Mientras Venezuela continúa enfrentando los embates del doblete sísmico del pasado 24 de junio, desde la sociedad civil han surgido iniciativas que buscan atender las necesidades de los afectados, en un contexto en el que la respuesta oficial no logra cubrir todos los frentes.
A un mes de los terremotos, el país sigue convaleciente en medio de una profunda crisis económica que data de varios años; aun en ese escenario, la organización comunitaria y el esfuerzo voluntario se activaron con rapidez para apoyar a los afectados por el peor desastre natural de la historia reciente del país.
De la misma manera en que las ondas sísmicas afectaron a 856 edificaciones y produjeron el colapso total de otras 190, así de inmediata y expansiva fue la respuesta humanitaria de la sociedad civil, con iniciativas que van desde la fabricación de literas y la confección de ropa interior, hasta la atención estética en hospitales y refugios.
Literas desde Barquisimeto
Los impactantes videos de la destrucción que generaron los dos terremotos en La Guaira circularon con rapidez por todo el país despertaron una inmediata y contundente reacción de solidaridad desde varios estados del país.
En la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, a unos 365 kilómetros de la capital, una familia que durante décadas se ha dedicado a la fabricación de santamarias utilizó su taller para producir literas desarmables para los refugiados de La Guaira.
Los López al ver la magnitud del desastre pensaron rápidamente en que algo tenían que hacer para ayudar desde la distancia.
“Mi padre fue el de la idea. Dijo: ‘¿Qué podemos hacer desde aquí?’. Y se le ocurrió la idea de las literas para que los afectados pudieran dormir más cómodos. Así empezamos a armar las primeras literas con el material que teníamos en el taller”, relató Jesús.
Lo que comenzó como una iniciativa familiar, rápidamente, en cuestión de horas, se convirtió en un gran movimiento comunitario: vecinos y voluntarios de otras ciudades se sumaron para ayudar en la fabricación de las literas.
“Niños venían a pintar, señoras hacían café y preparaban arepas para los trabajadores. Gente de Morón, Acarigua y Barinas se quedan a dormir afuera del taller para no perder tiempo regresando a sus casas”, detalló.
Durante 2 semanas la empresa de la familia López permaneció abierta las 24 horas del día. Cuando se les agotó el material recibieron donativos de tubos, electrodos, discos de corte, tornillos y otros materiales.
Este viernes, 24 de julio, a un mes de la tragedia, la familia López informó a través de sus redes sociales que alcanzaron la meta que se habían propuesto desde el principio de entregar 500 literas —equivalentes a mil camas— en coordinación con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En vista de que las morgues de la capital y La Guaira estaban colapsadas, una empresa vecina del taller de la familia López se sumó para ayudar en la emergencia fabricando ataúdes, un gesto que permitió brindar una sepultura digna a las víctimas de los terremotos.
Ropa interior y kits de higiene
Ari Duarte tuvo que armar, por segunda vez en lo que va de 2026, un bolso de emergencia y abandonar su casa. La primera ocurrió el 3 de enero, cuando la situación en su zona —muy cerca de Fuerte Tiuna— lo obligó a resguardarse en otro sitio. La segunda, el 24 de junio, tras el doble terremoto. En aquella primera salida, Ari olvidó por completo llevar ropa interior. De esa mínima omisión nació una iniciativa que hoy produce ropa interior para familias afectadas por el doblete sísmico.
“Cuando pasa una emergencia como esta, nadie piensa en llevar ropa interior. Uno piensa en salvar su vida, pero una vez a salvo el tema de la ropa interior se complica porque es algo muy personal”, comentó Ari.
Duarte y los Basiliscos, una comunidad de juegos de mesa de la que forma parte, se organizaron rápidamente para responder a una necesidad que nadie estaba atendiendo: ropa interior para las personas que lo perdieron todo.
Ari empezó con telas que tenía en su casa, pero, con el paso de las horas, a la iniciativa se sumaron costureros, ilustradoras, vecinos, freelancers y agrupaciones como Tijeras de Plata, quienes además de confeccionar ropa infantil y cobijas, realizaron más de mil bolsas mortuorias para las víctimas de La Guaira.
Hasta el momento, el grupo ha confeccionado más de 750 piezas distribuidas en kits que contienen entre 2 y 3 piezas por persona. En el caso de los sets para mujeres, cuando es posible, incluyen también toallas sanitarias.
Ari y su grupo han llevado su ayuda a campamentos adyacentes al Panteón Nacional, al Hospital Vargas, a la avenida Baralt, a zonas cercanas al Ministerio de Educación y a La Guaira. En algunos sectores, especialmente en Los Corales, enfrentaron restricciones de la Guardia Nacional Bolivariana.
Peluquería solidaria
Otra iniciativa solidaria nació en la peluquería Rulos de Venezuela, ubicada en Chacao. Allí, Paulette Abdallah, su directora, decidió activar jornadas de atención estética para pacientes hospitalizados y personas en refugios. Su motivación surgió de una trayectoria previa de voluntariado en comunidades afrodescendientes y de bajos recursos.
El 1 de julio, Paulette y un pequeño grupo de estilistas acudieron al Hospital Pérez Carreño, donde atendieron a pacientes que llevaban días sin poder lavarse o desenredarse el cabello.
“Había personas con tres cirugías encima y todavía con escombros y tierra en el cabello. Para nosotros atenderlos con cariño, desenredarles, hacerles algún corte o unas trenzas también es ayudarlos con su proceso de recuperación, porque para el venezolano es muy importante estar al día con su imagen”, dijo.
El trabajo de Rulos se viralizó rápidamente en redes sociales y el apoyo se hizo masivo. Paulette contó que llegaron más lavacabezas, champús, acondicionadores y voluntarios.
Desde entonces han atendido a más de 200 personas en hospitales y refugios, como el Domingo Luciani, el refugio de Naiguatá, comunidades en Baruta, Catia La Mar, y han hecho jornadas especiales para rescatistas y médicos organizadas junto con la Cruz Roja.
El objetivo de Paulette y su equipo ahora es sostener las jornadas durante los próximos seis meses y llegar a comunidades costeras que aún no han recibido apoyo.
Hospital de peluches
A través de las redes sociales también han surgido otras iniciativas que han ayudado a aliviar la situación de los afectados, especialmente la de miles de niños que perdieron sus juguetes.
Por esta razón, el Hospital de Peluches ha entregado peluches y kits de apego a los niños que perdieron sus juguetes durante los terremotos, un gesto que busca ofrecer contención en medio del trauma y devolverles una mínima sensación de seguridad.
El equipo trabaja desde varios puntos del país, articulando voluntarios que colaboran desde sus casas en la elaboración de tarjetas, etiquetas y materiales que acompañan cada peluche.
Así como estas iniciativas que nacieron de la más profunda solidaridad del venezolano, existen muchas otras que se han dedicado a ayudar a los afectados, lo que demuestra la gran capacidad de la sociedad civil para organizarse cuando las estructuras oficiales fallan.
Cada esfuerzo, distinto en forma pero con el mismo propósito, ha demostrado que, frente a la emergencia, fueron los ciudadanos quienes sostuvieron a todos los afectados los primeros días de la emergencia.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.



