Intervención policial frustra vigilia de oración en la cárcel de Tocuyito

Una intervención policial frustró una vigilia, organizada por los familiares de los presos políticos en el Internado Judicial Carabobo, conocido como Tocuyito. Las madres estaban orando por la liberación de sus hijos. 

De acuerdo a lo reportado por El Carabobeño, las razones de la policía fueron: violación a la zona de seguridad y a ordenanzas municipales. 

La vigilia fue convocada para las 6:00 de la tarde de este viernes, 1 de noviembre, hasta el sábado a la 6:00 de la mañana. 

Las madres se concentraron al frente del centro de reclusión, sin embargo, no fue posible. Funcionarios de las policías Bolivariana y municipal de Libertador le pidieron que se retiraran del recinto, esto debido a que es una “zona de seguridad”. 

De acuerdo a El Carabobeño, los familiares accedieron y se trasladaron hasta que “Finalmente, accedieron a la propuesta policial: Ubicarse en una calle perpendicular a la autopista Sur, donde no habría riesgo de interrumpir el tránsito.  Así lo hicieron, pues su intención era rezar y hacer peticiones por sus allegados detenidos”, reseñan. 

Después de ese primer llamado de atención, las madres pidieron permiso a los vecinos para estacionarse afuera de sus casas, los mismos accedieron e inició la oración. 

Familiares en Tocuyito
Los familiares solo querían orar por la liberación de sus seres queridos. Crédito: El Carabobeño.

Policías impiden vigilia de oración 

En medio de un ambiente de esperanza y angustia, se encendieron las velas de una vigilia de oración. Sin embargo, el acto fue interrumpido, nuevamente, por la llegada de un funcionario de la Policía de Carabobo, quien bajo órdenes superiores, solicitó que suspendieran la actividad para informar al comandante. A pesar de la interrupción, la oración continuó.

Poco después, el mismo funcionario regresó con una nueva orden: debían desalojar la calle. La situación se tornó tensa cuando apareció un comandante de la Policía de Carabobo, quien alegó que las concentraciones en la vía pública estaban prohibidas. Aunque reconoció que hasta el momento solo se había cometido una infracción, advirtió que podría escalar a un delito y dio un ultimátum: “Tienen 10 minutos para desalojar la calle o procederemos”.

Sol Ocariz, organizadora de la vigilia, expresó que su objetivo era rezar y mostrar que los presos políticos tienen familias que se preocupan por ellos. “Estamos aquí día y noche esperando la libertad de nuestros allegados, que son inocentes de todos los cargos”, afirmó.

Los familiares de los detenidos enfrentan un prolongado sufrimiento. Al ser interrogados sobre el estado de sus seres queridos, Ocariz compartió la preocupante condición de su hermano, quien ha perdido alrededor de 60 kilos. Recientemente, lograron llevarle solo un poco de agua y dulces, mientras que la comida salada sigue prohibida.

A pesar de las adversidades, la reciente visita permitió a Ocariz abrazar a su hermano después de tres meses, un momento de alegría en medio de la tristeza. Las restricciones han sido un poco más flexibles, aunque todavía limitan la cantidad de visitantes por detenido.

Johana Pérez, madre de otro detenido, ha hecho grandes sacrificios para estar cerca de su hijo, alquilando un lugar cerca de la cárcel y reorganizando su trabajo para poder visitarlo cada 15 días. A pesar de estos esfuerzos, la incertidumbre persiste, y la verdadera libertad sigue siendo un anhelo lejano.

Este artículo es original de El Carabobeño, puedes leer más en este enlace

 

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El Carabobeño
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Una intervención policial frustró una vigilia, organizada por los familiares de los presos políticos en el Internado Judicial Carabobo, conocido como Tocuyito. Las madres estaban orando por la liberación de sus hijos. 

De acuerdo a lo reportado por El Carabobeño, las razones de la policía fueron: violación a la zona de seguridad y a ordenanzas municipales. 

La vigilia fue convocada para las 6:00 de la tarde de este viernes, 1 de noviembre, hasta el sábado a la 6:00 de la mañana. 

Las madres se concentraron al frente del centro de reclusión, sin embargo, no fue posible. Funcionarios de las policías Bolivariana y municipal de Libertador le pidieron que se retiraran del recinto, esto debido a que es una “zona de seguridad”. 

De acuerdo a El Carabobeño, los familiares accedieron y se trasladaron hasta que “Finalmente, accedieron a la propuesta policial: Ubicarse en una calle perpendicular a la autopista Sur, donde no habría riesgo de interrumpir el tránsito.  Así lo hicieron, pues su intención era rezar y hacer peticiones por sus allegados detenidos”, reseñan. 

Después de ese primer llamado de atención, las madres pidieron permiso a los vecinos para estacionarse afuera de sus casas, los mismos accedieron e inició la oración. 

Familiares en Tocuyito
Los familiares solo querían orar por la liberación de sus seres queridos. Crédito: El Carabobeño.

Policías impiden vigilia de oración 

En medio de un ambiente de esperanza y angustia, se encendieron las velas de una vigilia de oración. Sin embargo, el acto fue interrumpido, nuevamente, por la llegada de un funcionario de la Policía de Carabobo, quien bajo órdenes superiores, solicitó que suspendieran la actividad para informar al comandante. A pesar de la interrupción, la oración continuó.

Poco después, el mismo funcionario regresó con una nueva orden: debían desalojar la calle. La situación se tornó tensa cuando apareció un comandante de la Policía de Carabobo, quien alegó que las concentraciones en la vía pública estaban prohibidas. Aunque reconoció que hasta el momento solo se había cometido una infracción, advirtió que podría escalar a un delito y dio un ultimátum: “Tienen 10 minutos para desalojar la calle o procederemos”.

Sol Ocariz, organizadora de la vigilia, expresó que su objetivo era rezar y mostrar que los presos políticos tienen familias que se preocupan por ellos. “Estamos aquí día y noche esperando la libertad de nuestros allegados, que son inocentes de todos los cargos”, afirmó.

Los familiares de los detenidos enfrentan un prolongado sufrimiento. Al ser interrogados sobre el estado de sus seres queridos, Ocariz compartió la preocupante condición de su hermano, quien ha perdido alrededor de 60 kilos. Recientemente, lograron llevarle solo un poco de agua y dulces, mientras que la comida salada sigue prohibida.

A pesar de las adversidades, la reciente visita permitió a Ocariz abrazar a su hermano después de tres meses, un momento de alegría en medio de la tristeza. Las restricciones han sido un poco más flexibles, aunque todavía limitan la cantidad de visitantes por detenido.

Johana Pérez, madre de otro detenido, ha hecho grandes sacrificios para estar cerca de su hijo, alquilando un lugar cerca de la cárcel y reorganizando su trabajo para poder visitarlo cada 15 días. A pesar de estos esfuerzos, la incertidumbre persiste, y la verdadera libertad sigue siendo un anhelo lejano.

Este artículo es original de El Carabobeño, puedes leer más en este enlace

 

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