A Luis Oscar Rondón le cambió la vida el 29 de julio de 2024. Aunque sabía que la calle Conejeros, municipio Mariño, en la Isla de Margarita estaba convulsa por los resultados electorales, su conciencia estaba tranquila: no pudo votar porque su cédula de identidad estaba en proceso de renovación.
Aquella tarde, Luis Oscar amparado en el dicho popular de “el que nada debe, nada teme”, salió a una cauchera muy cercana a su casa para conectarse a una red de Wi-Fi libre y distraerse con su hobby favorito: jugar videojuegos en su teléfono celular.
Más temprano, Elimar Barreto, hermana de Luis Oscar, sostuvo una conversación con él en la que le decía que era mejor que no saliera de la casa, pese a la advertencia, Luis decidió salir y reunirse con sus amigos para jugar.
“Mi hermano es un muchacho. Tiene 22 años, trabaja como mecánico en un taller, pero él no anda pendiente de más nada sino de trabajar y jugar con su teléfono. Es muy noble, trabajador y tranquilo”, dijo Barreto sobre el menor de sus hermanos.
El viacrucis de la detención
Luis Oscar estaba con sus amigos muy cerca de su casa cuando llegaron varios hombres vestidos de negro pertenecientes a la Policía Nacional Bolivaria (PNB) y los detuvieron. Cuenta Elimar que muchos se salvaron porque dijeron que eran menores de edad. “Aunque mi hermano podía decir que era menor de edad por su carita de niño, prefirió decir la verdad”.
A Luis Oscar lo pasearon por varios centros de detención. Primero se lo llevaron al Hotel Venetur, donde está la estatua de Hugo Chávez y quisieron implicarlo a él y a todos los que iban recogiendo en la vía de alteración al orden público, pero un fiscal no admitió la acusación.
Luego de eso se lo llevaron a una comandancia en Los Cocos. Allí estuvo agachado y con la camisa por encima de su cabeza durante varias horas. Elimar se enteró de que su hermano estaba detenido gracias a un amigo PNB que le mandó un mensaje.
“Mira, tu hermano está detenido acá en Los Cocos, no ha hecho nada malo, pero acá lo tienen detenido, para que sepas”, le dijo el PNB.
Elimar se fue a buscarlo, intentó llamarlo muchas veces a su celular a ver si por casualidad contestaba, pero ya le habían quitado su teléfono, sus zapatos y otras pertenencias. Comentó que pudo verlo dos semanas después, gracias a la buena voluntad de algunos policías que le permitieron llevarle comida.
“Cuando lo vi estaba con la misma ropa, sucio, olía muy mal y tenía mucha hambre. Durante el mes que estuvo detenido en Margarita yo le hacía llegar la comida, pero el 30 de agosto -de 2024- todo cambió porque se lo llevaron a Tocorón”, explicó Elimar.
Mientras estuvo detenido en la isla, Elimar Barreto se puso en contacto con un abogado para intentar sacar a su hermano de la cárcel. Ella no tenía conocimiento de que a los detenidos en el contexto postelectoral les estaban negando la defensa privada. Bajo engaños y falsas promesas, fue víctima de una estafa que le costó mucho dinero.
De la isla a Tocorón
A Elimar y Luis Oscar la vida les cambió por completo. Ellos que desde siempre habían sido muy unidos, ahora están separados por más de 600 kilómetros entre mar y tierra.
Para visitar a Luis Oscar, Elimar Barreto debe invertir al menos tres días. El trayecto comienza con cuatro horas de ferry desde Margarita hasta Puerto La Cruz. Desde allí, tiene que tomar un autobús hacia Maracay, lo que le lleva unas seis o siete horas. Finalmente, debe tomar otro carro para llegar al Centro Penitenciario de Tocorón, otra media hora más. El costo estimado para esta travesía tiene un precio de más de 60 dólares, sin incluir comidas o snacks.
Desde que a Luis Oscar lo trasladaron a Tocorón, Elimar no ha podido visitarlo. Ella es el único sustento económico de él y de su madre, una adulta mayor que necesita de muchos cuidados, porque padece cáncer.
Elimar sufre en silencio porque a pesar de que no ha podido verlo, está al tanto de todas las penurias que ha vivido su hermano en los 15 meses que lleva detenido por motivos políticos.
“Cuando yo le dije que yo no podría visitarlo, él me dijo,’ hermanita, vea, usted luche desde allá por los dos, que yo lucho desde aquí por salir con bien’. Y eso es lo que me da mucho valor y me da la fuerza para hacer cosas como rifas y cualquier actividad que me genere dinero para yo poder enviarle las cosas que necesita”, expresó Elimar.
Luis Oscar Rondón está acusado por los delitos de terrorismo, incitación al odio y traición a la patria y alteración del orden público. Desde su detención, su estado de salud se ha visto deteriorado.
“Ha llegado a tener hasta siete forúnculos en una misma zona del cuerpo, en los testículos, axilas, nalgas y en el abdomen. Su cuerpo ha estado inmovil durante varios días por la debilidad y padece de migrañas, producto de un accidente de tránsito que sufrió cuando era más pequeño”, detalló Elimar.
Desde Tocorón, Luis Oscar tiene derecho a una llamada telefónica a la semana que puede durar entre cuatro y cinco minutos. No más. Siempre que habla con su hermana se muestra sereno y optimista de que en cualquier momento va a salir de la cárcel y va a retomar su vida junto a su mamá.
Elimar comentó que el jefe de Luis Oscar siempre pregunta por él y le aseguró que cuando lo liberen,k tiene las puertas abiertas en su taller mecánico porque sabe que es inocente y no cometió ningún delito.
Solidaridad entre rejas
Elimar insistió en que su hermano es un “chamo tan noble” que no merece nada de lo que está pasando. Admira su gallardía y fortaleza ante la situación, pues es uno de los pocos detenidos que no recibe visitas de sus familiares. Sin embargo, ella no se amilana y desde la isla hace hasta lo imposible para demostrarle a su hermano que, aunque lejos, está muy presente.
En medio de tanta distancia, Elizabeth González, madre de Eliander Santaella quien también está detenido desde agosto de 2024 por tener un meme de Nicolás Maduro en su celular, se ha convertido en el canal que mantiene vivo el vínculo entre Luis y Elimar.
Eliander y Luis comparten celda. Pero desde afuera, Elizabeth es quien se encarga de recibir el dinero que envía Elimar y comprarle los artículos de aseo personal y otras cosas que necesite Luis Oscar.
Elizabeth González también le ha colaborado a Elimar llevando documentos y planillas a instituciones del Estado para pedir la liberación del margariteño.
“Ella conmigo y con mi hermano ha sido una increíble persona, de esas que no preguntan si tengo, solo me ayuda y ya, así ella tampoco tenga. Yo valoro más de lo que ella imagina todo lo que ha hecho, es una luz en el camino de nuestras vidas”, dijo Elimar sobre González.
Elimar Barrero comentó que hay otra señora que también la ayuda con las comidas de su hermano. “Los días viernes ella cocina y va y entrega las viandas con su nombre y los custodios se la entregan, de esa manera es que he podido estar pendiente de mi hermano, porque no puedo viajar hasta allá y mi hermano es tan noble que él lo entiende y nunca me lo ha reclamado”, dijo.
A Luis Oscar en dos oportunidades lo han ilusionado con su liberación. En diciembre de 2024 le aseguraron que en pocos días estaría en la calle y no fue así. Meses después, hasta le mostraron su boleta de excarcelación, pero sin fecha, y luego nunca más le dieron respuestas.
Elimar exige que liberen a su hermano y que le devuelvan la alegría a su mamá, quien por su avanzada edad, asegura que lo ve en todas partes y sale a buscarlo a la calle.
“Quiero que le den la oportunidad a mi hermano de retomar su vida. Es un joven que apenas está comenzando a vivir. Solo pido la libertad que injustamente le robaron”, finalizó expresando Elimar Barreto.
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