"La furia bolivariana" en tiempo de pandemia: arrestos, persecución y abusos - Runrun
«La furia bolivariana» en tiempo de pandemia: arrestos, persecución y abusos
Defensores de derechos humanos señalan que el madurismo ha coartado libertades fundamentales bajo el pretexto de su lucha contra la COVID-19

En una transmisión televisiva en vivo a comienzos de abril, el presidente en disputa de Venezuela, Nicolás Maduro, detallaba en alta voz el contenido de una hoja impresa con las cifras de pacientes positivos al coronavirus.

De golpe, se detuvo al ver la cantidad de personas contagiadas que estaban en aislamiento domiciliario. Y de inmediato, en el mismo tono, se dirigió a su gabinete.

“Este número no lo quiero ver más aquí. ¿Por qué nueve personas no quieren salir de su casa? ¿Cuál es el empeño? ¿O es que no hay autoridad? Estas personas deben ir a hospitalizarse (…) Este número debe bajar a cero el día de hoy a las 12:00 de la noche. ¡Todo el mundo hospitalizado!”, clamó, dirigiéndose a Delcy Rodríguez, su vicepresidenta, y a Carlos Alvarado, el ministro de Salud.

Aquella fue otra exhibición, esta vez pública, de las prácticas de su gobierno en días recientes.

Expertos entrevistados por la Voz de América  advierten que el gobierno en disputa ha utilizado la pandemia como patente de corso para afianzar sus políticas de persecución y represión contra líderes políticos, el personal de salud y los ciudadanos en general en Venezuela.

Defensores de derechos humanos, voceros del gobierno interino del presidente Juan Guaidó, entre ellos, el mismo presidente del Parlamento, y afectados por las prácticas totalitarias desde mediados de marzo, señalan que el madurismo, aun con el control del poder interno, ha coartado libertades fundamentales bajo el pretexto de su lucha contra la COVID-19.

La lista de fórmulas autoritarias, explican, es amplia: aislamiento forzado de pacientes sospechosos del nuevo coronavirus, detención arbitraria de periodistas, arresto de médicos que filtran datos sobre casos de la pandemia, persecución de líderes políticos cercanos a Guaidó y la promesa del mismo Maduro de una “furia bolivariana” que defendería al chavismo en todo el territorio venezolano.

En términos sanitarios, Venezuela ha aplicado el modelo chino para contener el nuevo coronavirus, aseguró Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación de Maduro. “Las medidas son duras, pero son para proteger al pueblo”, dijo al abordar el tema en una de sus primeras intervenciones públicas.

Maduro, por su parte, ha calificado sus propias decisiones como “drásticas, audaces y valientes”.

Oswaldo Ramírez, politólogo de la Universidad Central de Venezuela y director de la firma ORC Consultores, explica que el nuevo coronavirus ha sido caldo de cultivo para que gobiernos del mundo apuntalen un mayor autoritarismo del que habían ejercido en las vísperas de la pandemia.

“Son procesos en los cuales se genera miedo, control de la población e incluso pánico en algunos momentos, que te lleva a entender que la única vía es acatar las órdenes que te envía el gobierno y esos gobiernos en estos momentos generan ventajas”, explica.

Ramírez observa que el madurismo aprovecha la coyuntura para proclamar con sus acciones que tiene el control absoluto del territorio nacional y de las instituciones clave. A su juicio, intenta también sofocar las posibilidades de un estallido social por la distribución de la gasolina, hoy escasa, o de los alimentos en Venezuela.

Luego, ejerce un proceso de control de la disidencia política, no solo hacia la oposición clásica, sino también a sectores con la capacidad de generar procesos sociales de riesgo para su gobierno, como los productores del campo, los empresarios y los sindicatos de salud, afirma el consultor político.

Guaidó entiende las acciones de Maduro como un intento de “fingir normalidad” en Venezuela y de distraer la atención al verse, a su juicio, “acorralado”.

“Van a tratar de aniquilarnos, de hacerse ver fuertes, cuando todos sabemos que de lo único que tienen control es del desastre que crearon, de no tener gasolina, agua o gas”, dijo el mandatario interino en entrevista con laVOA.

Guaidó valora que los venezolanos enfrentan dos tipos de virus: “el del COVID-19, que es muy grave su velocidad de propagación, pero hay otro más letal, que es el fascismo, la persecución, la dictadura, con el cual quieren controlar una pandemia”.

Para argumentarlo, cita por ejemplo la detención arbitraria de varios de sus colaboradores más cercanos, la censura mediática y la ocultación de información durante el último mes de la pandemia.

Detenciones y control

El arresto de políticos ha sido una tendencia del madurismo en el marco de la COVID-19.

La ONG Foro Penal reportó 39 detenciones con fines políticos en Venezuela entre marzo y la primera semana de abril. En comparación, hubo en febrero nueve arrestos de esa índole.

“El régimen de Maduro ha continuado con su ola represiva y ahora con mucha más fuerza”, dijo durante una videoconferencia con VOA Noticias  desde Washington Carlos Vecchio, embajador del gobierno interino en Estados Unidos.

Reprochó “la ola represiva” ordenada por Maduro bajo el amparo de su combate a la infección respiratoria. Dijo incluso que tales ataques no son exclusivos contra los dirigentes políticos.

Aludió a que agentes de inteligencia militar detuvieron el 4 de abril a la bioanalista Andrea Sayago por publicar en su cuenta de WhatsApp una orden médica para hacer pruebas de detección de coronavirus.

“Esa represión ha llegado a enfermeras, médicos, venezolanos comunes que están protestando por falta de servicio público. Es contra toda una sociedad”, mencionó Vecchio.

La ONG Provea reveló que, apenas en los cinco días siguientes al anuncio de las medidas por la pandemia, el madurismo ya había detenido a cuatro trabajadores del sistema de salud por exigir condiciones de trabajo adecuadas para prevenir contagios de la COVID-19.

La presidencia de Maduro ha estado en disputa desde enero de 2019, cuando el Parlamento argumentó que usurpaba el poder por declararse ganador de unas elecciones convocadas por la chavista Asamblea Nacional Constituyente.

La cuarentena absoluta por la pandemia en todo Venezuela le vino “como anillo al dedo” a Maduro para sofocar los intentos de Guaidó de resucitar la movilización social en su contra, opina Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos.

El analista asegura que la coyuntura permitió a Maduro ratificar su control de facto en aspectos clave de la dinámica de Venezuela, como el territorio, las instituciones y las fuerzas armadas y policiales.

A su entender, la infección pandémica también le fue útil para empañar los efectos de la escasez de gasolina en el imaginario colectivo de Venezuela.

Excepción con límites

Luisa (el nombre es ficticio), quien acababa de dar a luz, escuchó los pasos de militares que se movilizaban en el exterior de su hogar, cerca de la carretera principal de la Guajira venezolana, la noche del 3 de abril pasado.

No había electricidad por uno de los frecuentes cortes del servicio que hay en el sector. Eran las 11:00 de la noche cuando oyó los disparos al aire de fusiles. Los uniformados dispersaban una masiva protesta de personas que exigían alimentos al gobierno local en plena cuarentena.

Su padre les reclamó en voz alta, advirtiéndole que en su casa había niños durmiendo a la intemperie. “Le respondieron lanzando esto justo a la ventana donde yo estaba con mi bebé”, contó a la Voz de América, mostrando una piedra.

Las organizaciones no gubernamentales de Venezuela han constatado abusos de la fuerza policial y militar en Venezuela, ocurridos en el marco del Estado de Alarma decretado por Maduro el 13 de marzo y extendido por un mes más.

Liliana Ortega, presidenta de la ONG defensora de derechos humanos Cofavic, advierte que el decreto de un estado de excepción no indica la suspensión del estado de derecho.