Violencia digital contra mujeres: una estrategia que busca deslegitimar el feminismo y los derechos humanos

Las dinámicas de interacción humana han cambiado con la era digital y, lamentablemente, las formas de violencia también. El informe “Prevenir la violencia digital contra las mujeres en Iberoamérica” reveló que uno de cada cinco mensajes dirigidos a mujeres en X contiene algún tipo de agresión. El estudio señaló que, a nivel global, el 85% de las mujeres ha experimentado violencia en línea.

El informe fue publicado a finales de 2025 y fue elaborado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Iniciativa Iberoamericana para Prevenir y Eliminar la Violencia contra las Mujeres (IIPEVCM). La investigación se realizó de la mano de herramientas de inteligencia artificial, ofreciendo un enfoque de género y de derechos humanos.

La violencia digital contra la mujer es definida como cualquier acto u omisión que, basándose en su género, les cause daño o sufrimiento (ya sea físico, psicológico, moral, sexual o económico) o que las perjudique de forma desproporcionada, incluyendo entornos digitales.

México en el primer puesto de violencia digital contra la mujer

La investigación tuvo como muestra a 351 perfiles de mujeres con cargos públicos en ocho países: Andorra, Bolivia, España, México, Panamá, Portugal, República Dominicana y Uruguay. Se analizaron 581 440 interacciones en la red social X. Los resultados arrojaron que el 20% de los mensajes recibidos buscaban dañar a las mujeres.

Las categorías analizadas fueron: subestimación de capacidades, comentarios sobre el cuerpo y la sexualidad, ataques basados en la identidad, ataques por afiliación política y compromiso cívico y amenazas. En esta última categoría se incluye el doxing, una práctica que recopila información privada sin el consentimiento de la persona.

De los países analizados, México registró las cifras más altas de violencia con un 40,6%; le sigue Bolivia con el 39,9%; Andorra con 6,7%; y República Dominicana con 5,2%. La investigación resaltó que uno de los hallazgos más importantes es la confluencia de violencias: el 15% de las interacciones combinan dos o más categorías. La dupla ganadora fue subestimación de capacidades y ataques por afiliación política, presente en el 77% de los casos.

Una estrategia que busca silenciar la lucha feminista

Según el estudio, esto refleja una estrategia que busca deslegitimar las causas que representan las mujeres (feminismo, derechos humanos e igualdad), además de atacarlas como personas. Los ataques suelen estar dirigidos hacia mujeres con alta visibilidad, como periodistas, políticas y activistas. Estos ataques combinan el menosprecio profesional con estereotipos sexistas. En este sentido, la violencia digital limita la participación, la organización y la autonomía de las mujeres, además de debilitar los fundamentos de la democracia.

Por otro lado, se confirma el uso de “ejércitos de trolls” y cuentas organizadas que operan con una intención dañina. El 41% de las cuentas que interactuaron con los perfiles estudiados generaron al menos una publicación violenta. El informe explica que esta tendencia de violencia digital se enmarca en un rechazo hacia los avances feministas que buscan restaurar las jerarquías tradicionales. La violencia digital actúa como una herramienta para silenciar a las defensoras de la igualdad.

Estas acciones digitales tienen repercusiones reales en las víctimas: ansiedad, aislamiento, miedo, abandono de cargos públicos, autocensura y suicidios.

Las medidas actuales no son suficientes

Existen avances importantes en cuanto a penalización de delitos digitales. Países como México y Argentina han aplicado la “Ley Olimpia”, que tipifica la violencia digital y telemática. Sin embargo, el estudio señala que no es suficiente, pues persisten brechas como la falta de datos sistemáticos, protocolos de denuncia ineficaces y una articulación escasa entre los Estados y las plataformas digitales.

La investigación asegura que la violencia digital no es un simple problema de internet, sino que implica un problema de democracia y derechos humanos. Ante esto, se recomienda actualizar las leyes con enfoque de género, interseccional e intercultural; incluir el tema en planes nacionales de prevención de violencia; crear sistemas de monitoreo con indicadores específicos; y exigir corresponsabilidad a las plataformas digitales.

El llamado de las organizaciones presentes en el estudio es claro: “la violencia digital contra las mujeres ya no puede ser ignorada”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El informe presentado a finales de 2025 por la Secretaría General Iberoamericana, junto a otras dos organizaciones, señala que el 85% de las mujeres ha experimentado o presenciado violencia en línea
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Las dinámicas de interacción humana han cambiado con la era digital y, lamentablemente, las formas de violencia también. El informe “Prevenir la violencia digital contra las mujeres en Iberoamérica” reveló que uno de cada cinco mensajes dirigidos a mujeres en X contiene algún tipo de agresión. El estudio señaló que, a nivel global, el 85% de las mujeres ha experimentado violencia en línea.

El informe fue publicado a finales de 2025 y fue elaborado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Iniciativa Iberoamericana para Prevenir y Eliminar la Violencia contra las Mujeres (IIPEVCM). La investigación se realizó de la mano de herramientas de inteligencia artificial, ofreciendo un enfoque de género y de derechos humanos.

La violencia digital contra la mujer es definida como cualquier acto u omisión que, basándose en su género, les cause daño o sufrimiento (ya sea físico, psicológico, moral, sexual o económico) o que las perjudique de forma desproporcionada, incluyendo entornos digitales.

México en el primer puesto de violencia digital contra la mujer

La investigación tuvo como muestra a 351 perfiles de mujeres con cargos públicos en ocho países: Andorra, Bolivia, España, México, Panamá, Portugal, República Dominicana y Uruguay. Se analizaron 581 440 interacciones en la red social X. Los resultados arrojaron que el 20% de los mensajes recibidos buscaban dañar a las mujeres.

Las categorías analizadas fueron: subestimación de capacidades, comentarios sobre el cuerpo y la sexualidad, ataques basados en la identidad, ataques por afiliación política y compromiso cívico y amenazas. En esta última categoría se incluye el doxing, una práctica que recopila información privada sin el consentimiento de la persona.

De los países analizados, México registró las cifras más altas de violencia con un 40,6%; le sigue Bolivia con el 39,9%; Andorra con 6,7%; y República Dominicana con 5,2%. La investigación resaltó que uno de los hallazgos más importantes es la confluencia de violencias: el 15% de las interacciones combinan dos o más categorías. La dupla ganadora fue subestimación de capacidades y ataques por afiliación política, presente en el 77% de los casos.

Una estrategia que busca silenciar la lucha feminista

Según el estudio, esto refleja una estrategia que busca deslegitimar las causas que representan las mujeres (feminismo, derechos humanos e igualdad), además de atacarlas como personas. Los ataques suelen estar dirigidos hacia mujeres con alta visibilidad, como periodistas, políticas y activistas. Estos ataques combinan el menosprecio profesional con estereotipos sexistas. En este sentido, la violencia digital limita la participación, la organización y la autonomía de las mujeres, además de debilitar los fundamentos de la democracia.

Por otro lado, se confirma el uso de “ejércitos de trolls” y cuentas organizadas que operan con una intención dañina. El 41% de las cuentas que interactuaron con los perfiles estudiados generaron al menos una publicación violenta. El informe explica que esta tendencia de violencia digital se enmarca en un rechazo hacia los avances feministas que buscan restaurar las jerarquías tradicionales. La violencia digital actúa como una herramienta para silenciar a las defensoras de la igualdad.

Estas acciones digitales tienen repercusiones reales en las víctimas: ansiedad, aislamiento, miedo, abandono de cargos públicos, autocensura y suicidios.

Las medidas actuales no son suficientes

Existen avances importantes en cuanto a penalización de delitos digitales. Países como México y Argentina han aplicado la “Ley Olimpia”, que tipifica la violencia digital y telemática. Sin embargo, el estudio señala que no es suficiente, pues persisten brechas como la falta de datos sistemáticos, protocolos de denuncia ineficaces y una articulación escasa entre los Estados y las plataformas digitales.

La investigación asegura que la violencia digital no es un simple problema de internet, sino que implica un problema de democracia y derechos humanos. Ante esto, se recomienda actualizar las leyes con enfoque de género, interseccional e intercultural; incluir el tema en planes nacionales de prevención de violencia; crear sistemas de monitoreo con indicadores específicos; y exigir corresponsabilidad a las plataformas digitales.

El llamado de las organizaciones presentes en el estudio es claro: “la violencia digital contra las mujeres ya no puede ser ignorada”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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