La ONG AlertaVenezuela denunció que el régimen de Nicolás Maduro ha intensificado su estrategia de “represión y control autoritario”, aprovechando el reciente despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe para reforzar su “narrativa de asedio y justificar nuevas medidas de excepción”.
Según AlertaVenezuela, el anuncio de Washington —que justifica el movimiento como parte de su lucha contra el narcotráfico— ha sido instrumentalizado por el gobierno venezolano para consolidar un discurso de “defensa nacional” que encubre una “ofensiva interna” contra la sociedad civil.
La ONG documentó que desde el denunciado fraude electoral de julio de 2024, el gobierno ha perseguido y encarcelado no solo a líderes políticos, periodistas y defensores de derechos humanos, sino también a ciudadanos comunes cuyo único “delito” fue actuar como testigos en mesas electorales.
La creación de “Áreas de defensa integral” representa, según AlertaVenezuela, una amenaza directa a derechos fundamentales como la libertad de asociación, expresión, integridad física y debido proceso.
AlertaVenezuela advirtió también que el uso del uniforme militar por parte de Maduro en sus últimas apariciones públicas —sin rango legítimo— forma parte de una “estrategia simbólica para afianzar una narrativa de guerra interna”.
Sostienen que el despliegue militar estadounidense, aunque externo, ha sido convertido por Maduro en una “herramienta para profundizar la represión interna”.
Cabe destacar que recientemente Maduro promulgó un Decreto de Estado de Conmoción Exterior, que le otorga poderes extraordinarios en materia de seguridad y defensa. Expertos en leyes y organizaciones defensoras de Derechos Humanos, como Provea, han advertido sobre su potencial impacto en la acentuación de la violación de derechos humanos en Venezuela.
AlertaVenezuela finaliza su texto haciendo un llamado urgente a los actores democráticos del mundo para que respondan “con firmeza, coordinación y continuidad, denunciando la arbitrariedad, acompañando a la sociedad civil venezolana y reforzando las presiones diplomáticas” que conduzcan a una salida pacífica y democrática basada en el respeto de los derechos humanos.
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