Lo que se sabe de los 5000 misiles rusos que Maduro ostenta

El gobernante Nicolás Maduro afirmó este miércoles, 22 de octubre, que Venezuela cuenta con un arsenal de misiles rusos antiaéreos Igla-S, sumando «más de 5000» unidades en «los puestos claves de la defensa antiaérea».

Durante un acto televisado, Maduro que Venezuela cuenta con una Fuerza Armada profesional y con 5.000 Igla-S, además de equipos que han sido reparados y mejorados por «mentes venezolanas, de científicos militares de Venezuela», refirió.

«Cuenta con unos anti drone, no digo más, estamos mostrando la puntica. Los Igla-S para ensayar y eso no pela; es una de las armas más poderosas que hay. Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S y Venezuela, tiene nada más y nada menos que 5000, en los puestos claves de la defensa antiaérea, para garantizar la paz, la estabilidad y la tranquilidad de nuestro pueblo. El que entendió, entendió», advirtió el gobernante.

Esta declaración se emitió en el contexto de una creciente tensión con Estados Unidos y el despliegue militar de 4500 funcionarios en el Caribe para fortalecer operaciones contra el narcotráfico, además de buques y aeronaves.

¿Qué son y para qué sirven?

De acuerdo con una nota publicada por Últimas Noticias, el Igla-S —fabricado en Rusia— forma parte de la familia de misiles MANPADS (siglas en inglés de Man-Portable Air Defense Systems), es decir, sistemas antiaéreos portátiles que pueden ser operados por un solo soldado. Su función principal es derribar aeronaves a baja y media altitud, incluyendo aviones de combate, helicópteros y drones, mediante un misil guiado por infrarrojos que busca la fuente de calor del objetivo.

Según la descripción técnica citada, el Igla-S es una versión mejorada de modelos anteriores (Igla-1 y SA-18), con mayor alcance, precisión y resistencia a contramedidas electrónicas. El misil pesa unos 11,3 kilogramos y se lanza desde un tubo de 1,7 metros de longitud, sostenido al hombro del operador. En conjunto con el sistema de puntería, puede alcanzar un peso total cercano a los 19 kilogramos.

El proyectil está equipado con una ojiva de fragmentación altamente explosiva de 2,5 kg, con espoleta de proximidad y contacto, capaz de detonar incluso sin impacto directo. Su alcance efectivo oscila entre 500 y 6.000 metros, y puede atacar objetivos a altitudes de 10 a 3.500 metros. Además, su velocidad máxima supera los 2,4 Mach (más de 2.900 km/h), lo que le permite interceptar objetivos en segundos.

Venezuela habría adquirido esta versión del Igla-S en 2009, convirtiéndose en uno de los primeros países en incorporar este modelo a su defensa antiaérea. Otros países que se sabe han comprado el sistema incluyen Armenia, Azerbaiyán, Brasil, Libia, India, Eslovenia, Tailandia y Vietnam.

Confirmación previa del arsenal

Según una investigación publicada por Reuters en 2017, Venezuela poseía para entonces un un arsenal de aproximadamente 5000 misiles portátiles antiaéreos rusos del tipo MANPADS SA-24 (Igla-S), el mayor conocido en América Latina. La cifra coincide con la revelada por Maduro en octubre de 2025.

Los documentos militares revisados hace ocho años por la agencia revelaron que el país también poseía unos 1500 lanzadores, piezas fundamentales para el uso de estas armas.

Reuters afirmaba que el armamento fue adquirido principalmente durante el gobierno de Hugo Chávez, como parte de una estrategia de defensa frente a una eventual “invasión imperialista” de Estados Unidos, y que formaba parte del amplio suministro militar financiado con créditos rusos por más de cuatro mil millones de dólares.

Aunque no hay evidencia de que el Estado venezolano haya empleado o transferido estos misiles, funcionarios estadounidenses —incluido el entonces director de la CIA, Mike Pompeo— expresaron su preocupación por el riesgo de que las armas fueran robadas, traficadas o llegaran a manos de grupos irregulares.

El reporte también destacó que Colombia y Brasil manifestaron inquietud por la posibilidad de que armamento venezolano terminara en posesión de guerrillas o bandas criminales. Pese a ello, algunos exfuncionarios de inteligencia citados por Reuters consideraron exageradas las advertencias de Washington, atribuyéndolas a un discurso político que busca presentar al gobierno venezolano como una amenaza regional.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Según una investigación publicada por Reuters en 2017, Venezuela posee un arsenal de aproximadamente 5.000 misiles portátiles antiaéreos rusos del tipo MANPADS SA-24 (Igla-S), el mayor conocido en América Latina
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El gobernante Nicolás Maduro afirmó este miércoles, 22 de octubre, que Venezuela cuenta con un arsenal de misiles rusos antiaéreos Igla-S, sumando «más de 5000» unidades en «los puestos claves de la defensa antiaérea».

Durante un acto televisado, Maduro que Venezuela cuenta con una Fuerza Armada profesional y con 5.000 Igla-S, además de equipos que han sido reparados y mejorados por «mentes venezolanas, de científicos militares de Venezuela», refirió.

«Cuenta con unos anti drone, no digo más, estamos mostrando la puntica. Los Igla-S para ensayar y eso no pela; es una de las armas más poderosas que hay. Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S y Venezuela, tiene nada más y nada menos que 5000, en los puestos claves de la defensa antiaérea, para garantizar la paz, la estabilidad y la tranquilidad de nuestro pueblo. El que entendió, entendió», advirtió el gobernante.

Esta declaración se emitió en el contexto de una creciente tensión con Estados Unidos y el despliegue militar de 4500 funcionarios en el Caribe para fortalecer operaciones contra el narcotráfico, además de buques y aeronaves.

¿Qué son y para qué sirven?

De acuerdo con una nota publicada por Últimas Noticias, el Igla-S —fabricado en Rusia— forma parte de la familia de misiles MANPADS (siglas en inglés de Man-Portable Air Defense Systems), es decir, sistemas antiaéreos portátiles que pueden ser operados por un solo soldado. Su función principal es derribar aeronaves a baja y media altitud, incluyendo aviones de combate, helicópteros y drones, mediante un misil guiado por infrarrojos que busca la fuente de calor del objetivo.

Según la descripción técnica citada, el Igla-S es una versión mejorada de modelos anteriores (Igla-1 y SA-18), con mayor alcance, precisión y resistencia a contramedidas electrónicas. El misil pesa unos 11,3 kilogramos y se lanza desde un tubo de 1,7 metros de longitud, sostenido al hombro del operador. En conjunto con el sistema de puntería, puede alcanzar un peso total cercano a los 19 kilogramos.

El proyectil está equipado con una ojiva de fragmentación altamente explosiva de 2,5 kg, con espoleta de proximidad y contacto, capaz de detonar incluso sin impacto directo. Su alcance efectivo oscila entre 500 y 6.000 metros, y puede atacar objetivos a altitudes de 10 a 3.500 metros. Además, su velocidad máxima supera los 2,4 Mach (más de 2.900 km/h), lo que le permite interceptar objetivos en segundos.

Venezuela habría adquirido esta versión del Igla-S en 2009, convirtiéndose en uno de los primeros países en incorporar este modelo a su defensa antiaérea. Otros países que se sabe han comprado el sistema incluyen Armenia, Azerbaiyán, Brasil, Libia, India, Eslovenia, Tailandia y Vietnam.

Confirmación previa del arsenal

Según una investigación publicada por Reuters en 2017, Venezuela poseía para entonces un un arsenal de aproximadamente 5000 misiles portátiles antiaéreos rusos del tipo MANPADS SA-24 (Igla-S), el mayor conocido en América Latina. La cifra coincide con la revelada por Maduro en octubre de 2025.

Los documentos militares revisados hace ocho años por la agencia revelaron que el país también poseía unos 1500 lanzadores, piezas fundamentales para el uso de estas armas.

Reuters afirmaba que el armamento fue adquirido principalmente durante el gobierno de Hugo Chávez, como parte de una estrategia de defensa frente a una eventual “invasión imperialista” de Estados Unidos, y que formaba parte del amplio suministro militar financiado con créditos rusos por más de cuatro mil millones de dólares.

Aunque no hay evidencia de que el Estado venezolano haya empleado o transferido estos misiles, funcionarios estadounidenses —incluido el entonces director de la CIA, Mike Pompeo— expresaron su preocupación por el riesgo de que las armas fueran robadas, traficadas o llegaran a manos de grupos irregulares.

El reporte también destacó que Colombia y Brasil manifestaron inquietud por la posibilidad de que armamento venezolano terminara en posesión de guerrillas o bandas criminales. Pese a ello, algunos exfuncionarios de inteligencia citados por Reuters consideraron exageradas las advertencias de Washington, atribuyéndolas a un discurso político que busca presentar al gobierno venezolano como una amenaza regional.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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