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Sindicatos en “resistencia y sobrevivencia” ante la ofensiva oficialista

Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo en su ofensiva contra los sindicatos en el país. Así lo dejó saber el pasado 14 de agosto, cuando planteó la “necesidad” de “trascender” las estructuras burocráticas de los sindicatos “tradicionales” para que fueran reemplazadas por nuevos movimientos controlados por el oficialismo.

“Creo que ha llegado el momento de que el gran movimiento de los trabajadores y trabajadoras de Venezuela arranque un proceso constituyente para trascender las estructuras burocráticas del sindicalismo tradicional, del sindicalismo envejecido, agotado y vayamos a la construcción de nuevos y poderosos movimientos que lleven en esencia lo que siempre nos planteó el comandante Chávez”, manifestó Maduro durante el Primer Congreso Pedagógico de Maestras y Maestros Bolivarianos en Caracas.

“Ser dirigente sindical es un acto de valentía”

En respuesta a las declaraciones de Maduro, el movimiento sindical advirtió que la dirigencia enfrenta un “riesgo real” en el contexto actual, en el que los líderes sindicales son objetos de persecución y encarcelamiento.

El pasado lunes, 18 de agosto, Mauro Zambrano, coordinador general de la Red Sindical Venezolana, recordó que históricamente el movimiento sindical ha sido “blanco de múltiples ataques, tanto por parte del Estado como de sectores de la empresa privada” y que la dirigencia sindical es un derecho de los trabajadores.

“Ser dirigente sindical en Venezuela no es solo un rol laboral, es un acto de valentía frente a un entorno hostil. Durante años, los sindicatos han sido blanco de ataques sistemáticos, tanto desde el Estado como de sectores empresariales”, expresó Zambrano.

Además de los ataques externos, Zambrano reconoció que algunos líderes sindicales han contribuido al desgaste de la confianza en el movimiento. “Hay que reconocer que hay dirigentes que han perdido el rumbo, aferrándose a cargos por décadas, sin convocar elecciones, sin renovar liderazgos, sin escuchar a las bases. Aunque no representan a la mayoría, su permanencia sin legitimidad ha contribuido al desgaste de la confianza en el sindicalismo”, dijo.

Ante esa situación, la Red Sindical Venezolana llamó al movimiento a mantenerse unidos para exigir condiciones dignas, recuperar el salario como pilar del bienestar y construir un futuro donde la representación sindical sea libre, legítima y comprometida.

Un viejo proyecto de control

En una entrevista para Espacio Runrunes, conducido por el director editorial del medio, Luis Ernesto Blanco, el secretario ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Froilán Barrios, alertó que la propuesta de Nicolás Maduro de convocar una “constituyente sindical” busca dar el golpe final al movimiento obrero independiente en el país.

Barrios explicó que la idea de desplazar el movimiento sindical no es nueva, sino que es parte de un plan que viene desde los primeros años del chavismo y que se inspira en modelos de la URSS, Europa del Este y Cuba:

“Hicieron una especie de puente aéreo de sindicalistas para formarlos en el nuevo perfil sindical. ¿Y cuál es ese nuevo perfil sindical? Bueno, que el sindicalismo es solamente una especie de propagandizador del régimen”, dijo.

Asimismo, recordó que en 2017 se aprobó la Ley de Consejos de Trabajadores y que el fallecido presidente Hugo Chávez, durante su gobierno, ya había atacado los contratos colectivos en sectores estratégicos como Sidor y el Metro de Caracas. Para Barrios, Maduro utiliza ahora la idea como “propaganda” en medio de la crisis, tras haber destruido el salario mínimo, que hoy equivale a menos de un dólar al mes.

Sindicatos debilitados

Luis Ernesto Blanco subrayó que los sindicatos también enfrentan un deterioro interno. Barrios coincidió y resumió el panorama en dos palabras: “resistencia y sobrevivencia”.

Recordó que tras el paro petrolero de 2002-2003 el Estado desmanteló el sindicalismo libre mediante sindicatos paralelos, consejos obreros y federaciones controladas. Entre 2003 y 2008 se crearon más de 6.000 sindicatos, muchos de ellos “parapetos” para frenar luchas obreras.

“Hoy no hay ninguna central sindical en Venezuela que tenga el peso que tuvo la CTV en el siglo pasado. Ninguna en general”, advirtió.

Crisis laboral y pobreza generalizada

Barrios sostuvo que el deterioro de las condiciones laborales explica la debilidad sindical: la informalidad alcanza entre 70 % y 75 % de la economía y el capital se lleva 90 % de la renta frente a solo 10 % para el trabajo.

“Para un país que tiene un salario mínimo de menos de un dólar… es la mano de obra más barata del mundo porque no tiene sindicatos”, expresó.

Asimismo, recordó que el instructivo ONAPRE (2022) eliminó beneficios y pulverizó los contratos colectivos, mientras las inspectorías y tribunales laborales dejaron de ser instancias efectivas de reclamo. Advirtió que hoy en día el Ministerio del Trabajo y las inspectorías son “elefantes blancos” que no atienden los reclamos de los trabajadores.

“El Ministerio del Trabajo producía un anuario, un informe anual donde decía cuántas huelgas y cuántos contratos colectivos se han discutido en un año. Bueno, eso desapareció, más nunca”, alertó.

Redefinición y no desaparición

Para Froilán Barrios el sindicalismo tiene que redefinirse en todo el mundo y que en Venezuela existen dos espacios diferentes. Por un lado, destacó la existencia del sindicalismo oficialista y dijo que “ese se va con la dictadura”, tal y como ocurrió con la desaparición de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) con la caída de Marcos Pérez Jiménez.

Por otro lado, señaló al “sindicalismo libre y democrático”, el cual consideró “maltrecho” y en ocasiones “inmaduro” debido a los temores, pero que sigue existiendo. “Ese sindicalismo, si quiere jugar el papel de actor como jugó aquel sindicalismo libre que proviene del Pacto de Puntofijo, le falta. Tiene que repensarse y tiene que jugarse, pero no va a desaparecer”, dijo.

Escalada represiva contra los sindicalistas

Entre 2013 y 2023, la ONG Provea documentó la detención arbitraria de al menos 120 dirigentes sindicales en Venezuela. Estos arrestos se enmarcaron en un patrón de criminalización de la protesta social y represión contra quienes ejercen liderazgo laboral.

Se recuerdan casos ocurridos entre 2022 y 2024, cuando dirigentes como Emilio Negrín, Gabriel Blanco, Alcides Bracho, Alonso Meléndez, Reynaldo Cortés y Néstor Astudillo fueron detenidos bajo acusaciones de “conspiración” y “asociación para delinquir”. Los seis sindicalistas mencionados fueron liberados en diciembre de 2023, en un contexto de negociaciones políticas que incluyeron la liberación de personas como Álex Saab.

Ahora, en 2025, la represión contra la dirigencia sindical ha escalado significativamente otra vez. El mismo día en el que Maduro hablaba de “trascender las estructuras burocráticas de los sindicatos”, fue detenido sin orden judicial Roberto Campero, presidente de Sitraenseñanza en Aragua, dentro de su vivienda ubicada en Turmero. Un día antes, la abogada Rusbelia Astudillo, parte de la directiva de la Federación de Jubilados y Pensionados, también fue detenida.

Otros sindicalistas detenidos son Fernando Serrano (jubilado CVG Venalum), Fidel Brito (presidente de Fetrabolívar), Yannys González (presidenta del Colegio de Enfermeros de Barinas), Lourdes Villareal (Sindicato Venezolano de Maestros), Juan Valor (jubilado de Sidor) y Yuri Salas (secretario de reclamos de Sunep-Miranda).

Protesta pese a represión

A pesar del panorama represivo contra el movimiento sindical, durante 2025 se ha mantenido la protesta para exigir condiciones laborales dignas, aunque en menor cantidad que en años anteriores.

Algunas de las manifestaciones más destacadas de este año fueron las del pasado 1 de mayo, cuando se registraron unas 30 protestas en 18 entidades para exigir salarios justos y reivindicaciones laborales, según datos del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS).

Más recientemente, justo el día en que Maduro hablaba de cambiar el sistema de la dirigencia sindical, trabajadores, activistas y organizaciones sociales protestaron en la Plaza Morelos de Caracas, para exigir el cese de la represión y el respeto a los derechos sociales.

El ministro del Trabajo no quiere hablar del salario

Por si no pareciera suficiente que se encendieran las alertas en la dirigencia sindical, funcionarios de la administración de Nicolás Maduro siguen negándose a debatir sobre un aumento salarial para los trabajadores. 

En un video que se viralizó en redes sociales, donde parecía realizarse una asamblea, el ministro del Trabajo, Eduardo Piñate, se negó a responder sobre las discusiones de un ajuste salarial. Por el contrario, tomó una actitud hostil hacia la persona que lo abordó.

“Si tú quieres discutir conmigo y sabotearme la reunión, hablamos afuera y hablamos de ese tema. No tengo ningún miedo. Si viniste a escuchar yo te oigo, pero me respetas. Yo fui dirigente sindical. De ahí vengo yo. Yo sé de eso más que tú”, señaló Piñate.

A pesar de la ofensiva sistemática del Estado y de los riesgos que enfrentan los líderes sindicales, el movimiento obrero venezolano sigue resistiendo y buscando formas de sobrevivir. La persecución, las detenciones y la creación de sindicatos paralelos no han logrado extinguir la lucha por condiciones laborales dignas ni por la autonomía sindical, aunque el temor hace que la protesta sea cada vez menor. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

Froilán Barrios, secretario ejecutivo de la CTV, consideró que el sindicalismo tiene que redefinirse en todo el mundo y que en Venezuela existen dos espacios diferentes: el sindicalismo oficialista, que “desaparecerá con la dictadura”; y el libre y democrático, “que debe repensarse” pero que no dejará de existir
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Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo en su ofensiva contra los sindicatos en el país. Así lo dejó saber el pasado 14 de agosto, cuando planteó la “necesidad” de “trascender” las estructuras burocráticas de los sindicatos “tradicionales” para que fueran reemplazadas por nuevos movimientos controlados por el oficialismo.

“Creo que ha llegado el momento de que el gran movimiento de los trabajadores y trabajadoras de Venezuela arranque un proceso constituyente para trascender las estructuras burocráticas del sindicalismo tradicional, del sindicalismo envejecido, agotado y vayamos a la construcción de nuevos y poderosos movimientos que lleven en esencia lo que siempre nos planteó el comandante Chávez”, manifestó Maduro durante el Primer Congreso Pedagógico de Maestras y Maestros Bolivarianos en Caracas.

“Ser dirigente sindical es un acto de valentía”

En respuesta a las declaraciones de Maduro, el movimiento sindical advirtió que la dirigencia enfrenta un “riesgo real” en el contexto actual, en el que los líderes sindicales son objetos de persecución y encarcelamiento.

El pasado lunes, 18 de agosto, Mauro Zambrano, coordinador general de la Red Sindical Venezolana, recordó que históricamente el movimiento sindical ha sido “blanco de múltiples ataques, tanto por parte del Estado como de sectores de la empresa privada” y que la dirigencia sindical es un derecho de los trabajadores.

“Ser dirigente sindical en Venezuela no es solo un rol laboral, es un acto de valentía frente a un entorno hostil. Durante años, los sindicatos han sido blanco de ataques sistemáticos, tanto desde el Estado como de sectores empresariales”, expresó Zambrano.

Además de los ataques externos, Zambrano reconoció que algunos líderes sindicales han contribuido al desgaste de la confianza en el movimiento. “Hay que reconocer que hay dirigentes que han perdido el rumbo, aferrándose a cargos por décadas, sin convocar elecciones, sin renovar liderazgos, sin escuchar a las bases. Aunque no representan a la mayoría, su permanencia sin legitimidad ha contribuido al desgaste de la confianza en el sindicalismo”, dijo.

Ante esa situación, la Red Sindical Venezolana llamó al movimiento a mantenerse unidos para exigir condiciones dignas, recuperar el salario como pilar del bienestar y construir un futuro donde la representación sindical sea libre, legítima y comprometida.

Un viejo proyecto de control

En una entrevista para Espacio Runrunes, conducido por el director editorial del medio, Luis Ernesto Blanco, el secretario ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Froilán Barrios, alertó que la propuesta de Nicolás Maduro de convocar una “constituyente sindical” busca dar el golpe final al movimiento obrero independiente en el país.

Barrios explicó que la idea de desplazar el movimiento sindical no es nueva, sino que es parte de un plan que viene desde los primeros años del chavismo y que se inspira en modelos de la URSS, Europa del Este y Cuba:

“Hicieron una especie de puente aéreo de sindicalistas para formarlos en el nuevo perfil sindical. ¿Y cuál es ese nuevo perfil sindical? Bueno, que el sindicalismo es solamente una especie de propagandizador del régimen”, dijo.

Asimismo, recordó que en 2017 se aprobó la Ley de Consejos de Trabajadores y que el fallecido presidente Hugo Chávez, durante su gobierno, ya había atacado los contratos colectivos en sectores estratégicos como Sidor y el Metro de Caracas. Para Barrios, Maduro utiliza ahora la idea como “propaganda” en medio de la crisis, tras haber destruido el salario mínimo, que hoy equivale a menos de un dólar al mes.

Sindicatos debilitados

Luis Ernesto Blanco subrayó que los sindicatos también enfrentan un deterioro interno. Barrios coincidió y resumió el panorama en dos palabras: “resistencia y sobrevivencia”.

Recordó que tras el paro petrolero de 2002-2003 el Estado desmanteló el sindicalismo libre mediante sindicatos paralelos, consejos obreros y federaciones controladas. Entre 2003 y 2008 se crearon más de 6.000 sindicatos, muchos de ellos “parapetos” para frenar luchas obreras.

“Hoy no hay ninguna central sindical en Venezuela que tenga el peso que tuvo la CTV en el siglo pasado. Ninguna en general”, advirtió.

Crisis laboral y pobreza generalizada

Barrios sostuvo que el deterioro de las condiciones laborales explica la debilidad sindical: la informalidad alcanza entre 70 % y 75 % de la economía y el capital se lleva 90 % de la renta frente a solo 10 % para el trabajo.

“Para un país que tiene un salario mínimo de menos de un dólar… es la mano de obra más barata del mundo porque no tiene sindicatos”, expresó.

Asimismo, recordó que el instructivo ONAPRE (2022) eliminó beneficios y pulverizó los contratos colectivos, mientras las inspectorías y tribunales laborales dejaron de ser instancias efectivas de reclamo. Advirtió que hoy en día el Ministerio del Trabajo y las inspectorías son “elefantes blancos” que no atienden los reclamos de los trabajadores.

“El Ministerio del Trabajo producía un anuario, un informe anual donde decía cuántas huelgas y cuántos contratos colectivos se han discutido en un año. Bueno, eso desapareció, más nunca”, alertó.

Redefinición y no desaparición

Para Froilán Barrios el sindicalismo tiene que redefinirse en todo el mundo y que en Venezuela existen dos espacios diferentes. Por un lado, destacó la existencia del sindicalismo oficialista y dijo que “ese se va con la dictadura”, tal y como ocurrió con la desaparición de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) con la caída de Marcos Pérez Jiménez.

Por otro lado, señaló al “sindicalismo libre y democrático”, el cual consideró “maltrecho” y en ocasiones “inmaduro” debido a los temores, pero que sigue existiendo. “Ese sindicalismo, si quiere jugar el papel de actor como jugó aquel sindicalismo libre que proviene del Pacto de Puntofijo, le falta. Tiene que repensarse y tiene que jugarse, pero no va a desaparecer”, dijo.

Escalada represiva contra los sindicalistas

Entre 2013 y 2023, la ONG Provea documentó la detención arbitraria de al menos 120 dirigentes sindicales en Venezuela. Estos arrestos se enmarcaron en un patrón de criminalización de la protesta social y represión contra quienes ejercen liderazgo laboral.

Se recuerdan casos ocurridos entre 2022 y 2024, cuando dirigentes como Emilio Negrín, Gabriel Blanco, Alcides Bracho, Alonso Meléndez, Reynaldo Cortés y Néstor Astudillo fueron detenidos bajo acusaciones de “conspiración” y “asociación para delinquir”. Los seis sindicalistas mencionados fueron liberados en diciembre de 2023, en un contexto de negociaciones políticas que incluyeron la liberación de personas como Álex Saab.

Ahora, en 2025, la represión contra la dirigencia sindical ha escalado significativamente otra vez. El mismo día en el que Maduro hablaba de “trascender las estructuras burocráticas de los sindicatos”, fue detenido sin orden judicial Roberto Campero, presidente de Sitraenseñanza en Aragua, dentro de su vivienda ubicada en Turmero. Un día antes, la abogada Rusbelia Astudillo, parte de la directiva de la Federación de Jubilados y Pensionados, también fue detenida.

Otros sindicalistas detenidos son Fernando Serrano (jubilado CVG Venalum), Fidel Brito (presidente de Fetrabolívar), Yannys González (presidenta del Colegio de Enfermeros de Barinas), Lourdes Villareal (Sindicato Venezolano de Maestros), Juan Valor (jubilado de Sidor) y Yuri Salas (secretario de reclamos de Sunep-Miranda).

Protesta pese a represión

A pesar del panorama represivo contra el movimiento sindical, durante 2025 se ha mantenido la protesta para exigir condiciones laborales dignas, aunque en menor cantidad que en años anteriores.

Algunas de las manifestaciones más destacadas de este año fueron las del pasado 1 de mayo, cuando se registraron unas 30 protestas en 18 entidades para exigir salarios justos y reivindicaciones laborales, según datos del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS).

Más recientemente, justo el día en que Maduro hablaba de cambiar el sistema de la dirigencia sindical, trabajadores, activistas y organizaciones sociales protestaron en la Plaza Morelos de Caracas, para exigir el cese de la represión y el respeto a los derechos sociales.

El ministro del Trabajo no quiere hablar del salario

Por si no pareciera suficiente que se encendieran las alertas en la dirigencia sindical, funcionarios de la administración de Nicolás Maduro siguen negándose a debatir sobre un aumento salarial para los trabajadores. 

En un video que se viralizó en redes sociales, donde parecía realizarse una asamblea, el ministro del Trabajo, Eduardo Piñate, se negó a responder sobre las discusiones de un ajuste salarial. Por el contrario, tomó una actitud hostil hacia la persona que lo abordó.

“Si tú quieres discutir conmigo y sabotearme la reunión, hablamos afuera y hablamos de ese tema. No tengo ningún miedo. Si viniste a escuchar yo te oigo, pero me respetas. Yo fui dirigente sindical. De ahí vengo yo. Yo sé de eso más que tú”, señaló Piñate.

A pesar de la ofensiva sistemática del Estado y de los riesgos que enfrentan los líderes sindicales, el movimiento obrero venezolano sigue resistiendo y buscando formas de sobrevivir. La persecución, las detenciones y la creación de sindicatos paralelos no han logrado extinguir la lucha por condiciones laborales dignas ni por la autonomía sindical, aunque el temor hace que la protesta sea cada vez menor. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

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