Claves | Así falló la gestión de desastres en Venezuela tras doblete sísmico

El doblete sísmico que sacudió la región centro-norte de Venezuela el pasado 24 de junio no solo dejó centenares de estructuras derrumbadas y casi 5000 fallecidos, también dejó al descubierto el colapso operativo de un Estado que no logró activar su sistema de respuesta en las horas más críticas.

Mientras la tierra intentaba estabilizarse de dos sacudidas letales de 7,2 y 7,5 grados, el silencio oficial se expandió como las mismas ondas sísmicas y se manifestó en la parálisis de la acción local y regional durante las primeras 72 horas, conocidas como “la hora de oro” para el rescate de sobrevivientes.

En entrevista para Runrun.es, el general retirado Antonio Rivero, quien hasta 2008 fue director Nacional de Protección Civil en Venezuela, aseguró que el “sistema de gestión de desastres falló por completo en las primeras 48 horas”.

Rivero precisó que, al igual que muchas edificaciones, la gestión institucional quedó reducida a anuncios tardíos, asuntos burocráticos y cuerpos de seguridad enfocados en el control territorial antes que en la asistencia de las víctimas y la distribución oportuna de la ayuda humanitaria.

El exdirector de Protección Civil, explicó que el tratamiento de este desastre natural debió ser completamente distinto a como ocurrió. Su planteamiento se basa íntegramente en lo que dictan los protocolos internacionales y la Ley venezolana de Protección Civil.

Según Rivero, apenas ocurre un sismo de esta magnitud, el director nacional de Protección Civil a cargo debe comunicarse de inmediato con el presidente, activar el sistema Nacional de Protección Civil y ordenar el despliegue masivo de bomberos, Protección Civil y demás cuerpos de seguridad; pero nada de esto ocurrió en la “hora de oro”.

Puede leer también: Chichiriviche de la Costa intenta levantarse sin turistas ni ayuda oficial

Para el ingeniero, la Fuerza Armada debía ser el músculo logístico del sistema con la coordinación y transporte de maquinaria pesada, ingeniería de combate, hospitales de campaña, transporte, energía, comunicaciones. Sin embargo, se usó para la contención y control del orden público, bloquear accesos y restringir el trabajo de rescatistas, periodistas y organizaciones civiles.

Antonio Rivero destacó que en las primeras horas posteriores al terremoto se debieron evaluar los daños y necesidades; entre las primeras tres y seis horas se debió hacer la solicitud de ayuda internacional y declarar la emergencia de inmediato.

A continuación las cinco claves de por qué falló la gestión de desastres en Venezuela:

Falta de preparación sísmica

A juicio de Antonio Rivero el desastre del terremoto comenzó mucho antes del 24 de junio, cuando no se preparó a la población venezolana en materia antisísmica.

El exdirector de Protección Civil aseguró que el Estado venezolano falló en su tarea de informar qué hacer antes, durante y después de un sismo. También en que no se elaboró un plan de respuesta inmediata o, si se hizo, no se puso en práctica.

Fallas estructurales

Rivero enumeró una cadena de fallas que, a su juicio, agravaron el impacto del doblete sísmico, entre ellas, centenares de construcciones vulnerables por fallas en el diseño, uso de materiales y ausencia de estudios de suelo, especialmente en complejos urbanísticos desarrollados por el gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro bajo la bandera de la Misión Vivienda.

El experto recalcó que el estado La Guaira tiene apenas dos o tres estaciones de bomberos para atender a más de 400 000 personas, lo que calificó de “irrisorio”.

Señaló también que el cuerpo de Protección Civil en la entidad está “debilitado” y carece totalmente de equipos, y la dirección estadal es “muy pequeña” para enfrentar un desastre de esta magnitud.

Fallas comunicacionales y ausencia de liderazgo

El exdirector de Protección Civil criticó que el actual director de Protección Civil no apareciera públicamente para informar, llamar a la calma y coordinar voluntarios ante semejante desastre.

Además, cuestionó que Funvisis esté dirigida por un militar sin formación en geología. “Es como poner a un general de jefe de cirugía sin ser cirujano”, señaló.

Rivero destacó que los efectos de esta emergencia se pudieron mitigar si el gobierno hubiera hecho caso al informe JAICA realizado en 2005 por la Agencia de Cooperación Japonesa que advertía el riesgo sísmico y recomendaba reforzar estructuras y aplicar normas de construcción antisísmica. “En 20 años no se hizo prácticamente nada”, aseguró.

Contención vs. logística humanitaria

El exdirector de Protección Civil resaltó que un punto de debate impostergable para los expertos civiles y militares radica en el empleo
de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

Según Rivero, en cualquier Estado normal, la institución militar representa el músculo de apoyo logístico, posee la ingeniería de combate, los sistemas de energía de campaña, iluminación, las comunicaciones resilientes, los hospitales de campaña, el transporte y la maquinaria pesada, la capacidad de puentes aéreos y marítimos y, muy fundamentalmente, la mano de obra masiva con disciplina bajo órdenes operativas para el apoyo humano en labores de rescate y salvamento.

En Venezuela, durante las primeras 48 horas, este músculo se empleó según una doctrina de seguridad del Estado (régimen) y no de seguridad humana.

Operar bajo una doctrina

Otra falla medular que describe Rivero es que en las primeras horas hubo “total ausencia de una Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) de carácter técnico e integral”.

“En un desastre, el EDAN es la brújula del comandante del incidente; determina qué recursos van a dónde y qué tipo de ayuda internacional se solicita”, dijo Rivero.

Agregó que las decisiones de despliegue se guiaron por el flujo fragmentado de las redes sociales o inspecciones visuales superficiales.

Rivero aseguró que lo ocurrido en Venezuela demuestra que la combinación de centralismo político, la enajenación pública, el sectarismo ideológico, la desinversión técnica y la transformación de los cuerpos de salvamento en órganos de control de orden público es una fórmula que multiplica las bajas de un desastre de origen natural.

El exfuncionario afirmó que “la doctrina operacional observada durante las primeras 48 horas privilegió funciones asociadas al control y aseguramiento territorial sobre el despliegue masivo de capacidades logísticas y humanitarias”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Antonio Rivero, exdirector de Protección Civil, señaló que el Estado no activó protocolos, no desplegó cuerpos de rescate y no pidió ayuda internacional tras los terremotos del 24 de junio
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El doblete sísmico que sacudió la región centro-norte de Venezuela el pasado 24 de junio no solo dejó centenares de estructuras derrumbadas y casi 5000 fallecidos, también dejó al descubierto el colapso operativo de un Estado que no logró activar su sistema de respuesta en las horas más críticas.

Mientras la tierra intentaba estabilizarse de dos sacudidas letales de 7,2 y 7,5 grados, el silencio oficial se expandió como las mismas ondas sísmicas y se manifestó en la parálisis de la acción local y regional durante las primeras 72 horas, conocidas como “la hora de oro” para el rescate de sobrevivientes.

En entrevista para Runrun.es, el general retirado Antonio Rivero, quien hasta 2008 fue director Nacional de Protección Civil en Venezuela, aseguró que el “sistema de gestión de desastres falló por completo en las primeras 48 horas”.

Rivero precisó que, al igual que muchas edificaciones, la gestión institucional quedó reducida a anuncios tardíos, asuntos burocráticos y cuerpos de seguridad enfocados en el control territorial antes que en la asistencia de las víctimas y la distribución oportuna de la ayuda humanitaria.

El exdirector de Protección Civil, explicó que el tratamiento de este desastre natural debió ser completamente distinto a como ocurrió. Su planteamiento se basa íntegramente en lo que dictan los protocolos internacionales y la Ley venezolana de Protección Civil.

Según Rivero, apenas ocurre un sismo de esta magnitud, el director nacional de Protección Civil a cargo debe comunicarse de inmediato con el presidente, activar el sistema Nacional de Protección Civil y ordenar el despliegue masivo de bomberos, Protección Civil y demás cuerpos de seguridad; pero nada de esto ocurrió en la “hora de oro”.

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Para el ingeniero, la Fuerza Armada debía ser el músculo logístico del sistema con la coordinación y transporte de maquinaria pesada, ingeniería de combate, hospitales de campaña, transporte, energía, comunicaciones. Sin embargo, se usó para la contención y control del orden público, bloquear accesos y restringir el trabajo de rescatistas, periodistas y organizaciones civiles.

Antonio Rivero destacó que en las primeras horas posteriores al terremoto se debieron evaluar los daños y necesidades; entre las primeras tres y seis horas se debió hacer la solicitud de ayuda internacional y declarar la emergencia de inmediato.

A continuación las cinco claves de por qué falló la gestión de desastres en Venezuela:

Falta de preparación sísmica

A juicio de Antonio Rivero el desastre del terremoto comenzó mucho antes del 24 de junio, cuando no se preparó a la población venezolana en materia antisísmica.

El exdirector de Protección Civil aseguró que el Estado venezolano falló en su tarea de informar qué hacer antes, durante y después de un sismo. También en que no se elaboró un plan de respuesta inmediata o, si se hizo, no se puso en práctica.

Fallas estructurales

Rivero enumeró una cadena de fallas que, a su juicio, agravaron el impacto del doblete sísmico, entre ellas, centenares de construcciones vulnerables por fallas en el diseño, uso de materiales y ausencia de estudios de suelo, especialmente en complejos urbanísticos desarrollados por el gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro bajo la bandera de la Misión Vivienda.

El experto recalcó que el estado La Guaira tiene apenas dos o tres estaciones de bomberos para atender a más de 400 000 personas, lo que calificó de “irrisorio”.

Señaló también que el cuerpo de Protección Civil en la entidad está “debilitado” y carece totalmente de equipos, y la dirección estadal es “muy pequeña” para enfrentar un desastre de esta magnitud.

Fallas comunicacionales y ausencia de liderazgo

El exdirector de Protección Civil criticó que el actual director de Protección Civil no apareciera públicamente para informar, llamar a la calma y coordinar voluntarios ante semejante desastre.

Además, cuestionó que Funvisis esté dirigida por un militar sin formación en geología. “Es como poner a un general de jefe de cirugía sin ser cirujano”, señaló.

Rivero destacó que los efectos de esta emergencia se pudieron mitigar si el gobierno hubiera hecho caso al informe JAICA realizado en 2005 por la Agencia de Cooperación Japonesa que advertía el riesgo sísmico y recomendaba reforzar estructuras y aplicar normas de construcción antisísmica. “En 20 años no se hizo prácticamente nada”, aseguró.

Contención vs. logística humanitaria

El exdirector de Protección Civil resaltó que un punto de debate impostergable para los expertos civiles y militares radica en el empleo
de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

Según Rivero, en cualquier Estado normal, la institución militar representa el músculo de apoyo logístico, posee la ingeniería de combate, los sistemas de energía de campaña, iluminación, las comunicaciones resilientes, los hospitales de campaña, el transporte y la maquinaria pesada, la capacidad de puentes aéreos y marítimos y, muy fundamentalmente, la mano de obra masiva con disciplina bajo órdenes operativas para el apoyo humano en labores de rescate y salvamento.

En Venezuela, durante las primeras 48 horas, este músculo se empleó según una doctrina de seguridad del Estado (régimen) y no de seguridad humana.

Operar bajo una doctrina

Otra falla medular que describe Rivero es que en las primeras horas hubo “total ausencia de una Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) de carácter técnico e integral”.

“En un desastre, el EDAN es la brújula del comandante del incidente; determina qué recursos van a dónde y qué tipo de ayuda internacional se solicita”, dijo Rivero.

Agregó que las decisiones de despliegue se guiaron por el flujo fragmentado de las redes sociales o inspecciones visuales superficiales.

Rivero aseguró que lo ocurrido en Venezuela demuestra que la combinación de centralismo político, la enajenación pública, el sectarismo ideológico, la desinversión técnica y la transformación de los cuerpos de salvamento en órganos de control de orden público es una fórmula que multiplica las bajas de un desastre de origen natural.

El exfuncionario afirmó que “la doctrina operacional observada durante las primeras 48 horas privilegió funciones asociadas al control y aseguramiento territorial sobre el despliegue masivo de capacidades logísticas y humanitarias”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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