y la carne en otro porque identifica dónde puede conseguir los productos más baratos”.

 “Es un consumidor que compara más, camina más, discrimina y esas son sus maneras de enfrentar estas variaciones de precios”, dice Asdrúbal Oliveros.

 El Banco Central coloca bonos que aseguran una rendimiento superior a la compra de dólares, pero los pocos venezolanos que tienen excedentes prefieren adquirir divisas y transferirlas a cuentas del exterior.

 “Los bonos del Banco Central, en su gran mayoría son comprados por las empresas. En el segmento de los jóvenes las criptomonedas han ganado popularidad. Hay un furor de querer colocar dinero allí pero eso es algo muy pequeño”, dice Asdrúbal Oliveros.

El criptocrash expone la fragilidad de las criptomonedas
El descalabro del dúo terra- luna y la corrección del bitcoin acrecientan el temor sobre una crisis del dinero digital que podría impactar al sistema financiero tradicional

@Vsalmeron

 

En medio de las señales de recesión en la economía global, la aceleración de la inflación y el alza de las tasas de interés, los inversionistas huyen del riesgo provocando caídas en la valoración de acciones y bonos, pero en el caso de las criptomonedas el impacto es más profundo: un colapso relámpago que pone en evidencia la debilidad del sistema.

En noviembre del año pasado, la fe en el mundo cripto sumó nuevos adeptos. Bitcoin y ethereum, dos criptomonedas emblemáticas, alcanzaron alturas inéditas. Bitcoin se cotizó en 67.802 dólares y ethereum en 4.800 dólares. Meses después, el 3 de junio de este año, se negociaban 56% y 63% por debajo de estos niveles.

Los más fervientes seguidores de las criptomonedas las definen como un proyecto libertario, el tránsito a un mundo sin bancos centrales y gobiernos que pueden degradar las monedas emitiendo más dinero. En abril, tras el salto de la inflación en Estados Unidos y Europa, los extremistas cripto se tornaron desafiantes.

El cofundador de PayPal, Peter Thiel, afirmó que “los bancos centrales están en quiebra, estamos al final del régimen del dinero fiduciario”; pero la euforia duró poco y dio paso al desconcierto.

Para enfrentar la inflación, los bancos centrales comenzaron a elevar las tasas de interés generando el temor de que el encarecimiento del crédito frenará el consumo y el crecimiento en la economía global.

En este entorno, los inversionistas se desprendieron de activos que consideran riesgosos, incluyendo las criptomonedas, dejando en el aire a devotos como Peter Thiel que esperaban que se convirtieran en el escudo contra la inflación y la incertidumbre.

El descenso se amplificó porque inversores institucionales liquidaron posiciones y el valor de mercado de todas las criptomonedas, que en noviembre del año pasado alcanzó 3 billones de dólares, se redujo a 1,3 billones al cierre de mayo.

Las “stablecoins”

En el colapso tiene un lugar especial el temblor de las stablecoins o monedas estables. A diferencia de criptomonedas como bitcoin, ethereum o dogecoin, donde la volatilidad es la norma, las cripto estables ofrecen que no habrá fluctuaciones y las más importantes están relacionadas al dólar.

Estas cripto estables, en teoría, garantizan que la valoración siempre será igual a un dólar pase lo que pase en el mercado y hay varias fórmulas para cumplir la promesa. Una de ellas es que por cada unidad hay un dólar de respaldo o activos muy seguros como los bonos del tesoro de Estados Unidos. Tether y USD Coin, dos de las más importantes, usan este método.

Otra como terra está ligada a una criptomoneda llamada luna emitida por Terra Lab, la compañía que también posee a terra y funciona con un algoritmo. La promesa es que quienes tienen una terra siempre pueden cambiarla por una nueva fracción de luna equivalente a un dólar.

Si el precio de terra cae por debajo de un dólar, los inversionistas pueden eliminar su terra cambiándola por una nueva fracción de luna equivalente a un dólar. Por ejemplo el 5 de mayo, cuando una luna se cotizaba en 85 dólares, quien tenía una terra podía cambiarla por 0.011 lunas.

La idea es que así se reduce la cantidad de terras en circulación y se recupera su valoración. Al contrario, si el precio de terra supera un dólar, los inversionistas pueden eliminar fracciones de luna y cambiarlas por una nueva terra. Esto aumenta la cantidad de terras en circulación y reduce su precio hasta que equivalga a un dólar.

Terraform Labs, creada en 2018 por el surcoreano Do Kwon, graduado en informática en Stanford y Daniel Shin, quien ideó la plataforma de comercio electrónico Ticket Monster, fue alabada como una muestra de genialidad capaz de desvincular por completo al ecosistema cripto del sistema financiero tradicional.

Cuando luna pasó de valer cuatro dólares en febrero de 2021 a 60 en el mismo mes de 2022 la euforia se desató, pero el algoritmo tenía una falla intrínseca: quienes operan en el mercado no son robots, son humanos susceptibles al pánico y a las dudas sobre qué respaldo hay en momentos de incertidumbre.

El 9 de mayo, el precio de luna comenzó a caer y arrastró a terra, en los que los analistas llaman un espiral de muerte que las condujo a perder todo su valor.

El temor

El desmoronamiento de terra ha generado temores sobre tehter, la más importante de las cripto estables, porque funciona como puente entre el mundo cripto y el dinero convencional.

Durante la caída de terra la valoración de tehter descendió momentáneamente por debajo de un dólar. Quienes liquidaron sus posiciones tal vez sucumbieron ante las dudas. En teoría, tehter está respaldada por una combinación de dólares, bonos del tesoro y títulos de empresas, pero la compañía se niega a revelar la composición argumentando que es su “salsa secreta”.

Los tehter en circulación equivalen a 80 mil millones de dólares, es decir, en teoría las reservas que los respaldan equivalen a esta cantidad, una suma equiparable a la que administran los grandes fondos de inversión, pero no hay auditorías ni detalles precisos.

Operadores no dudan en advertir que un colapso de theter tendría repercusiones serias en todo el sistema y generaría una crisis de confianza que pondría en entredicho la supervivencia de buena parte del sistema cripto.

La mayoría de quienes invierten en criptomonedas utilizan tehter para comprar y vender el resto de los criptoactivos porque convertir el dinero desde criptos a dólares es costoso. Por lo tanto, una eventual caída de tehter desataría una crisis de liquidez en el ecosistema.

Paolo Ardoino, director de tecnología de Tether, en un intento por disminuir la desconfianza, prometió que una actualización trimestral de las reservas estaría disponible próximamente.

Aáron Olmos, profesor del IESA, explica que “estamos viendo un darwinismo digital, debe venir una limpieza de proyectos cripto. Hay más de 19.800 criptomonedas y de esas el 95% no sirven para nada, es un pequeño grupo el que realmente cubre algunas necesidades”.

“Lo que ocurre ha dejado en evidencia la gran conexión y dependencia que existe entre el mercado financiero global, el dinero fiat (convencional) y el mundo de las criptomonedas”, agrega.

Alarmas encendidas

Las autoridades financieras comienzan a mostrarse preocupadas. En enero, un estudio del Fondo Monetario Internacional concluyó que las dimensiones del mercado cripto se traduce en que sus fluctuaciones pueden trastocar los mercados tradicionales.

En su informe de “riesgos sobre la estabilidad financiera de los activos criptográficos”, publicado en febrero de este año, el Consejo de Estabilidad Financiera, que reúne entre otros al Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, señaló que las cripto estables pueden generar vulnerabilidades por su “creciente interconexión con el sistema financiero tradicional”.

“Si las instituciones financieras siguen participando más en los mercados de criptoactivos, esto podría afectar a sus balances y a su liquidez de forma inesperada”, agrega el informe y recuerda que al igual que en la crisis de las hipotecas subprime “una pequeña cantidad de exposición conocida no significa necesariamente una pequeña cantidad de riesgo, sobre todo si existe una falta de transparencia y una cobertura regulatoria insuficiente”.

El 24 de mayo, el Banco Central Europeo emitió un informe donde alertó que “si la actual trayectoria de crecimiento del tamaño y la complejidad del ecosistema de criptoactivos continúa, y si las instituciones financieras se involucran cada vez más, entonces los criptoactivos supondrán un riesgo para la estabilidad”.

La presión crece. La semana pasada un grupo de académicos y gerentes entre los que se encuentran el profesor de Harvard Bruce Schneier y la ingeniera principal de Google Cloud, Kelsey Hightower, entregó una carta a legisladores de Estados Unidos exigiendo regulación sobre el ecosistema cripto.

“Les instamos a resistir la presión de los financieros, los grupos de presión y los promotores de la industria de los activos digitales para crear un refugio regulatorio para estos instrumentos financieros digitales arriesgados, defectuosos y no probados”, dice el texto.

Aáron Olmos señala que “principales empresas del mundo cripto como Binance están buscando permisos y autorizaciones para operar. Si quieres jugar en el mismo terreno de la banca tradicional, los gobiernos del mundo te van a exigir regulación”.

 

Maduro a la caza de inversionistas: ¿Cuáles son las perspectivas?
El elevado riesgo y la poca transparencia apuntan a la venta de acciones a precios de remate y a una baja captación de fondos para empresas como Cantv

 

Víctor Salmerón

 

El 8 de enero de 2007 el expresidente Hugo Chávez decidió minimizar al sector privado y ordenó: “todo aquello que fue privatizado, nacionalícese”, iniciando un proceso que agigantó al Estado y sembró la semilla del colapso que Nicolás Maduro intenta atenuar con guiños al capital.

  Bajo Chávez, el Estado pagó 6.400 millones de dólares por el control de Cantv, la Electricidad de Caracas, Sidor, las compañías de cemento y el Banco de Venezuela. También, hubo expropiaciones de tierras y de compañías de alimentos. Así el gobierno se convirtió en el principal empresario del país.

 Hoy, tras años en los que la lealtad política ha sido la principal condición de los directivos de las empresas, nóminas infladas, opacidad y caída de la renta petrolera que tapaba déficits, Maduro busca inversionistas que inyecten dinero.

 “Necesitamos capital para el desarrollo de todas las empresas públicas. Necesitamos tecnología”, dijo el mandatario y anunció que ofertará entre 5% y 10% de las acciones de distintas compañías en la bolsa a “la inversión nacional fundamentalmente o internacional”.

Cantv como vitrina

 Cantv, la principal empresa de telecomunicaciones, por la que el gobierno de Chávez pagó 1.300 millones de dólares para tomar el control, hará una asamblea el próximo 10 de junio donde decidirá la emisión de nuevas acciones.

 La empresa es una muestra de cómo arranca el proceso. El balance de 2019, auditado por Deloitte, indica que “la compañía presenta deficiencias significativas en su estructura de control interno a nivel de entidad, así como en sus principales procesos de negocio”.

 Añade que, “a la fecha de este informe, no estamos en capacidad de determinar los efectos derivados de esta situación, sobre los estados financieros consolidados adjuntos y sus revelaciones”.

 La empresa registró pérdidas en 2019. Los balances de 2020 reflejan pérdidas operativas pero gracias a ganancias cambiarias obtiene beneficios. Todavía no son públicos los balances auditados de 2021 y el primer trimestre de 2022.

 El 15 de septiembre de 2020, la Cantv traspasó las acciones de Movilnet, su filial de telefonía celular, a la Corporación Socialista de las Telecomunicaciones, desprendiéndose de este brazo del negocio.

 El 91% de las acciones de Cantv están en manos del gobierno, 5,4% pertenecen a los trabajadores y 3,4% ya se negocian en la Bolsa de Valores de Caracas. La incertidumbre es total.

  Rodrigo Naranjo, director de VIP Capital, afirma que “hay muchas preguntas sin contestar.  ¿Qué se va a hacer con Movilnet? Ese fue el activo más importante dentro de la Cantv.  Fue sacado y no se les ha pagado a los inversionistas minoritarios”.

 Agrega que antes de opinar sobre la venta de acciones prefiere esperar a conocer “quién va a gerenciar la empresa, cuál va a ser el plan de negocios, quiénes van a auditar la compañía, cuál va a ser el marco de gobernanza”.

 La economista Litsay Guerrero, experta en temas de inversión extranjera, explica que, suponiendo que la venta de acciones se concrete, la pregunta es: “¿cuál va a ser el modelo de desarrollo de esa empresa desde un punto de vista gerencial?”.

 Carolina Pagliacci, economista y profesora del IESA, considera que “hay que entenderlo más como una señal en términos de liberalización económica. Pensaría que tiene que ver más con acuerdos políticos que con condiciones económicas”.

 Gerentes de fondos de inversión adelantan que, en las actuales circunstancias, la compra de acciones de Cantv sería altamente especulativa y riesgosa. Anticipan que el gobierno obtendrá pocos recursos y se desprenderá de las acciones a precios de remate.

 Otras en fila

 Aparte de Cantv, Maduro anunció que venderá acciones de Movilnet y de las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana donde se encuentra Sidor, la siderúrgica comprada al grupo argentino Ternium por 1.970 millones de dólares.

 Por ahora, no hay balances actualizados de Sidor y trabajadores han señalado que la empresa es un esqueleto que utiliza menos de 5% de su capacidad.

 Además, el Banco de Venezuela, la principal entidad financiera del Estado, comprada al Grupo Santander por mil millones de dólares, anunció que venderá acciones. El sistema bancario está altamente regulado y debe congelar a manera de reserva 73% de los depósitos que gestiona.

José Guerra, exgerente del Banco Central y diputado por la Asamblea elegida en 2015, se pregunta:» ¿Quién que tenga dinero ganado lícitamente lo va a invertir en empresas de las que no se sabe la situación financiera porque la mayoría no publica balances? La mayoría están quebradas y tienen nóminas recrecidas”.

 “Además, solo se va a ofertar hasta 10% de las acciones, lo planteado es meter dinero para que los que quebraron las empresas las sigan manejando”. No obstante indica que “puede haber gente que no pueda invertir su dinero en el exterior y lo ponga allí”.

Maduro también anunció que contempla vender acciones de “la petroquímica, las empresas mixtas del petróleo y las de gas”, sectores que requieren inversiones cuantiosas para su desarrollo que exceden por mucho lo que se pueda obtener a través de la Bolsa de Caracas.

El entorno

La investigación del Banco Mundial Listing State-Owned Enterprises in Emerging and Developing Economies: Lessons Learned from 30 Years of Success and Failure, precisa las condiciones para una exitosa venta de acciones de empresas públicas en el mercado de capitales.

  El trabajo precisa que los inversionistas necesitan instituciones fuertes que garanticen el derecho de propiedad y protejan de la corrupción. Adecuada infraestructura del mercado de capitales y empresas públicas grandes y rentables.

 El Banco Mundial indica que las empresas estatales que coticen en bolsa deben tener un historial de rentabilidad y, de no tenerlo, es importante la reestructuración gerencial y operativa antes de salir al mercado.

 El mercado de capitales requiere escala, por lo tanto, el Banco Mundial advierte que las acciones de empresas pequeñas o la venta de un porcentaje poco adecuado de las compañías grandes genera problemas de liquidez.

 La administración de Nicolás Maduro iniciará el proceso en un entorno complicado. Una larga lista de países considera fraudulentas las elecciones en las que Maduro se reeligió como presidente en 2018 y Estados Unidos aplicó sanciones económicas que dificultan la venta de petróleo y el acceso al crédito internacional.

 El Estado ha colapsado y no es capaz de garantizar servicios públicos básicos como la electricidad para que las empresas operen adecuadamente. Además, si bien ha habido un giro de facto hacia el mercado, las leyes que permiten expropiar empresas y controlar precios siguen vigentes.

 La inflación sigue siendo muy elevada y tras siete años continuos de recesión, la economía apenas emite incipientes señales de recuperación que se concentran en el comercio de productos básicos.

 Otro aspecto es que el mercado de capitales venezolano es enano, la Bolsa de Valores de Caracas es muy poco líquida y para los inversionistas no hay garantía de que puedan vender una acción en poco tiempo.

Si bien entre los años 90 y principios de los 2000 Venezuela fue capaz de atraer la mirada de multinacionales, en la actualidad está fuera del radar de las empresas con tecnología, capaces de impulsar la productividad y las exportaciones.

 Esto complica la posibilidad de atraer inversionistas estratégicos, empresas con gran capacidad y músculo financiero, que asuman la administración de las empresas y compren un porcentaje accionario significativo como paso previo a la oferta de acciones en la bolsa.

El riesgo Yeltsin

Una posibilidad latente es que, al igual que en la Rusia de Yeltsin, Maduro avance hacia un proceso de privatización de empresas públicas poco transparente que principalmente beneficie a grupos económicos cercanos al gobierno.

 El 12 de octubre de 2020 fue aprobada la Ley Antibloqueo que otorga amplios poderes al gobierno para que, de forma poco transparente, con la potestad de catalogar como confidencial determinadas transacciones, privatice o incremente la transferencia de la gestión de empresas estatales al sector privado.

 La ley abre la puerta para que el sector privado gestione empresas que han sido estatizadas al prever que “los activos que se encuentren bajo administración o gestión del Estado venezolano como consecuencia de alguna medida administrativa o judicial” podrán “ser objeto de alianzas con entidades del sector privado”.

 Además, prevé que “el Ejecutivo Nacional procederá a inaplicar, para casos específicos, aquellas normas de rango legal o sublegal cuya aplicación resulte imposible o contraproducente” como consecuencia de las sanciones de Estados Unidos.

 Las transacciones pueden permanecer ocultas “por tiempo determinado” y las autoridades “podrán otorgar el carácter de reservado, confidencial o de divulgación limitada a cualquier expediente, documento, información, hecho o circunstancia”.

 De esta manera, se crea un entorno perfecto para que empresarios locales o de países aliados como Turquía e Irán, dispuestos a tomar el riesgo de negociar con la administración de Maduro, inviertan en sectores como telecomunicaciones, electricidad, cemento, hotelería, manufactura, gas, petroquímica, hierro, acero y agroindustria.

 En 2011, Hugo Chávez afirmó que “todo lo que aquí se privatizó y se iba a privatizar muchas veces a precios de gallina flaca se hacía con la excusa de que el país no tenía ingresos fiscales suficientes y que para desarrollar al país había que privatizar estas empresas”.

 ¿Qué diría hoy?

El dólar comienza a aumentar: ¿se acabó la calma cambiaria?
Las estimaciones de 23 bancos y consultoras contemplan, en promedio, que el tipo de cambio oficial cierre este año en 9,1 bolívares

 

@Vsalmeron

 

Desde el último trimestre del año pasado, el Banco Central logró que el dólar se moviera mínimamente y que la cotización del mercado paralelo fuese muy similar a la oficial, transmitiendo una señal de estabilidad que ayudó a mejorar las expectativas.

Pero en mayo se acabó la total tranquilidad: el dólar en el mercado oficial acumula un aumento de 8% e inicia la jornada del 19 de mayo en 4,83 bolívares, mientras que el paralelo rompió la barrera de los cinco bolívares y se negocia en 5,22.

La brecha entre el dólar oficial y el paralelo tiene consecuencias. La mayoría de los precios están en dólares y, para los pagos en bolívares, el comercio más regulado aplica la tasa oficial, mientras que el informal o sujeto a menos supervisión por parte de las autoridades, aplica el tipo de cambio paralelo.

Empresarios consultados explican que parte de sus proveedores han comenzado a exigir pagos en bolívares, pero al tipo de cambio paralelo, algo que también incrementa las distorsiones en la fijación de precios.

Luis Arturo Bárcenas, economista jefe de Ecoanalítica, explica que la brecha «trae más arbitrariedad».

«Empresarios y comercios pueden estar sujetos a proveedores que fijen sus precios usando el tipo de cambio paralelo, esto genera más discrecionalidad”, comentó.

En movimiento

Para incidir sobre el precio de los billetes verdinegros, el Banco Central vende dólares en efectivo a través de las entidades financieras para garantizar que haya oferta. Además, restringe el crédito para evitar que los bancos presten bolívares que luego puedan usarse para comprar dólares.

El gobierno refuerza esta estrategia recortando el gasto para inyectar menos bolívares a la economía que puedan desplazarse a la demanda de dólares; pero en las últimas semanas ha comenzado a gastar más, sobre todo en incrementos de salarios y pensiones.

El aumento del gasto inyecta bolívares que presionan la demanda de dólares y el tipo de cambio lo refleja tanto en el mercado oficial como en el paralelo.

“Hay una vigorosa demanda de divisas y muy poca oferta, que empujan al alza el tipo de cambio”, dice Síntesis Financiera en su informe El Tesorero.

Luis Arturo Bárcenas indica que, si bien ha aumentado la cantidad de bolívares, el principal factor en la variación del tipo de cambio es una política deliberada del Banco Central para permitir un mayor deslizamiento en la cotización del dólar.

“El Banco Central está asignando dólares a precios más altos, pensaría que está dejando que el tipo de cambio fluctúe un poco más sin que esto signifique que se deja el anclaje a un lado”, explica Luis Arturo Bárcenas.

El costo de la vida

Detrás de esta política deliberada del Banco Central para permitir una mayor fluctuación del dólar, agrega Luis Arturo Bárcenas, se encuentra la intención de “mitigar un poco el costo de la vida en dólares”.

Entre octubre-abril la inflación acumula un salto de 45% que supera por mucho el aumento de 7% que tuvo el dólar en este período. Esto se traduce en que mientras los precios escalan, el dólar se queda rezagado y se necesitan más dólares para comprar los mismos productos.

Por ejemplo, si un kilo de azúcar hoy cuesta dos bolívares y el dólar se cotiza a dos bolívares se necesita un dólar para comprarlo. Pero si al cabo de diez meses el kilo de arroz aumenta hasta ocho bolívares y el dólar solo aumenta hasta cuatro bolívares, entonces se requieren dos dólares para comprarlo.

Este fenómeno, para muchos impensable en un país donde la moneda estadounidense es vista como un escudo infalible contra todos los males de la economía, es lo que coloquialmente los venezolanos llaman “inflación en dólares”.

“En un contexto donde más de la mitad de las transacciones se hacen en divisas, el costo de la vida en dólares es un área más importante que la inflación en bolívares, entonces el Banco Central permite un deslizamiento del tipo de cambio para reducir el costo de la vida en dólares”, dice Luis Arturo Bárcenas.

Transferencia costosa

Hay distorsiones que comienzan a agravarse. El Banco Central vende dólares en efectivo que no pueden transferirse fácilmente al exterior.

Empresarios consultados explican que el procedimiento que están aplicando distintos bancos es que les compran los dólares en efectivo y les depositan bolívares. Luego, el banco les vende dólares “transferibles” que son los que tiene en el exterior y puede depositarle en una cuenta fuera del país.

Estas operaciones implican pagos de comisiones y una prima, porque los dólares “transferibles” son escasos. “Esta mañana pedí a mi banco que me permitiera transferir 80 mil dólares y solo pude sacar la mitad”, dice un empresario.

La consecuencia es que el dólar está reflejando esta creciente sequía de divisas transferibles en la cotización del mercado paralelo.

Un aspecto a tomar en cuenta es que el Banco Central, en un intento por disminuir el uso del dólar, limitó las transferencias entre cuentas en dólares de un mismo banco y tampoco son posibles entre distintos bancos porque no hay interconexión.

Pero el resultado no ha sido el esperado. Ante la nueva traba, en vez de vender dólares y operar en bolívares, ha aumentado la cantidad de empresas y comercios que quieren transferir dólares al exterior.

“Actualmente, no puedo pagarle a un proveedor que tenga cuenta en dólares en el mismo banco que mi empresa como hacíamos hasta hace poco. Por eso, quiero sacar la mayoría de mis dólares a una cuenta en Panamá”, dice un empresario.

Para incentivar el uso del bolívar el gobierno también comenzó a aplicar el impuesto a las grandes transacciones financieras (IGTF), que cobra una tasa de 3% a todos los pagos con dólares en efectivo y a través de plataformas como Zelle. 

En algunas áreas del comercio esta medida sí ha logrado impulsar el uso del bolívar, pero Síntesis Financiera advierte que “si la subida del tipo de cambio no es contenida, el desplazamiento de los pagos hacia el bolívar podría verse interrumpido o al menos frenado”.

La sostenibilidad

Gracias a mantener al dólar anclado, la administración de Nicolás Maduro logró desacelerar el aumento de los precios y en los primeros cuatro meses del año, la inflación acumuló un salto de 16,3%, la más baja para este lapso desde 2014.

Pero crecen las dudas sobre la sostenibilidad de esta estrategia. Latin Focus recopila las estimaciones de 23 bancos y consultoras como Credit Suisse y Moody’s. Las proyecciones, en promedio, contemplan que a fin de año, el tipo de cambio oficial habrá aumentado hasta 9,1 bolívares y la inflación anual será de 124%.

Aníbal Lovera, exgerente de operaciones cambiarias del Banco Central, explica que “el anclaje del tipo de cambio, en las prevalecientes condiciones de la economía, es insostenible”.

Desde su punto de vista las reservas internacionales, el tanque de dólares que tiene el Banco Central para intervenir en el mercado, tiene poca profundidad. Las cifras oficiales indican que en las últimas seis semanas, las reservas han caído 336 millones y se ubican en 5.470 millones de dólares.

La mayoría de las reservas internacionales son barras de oro y la porción líquida, que es la que utiliza el Banco Central para vender dólares en el mercado cambiario se mantiene en torno a mil millones, una cifra históricamente baja.

Al tiempo de tener pocas reservas, explica Aníbal Lovera, el anclaje del dólar se fundamenta en que el Banco Central obliga a las entidades financieras a congelar 73 de cada 100 bolívares en depósitos para evitar que haya financiamiento para la compra de divisas.

Aníbal Lovera añade que si bien la inflación se ha desacelerado, sigue siendo alta, y esto tiene consecuencias: mientras el precio de la mayoría de los productos aumenta, el dólar, mientras siga anclado, se vuelve barato.

“Ese abaratamiento del dólar con relación a los bienes y servicios hace que aumente la demanda de dólares. Por tanto, hace más difícil y costoso para el Banco Central seguir manteniendo su precio. La limitación fundamental es la disponibilidad de las reservas de divisas”, explica Aníbal Lovera.

“Para evitar estas distorsiones hay que combatir la inflación general no sólo evitando la devaluación”, agrega.

Los bajos salarios evidencian la precariedad de la economía
La poca productividad, el mayor peso de sectores como el comercio de bienes importados que no agrega valor y mínima riqueza para repartir amenazan con una fase prolongada de remuneraciones exiguas

Vsalmeron

 

La implosión de la economía dio paso a la estabilización en el foso y a una lenta recuperación, cargada de problemas estructurales, que amenazan con generar un largo período de trabajadores con salarios empobrecidos.

 Un estudio del Observatorio Venezolano de Finanzas precisa que en Caracas seis de cada diez personas que trabajan lo hacen en el área de comercio y servicios donde la remuneración promedio, que incluye salarios y bonos, apenas equivale a 116,7 dólares mensuales al cierre de abril.

  En la industria los salarios también son exiguos. Conindustria, el gremio que agrupa a la manufactura privada, precisa que en el primer trimestre de este año, la remuneración promedio de los obreros se ubicó en 130 dólares mensuales y en el caso de los profesionales en 339 dólares.

 Lo bajo de las remuneraciones coloca a los trabajadores venezolanos en el grupo de los peor pagados en Latinoamérica: el salario mínimo en Ecuador es de 425 dólares, en Colombia 272 dólares y en Perú 270 dólares.

 La demolición del salario se combina con precios que superan a los de otros países de la región porque la inflación, si bien ha perdido impulso, se mantiene en tres dígitos anuales.

  En Petare, una zona popular en Caracas, una cesta con dos docenas de huevos, harina de maíz precocida, queso blanco, carne, café, arroz, aceite y azúcar cuesta 36 dólares, en Bogotá 31 dólares, en Lima 31,5 y en Manabí (Ecuador) 30,7 dólares.

Capital humano

Tras el colapso de la economía socialista, Nicolás Maduro eliminó el control de cambio y el control de precios, permitió la libre circulación del dólar y concedió libertad para importar. Así, comenzó un lento avance focalizado en comercio, servicios como internet por fibra óptica y algunas ramas de la industria como alimentos y productos de cuidado personal.

 Pero la creación de riqueza es mínima y hay poco para repartir. Daniel Cadenas, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela, resume que “si la torta no crece no hay posibilidad de que los trabajadores reciban una mayor remuneración”.

 Recurre a un cálculo simple pero revelador. Si se toma el PIB, es decir, todo lo que los habitantes de Venezuela producen en un año y se utiliza la mitad para pagar salarios, porque la otra mitad recompensa al capital, la remuneración promedio mensual de los que trabajan sería de solo170 dólares.

 “Los bajos salarios son un incentivo para que siga migrando mano de obra calificada que es esencial para que la economía crezca a altas tasas por largo tiempo. Es una especie de trampa: como el PIB no crece se marcha el recurso humano que vas a necesitar para que crezca a altas tasas”, dice Daniel Cadenas.

 La productividad

Un aspecto clave es que el salario está relacionado a la productividad. Cuanto más produzca un trabajador en una hora, menores serán los costos y las empresas podrán aumentar las ventas y elevar las remuneraciones sin incrementar los precios.

 Aparte de la pérdida de capital humano en Venezuela, hay constantes fallas de energía eléctrica que obligan a paralizar las plantas continuamente, escasez de agua; déficit de combustibles y trabas para obtener financiamiento.

 “Sin electricidad no hay producción y en la mayoría de los procesos industriales necesitas agua. El servicio de internet es defectuoso, estas son cosas que nos hablan de las trabas para aumentar la producción y la productividad”, dice Daniel Cadenas.

 Luigi Pisella, presidente de Conindustria, explica que “incremento salarial es igual a producción y productividad. Si una empresa no produce difícilmente va a recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores y tampoco si no es eficiente”.

 Los problemas para producir y una demanda deprimida se traducen en que la industria privada venezolana solo está utilizando 27% de su capacidad instalada, mientras que en países como Brasil, Colombia y Argentina este indicador supera 60%.

 Luigi Pisella destaca que “cuando se trabaja con solo esta parte de la capacidad instalada, en mucho de los casos, las empresas producen a pérdida o lo poco que producen las hace descapitalizarse”.

 Tras el giro del gobierno una parte sustancial de la actividad económica se ha concentrado en el comercio, tiendas que surten sus anaqueles con productos importados que después de años de escasez crean la sensación de abundancia.

 “Antes de la crisis, los sectores dinamizadores eran manufactura, construcción y petróleo. Ahora, tenemos una economía donde destaca el comercio al detal con mercancía importada. Esto solo contribuye al crecimiento económico de los países donde se compra la mercancía. No hay agregación de valor”, dice Daniel Cadenas.

 “Ningún país ha logrado milagros económicos fundamentado en el comercio”, agrega.

Más desiguales

Si bien la economía apenas comienza a estabilizarse tras una catástrofe en la que el PIB se redujo 80% y los salarios de la mayoría son exiguos, hay capas de la población que sienten mejoría. Por ejemplo, la dolarización oxigenó el ingreso de profesionales como los médicos que ahora cobran en divisas.

 Además, las remesas ayudan al consumo de una parte de las familias y quienes laboran en empresas que están en sectores ganadores como alimentos y servicios de tecnología, obtienen remuneraciones sobre el promedio.

 El resultado es una recuperación incipiente y asimétrica. Mientras algunas capas de la sociedad sienten alguna mejoría en otras, sin acceso a dólares, donde se depende del Estado o se labora en el sector público con remuneraciones ínfimas que giran en torno a 40 dólares mensuales, no hay variación.

 La firma Anova analizó los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), cuya última edición tiene cifras a marzo de 2021 y el resultado es una sociedad más desigual, donde el año pasado se amplió la brecha entre ricos y pobres.

 Anova distribuyó a la población en diez grupos de igual tamaño, desde la capa más pobre hasta la más rica y al contrastar la Encovi 2021 con la de 2020 determinó que “el 30% más pobre de la población no mejoró sus ingresos” mientras que en el más rico aumentó 91%.

 En 2020, el 20% más rico de la población concentraba 54% del ingreso total del país y en 2021 esta proporción se elevó hasta 61%, indica Anova.

  Omar Zambrano, director de Anova explica que “no hay indicios de que esta tendencia donde mientras más pobre peor te ha ido haya cambiado. Tenemos un mercado laboral donde poca gente participa, el salario sigue siendo bajo, las remesas solo ayudan a una parte de los hogares y pocos tienen ahorros en dólares”, añade Omar Zambrano.

 María Gabriela Ponce, socióloga y miembro del equipo de investigadores que elabora la Encovi, indica que aún no hay datos de 2022, pero considera que “no han cambiado las condiciones estructurales que podrían generar mejoras en la desigualdad de ingresos”.

 “Lo que hemos visto es una pequeña recuperación en una economía que venía en descenso y es posible que se siga concentrando en aquellos sectores que tienen más herramientas para acceder a esa mejora, así ha venido siendo durante la crisis y eso es lo que explica los niveles de desigualdad”, dice María Gabriela Ponce.

  “Venezuela siempre ha tenido una desigualdad muy importante entre los grandes centros urbanos y el resto del país y no hay políticas para mejorar la situación de las personas que están en zonas rurales”, explica María Gabriela Ponce.

  En 2021, de acuerdo con la Encovi, el índice de Gini, un número que va de cero, la igualdad perfecta, a uno, la máxima desigualdad, se ubicó en 0,56 uno de los más elevados de la región junto a Brasil.

 

Maduro: cero transparencia y control total de los petrodólares
En un entorno de gran discrecionalidad comienza a despegar el gasto del gobierno. El diseño del presupuesto le arrebató recursos a las gobernaciones y alcaldías

Víctor Salmerón

Tras años de extrema penuria, Nicolás Maduro cuenta con una caja menos endeble gracias al creciente flujo de petrodólares. El salto de los precios del barril, el lento ascenso de la producción y la venta de crudo a China, al margen de las sanciones de Estados Unidos, elevan los recursos pero también la opacidad y el uso discrecional del dinero.

No hay cifras oficiales sobre el ingreso por las exportaciones petroleras, cuántos barriles se envían al exterior y a qué precio; pero proyecciones como la de la consultora Ecoanalítica indican que este año las ventas de petróleo aportarán 16.200 millones de dólares, un alza de 183% respecto a 2020.

Para asegurarse el control total de los petrodólares y una gran discrecionalidad en el gasto, el partido de gobierno aprobó en el parlamento un presupuesto que le quitó a las gobernaciones y alcaldías el derecho a administrar parte del ingreso petrolero.

De acuerdo con el artículo 167 de la Constitución, las gobernaciones y alcaldías deben recibir 20% de los ingresos ordinarios que son los que se obtienen cada año y no una sola vez como ocurre, por ejemplo, cuando se vende una empresa pública. A esta porción de 20% se le conoce como situado constitucional.

Pero el presupuesto aprobado contempla que todo el ingreso petrolero de este año será un ingreso extraordinario, por lo tanto, la partida del situado constitucional se achica.

La exposición de motivos del presupuesto reconoce que “los ingresos por concepto de situado constitucional representan una de las principales y más importantes fuentes de financiamiento de los presupuestos de las entidades regionales”.

Lo que falta

Al elaborar el presupuesto el gobierno previó ingresos petroleros por 38,06 millardos de bolívares, sin precisar el tipo de cambio promedio que prevé para este ejercicio.

José Guerra, exgerente del Banco Central y diputado en el parlamento elegido en 2015, indica que, asumiendo un tipo de cambio de cinco bolívares por dólar, el presupuesto le quitó a las gobernaciones y alcaldías ingresos por situado constitucional equivalentes a 1.500 millones de dólares.

“Se considera que todos los tributos basados en el petróleo son ingresos extraordinarios, esto para no entregarle a gobernaciones y alcaldías lo que legalmente les corresponde”, dice José Guerra.

Si se asume que el tipo de cambio promedio del año será de cinco bolívares por dólar, el ingreso petrolero previsto en el presupuesto equivale a unos 7.600 millones de dólares; pero todo indica que al menos será el doble de esta cantidad.

El gobierno podría entregar más dinero a las gobernaciones y alcaldías bajo la figura de créditos adicionales, que permiten aumentar el monto asignado en el presupuesto; pero se trata de un mecanismo discrecional bajo control de Nicolás Maduro que le resta autonomía a los gobernadores y alcaldes.

Recuperar la conexión

El colapso del socialismo obligó a Nicolás Maduro a alejarse del modelo heredado de Hugo Chávez y si bien no ha cambiado la telaraña legal, en la práctica, eliminó el control de cambio, el control de precios, permitió la libre circulación del dólar y concedió libertad para importar.

Gracias a este giro, el país salió de la hiperinflación y Latin Focus indica que en promedio el estimado de veinte consultoras y entidades financieras es que este año la economía, que cayó 80% entre 2014-2021, crecerá 9,4%.

El gobierno cambia los petrodólares a bolívares en el Banco Central o los utiliza directamente para una porción del gasto público que se está ejecutando en divisas, sobre todo en el pago a proveedores.

Los años del petroestado poderoso han quedado atrás: fuentes del gobierno admiten que es imposible volver al modelo de más Estado y menos sector privado, pero el aumento del ingreso petrolero y la mejoría en la recaudación de impuestos se sienten en el discurso.

“Venezuela va a la prosperidad, a la recuperación del estado de bienestar social del socialismo bolivariano” dijo Maduro la semana pasada en un acto donde anunció un bono equivalente a 2.200 dólares para quienes se jubilaron en el sector público entre 2018 y el primero de mayo de este año.

Además prometió que “cada centavito que entre extra irá directo, sin mucha bulla, pero sí como una cabuya, a las tablas salariales y al salario mínimo de los trabajadores”, que es el más bajo de Latinoamérica y equivale a 40 dólares mensuales.

Maduro complementó los anuncios con un fondo para financiar cooperativas, “un banco digital para apoyar a la clase obrera” y “un sistema nacional de recreación y turismo para todos los trabajadores”.

“Ustedes se imaginan en Los Roques, sacándose un selfie, o en Canaima, en el tepuy mayor tomándose un Tik Tok. Eso viene, porque con la recuperación de Venezuela viene lo mejor para los trabajadores”, prometió Maduro.

Cambio global

Estados Unidos, al igual que una larga lista de países, considera ilegítimas las elecciones de 2018 en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente. En 2019, Donald Trump bloqueó el comercio de petróleo con Venezuela y sancionó a las compañías extranjeras que transportan el crudo venezolano.

Las sanciones agravaron la crisis en una industria petrolera golpeada por corrupción rampante, falta de mantenimiento, mínima inversión y endeudamiento irresponsable al punto que la producción cayó a 392 mil barriles diarios en julio de 2020, el nivel más bajo desde 1934.

Gracias a la ayuda de Irán que provee diluyentes, a intermediarios que colocan el petróleo en Malasia y luego en China, así como a la banca rusa que procesa los pagos, la producción inició una lenta recuperación y en marzo de este año se ubicó en 728 mil barriles diarios.

Al mismo tiempo, el precio se ha disparado por el impacto de las sanciones a Rusia tras la invasión a Ucrania y una mayor demanda respecto a la fase crítica de la pandemia. El barril Brent se cotiza en 113 dólares, el nivel más alto en ocho años.

Rusia es el principal exportador de petróleo del mundo y bombea siete millones de barriles diarios que principalmente consumen países europeos; por lo tanto, Washington y la Unión Europea buscan nuevas fuentes de petróleo, algo que podría beneficiar a Venezuela.

Los escenarios

Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Instituto Baker, explicó en un foro organizado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) que, en el corto plazo, Venezuela no puede jugar un rol relevante como proveedor de petróleo, pero podría hacerlo en cuatro o cinco años.

En su opinión, esto genera un cambio de incentivos en la administración de Biden y podría impulsar una negociación sobre las sanciones. Maduro también tiene incentivos, agregó, “porque Rusia va a comenzar a competir con el petróleo venezolano en China y si Irán llega a un acuerdo con Estados Unidos podría disminuir su cooperación con Venezuela”.

“Pero Maduro no ha dado señales de querer negociar en lo político. No parece haber disposición y eso hace muy difícil en Estados Unidos avanzar en este tema mientras no haya la más mínima señal de que en Venezuela puede haber un restablecimiento de las libertades” dijo Monaldi.

Al analizar las perspectivas de la producción de petróleo afirmó que “la rentabilidad y el mayor flujo de caja pueden permitir que Pdvsa haga ciertas inversiones y la producción podría subir en 100-150 mil barriles hacia finales de 2023”.

En caso de que Washington flexibilice las sanciones y permita que empresas como Chevron extraigan petróleo en Venezuela “se podrían agregar otros 100 mil o 150 mil barriles pero eso requiere inversiones, credibilidad y cambios en el marco institucional”.

“Una recuperación verdadera y significativa requiere un cambio político e institucional mucho más profundo, gran credibilidad, apertura amplia al capital privado y levantamiento completo de las sanciones”, dijo Francisco Monaldi.

En un reciente estudio la consultora Wood Mackenzie indica que si Estados Unidos flexibiliza las sanciones la producción podría aumentar hasta 1,3 millones de barriles diarios en 2028 si se concretan inversiones anuales por cinco mil millones de dólares.

Igor Hernández, profesor del Centro de Energía y Ambiente del IESA, indicó en el foro de la UCAB que “la recuperación de la producción petrolera no es solo un tema de sanciones y de acceso al mercado de Estados Unidos sino del riesgo que se tiene al operar con Pdvsa, una empresa sujeta a varias investigaciones”.

“Hay una gran necesidad de financiamiento y cualquier esquema de reactivación tiene que pasar por el sector privado. Un aspecto fundamental tiene que ver con mejores prácticas y adquisición de nuevas tecnologías. La pregunta central es: ¿qué nos hace competitivos en el largo plazo?”, subrayó Igor Hernández.

salm

Bancos deberán aumentar el capital por órdenes de Sudeban
Los accionistas de las entidades financieras deberán inyectar dinero en efectivo para respaldar las operaciones. La medida hará viable una limitada expansión del crédito

@VSalmeron

 

El superintendente de bancos, Antonio Morales, emitió una resolución con la que obliga a los accionistas de las entidades financieras a inyectar dinero para incrementar el capital mínimo, una medida que busca fortalecer al sistema, sentar las bases para un aumento del crédito y que podría incentivar algunas fusiones.

El capital es el dinero que colocan los accionistas para respaldar las operaciones y proviene de aportes o ganancias que obtiene el banco. La Superintendencia señala que el aporte deberá ser con dinero en efectivo en un plazo no mayor de seis meses: 60% “con recursos propios de los accionistas” y el 40% con ganancias acumuladas.

¿Cuánto hay que aportar? La nueva norma obliga a que el capital mínimo en efectivo para operar equivalga a 3% del activo que, básicamente, representa lo que presta el banco mediante créditos y compra de bonos.

Tomando en cuenta la cifras de diciembre de 2021, que son las que utiliza la Superintendencia para el cálculo, Síntesis Financiera precisa que, en total, los de los bancos privados tendrán que aportar el equivalente a 60 millones de dólares y los bancos públicos 142 millones de dólares.

En el caso de la banca pública (Venezuela, Tesoro, Bicentenario, Fuerzas Armadas y Agrícola) el aporte es mayor porque en conjunto controla 70,6% del activo de todo el sistema financiero.

La banca privada se ha achicado notablemente y a pesar de que cuenta con 18 bancos solo controla 29,3% del activo del sistema. Once bancos, en conjunto, apenas poseen 3,3% de los activos.

Comenzar a exigir

La resolución de la Superintendencia indica que la exigencia de capital es necesaria porque los bancos, “al contar con un capital social suficiente para hacer frente a sus obligaciones generan una mayor confianza y seguridad jurídica en sus operaciones, protegiendo así los intereses de los usuarios”.

Aparte del capital mínimo en efectivo para operar, que ahora se establece en 3% del activo, los bancos tienen que contar con un capital que en total equivalga a 9% del activo. El capital en efectivo se esfumó y representa cero respecto al activo, pero actualmente los bancos cumplen con el requerimiento gracias a lo que denominan “ajustes al patrimonio”.

Los ajustes al patrimonio permiten tomar en cuenta para el capital cosas como la revalorización de los inmuebles que se utilizan como sede central.

Además, la Superintendencia disminuyó el activo que se toma en cuenta para el cálculo de la proporción del capital, excluyendo los bonos emitidos por Pdvsa y el Ministerio de Finanzas.

No obstante, la nueva resolución de la Superintendencia recuerda que “la adecuada capitalización de un banco se considera indispensable para su funcionamiento, vista la importancia que ello reviste en cuanto a la medición de la capacidad potencial de absorción de pérdidas”.

El crédito

Las exigencias de capital, entre otras cosas, buscan que los bancos mantengan una relación mínima entre los fondos propios y los riesgos que asumen al prestar el dinero de los ahorristas; por tanto, la inyección de capital aumentará la capacidad de los bancos para prestar.

Pero se trata de un efecto de poco alcance. Síntesis Financiera indica que “los nuevos requisitos de capital no resuelven la insuficiencia de crédito bancario” que ha hecho que las empresas tengan pocos recursos para operar.

El crédito se encuentra muy limitado porque, para evitar que las entidades financieras presten bolívares que puedan emplearse para comprar dólares, el Banco Central solo les permite otorgar créditos con 27% de los depósitos.

Además, el gobierno no permite que los bancos otorguen créditos en divisas y los depósitos en dólares ya representan la mitad de las captaciones.

“Para aliviar la escasez de crédito también es necesario reducir el encaje legal y permitir a la banca intermediar los fondos que capta en moneda extranjera”, dice el informe de Síntesis Financiera.

Sistema enano

La banca venezolana demostró capacidad para mantenerse a flote en medio de una economía devastada por la hiperinflación y ocho años continuos de recesión; no obstante, la crisis y las regulaciones la han convertido en una enana que gestiona un volumen insignificante de créditos.

El Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) indica en su reporte de febrero que el sistema bancario sigue afectado por el reducido nivel de actividad económica, las elevadas tasas de inflación, las restricciones y el acelerado proceso de dolarización.

En 2013, un año antes de que comenzara el deslave de la economía, el portafolio de préstamos de la banca equivalía a 45 mil millones de dólares y al cierre de 2021 se había encogido a tan solo 310 millones de dólares, una cifra insignificante en la región.

Basta con observar que el portafolio de créditos de la banca colombiana equivale a 143 mil millones de dólares, de acuerdo con datos del Sistema Automatizado de Información Financiera (SAIF) y el Banco Av Villas, décimo en el ranking colombiano, gestiona una cartera de 3 mil millones de dólares.

 El concentrado

Un aspecto relevante es que si bien el sistema financiero se ha encogido a niveles ínfimos, dentro del mismo hay una clara concentración del negocio. Cinco bancos, Venezuela, Provincial, Banesco, Nacional de Crédito y Mercantil, controlan 75% de los préstamos y 74% de los depósitos.

Los 18 bancos restantes se reparten lo poco queda del negocio y tienen una presencia mínima en un sistema financiero que ya es bastante pequeño.

El Banco de Venezuela, la principal entidad financiera del gobierno, tiene una clara posición de dominio: controla 19% de los créditos de todo el sistema, 35% de los depósitos y 61% de los activos.

“Se trata de un sistema donde el Banco de Venezuela, un banco público con vínculos muy estrechos con la autoridad fiscal y la monetaria, ejerce una clara posición de dominio en prácticamente todas las áreas relevantes de la banca”, dice el Instituto de Investigaciones Económicas de la UCAB.

¿Tiempo de fusiones?

Banqueros consultados están de acuerdo en que es necesario un aumento del capital, pero consideran que la medida los obliga a inyectar dinero propio en un negocio que actualmente está muy limitado y ofrece pocas perspectivas de rentabilidad.

“Esto obliga a decirle a los accionistas que se metan la mano en el bolsillo y coloquen dinero fresco en un negocio que se ha hecho muy poco rentable; es una forma de obligarlos a traer parte de los dólares que tienen en el exterior”, dice el presidente de un banco mediano.

“El aumento de capital debería hacerse progresivamente con las ganancias acumuladas”, agrega.

En este entorno, bancos pequeños con poca opción para mantener un nicho rentable en una economía pulverizada tras ocho años de crisis, comienzan a plantearse la posibilidad de fusionarse con otra entidad a fin de fortalecer el patrimonio y ampliar las perspectivas.

Las fusiones tienen un alto grado de intervención política porque las leyes obligan a que requieran la autorización del Directorio del Órgano Superior del Sistema Financiero Nacional, integrado por cinco funcionarios nombrados por el presidente de la República: el ministro de finanzas, el presidente del Banco Central y tres directores.

Banqueros señalan que el alto grado de intervención del gobierno hace que no sea fácil avanzar en un proceso de fusión, pero admiten que estratégicamente no queda otra opción.