Petro exige a Trump que devuelva a Maduro para que sea juzgado en Venezuela

A una semana de verse las caras con Donald Trump en la Casa Blanca, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha decidido desempolvar su rol de mediador. Este martes, desde Bogotá, lanzó una exigencia que suena más a un reclamo de Amazon que a diplomacia internacional: que Estados Unidos “devuelva” a Nicolás Maduro para que sea juzgado por tribunales venezolanos

“Se lo diré: la hermandad humana supera a la ONU de Estados, no de pueblos, incapaces ya de resolver un genocidio. Porque Naciones Unidas se acaba porque no fue capaz de parar el genocidio en Gaza. Y la manera de superar eso no es con el misil sobre los pobres. Bombardear a Caracas, la patria de Bolívar, eso no es un acto contra Trump, contra Maduro -aclaró, tras equivocarse- que se parecen iguales, porque creen en el petróleo como Uribe. Son iguales, pero tienen que devolverlo y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense”, opinó Petro en un discurso en el que tuvo dificultad en pronunciar varias palabras, lo que fue interpretado por algunos internautas como una señal de que podía estar bajo los efectos del alcohol.

El pasado 3 de enero, luego del operativo militar estadounidense que derivó en la captura de Maduro, Petro reaccionó de inmediato calificando la acción como “secuestro” y un acto “aberrante” que “se orinó sangrientamente sobre la soberanía de Latinoamérica”.

Tras las críticas de Petro, Trump, desde el Air Force One amenazó con una acción militar contra Colombia y dijo a los periodistas que una futura operación le sonaba “bien”.

“Colombia también está muy enferma, gobernada por un hombre enfermo, a quien le gusta producir cocaína y venderla a Estados Unidos, y no va a seguir haciéndolo por mucho tiempo”, expresó Trump. Ante esta advertencia, Petro advirtió que Colombia “tomaría las armas” si Estados Unidos decide atacarlo a él o a su país y que si lo arrestaban a un presidente como él, que era “querido y respetado por buena parte” de su país, desatarían al !jaguar popular”.

Cinco días después, Petro confirmó que habló 35 minutos con Trump y pasó de la retórica de guerra a pedir “comunicación directa”. Luego de esa conversación, intentó desmarcarse de Maduro diciendo que “no es su aliado” y que las diferencias vienen desde la muerte de Chávez.

El25 de enero, se anunció que ambos mandatarios se verán las caras en la Casa Blanca el próximo 3 de febrero, para lo cual EE. UU. le otorgará una visa especial de solo cinco días a Petro, quien tenía la suya revocada desde octubre de 2025, tras ser sancionado por el Departamento del Tesoro,  por su presunta participación en actividades relacionadas con el tráfico internacional de drogas ilícitas.  Junto al mandatario, también fueron sancionados su esposa Verónica Alcocer y su hijo Nicolás Petro y a su actual ministro del Interior, Armando Benedetti.

El discurso del “Jaguar” que no fue

En la alocución de este 27 de enero en la que pidió que Maduro sea regresado a Venezuela, y en medio de un ataque de nostalgia combativa, Petro también confesó que para el pasado 7 de enero tenía preparado un discurso incendiario que pronunciaría en la Plaza de Bolívar. en el marco de una concentración contra EE.UU. Se imaginaba a sí mismo como un “jaguar” resistiendo en palacio mientras cuidaba la espada de Bolívar si llegaba a “caer” tras la captura de su aliado.

Sin embargo, una llamada de Trump lo hizo guardar el papel en la gaveta. “Algún día lo publicarán”, prometió.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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A una semana de verse las caras con Donald Trump en la Casa Blanca, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha decidido desempolvar su rol de mediador. Este martes, desde Bogotá, lanzó una exigencia que suena más a un reclamo de Amazon que a diplomacia internacional: que Estados Unidos “devuelva” a Nicolás Maduro para que sea juzgado por tribunales venezolanos

“Se lo diré: la hermandad humana supera a la ONU de Estados, no de pueblos, incapaces ya de resolver un genocidio. Porque Naciones Unidas se acaba porque no fue capaz de parar el genocidio en Gaza. Y la manera de superar eso no es con el misil sobre los pobres. Bombardear a Caracas, la patria de Bolívar, eso no es un acto contra Trump, contra Maduro -aclaró, tras equivocarse- que se parecen iguales, porque creen en el petróleo como Uribe. Son iguales, pero tienen que devolverlo y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense”, opinó Petro en un discurso en el que tuvo dificultad en pronunciar varias palabras, lo que fue interpretado por algunos internautas como una señal de que podía estar bajo los efectos del alcohol.

El pasado 3 de enero, luego del operativo militar estadounidense que derivó en la captura de Maduro, Petro reaccionó de inmediato calificando la acción como “secuestro” y un acto “aberrante” que “se orinó sangrientamente sobre la soberanía de Latinoamérica”.

Tras las críticas de Petro, Trump, desde el Air Force One amenazó con una acción militar contra Colombia y dijo a los periodistas que una futura operación le sonaba “bien”.

“Colombia también está muy enferma, gobernada por un hombre enfermo, a quien le gusta producir cocaína y venderla a Estados Unidos, y no va a seguir haciéndolo por mucho tiempo”, expresó Trump. Ante esta advertencia, Petro advirtió que Colombia “tomaría las armas” si Estados Unidos decide atacarlo a él o a su país y que si lo arrestaban a un presidente como él, que era “querido y respetado por buena parte” de su país, desatarían al !jaguar popular”.

Cinco días después, Petro confirmó que habló 35 minutos con Trump y pasó de la retórica de guerra a pedir “comunicación directa”. Luego de esa conversación, intentó desmarcarse de Maduro diciendo que “no es su aliado” y que las diferencias vienen desde la muerte de Chávez.

El25 de enero, se anunció que ambos mandatarios se verán las caras en la Casa Blanca el próximo 3 de febrero, para lo cual EE. UU. le otorgará una visa especial de solo cinco días a Petro, quien tenía la suya revocada desde octubre de 2025, tras ser sancionado por el Departamento del Tesoro,  por su presunta participación en actividades relacionadas con el tráfico internacional de drogas ilícitas.  Junto al mandatario, también fueron sancionados su esposa Verónica Alcocer y su hijo Nicolás Petro y a su actual ministro del Interior, Armando Benedetti.

El discurso del “Jaguar” que no fue

En la alocución de este 27 de enero en la que pidió que Maduro sea regresado a Venezuela, y en medio de un ataque de nostalgia combativa, Petro también confesó que para el pasado 7 de enero tenía preparado un discurso incendiario que pronunciaría en la Plaza de Bolívar. en el marco de una concentración contra EE.UU. Se imaginaba a sí mismo como un “jaguar” resistiendo en palacio mientras cuidaba la espada de Bolívar si llegaba a “caer” tras la captura de su aliado.

Sin embargo, una llamada de Trump lo hizo guardar el papel en la gaveta. “Algún día lo publicarán”, prometió.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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