Infecciones respiratorias, diarreas y hepatitis A en aumento tras los sismos

Los boletines oficiales correspondientes a las semanas 25 y 26 registran el impacto del doblete sísmico del 24 de junio sobre el sistema de vigilancia epidemiológica del país. Los reportes del Ministerio de Salud muestran fluctuaciones en la transmisión de datos regionales y patologías prevenibles y de vigilancia prioritaria que se mantienen en la categoría de “en aumento”, pues superan con frecuencia los promedios históricos esperados.

Las enfermedades diarreicas agudas registran más de 16 000 casos semanales en el país en el período comprendido entre el 28 de junio y el 4 de julio y rebasan de forma sostenida la mediana histórica esperada de 12 704 casos. Los estados Amazonas, Trujillo, Yaracuy y Falcón encabezan la morbilidad por esta causa. La tasa de diarreas en lactantes (menores de un año) alcanzó los 211,25 casos por 100.000 habitantes.

En tanto que las infecciones respiratorias agudas aumentaron 5,27% respecto a la semana anterior, con un total de 47 918 casos notificados y muestran un impacto crítico en la infancia: la tasa de incidencia en lactantes escaló de 384,7 a 425,5 casos por cada 100 000 habitantes entre las semanas 25 y 26.

En el grupo de infecciones respiratorias, las neumonías registraron un leve descenso al pasar de 2402 a 2376 casos, al tiempo que la influenza cayó de 247 a 194 reportes. En contraste, las infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) mostraron un ligero incremento al subir a 165 casos, mientras que el COVID-19 repuntó a tres casos confirmados en la semana 26, una cifra por encima de la esperada semanalmente.

Otra enfermedad que va en aumento es la hepatitis A. El Ministerio de Salud registró ocho casos en esta última semana epidemiológica. Un número que llama la atención pues, en contextos de hacinamientos como ocurre en albergues y refugios de damnificados el riesgo de transmisión de la Hepatitis A aumenta debido a que el virus se propaga principalmente por la vía fecal-oral. (cuando se consume agua o alimentos contaminados con materia fecal de una persona infectada, o por el contacto estrecho persona a persona en ausencia de una higiene adecuada).

La Organización Mundial de la Salud alerta que en áreas donde el suministro de agua potable se interrumpe y los servicios sanitarios son precarios o improvisado la dificultad para lavarse las manos regularmente antes de manipular alimentos o después de usar el baño facilita los brotes comunitarios. Asimismo, destaca que los niños menores de seis años suelen atravesar la infección de forma asintomática pero continúan excretando el virus durante semanas, lo que convierte a los entornos compartidos en focos epidemiológicos silentes si no se garantiza saneamiento básico e inmunización.

Además de las enfermedades diarreicas, las cifras sobre infecciones respiratorias son importantes en un escenario en el que miles de personas damnificadas por los sismos se mantienen en refugios temporales o viviendo en carpas improvisadas. El hacinamiento y la interrupción del acceso regular a agua potable facilitan la circulación de bacterias entéricas y virus respiratorios.

Más de 8000 casos de dengue y 54 000 de malaria

El dengue superó los 8200 casos acumulados en todo el año según los datos oficiales: un 31,3 % presenta signos de alarma y afecta principalmente a niños de entre 0 y 9 años. La malaria sigue sumando infecciones y ya la cifra anual de casos ronda 54.000 casos. Los contagios se concentran en Bolívar y Amazonas.

El grupo de patologías inmunoprevenibles experimentó varios incrementos puntuales en la semana 26. Los reportes sospechosos de Hepatitis B subieron a dos casos y hubo un caso sospechoso de difteria tras mantenerse en cero en la semana previa. Se registraron también 28 casos sospechosos de sarampión en esta semana (un aumento de cuatro con relación a la anterior), mientras que los sospechosos de rubéola bajaron de ocho a cuatro casos.

El boletín de la semana 26 –del 28 de junio al 4 de julio– también incluyó tres casos sospechosos de tos ferina, ubicándose “por encima de lo esperado” tanto en el balance semanal como en el anual. La tos ferina (pertusis) es una infección de las vías respiratorias sumamente contagiosa. De acuerdo con una publicación de Mayo Clinic, la tos ferina se caracteriza por una tos seca intensa seguida de sonidos agudos al inhalar que parecen chillidos. Causa síntomas leves al principio y parecidos a un resfriado común como moqueo, congestión nasal, ojos enrojecidos (llorosos), fiebre y tos. Luego de una semana o dos los signos y síntomas empeoran.

En el área de zoonosis se presenta una discrepancia particular en el reporte oficial: mientras que el texto narrativo del boletín de la semana 26 indica que no se registraron nuevos diagnósticos, el tablero epidemiológico de dicha semana contabiliza cuatro casos confirmados de Fiebre Hemorrágica Venezolana (virus guanarito), lo que ubica la tendencia acumulada anual por encima de las estimaciones históricas.

Entre los indicadores que permanecen bajo control, tanto la rabia humana como la parálisis flácida cerraron ambas semanas sin casos confirmados en el territorio nacional.

Apenas 50% de los centros reportan

En lo que respecta al flujo de datos sobre enfermedades de notificación obligatoria sufrió un colapso en los días posteriores a los terremotos. La cobertura nacional de centros asistenciales que notificaron su situación sanitaria apenas alcanzó el 47,93 % en la semana 25 y se recuperó levemente hasta un 51,10 % en la semana 26, según los boletines difundidos por el Ministerio de Salud.

El estado Miranda experimentó un silencio epidemiológico total en la semana 25 al reportar un 0,00 % de transmisión informática por fallas eléctricas. A esta desconexión se suman entidades clave donde la captación de datos se mantiene en niveles críticos, como Zulia, con apenas un 7,71 % de centros que reportaron en la semana 26, pese a que es la entidad que concentra mayor cantidad de unidades notificantes.

Despliegue y atención en hospitales de campaña

Para hacer frente a los daños en la infraestructura hospitalaria de las zonas afectadas, las autoridades sanitarias integraron la atención médica de emergencia mediante el despliegue de Equipos Médicos de Emergencia (EMT) y hospitales de campaña internacionales.

Durante la semana 26, estas instalaciones ejecutaron un total de 1595 consultas médicas especializadas para atender a los afectados por el doble terremoto.

El balance de intervenciones incluye la atención de traumatismos graves en cabeza, columna, torso y extremidades, además de 78 heridos moderados y 203 leves provocados por el colapso de estructuras. Las unidades de campo practicaron 29 intervenciones quirúrgicas mayores, dos amputaciones de extremidades y brindaron 141 atenciones por crisis agudas de salud mental y apoyo psicosocial.

Agua potable y saneamiento para evitar propagación de infecciones

Frente a la evolución de la contingencia luego de los movimientos telúricos de hace casi un mes, la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI) advirtió el pasado 29 de junio que las infecciones no se presentan de forma simultánea tras un evento telúrico, sino que siguen etapas evolutivas marcadas por la degradación progresiva de las condiciones de vida y del estado inmunológico de los damnificados.

Superada la fase inicial de rescate, el país transita por la segunda etapa de vida colectiva y desplazamiento. En esta fase, que abarca desde el cuarto día hasta la cuarta semana, el hacinamiento en albergues temporales y la interrupción de las cadenas de higiene disparan el riesgo de propagación de patologías respiratorias por gotas y enfermedades entéricas por vía fecal-oral.

La organización médica proyecta que, en una tercera fase de recuperación y latencia -al superarse las cuatro semanas del evento- el estrés crónico y la malnutrición pueden desencadenar la reactivación de patologías como tuberculosis o la aparición de leptospirosis y Hepatitis A y E.

Para evitar una crisis biológica secundaria, la SVI enfatiza que la gestión de riesgos en Venezuela debe centrarse con urgencia técnica en tres pilares:

  • Restauración prioritaria de los sistemas de agua potable y saneamiento
  • Garantía de suministros para profilaxis y vacunación estratégica, como el toxoide tetánico y antibióticos
  • Creación de un patrullaje epidemiológico activo que monitoree en tiempo real las condiciones sanitarias dentro de los refugios

Paso a la fase de recuperación temprana y refuerzo de la red de salud

El pasado 14 de julio, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció transición de la respuesta sanitaria hacia la fase de recuperación temprana en Venezuela luego de los sismos del 24 de junio.

Precisaron que tras superar las acciones de emergencia iniciales, las autoridades nacionales y los equipos técnicos internacionales enfocan desde hace semana sus esfuerzos en la rehabilitación prioritaria de la red pública de salud y la consolidación de la atención en las zonas más afectadas.

En esta nueva etapa, la cooperación internacional mantiene el despliegue de brigadas médicas y la dotación de insumos esenciales para garantizar la operatividad de las instalaciones asistenciales. El plan de acción contempla el fortalecimiento del suministro de agua potable en centros hospitalarios, la distribución de kits quirúrgicos y medicamentos prioritarios, así como la reestructuración de la capacidad operativa de los servicios de atención primaria.

La OPS destacó que el acompañamiento técnico se centra en sostener la vigilancia epidemiológica activa dentro de los refugios temporales y en las comunidades vulnerables. Esta estrategia busca detectar rápidamente posibles brotes infecciosos, garantizar la vacunación de esquemas atrasados y asegurar el tratamiento continuo a pacientes con enfermedades crónicas durante la fase de reconstrucción.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Durante la semana epidemiológica 26, se registraron tres casos sospechosos de tos ferina
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María Gracia Lacruz/Runrun.es
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Los boletines oficiales correspondientes a las semanas 25 y 26 registran el impacto del doblete sísmico del 24 de junio sobre el sistema de vigilancia epidemiológica del país. Los reportes del Ministerio de Salud muestran fluctuaciones en la transmisión de datos regionales y patologías prevenibles y de vigilancia prioritaria que se mantienen en la categoría de “en aumento”, pues superan con frecuencia los promedios históricos esperados.

Las enfermedades diarreicas agudas registran más de 16 000 casos semanales en el país en el período comprendido entre el 28 de junio y el 4 de julio y rebasan de forma sostenida la mediana histórica esperada de 12 704 casos. Los estados Amazonas, Trujillo, Yaracuy y Falcón encabezan la morbilidad por esta causa. La tasa de diarreas en lactantes (menores de un año) alcanzó los 211,25 casos por 100.000 habitantes.

En tanto que las infecciones respiratorias agudas aumentaron 5,27% respecto a la semana anterior, con un total de 47 918 casos notificados y muestran un impacto crítico en la infancia: la tasa de incidencia en lactantes escaló de 384,7 a 425,5 casos por cada 100 000 habitantes entre las semanas 25 y 26.

En el grupo de infecciones respiratorias, las neumonías registraron un leve descenso al pasar de 2402 a 2376 casos, al tiempo que la influenza cayó de 247 a 194 reportes. En contraste, las infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) mostraron un ligero incremento al subir a 165 casos, mientras que el COVID-19 repuntó a tres casos confirmados en la semana 26, una cifra por encima de la esperada semanalmente.

Otra enfermedad que va en aumento es la hepatitis A. El Ministerio de Salud registró ocho casos en esta última semana epidemiológica. Un número que llama la atención pues, en contextos de hacinamientos como ocurre en albergues y refugios de damnificados el riesgo de transmisión de la Hepatitis A aumenta debido a que el virus se propaga principalmente por la vía fecal-oral. (cuando se consume agua o alimentos contaminados con materia fecal de una persona infectada, o por el contacto estrecho persona a persona en ausencia de una higiene adecuada).

La Organización Mundial de la Salud alerta que en áreas donde el suministro de agua potable se interrumpe y los servicios sanitarios son precarios o improvisado la dificultad para lavarse las manos regularmente antes de manipular alimentos o después de usar el baño facilita los brotes comunitarios. Asimismo, destaca que los niños menores de seis años suelen atravesar la infección de forma asintomática pero continúan excretando el virus durante semanas, lo que convierte a los entornos compartidos en focos epidemiológicos silentes si no se garantiza saneamiento básico e inmunización.

Además de las enfermedades diarreicas, las cifras sobre infecciones respiratorias son importantes en un escenario en el que miles de personas damnificadas por los sismos se mantienen en refugios temporales o viviendo en carpas improvisadas. El hacinamiento y la interrupción del acceso regular a agua potable facilitan la circulación de bacterias entéricas y virus respiratorios.

Más de 8000 casos de dengue y 54 000 de malaria

El dengue superó los 8200 casos acumulados en todo el año según los datos oficiales: un 31,3 % presenta signos de alarma y afecta principalmente a niños de entre 0 y 9 años. La malaria sigue sumando infecciones y ya la cifra anual de casos ronda 54.000 casos. Los contagios se concentran en Bolívar y Amazonas.

El grupo de patologías inmunoprevenibles experimentó varios incrementos puntuales en la semana 26. Los reportes sospechosos de Hepatitis B subieron a dos casos y hubo un caso sospechoso de difteria tras mantenerse en cero en la semana previa. Se registraron también 28 casos sospechosos de sarampión en esta semana (un aumento de cuatro con relación a la anterior), mientras que los sospechosos de rubéola bajaron de ocho a cuatro casos.

El boletín de la semana 26 –del 28 de junio al 4 de julio– también incluyó tres casos sospechosos de tos ferina, ubicándose “por encima de lo esperado” tanto en el balance semanal como en el anual. La tos ferina (pertusis) es una infección de las vías respiratorias sumamente contagiosa. De acuerdo con una publicación de Mayo Clinic, la tos ferina se caracteriza por una tos seca intensa seguida de sonidos agudos al inhalar que parecen chillidos. Causa síntomas leves al principio y parecidos a un resfriado común como moqueo, congestión nasal, ojos enrojecidos (llorosos), fiebre y tos. Luego de una semana o dos los signos y síntomas empeoran.

En el área de zoonosis se presenta una discrepancia particular en el reporte oficial: mientras que el texto narrativo del boletín de la semana 26 indica que no se registraron nuevos diagnósticos, el tablero epidemiológico de dicha semana contabiliza cuatro casos confirmados de Fiebre Hemorrágica Venezolana (virus guanarito), lo que ubica la tendencia acumulada anual por encima de las estimaciones históricas.

Entre los indicadores que permanecen bajo control, tanto la rabia humana como la parálisis flácida cerraron ambas semanas sin casos confirmados en el territorio nacional.

Apenas 50% de los centros reportan

En lo que respecta al flujo de datos sobre enfermedades de notificación obligatoria sufrió un colapso en los días posteriores a los terremotos. La cobertura nacional de centros asistenciales que notificaron su situación sanitaria apenas alcanzó el 47,93 % en la semana 25 y se recuperó levemente hasta un 51,10 % en la semana 26, según los boletines difundidos por el Ministerio de Salud.

El estado Miranda experimentó un silencio epidemiológico total en la semana 25 al reportar un 0,00 % de transmisión informática por fallas eléctricas. A esta desconexión se suman entidades clave donde la captación de datos se mantiene en niveles críticos, como Zulia, con apenas un 7,71 % de centros que reportaron en la semana 26, pese a que es la entidad que concentra mayor cantidad de unidades notificantes.

Despliegue y atención en hospitales de campaña

Para hacer frente a los daños en la infraestructura hospitalaria de las zonas afectadas, las autoridades sanitarias integraron la atención médica de emergencia mediante el despliegue de Equipos Médicos de Emergencia (EMT) y hospitales de campaña internacionales.

Durante la semana 26, estas instalaciones ejecutaron un total de 1595 consultas médicas especializadas para atender a los afectados por el doble terremoto.

El balance de intervenciones incluye la atención de traumatismos graves en cabeza, columna, torso y extremidades, además de 78 heridos moderados y 203 leves provocados por el colapso de estructuras. Las unidades de campo practicaron 29 intervenciones quirúrgicas mayores, dos amputaciones de extremidades y brindaron 141 atenciones por crisis agudas de salud mental y apoyo psicosocial.

Agua potable y saneamiento para evitar propagación de infecciones

Frente a la evolución de la contingencia luego de los movimientos telúricos de hace casi un mes, la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI) advirtió el pasado 29 de junio que las infecciones no se presentan de forma simultánea tras un evento telúrico, sino que siguen etapas evolutivas marcadas por la degradación progresiva de las condiciones de vida y del estado inmunológico de los damnificados.

Superada la fase inicial de rescate, el país transita por la segunda etapa de vida colectiva y desplazamiento. En esta fase, que abarca desde el cuarto día hasta la cuarta semana, el hacinamiento en albergues temporales y la interrupción de las cadenas de higiene disparan el riesgo de propagación de patologías respiratorias por gotas y enfermedades entéricas por vía fecal-oral.

La organización médica proyecta que, en una tercera fase de recuperación y latencia -al superarse las cuatro semanas del evento- el estrés crónico y la malnutrición pueden desencadenar la reactivación de patologías como tuberculosis o la aparición de leptospirosis y Hepatitis A y E.

Para evitar una crisis biológica secundaria, la SVI enfatiza que la gestión de riesgos en Venezuela debe centrarse con urgencia técnica en tres pilares:

  • Restauración prioritaria de los sistemas de agua potable y saneamiento
  • Garantía de suministros para profilaxis y vacunación estratégica, como el toxoide tetánico y antibióticos
  • Creación de un patrullaje epidemiológico activo que monitoree en tiempo real las condiciones sanitarias dentro de los refugios

Paso a la fase de recuperación temprana y refuerzo de la red de salud

El pasado 14 de julio, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció transición de la respuesta sanitaria hacia la fase de recuperación temprana en Venezuela luego de los sismos del 24 de junio.

Precisaron que tras superar las acciones de emergencia iniciales, las autoridades nacionales y los equipos técnicos internacionales enfocan desde hace semana sus esfuerzos en la rehabilitación prioritaria de la red pública de salud y la consolidación de la atención en las zonas más afectadas.

En esta nueva etapa, la cooperación internacional mantiene el despliegue de brigadas médicas y la dotación de insumos esenciales para garantizar la operatividad de las instalaciones asistenciales. El plan de acción contempla el fortalecimiento del suministro de agua potable en centros hospitalarios, la distribución de kits quirúrgicos y medicamentos prioritarios, así como la reestructuración de la capacidad operativa de los servicios de atención primaria.

La OPS destacó que el acompañamiento técnico se centra en sostener la vigilancia epidemiológica activa dentro de los refugios temporales y en las comunidades vulnerables. Esta estrategia busca detectar rápidamente posibles brotes infecciosos, garantizar la vacunación de esquemas atrasados y asegurar el tratamiento continuo a pacientes con enfermedades crónicas durante la fase de reconstrucción.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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